El Gobierno de Burnham endurece una política que comenzó a cambiar con Starmer y suma a Francia, Canadá y otros aliados a la presión sobre los asentamientos judíos en Cisjordania
Las relaciones entre el Reino Unido e Israel han entrado en uno de sus periodos más delicados en décadas, después de que una sucesión de desacuerdos sobre Gaza, el reconocimiento del Estado palestino, la expansión de los colonos y su violencia en Cisjordania haya transformado unos lazos tradicionalmente estrechos en un enfrentamiento diplomático cada vez más abierto. La última escalada en este choque se produjo esta misma semana, cuando Londres anunció nuevas medidas contra los asentamientos hebreos, entre ellas la prohibición de importar los productos procedentes de esas zonas, y Tel Aviv respondió con una batería de represalias.
Fuente: ABC








