El ‘scroll’ infinito pone a TikTok, Instagram y Facebook contra las cuerdas en Europa

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La Comisión Europea cuestiona funciones como el desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones constantes y los sistemas de recomendación personalizados por su capacidad para fomentar un uso compulsivo.

Deslizar el dedo para cargar nuevos vídeos, recibir notificaciones que reclaman constantemente la atención o pasar de una publicación a otra sin encontrar nunca el final son gestos habituales para millones de usuarios. Sin embargo, estas funciones han dejado de considerarse únicamente decisiones técnicas o comerciales.

La Comisión Europea ha concluido de forma preliminar que el diseño adictivo de TikTok, Instagram y Facebook infringe el Reglamento de Servicios Digitales de la Unión Europea.

Bruselas considera que determinadas características de estas plataformas pueden fomentar comportamientos compulsivos, dificultar la desconexión y reducir la capacidad de los usuarios para controlar conscientemente el tiempo que pasan conectados.

Las conclusiones todavía no son definitivas. TikTok y Meta, propietaria de Instagram y Facebook, pueden acceder a los expedientes, presentar alegaciones y proponer medidas para corregir los riesgos detectados antes de que la Comisión adopte una resolución final.

Qué es el diseño adictivo

El diseño adictivo engloba las características y prácticas que orientan la experiencia digital hacia un uso más intenso, prolongado o compulsivo del que una persona habría elegido en condiciones menos persuasivas.

Su finalidad puede ser aumentar el tiempo de conexión, las interacciones, la recopilación de datos o el consumo de determinados productos y servicios.

Para conseguirlo, las plataformas pueden aprovechar sesgos psicológicos y eliminar los llamados “puntos naturales de salida”, es decir, los momentos en los que el usuario podría detenerse y decidir abandonar la aplicación.

Entre los ejemplos más conocidos se encuentran:

  • El desplazamiento o scroll infinito.
  • La reproducción automática de vídeos.
  • La recarga constante de nuevos contenidos.
  • Las historias y mensajes que desaparecen.
  • Las recompensas periódicas.
  • Las notificaciones persistentes.
  • Las recomendaciones extremadamente personalizadas.

Ninguna de estas funciones es necesariamente ilegal por sí misma. El problema aparece cuando su diseño o su combinación dificultan que el usuario abandone el servicio, explotan sus vulnerabilidades o afectan a su capacidad para tomar decisiones autónomas e informadas.

Las funciones de TikTok, Instagram y Facebook investigadas por Bruselas

Las investigaciones de la Comisión Europea se centran en la manera en la que TikTok, Instagram y Facebook captan y retienen la atención de los usuarios.

Bruselas cuestiona especialmente el desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones y los sistemas de recomendación personalizados.

Estas funciones permiten que el contenido se renueve de forma continua y que el usuario pueda seguir consumiéndolo sin realizar una búsqueda consciente ni encontrar una pausa clara que le invite a cerrar la aplicación.

La Comisión considera de forma preliminar que las plataformas no evaluaron ni redujeron suficientemente los riesgos que estas características podían generar para el bienestar físico y mental de los usuarios, especialmente entre los menores y otras personas vulnerables.

La Agencia Española de Protección de Datos y la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia explican que estas dinámicas forman parte de la denominada economía de la atención, en la que el tiempo y la actividad de los usuarios se convierten en recursos que las plataformas intentan maximizar.

Bruselas cuestiona el uso nocturno de TikTok entre los menores

En el caso concreto de TikTok, la Comisión sostiene que la compañía no tuvo suficientemente en cuenta determinados indicadores relacionados con el posible uso compulsivo de la aplicación.

Entre ellos se encuentran el tiempo que los menores pasan en la plataforma durante la noche, la frecuencia con la que abren la aplicación y otros patrones de utilización potencialmente problemáticos.

Bruselas considera además que las herramientas de gestión del tiempo de pantalla de TikTok pueden descartarse con facilidad y generar una fricción insuficiente para reducir realmente el consumo compulsivo.

También cuestiona la eficacia de los controles parentales, ya que su configuración exige que las familias dispongan de tiempo y conocimientos suficientes para utilizarlos correctamente.

Las medidas de Instagram y Facebook tampoco convencen a la Comisión

En los expedientes de Instagram y Facebook, la Comisión también considera insuficientes las medidas adoptadas por Meta para reducir los riesgos asociados al diseño de sus servicios.

La valoración provisional sostiene que la compañía no habría demostrado que sus herramientas de protección sean suficientemente eficaces para contrarrestar los efectos del desplazamiento infinito, la reproducción automática, las notificaciones y los sistemas de recomendación.

Las autoridades europeas tampoco consideran suficiente que las plataformas publiquen páginas con consejos sobre bienestar digital o enlaces a recursos de salud mental si el diseño general del servicio continúa favoreciendo una utilización prácticamente automática.

El análisis de la AEPD y la CNMC señala que trasladar toda la responsabilidad al usuario no resuelve el problema cuando la propia arquitectura de la plataforma dificulta la autorregulación.

Especial preocupación por los niños y adolescentes

Los posibles efectos del diseño adictivo resultan especialmente preocupantes entre los menores.

La AEPD y la CNMC relacionan estas dinámicas con riesgos como la pérdida de sueño, la ansiedad, el estrés, las dificultades de concentración y la presión por permanecer siempre conectado.

También pueden producirse otros impactos sobre la salud mental y física de los niños y adolescentes, que presentan una mayor vulnerabilidad frente a determinados sistemas de recomendación y mecanismos de recompensa.

El Reglamento de Servicios Digitales obliga a las plataformas de muy gran tamaño a identificar, evaluar y reducir los riesgos sistémicos derivados del funcionamiento de sus servicios.

Entre ellos figuran los posibles daños para los menores, la salud pública y el ejercicio de los derechos fundamentales.

Las investigaciones todavía no implican una sanción definitiva

Las conclusiones de la Comisión Europea constituyen una valoración provisional y no equivalen todavía a una sanción definitiva.

TikTok y Meta conservan su derecho de defensa. Las empresas pueden examinar los expedientes, responder a las acusaciones y presentar medidas destinadas a corregir los riesgos señalados por Bruselas.

La Comisión también puede aceptar compromisos de las plataformas y convertirlos en jurídicamente vinculantes si considera que solucionan adecuadamente los problemas detectados.

Si las alegaciones o las medidas propuestas no resultan suficientes, el Ejecutivo comunitario podrá aprobar una decisión formal de incumplimiento, exigir un plan de adaptación e imponer una multa.

Multas de hasta el 6% de la facturación mundial

Las sanciones previstas por el Reglamento de Servicios Digitales pueden alcanzar el 6% del volumen de negocio mundial anual de la empresa.

Más allá de las posibles multas, una resolución definitiva podría obligar a las compañías a modificar el funcionamiento de sus servicios.

Entre las medidas que podrían plantearse se encuentran limitar o desactivar determinadas funciones, introducir pausas reales durante la navegación, modificar los sistemas de recomendación, reforzar los controles destinados a los menores o crear mecanismos de gestión del tiempo más difíciles de ignorar.

La responsabilidad no recae únicamente en los usuarios

La actuación de Bruselas supone un cambio de enfoque en la supervisión de las grandes plataformas digitales.

La responsabilidad ya no recae exclusivamente en que cada persona controle el tiempo que permanece conectada. Las autoridades europeas sostienen que las empresas también deben responder por la manera en la que construyen sus servicios.

Cuando el diseño de una plataforma afecta a la autonomía de los usuarios, al bienestar de los menores o a la salud pública, deja de ser una simple decisión empresarial y puede convertirse en un incumplimiento de la legislación europea.

Fuente: estrelladigital

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