Mabel de Holanda cumple 58 años: la confidente de Máxima marcada por la tragedia que se convirtió en la Jeff Bezos de la realeza

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La princesa Mabel de Orange-Nassau ha superado tragedias y escándalos para consolidar su posición como activista por los derechos humanos y exitosa inversora tecnológica.

Mabel de Orange-Nassau cumple hiy 58 años tras haber vivido una auténtica vida de película. O, en su caso, de serie. La viuda del príncipe Friso vio el año pasado cómo sus tragedias y escándalos servían de inspiración para una especie de The Crown a la holandesa. Algo que no le ha impedido seguir adelante con su papel de madre, de amiga y confidente de su cuñada, la reina Máxima, y de activista. Todo ello coronado por su condición de multimillonaria gracias a su buen olfato para las inversiones tecnológicas y a la herencia de su fallecido esposo.

La infancia de Mabel Martine Los estuvo marcada muy pronto por la tragedia. Cuando solo tenía nueve años, su padre, Hendrik, murió al intentar rescatar a un vecino que se había hundido en el hielo. La joven estudió Economía y Ciencias Políticas y se licenció cum laude en 1993. Su carrera la llevó al ámbito del desarrollo internacional, los derechos humanos y la diplomacia. Empezó a colaborar con organizaciones que trabajaban con niños afectados por la guerra y, con el tiempo, se convirtió en la primera directora ejecutiva de The Elders, la organización internacional fundada por Nelson Mandela.

Cuando conoció a Friso de Holanda, hermano del ahora rey Guillermo Alejandro, ya era una activista con una impresionante trayectoria profesional propia. Pero su relación con el príncipe neerlandés pronto la situaría en el punto de mira. La pareja se comprometió en 2003, pero lo que debería haber sido un feliz anuncio real se convirtió en un escándalo. Los periodistas comenzaron a investigar el pasado de Mabel y descubrieron que había mantenido anteriormente una relación con Klaas Bruinsma, uno de los narcotraficantes más notorios de los Países Bajos.

La polémica podría haber puesto fin a su relación, pero ambos siguieron decididos a casarse y, el 24 de abril de 2004, contrajeron matrimonio en Delft. Al no haberse obtenido la aprobación parlamentaria, Friso perdió su lugar en la línea de sucesión al trono. Había sacrificado su posición por la mujer a la que amaba. La pareja se trasladó a Londres y formó una familia lejos del centro de la vida real neerlandesa con dos hijas: Luana (2005) y Zaria (2006).

La segunda tragedia de Mabel de Holanda

Durante varios años, la familia llevó una vida discreta en el Reino Unido. Pero en febrero de 2012, la tragedia volvió a golpearles. Mientras practicaba esquí en Austria, Friso quedó atrapado en una avalancha. Los equipos de rescate lograron finalmente liberarlo, pero había estado sin oxígeno durante aproximadamente 25 minutos, lo que le provocó un daño cerebral irreversible. El príncipe nunca recuperó la conciencia. Para Mabel, la vida se convirtió de repente en una pesadilla. Tenía solo 43 años, dos hijas pequeñas y se enfrentaba a la angustiosa realidad de ver a su marido en coma.

Friso fue trasladado finalmente a un hospital de Londres para que Mabel y sus hijas pudieran estar cerca de él, pero 18 meses después, el príncipe holandés falleció a los 44 años. En lugar de permitir que su viudedad pusiera fin a su vida pública, la princesa de Orange-Nassau continuó con la labor de activismo que había iniciado mucho antes de convertirse en miembro de la familia real de los Países

Una de las causas más importantes de Mabel pasó a ser la lucha contra el matrimonio infantil. Ayudó a fundar Girls Not Brides, una alianza mundial que lucha por acabar con esta práctica y garantizar que las niñas tengan la oportunidad de seguir estudiando y decidir su propio futuro. También ha trabajado intensamente en los ámbitos de los derechos humanos, la justicia internacional y la prevención de conflictos.

Mabel de Holanda, junto a sus dos hijas.

Mabel de Holanda, junto a sus dos hijas. GTRES

El origen de su impresionante fortuna

Con una relación muy cercana a la reina Máxima y frecuentes visitas a Holanda, Mabel compagina las causas benéficas y filantrópicas con la gestión de un gran patrimonio. Se calcula que su fortuna asciende a unos 800 millones de euros, lo que la sitúa entre las personas más ricas de su país de origen. ¿Cómo se gestó este capital? Antes de fallecer, el príncipe Friso invirtió en Adyen, una startup neerlandesa de pasarela de pagos digitales que hoy gestiona transacciones para gigantes como Netflix y Spotify

.Mabel y Máxima, muy sonrientes durante un encuentro en Nueva York.

Mabel y Máxima, muy sonrientes durante un encuentro en Nueva York. GTRES

Al enviudar, Mabel heredó esas participaciones. Cuando la empresa salió a bolsa en 2018, sus acciones iniciales ya valían 131 millones de euros. Después, la princesa vendió parte de sus títulos, obteniendo enormes plusvalías en efectivo, y conservó el resto. El crecimiento meteórico de las acciones de Adyen multiplicó sus activos. De hecho, su patrimonio ha llegado a rozar los mil millones de euros en los picos más altos del mercado. Por ello ha sido comparada a menudo con otros multimillonarios como Bill Gates o Jeff Bezos.

Fuente: mujerhoy

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