Jódar se queda sin gasolina: se derrumba en Nueva York ante un desconocido

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Tras una irrupción memorable esta temporada, el joven madrileño se lleva un revolcón en primera ronda frente a Bu Yunchaokete, que viene de la previa

Ha sido tan formidable la temporada de Rafael Jódar que el joven madrileño se plantó esta semana en Nueva York con la etiqueta de aspirante. Se la pusieron otros, no él. Y se la quitó de un zarpazo este miércoles Bu Yunchaokete, un tenista chino, desconocido para el gran público. Le pegó un revolcón tremendo, en un partido en el que Jódar quedó desarbolado por la intensidad de Bu (6-2, 6-1, 6-1).

«Me enfoco en el primer partido», dijo el de Leganés a este periódico en un encuentro previo con los medios, en medio de un runrún cada vez más fuerte en el recinto de Flushing Meadows: en una de las ediciones más abiertas que se recuerdan del US Open, él aparecía en la lista de quienes podían dar la sorpresa. Sin Jannik Sinner, lesionado; con un Carlos Alcaraz cuyo rendimiento, tras cuatro meses en el dique seco, todavía es una incógnita; con Novak Djokovic ya en Serbia, después de una dolorosa derrota en primera ronda; con Alexander Zverev sufriendo en su debut; con Arthur Fils, otro joven prodigio, también de despedida a las primeras de cambio… ¿Por qué no podía soñar Jódar?

«Si no hago las cosas bien en el primer partido probablemente se acabe mi camino aquí en Nueva York», insistió el madrileño antes de su debut. Quizá sabía cosas que los demás no conocían y anticipaba problemas.

La realidad es que en la pista 17 del US Open apareció un Jódar irreconocible. La intensidad de sus golpes, el control del juego y la profundidad desde el fondo habían desaparecido.

Delante tenía a un rival, sobre el papel, ideal para empezar con buena andadura su primer US Open. A sus 24 años, Bu es un jornalero del tenis, que se faja en torneos ATP de nivel inferior, los Challenger, para tratar de entrar en las previas de las grandes citas. Desde Australia y hasta este US Open no había conseguido meterse en el cuadro de ningún ‘grande’ ni de ningún torneo Masters 1000. Y logró su billete en Nueva York por ser un ‘lucky loser’, uno de los perdedores de la ronda final de las previas que por sorteo rellenan el cuadro o sustituyen a bajas en primera ronda (el rival de Jódar iba a ser el australiano Thanasi Kokkinakis, retirado por lesión).

Pero el Bu que salió a la pista parecía un ‘top 10’ mundial. Este año, Carlos Alcaraz decía que estaba cansado de «jugar contra Roger Federer en cada ronda», por el nivel que los rivales mostraban contra él.

Trece partidos en un mes

Bu sin duda parecía alguien que quería ser el suizo. Jugó a tumba abierta, con disparos alucinantes desde el fondo. Le salía todo. Y Jódar no tenía respuesta. Quizá le faltaba, para empezar, gasolina. Viene consumido de su primera temporada como profesional, en la que arrancó en enero en el puesto 170º del mundo y ahora merodea el ‘top 10’. Ha jugado tres torneos en la temporada de pista dura de Norteamérica, a gran nivel. Pero cada vez con menos combustible. Llegó a la final de Washington, a la semifinal en Canadá y a octavos en Cincinnati. Trece partidos en un mes. Le hemos visto chorrear sudor en duelos de gran exigencia, en la humedad del verano estadounidense.

Quizá también pagó la exigencia mental, el estar en las quinielas, con el recuerdo de que aquí fue cuando despuntó, cuando ganó el ‘junior’ del US Open en 2024.

La realidad es que Jódar fue incapaz de plantar cara frente a un Bu desatado. No consiguió un solo ‘break point’ en todo el partido. Se perdió en errores no forzados -37- y no encontró golpes ganadores, solo 15.

Su incomodidad era evidente. Pidió cambiar la tensión de su raqueta. Intentaba encontrar soluciones en su esquina, con su padre, pero no había manera. Ni siquiera la lluvia, que paró el partido en el tercer set, le sirvió para reencontrarse. La verdadera tormenta fue la de Bu, que le frena en seco. A Jódar le toca, por fin, descansar.

Fuente: ABC

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