Bukele se afianza como dictador

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Por amplia mayoría y con todo el cinismo del que se es posible, el Congreso salvadoreño, que controla Nuevas Ideas –partido del dictador Bukele

Desde hace dos años, el presidente de El Salvador, Nayib Bukele, ya había dado una probadita de que su meta era no dejar el mando; por eso los jueces reinterpretaron la Constitución para que pudiera reelegirse 5 años más. Hoy, no es necesario ese tipo de chanchullos, porque ya le limpiaron el camino para perpetuarse en el poder.

Por amplia mayoría y con todo el cinismo del que se es posible, el Congreso salvadoreño, que controla Nuevas Ideas –partido del dictador Bukele–, avaló una drástica reforma constitucional que permite la reelección presidencial indefinida.

La reforma obtuvo el apoyo de 57 de los 60 parlamentarios del Congreso; además, el período presidencial pasa de 5 a 6 años y elimina la segunda vuelta electoral. Al respecto, Bukele dijo que no le importa que le llamen dictador, pero eso tal vez no sea tan cierto.

El presidente salvadoreño siempre ha dado muestras de ser poco tolerante con la crítica, busca controlar completamente lo que se dice y lo que se conversa en todos los niveles de la vida social de El Salvador.

Más allá de eso, el partido de Bukele le dejó bien planchado el camino para que la reelección se convierta en solo un trámite y él pueda seguir pregonando que gobierna bajo una democracia, que, por cierto, con esta reforma ya murió en El Salvador.

A todas luces, Nuevas Ideas impulsó y aprobó una de las herramientas más rancias de los regímenes totalitarios. Seguramente Bukele sintió envidia de su vecino el nicaragüense Daniel Ortega, quien solo dejará el poder hasta que muera. Bueno, pero esa es harina de otro costal.

Súmele que el omnipotente Bukele hoy en día es el mandatario consentido de su par estadounidense, Donald Trump, y por eso puede hacer lo que mejor le venga en gana; no hay que olvidar que es el carcelero estrella del magnate. 

El presidente salvadoreño se ha especializado en recluir bajo condiciones extremas a los migrantes indocumentados que le manda el gobierno de Estados Unidos, sin importar que se estén violentando sus garantías. Primero se entrenó con los pandilleros, pero ahora reprime por pedido. 

Por supuesto, el republicano Trump no se ha pronunciado por la nueva travesura de su aliado consentido y no es para menos, porque el magnate también ha dejado entrever que el Congreso de su país debería hacer algo para que él se pueda reelegir. Faltaba más.

Bukele ha sabido cómo granjearse la amistad de Trump. En 2024, participó en la Conferencia Anual de Acción Política Conservadora que se realizó en Estados Unidos; ahí dijo al público que tomaran a El Salvador como advertencia y relató cómo las pandillas tomaron el control de su país, con lo que justificó su lucha para arrestar a los criminales. 

Aunque hoy en día las pandillas están en vías de extinción en las calles y barrios de El Salvador, más de 60 mil pandilleros están recluidos; desafortunadamente para los salvadoreños, lo único que no se ha podido erradicar es el miedo. Hay Bukele para rato.

Fuente: ISRAEL LÓPEZ GUTIÉRREZ/ Heraldo de México

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