Un buque para evitar otro caso ‘Odyssey’

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El nuevo barco de intervención subacuática de la Armada tendrá dos misiones principales: auxiliar a submarinos en caso de accidente y proteger el patrimonio subacuático

1988 con el nombre de ‘Mar Rojo’, pero cuya construcción original se remonta a 1975, cuando fue concebido como buque remolcador para aprovisionar plataformas petrolíferas de empresas civiles.

La construcción del nuevo BAM-IS era una de las prioridades de la División de Planes de la Armada Española al ser complemento necesario para los nuevos submarinos S-80 –en caso de que haya que realizar alguna operación de rescate– y para avanzar en la misión de defensa del patrimonio subacuático.

El pecio de Las Mercedes

El ‘caso Odyssey’, la empresa estadounidense cazatesoros que quiso apropiarse del pecio Nuestra Señora de las Mercedes en 2007, marcó un antes y un después en el diseño de las capacidades futuras de la Armada. En aquella disputa se manifestó la necesidad de contar con un buque militar de garantías para explorar las profundidades marinas igualmente y en defensa de los pecios.

«Será capaz de transportar un mini-submarino de rescate y realizar exploraciones e intervenciones subacuáticas con vehículos tripulados remotamente hasta 3.000 metros de profundidad», explica el capitán de corbeta Mínguez.

A la plataforma marina del BAM-IS, cuyo nombre aún se tiene que decidir, hay que añadir los dos vehículos remotamente tripulados que incorporará (ROV, ‘Remotely Operated Vehicle’) con capacidad para observación a 1.000 y 3.000 metros de profundidad respectivamente y siempre ligados ‘umbilicalmente’ al BAM-IS. Además, se adquirirá un AUV (Autonomous Underwater Vehicle), este con capacidad para ser guiado sin estar unido al BAM-IS y pilotado como un submarino.

Otras de las misiones que podrá llevar a cabo este nuevo buque de la Armada son: intervención subacuática con mezcla de gases a grandes profundidades; reparaciones submarinas, rescate de objetos sumergidos; búsqueda, localización, detección e identificación de objetos sumergidos; tratamiento hiperbárico de accidentes de buceo; adiestramiento de las diferentes unidades de buceo, y apoyo a la enseñanza y certificación de la Escuela Militar de Buceo; movilidad y contra-movilidad (limpieza/despliegue de obstáculos submarinos, etc); y apoyo a las operaciones navales convencionales.

Otro de los factores que ha llevado al Gobierno a dar luz verde a este proyecto es, obviamente, reforzar la industria nacional y el trabajo ligado a la construcción naval militar de Navantia.

1.100 empleos en tres años

La construcción de este buque supondrá más de 1,3 millones de horas de trabajo en la bahía de Cádiz. «La obra del BAM-IS, incluidos los trabajos de ingeniería, generará alrededor de 1.100 empleos durante tres años y medio, sumando empleo directo, indirecto e inducido. Casi 160 serán empleados directos de Navantia, unos 300 corresponderán a industria colaboradora y otros 660 se generarán en suministradores y otras empresas», informan desde la compañía.

Todo ello supondrá que, durante tres años y medio, se generará un valor añadido directo e indirecto para la economía de aproximadamente 54 millones de euros anuales y una demanda agregada de 159.

El BAM-IS se construirá en el astillero de Puerto Real, especializado en buques de gran tamaño. Navantia trabaja al mismo tiempo en el programa Avante 2200 para Arabia Saudí en su astillero de San Fernando, el programa de las fragatas F-110 para la Armada Española en el de Ferrol y el de submarinos S-80 en el de Cartagena.

Por Esteban Villarejo

fuente https://www.abc.es/espana/abci-buque-para-evitar-otro-caso-odyssey-202112061901_noticia.html

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