Esos nervios y mariposas en el estómago, el querer impresionar o quedar bien ante la persona que te gusta… es algo que ocurre cuando empiezas a ilusionarte con alguien. De hecho, es común escuchar eso de que te vuelves ‘tonto’, idealizas a la pareja y, en menor o mayor grado, cambias tu personalidad.
Victoria Orbe, psicóloga en El Prado Psicólogos, explica que antes de iniciar una relación de pareja con una persona ajena al propio entorno, se pasa por una primera fase tan romántica como llena de incertidumbre: la seducción. «Durante esta etapa, se gesta el enamoramiento –fase inicial de las relaciones, con un mayor cambio químico en el que predominan los sentimientos de pasión e idealización del otro– y se desea mostrar a la otra persona los mejores atributos personales a fin de iniciar una relación más íntima y adquirir un mayor compromiso, momento en el que el vínculo se consolida».
Fuente: ABC








