Protegen la miel melipona del Corredor Maya

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-Estudio de dos años documentó el origen ancestral, las zonas de producción y las características de esta miel para respaldar su indicación geográfica ante el IMPI

CANCÚN, MX.- La miel de abeja melipona producida en el Corredor Maya de Quintana Roo cuenta con un reconocimiento que busca proteger su autenticidad, evitar imitaciones y revalorizar una actividad ancestral de las comunidades mayas.

El proceso incluyó dos años de investigación documental y trabajo con productores para integrar los estudios técnicos y las reglas de uso presentados ante el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI).

Pedro Moncada Jiménez, director del Centro Interinstitucional de Investigación Aplicada de la Universidad del Caribe y ganador del Premio Estatal de Turismo, explicó que el equipo académico participó en la elaboración de los documentos requeridos para sustentar la indicación geográfica, un mecanismo de protección que reconoce productos vinculados con las características y la tradición de una región determinada.

El investigador señaló que la primera fase del proyecto quedó concluida el 18 de mayo de 2026. La zona documentada comprende los municipios de Felipe Carrillo Puerto, Tulum y José María Morelos, en Quintana Roo, donde la meliponicultura forma parte de las prácticas productivas y culturales transmitidas entre generaciones.

Para sustentar el expediente, el equipo revisó antecedentes históricos sobre la crianza de abejas meliponas, incluidos registros del Códice Madrid, y realizó talleres participativos con productores de las comunidades. También documentó las prácticas de manejo, las características de la producción y las áreas donde se concentra esta actividad, con el propósito de justificar territorialmente el reconocimiento solicitado.

En entrevista con Radio Fórmula, destacó que la miel melipona tiene características particulares debido a que proviene de una especie de abeja nativa más pequeña que la abeja europea, lo que limita sus volúmenes de producción. Además de su consumo como alimento y endulzante, se utiliza en la elaboración de jabones, champús y otros productos de cuidado personal, así como en preparaciones comercializadas por sus cualidades tradicionales.

La investigación también identificó la relación entre la producción y las condiciones ambientales. De acuerdo con el académico, las abejas funcionan como indicadores de la salud de los ecosistemas, pues sus poblaciones pueden resentir factores como la disminución de flores, el uso de fertilizantes y otros cambios en su entorno. Por ello, la conservación de la melipona no sólo tiene implicaciones económicas y culturales, sino también ambientales.

El especialista advirtió que la protección de esta actividad requiere preservar las condiciones naturales que permiten su desarrollo. La disponibilidad de flora influye en las características de la miel, mientras que el deterioro de los ecosistemas puede comprometer tanto las poblaciones de abejas como la continuidad de la producción.

Otro de los objetivos es incentivar la participación de las nuevas generaciones en la meliponicultura. Para el investigador, mantener esta tradición depende de que las comunidades puedan reconocer su valor cultural y productivo, pero también de que encuentren oportunidades para comercializar sus productos y obtener beneficios económicos.

La indicación geográfica representa, en ese sentido, una herramienta para distinguir la miel del Corredor Maya de Quintana Roo y respaldar su identidad regional. El alcance de la protección y sus efectos dependerán de las condiciones establecidas en el registro y de que productores y autoridades mantengan mecanismos de conservación, trazabilidad y aprovechamiento responsable.

Fuente: NC

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