En el primer caso, el esquema de corrupción consiste en que la Secretaría de Educación del Edomex le entrega cheques a los deportistas para supuestamente cubrir sus necesidades
Dos agravios serios contra niños y jóvenes deportistas ocurrieron durante los últimos días, unos representan al Estado de México en la Olimpiada Nacional y otros a sus universidades en la Universiada Mundial. En ambos casos, distintas autoridades deportivas, gubernamentales y escolares son responsables de los hechos.
En el primer caso, el esquema de corrupción consiste en que la Secretaría de Educación del Edomex le entrega cheques a los deportistas para supuestamente cubrir sus necesidades, como uniformes, traslados e hidratación, pero, en cuanto los reciben, los obligan a endosarlos y regresarlos. De esta forma, el gobierno les prestará los servicios que se pagarán con ese dinero. Lo más grave es que los montos de los cheques oscilan entre los cuatro mil 500 y rebasan los nueve mil pesos, montos que superan el precio de los servicios.
Lo que sobra obviamente no se lo regresan a los niños y se lo quedan los servidores públicos mexiquenses. Es deleznable que, en respuesta a esto, el gobierno de Delfina Gómez haya emitido un comunicado para explicar que los niños saben lo que hacen y que si endosan los cheques es porque quieren. Fue triste ver a los pequeños de waterpolo de la zona de Chimalhuacán recoger su medalla de plata en shorts y chanclas, mientras los participantes de los otros estados sí tenían sus pants. Ni uniforme completo les dieron.
En el segundo caso se trata de un grupo de más de 20 universitarios, varios de la Anáhuac, que fueron timados por el secretario del Consejo Nacional del Deporte de la Educación (Condde), Manuel Merodio, a quien unas 60 universidades le dieron la espalda desde hace meses como consecuencia de que ha hecho uso indebido de los recursos públicos que ha recibido de la Conade para la Universiada Nacional. La Conade ponía el dinero y se lo quedaba, y para operar las competencias les sacaba los recursos a las universidades públicas y privadas hasta que se hartaron.
Es increíble que la Anáhuac siga participando con Condde y que expusiera a la transa a sus alumnos, muchos de los cuales, pese a pagar 80 mil pesos para ir a la Universiada Mundial, fueron dados de baja por Merodio, quien responsabilizó a la Federación Internacional del Deporte Universitario, que ya informó que fue el Condde quien los sacó de la lista de participantes.
Ni la Anáhuac protegió a sus alumnos ni la Conade tuvo el acierto de informar públicamente que Merodio no ha comprobado 50 millones de pesos, por lo cual ya no puede recibir dinero federal. La responsabilidad de las autoridades es velar por los intereses de los deportistas y protegerlos. En estos casos no ha sido así. Dos muestras más de lo enlodado que está el deporte mexicano y de que ser atleta en México es también una carrera de resistencia contra la ineptitud.
POR BEATRIZ PEREYRA
Fuente: El Heraldo








