Unos minutos antes de salir de casa pueden cambiar cómo se afronta toda la jornada laboral. Un experto en yoga explica la rutina de 15 minutos que recomienda para gestionar el estrés de la vuelta al trabajo.
Unos minutos antes de salir de casa pueden cambiar cómo se afronta toda la jornada laboral. José Ballesta Ballesteros, experto en yoga, lo explica desde la conciencia corporal: «Toda toma de conciencia supone una oportunidad de adueñamiento, de control real. Unos minutos antes de comenzar tu jornada laboral te ayudarán a que puedas mantenerte presente en el trabajo, con menos divagaciones, más cohesionada». Quince minutos no bastan para una práctica completa, pero son suficientes para marcar la diferencia si se complementan con sesiones más largas cuando el tiempo lo permite.
La respiración es la base de esta rutina breve. «Si solo tienes 15 minutos para practicar, lo ideal es mantener una respiración equilibrada durante toda la práctica de asana; solo intenta que las respiraciones sean conscientes y profundas», señala Ballesta. Si el ritmo lo permite, propone trabajar en cuatro tiempos: inspirar, pausa, exhalar, pausa, una cadencia sencilla de recordar incluso con prisa por salir de casa.
Tres saludos al sol, serie A y serie B, marcan el arranque de la secuencia. «Haz 3 saludos al sol, serie A y serie B, dos triángulos laterales, dos guerreros y pasa a las asanas de suelo, trabajando flexiones anteriores y torsiones, y cae en savasana», detalla Ballesta. No es una práctica completa, pero sí equilibrada para quien solo dispone de un cuarto de hora antes de salir de casa.
El yoga no distingue entre quien lo necesita más o menos, aunque el beneficio se nota especialmente en ciertos perfiles. «El yoga beneficia a todo el mundo; cuanto más lejos te encuentres de tu equilibrio, más necesario es. Cuantos más fallos de concentración tengas, más necesario es», explica Ballesta. Quien arrastra estrés laboral crónico o le cuesta desconectar del trabajo fuera del horario suele notar el efecto con más claridad que quien ya parte de un buen equilibrio, aunque nadie queda excluido de sus beneficios.
¿Puede marca una diferencia real en el día?
Ballesta no presenta esta rutina como una solución milagrosa. «El yoga es un método de autoconocimiento, no una solución mágica», resume. Depende de la persona y del entorno en el que se mueve cada una: siempre ayuda, aunque no siempre sea suficiente por sí solo para afrontar un día especialmente exigente.
Esa honestidad es parte de lo que hace útil la propuesta. Quince minutos de yoga por la mañana no van a neutralizar un mal día en la oficina, pero sí pueden cambiar el punto de partida con el que se afronta. Empezar la jornada desde un estado más consciente, en lugar de arrastrar la prisa de última hora, ya supone una diferencia notable, aunque no elimine por completo las dificultades que puedan surgir después.
La combinación de movimiento y respiración consciente, aunque dure poco, prepara al sistema nervioso para el día sin sobreactivarlo ni dejarlo demasiado relajado para funcionar. Ese equilibrio, entre activación y calma, es precisamente lo que busca esta secuencia corta antes de salir por la puerta cada mañana.
Para quien nunca ha probado a practicar por la mañana, la recomendación de Ballesta es empezar sin grandes expectativas. No hace falta una esterilla perfecta ni un ritual elaborado: bastan quince minutos, la respiración en cuatro tiempos y la disposición a prestar atención al propio cuerpo antes de que empiece la vorágine del día. El resto, según explica, se construye con la repetición.
Septiembre, con la vuelta a los horarios y las responsabilidades, es un buen momento para probarlo. No porque el mes tenga nada especial, sino porque es cuando más se necesita ese primer momento de calma antes de que la jornada laboral tome el control del resto del día.
Fuente: mujerhoy








