Condenado a 25 años de cárcel el expresidente de Kosovo Hashim Thaci por crímenes de guerra

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El Tribunal Especial para Kosovo sentencia a penas de cárcel a otros tres altos cargos del ELK imputados junto al exmandatario

El Tribunal Especial para Kosovo (TEK) ha condenado este miércoles a 25 años de cárcel al expresidente de Kosovo Hashim Thaci tras declararle culpable de crímenes de guerra, incluido asesinato, tortura y detención ilegal, en el marco del conflicto en el territorio entre 1998 y 1999, cuando el Ejército de Liberación de Kosovo (ELK) —del que fue comandante— se enfrentó a las tropas serbias de la antigua República de Yugoslavia. La sentencia de la corte considera a Thaçi culpable del asesinato de 96 opositores políticos y presuntos colaboradores de las fuerzas de seguridad serbias, a manos de miembros del ELK. El expresidente kosovar es considerado como un héroe en su tierra, donde perviven las tensiones étnicas y el recuerdo de las guerras de los Balcanes libradas en los años noventa.

El juez presidente de la sala, Charles Smith, ha señalado durante la lectura del fallo que Thaçi “utilizó su cargo, liderazgo, autoridad y prestigio” para fomentar los delitos, y no investigó ni castigó los abusos cometidos por los combatientes del ELK. El expolítico kosovar fue juzgado junto con otros tres de sus antiguos líderes, que han sido absueltos de seis cargos de crímenes contra la humanidad. Se trata de Kadri Veseli, Rexhep Selimi y Jakup Krasniqi. Sí han sido condenados por crímenes de guerra a diferentes penas: 18 años para Veseli; 13 años para Selimi, y 25 años en el caso de Krasniqi.

Varias decenas de partidarios de Thaçi han acudido a las puertas del tribunal ondeando banderas del ELK. En Pristina, la capital de Kosovo, miles de personas se han manifestado durante este fin de semana en su apoyo. Cuando el juicio quedó visto para sentencia en febrero pasado, Thaçi dijo que siempre había estado “al lado del pueblo de Kosovo”, y se había guiado “por los ideales occidentales de democracia, igualdad y justicia”. Dimitió de sus cargos en 2020 y después se entregó al Tribunal Especial para Kosovo.

Durante el proceso, ha defendido en todo momento su inocencia aduciendo que, a pesar de que mandaba sobre el ELK, carecía de poder de decisión para cometer o impedir los delitos que le imputaban. Los fiscales han sostenido que más de un centenar de opositores políticos y presuntos colaboradores de las fuerzas de seguridad serbias fueron asesinados por el ELK.

La defensa del expresidente kosovar, por el contrario, ha alegado la falta de pruebas que le vinculen con los crímenes. Sus letrados han sostenido además que con su acusación se ha intentado reescribir la historia. Kosovo se opuso a la creación de este tribunal y solo aprobó una enmienda constitucional para permitirlo bajo presión de Estados Unidos y la UE. Al ocuparse de los veteranos del ELK, pero no de las fuerzas serbias, el tribunal ha generado rechazo en la sociedad kosovar, que considera a los primeros héroes de guerra.

El expresidente kosovar era un estudiante que regresó de un exilio político en Suiza para sumarse a la lucha de Kosovo por la independencia. Por su habilidad para escapar de las fuerzas serbias, le apodaron “la serpiente”. Bien acogido por los líderes occidentales, fue invitado en 1999 a las conversaciones de paz llevadas a cabo en Rambouillet (Francia), donde se firmó una propuesta para poner fin a las hostilidades, pero Serbia no la respaldó.

Como hace ahora, Belgrado consideraba a Kosovo una de sus provincias. Poco después, la OTAN bombardeó durante 78 días hasta expulsar a las fuerza serbias de Kosovo. Thaçi fundó después de la guerra el Partido Democrático de Kosovo y se convirtió en primer ministro en 2008, el año en que se proclamó la independencia kosovar. Esta sido reconocida por más de un centenar de países, incluidos Estados Unidos y la mayoría de los miembros de la UE. No lo han hecho Rusia y China. En 2016 fue elegido presidente, y en 2020, el Tribunal Especial para Kosovo le acusó de crímenes de guerra. Renunció y fue trasladado a La Haya.

El Tribunal Especial para Kosovo opera con juristas internacionales pero aplica la legislación kosovar. Ubicado en Países Bajos para evitar tensiones y contener la posible intimidación de los testigos, entró en funcionamiento en 2017 con el mandato de investigar y juzgar los presuntos delitos cometidos por miembros del ELK durante y poco después de la guerra librada contra las fuerzas serbias. Entre 1998 y 1999, murieron en total en Kosovo cerca de 13.000 personas y hubo más de un millón de refugiados.

El objetivo del tribunal, con sus veinte jueces y una docena de fiscales internacionales era contribuir a través de la justicia a la reconciliación entre Kosovo y Serbia. El grado de tensión entre ambas comunidades a partir de ahora servirá para saber si lo ha logrado.

Fuente: elpaís

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