El título de la obra aludía a la creencia de que la nación estaba excenta de caer en las seducciones del fascismo: “¡Tonterías! ¡Tonterías!”, resopló Tasbrough.
En plena década de 1930, cuando el fascismo ganaba terreno en Europa y Estados Unidos debatía sus propios límites democráticos y económicos, Sinclair Lewis escribió una sátira política sobre el autoengaño nacional. En 1935 el escritor publicó la novela Esto no puede pasar aquí. La trama se situabaen un Estados Unidos gobernado por Berzelius “Buzz” Windrip, un líder fascista que gobernaba apoyándose en valores tradicionales, posturas antimigrantes, censura y la idea de que los estadounidenses constituían la raza más grande del planeta.
El título de la obra aludía a la creencia de que la nación estaba excenta de caer en las seducciones del fascismo: “¡Tonterías! ¡Tonterías!”, resopló Tasbrough. “¡Eso no podría pasar aquí, en Estados Unidos, de ninguna manera! Somos un país de hombres libres.” A lo que Doremus responde: “¡claro que sí puede!”.
Curiosamente, aunque no de forma inesperada, la primera presidencia de Donald Trump llevó a muchos a leer el libro y trazar paralelismos entre su figura y la de Berzelius Windrip. El gobierno de Trump fue asociado con la novela. Varios tomaron el título como estandarte crítico contra el trumpismo : lo impensable no podía pasar… hasta que pasó. Hoy sigue en debate si la segunda presidencia basta para calificar a su administración con tintes fascistas, si es más pertinente hablar de neofascismo, o si conviene emplear otras etiquetas, como populismo reaccionario.
No sorprende que, ante un fenómeno percibido como nuevo o una discontinuidad, la gente mire al pasado en busca de claves que mitiguen el desconcierto de vivir algo por primera vez. Si resuelve o no tal malestar es otra cosa. Así, la obra de Sinclair Lewis se leyó como una especie de profecía. No en el sentido estricto de la palabra, sino como evidencia de que las condiciones para la llegada de un Trump no eran tan nuevas.
Con todo, Sinclair escribió desde su contexto, atento al ascenso de los regímenes fascistas en Europa, sí, pero también inspirado en la situación política de su país, principalmente en la figura del gobernador y senador de Luisiana Huey Long. La sátira que compuso fue un espejo incómodo de su presente.
No obstante esas ataduras contextuales, el libro resurgió con fuerza porque el mundo de hoy ofrece ecos inquietantes: el ascenso de la ultraderecha en Europa y América Latina, la proliferación de retóricas racistas y xenofóbicas, y una mayor tolerancia frente a violaciones de derechos humanos, como lo es el caso del genocidio. En ese marco, la segunda presidencia de Donald Trump es una ironía autoconsciente del título de Lewis yun recordatorio de que ningún país está exento: “Esto no puede pasar aquí”… hasta que pasa.
Fuente: Heraldo de México / IGNACIO ANAYA








