Flávio Bolsonaro ha ganado la primera vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil con alrededor del 47,26% de los votos válidos, por delante del presidente Luiz Inácio Lula da Silva, que ha obtenido un 44,89%. Ninguno ha alcanzado la mayoría absoluta, por lo que ambos volverán a enfrentarse en las urnas el próximo 25 de octubre.
Brasil tendrá que esperar tres semanas más para conocer a su próximo presidente. El senador Flávio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, ha terminado como el candidato más votado de la primera vuelta celebrada este domingo 4 de octubre.
Con el escrutinio prácticamente completado, Bolsonaro supera los 55 millones de votos, mientras Lula ronda los 53 millones. La diferencia es estrecha, pero suficiente para que el candidato del Partido Liberal llegue al segundo turno después de haber ganado la primera votación.
Flávio Bolsonaro supera unas encuestas que daban ventaja a Lula
La principal sorpresa no está en que ambos hayan pasado al segundo turno. Ese escenario aparecía desde hacía semanas como el más probable.
Lo inesperado ha sido el orden.
Los últimos sondeos publicados antes de las elecciones concedían generalmente a Lula una ligera ventaja en primera vuelta, aunque anticipaban una segunda ronda mucho más ajustada. Las urnas han terminado ofreciendo el resultado contrario.
Flávio Bolsonaro llegó incluso a superar temporalmente el 50% durante las primeras fases del recuento. Su porcentaje descendió a medida que se incorporaban votos de territorios más favorables al presidente, pero mantuvo finalmente una ventaja de algo más de dos puntos.
El resultado obliga ahora a ambas campañas a replantear sus estrategias para el 25 de octubre.
El bolsonarismo vuelve a disputar la presidencia
Cuatro años después de que Jair Bolsonaro perdiera frente a Lula, el apellido vuelve a disputar el Palacio del Planalto.
Flávio Bolsonaro, de 45 años, es senador e hijo mayor del expresidente. Recibió el respaldo político de su padre para encabezar la candidatura del Partido Liberal y ha construido buena parte de su campaña reivindicando la continuidad del movimiento conservador que llevó a Jair Bolsonaro al poder en 2019.
Su discurso ha colocado entre las principales prioridades la seguridad pública, la lucha contra el crimen organizado, la reducción del tamaño del Estado y una política económica más favorable a la iniciativa privada.
Durante la campaña también ha defendido una mayor aproximación de Brasil a Estados Unidos y a otros gobiernos conservadores de la región.
La figura de su padre ha estado presente durante todo el proceso electoral. Jair Bolsonaro se encuentra actualmente cumpliendo condena por el intento de impedir la llegada de Lula al poder después de las elecciones de 2022, y Flávio ha defendido públicamente medidas que puedan beneficiar a los condenados por aquellos acontecimientos.
Lula busca un cuarto mandato a los 80 años
Al otro lado estará nuevamente Luiz Inácio Lula da Silva, que a sus 80 años aspira a conseguir un cuarto mandato presidencial, aunque no consecutivo.
Lula gobernó Brasil entre 2003 y 2010 y regresó al poder en enero de 2023 después de derrotar por un margen muy estrecho a Jair Bolsonaro.
Su campaña se ha centrado en defender la ampliación de los programas sociales, medidas contra el endeudamiento de las familias y una mayor intervención pública para reducir las desigualdades.
El Gobierno llegó a las elecciones, sin embargo, con desgaste por el coste de la vida, la situación de las cuentas públicas y la preocupación por la seguridad, cuestiones que han ocupado un papel importante durante toda la campaña.
Pocos días antes de las elecciones, Lula anunció además nuevas medidas sociales y tomó decisiones de gran repercusión, como la prohibición de las apuestas online, en un intento de reforzar su posición ante un escenario electoral cada vez más ajustado.
Economía, seguridad y relación con Estados Unidos marcarán la segunda vuelta
Las tres semanas que quedan hasta la segunda votación concentrarán una disputa entre dos proyectos políticos muy diferentes.
Flávio Bolsonaro ha hecho de la seguridad y el endurecimiento de la respuesta frente al crimen organizado uno de sus principales ejes, al tiempo que propone privatizaciones, reducción de ministerios y una relación más estrecha con Washington.
Lula mantiene una línea basada en la protección de los programas sociales, una mayor presencia del Estado en la economía y una política exterior que reivindica la autonomía de Brasil frente a Estados Unidos.
La relación con la Administración de Donald Trump también ha aparecido repetidamente durante la campaña. Flávio Bolsonaro ha defendido una aproximación política a Washington, mientras Lula ha insistido en que Brasil no aceptará interferencias externas en sus elecciones.
El resultado del domingo deja además casi un 8% de los votos válidos repartido entre el resto de candidatos. Esos electores serán uno de los principales objetivos de las dos campañas durante las próximas semanas.
Brasil vuelve a votar el 25 de octubre
El Tribunal Superior Electoral había fijado desde el inicio del calendario el 25 de octubre como fecha para una eventual segunda vuelta presidencial.
Más de 158 millones de brasileños estaban habilitados para votar en estos comicios, en los que también se elegían gobernadores, senadores y diputados.
La primera ronda deja a Flávio Bolsonaro en una posición mejor de la que anticipaban buena parte de los sondeos, pero sin una ventaja suficiente para cerrar la elección.
Lula, por su parte, deberá remontar algo más de dos puntos y atraer a una parte de los votantes que este domingo eligieron otras candidaturas. El 25 de octubre los brasileños decidirán cuál de los dos dirigirá el país durante los próximos cuatro años.
Fuente:estrelladigital








