La urbanización sin control, además de la densidad de población en las nuevas colonias, sobrepasa la capacidad de filtración del agua de lluvias y tormentas.
La urbanización acelerada y desordenada de Chetumal ha reducido la capacidad natural de infiltración del suelo, lo que ha derivado en inundaciones cada vez más frecuentes y severas.
El estudio, elaborado por
- Juan Carlos Alcérreca Huerta, El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur) Unidad Chetumal;
- Rosalía Chávez Alvarado y José Manuel Camacho, la Universidad Autónoma del Estado de Quintana Roo (Uqroo); y
- Cristina Candelaria Valle Queb y David Rejón Parra, el Instituto Tecnológico de Chetumal (Itch);
advierte que los asentamientos humanos sobre un frágil terreno kárstico, ha reducido la capacidad natural de infiltración del suelo y aumentado la vulnerabilidad social, lo que ocasiona inundaciones pluviales cada vez más frecuentes y severas.
Los investigadores señalan que, en las últimas décadas, la expansión urbana ha disminuido en un 32% la capacidad de infiltración y multiplicado entre 10 y 100 veces la velocidad del escurrimiento, lo que provoca que el agua se acumule más rápido en zonas bajas, o deprimidas, rebasando la capacidad del drenaje actual.
Como consecuencia, más de la mitad de las áreas afectadas alcanzan niveles superiores a 50 centímetros de agua durante eventos críticos, con daños a viviendas, vehículos y movilidad urbana.
A ello se suman impactos en la salud: el 12.9% de la población encuestada reportó infecciones en la piel, enfermedades gastrointestinales y problemas derivados de la proliferación de mosquitos.
Un aspecto preocupante es la pérdida de la memoria social. Menos de la mitad de los habitantes encuestados en distintas áreas de la ciudad recuerda con precisión los efectos de inundaciones pasadas, lo que limita la preparación y la capacidad de respuesta comunitaria.
Sin embargo, quienes han sufrido directamente las afectaciones mantienen una alta percepción del riesgo.
“Chetumal no solo es vulnerable a huracanes y marejadas, sino también a inundaciones pluviales intensas y recurrentes. La solución requiere tanto infraestructura adecuada como la integración del conocimiento comunitario”,
subrayan los autores.
El estudio concluye que enfrentar esta problemática demanda un enfoque integral, que combine infraestructura resiliente, soluciones basadas en la naturaleza y la participación de la sociedad para construir una Chetumal más preparada frente a las inundaciones.
Entre las principales recomendaciones destacan:
- preservar y restaurar humedales y espacios verdes;
- implementar sistemas urbanos de drenaje sostenible (SUDS), como parques inundables y corredores azules; y
- recuperar sistemas tradicionales de captación de agua de lluvia.
Además de exigir evaluaciones hidrológicas previas a nuevos desarrollos urbanos y actualizar los Planes de Desarrollo Urbano considerando la no urbanización de áreas propensas de inundación, y fortalecer la memoria social mediante talleres, simulacros y campañas de sensibilización.
Fuente: SIPSE








