Adán: acorralado por los suyos

0
420

El fuego ya lo rodea. De un lado, la crisis de seguridad que arrastra desde Tabasco, con un ex colaborador en fuga. Del otro, el escándalo por tráfico de influencias

No ha salido de una cuando ya está en otra. Aún no termina de aclarar lo que pasó con su exsecretario de Seguridad en Tabasco, Hernán Bermúdez Requena —prófugo, con orden de aprehensión y señalado por vínculos con el crimen organizado—, cuando otro escándalo vuelve a poner a Adán Augusto López Hernández en el reflector, esta vez, por una red de contratos públicos y favores empresariales que apuntan directo a su círculo más íntimo.

La historia de Avacor S.A. de C.V. no es sólo la de una empresa sancionada por corrupción. Es la historia de cómo se usó el poder para enriquecer a los amigos de toda la vida del tabasqueño. La empresa, propiedad de Anna Viesca Sánchez y su esposo Carlos Prats García, fue multada por más de un millón y medio de pesos e inhabilitada por 30 meses para participar en contrataciones públicas, por presentar información falsa en una licitación federal de uniformes y equipo táctico para fuerzas de seguridad.

La resolución, publicada en el Diario Oficial de la Federación el 16 de julio, dice que Avacor presentó resultados de laboratorio que fueron desconocidos por las propias instancias que supuestamente los emitieron. El expediente SAN/017/2024 lo deja por escrito: hubo fraude documental para ganar un contrato público.

Pero la historia no empieza ahí. Carlos Prats García es hijo de Carlos Prats Pérez, quien fue secretario de Educación en Tabasco en los años noventa y uno de los amigos más cercanos de Adán Augusto López desde entonces. Por ello la confianza, el acceso y la red.

Y esa red creció. Cuando Adán fue secretario de Gobernación (2021-2023), Avacor y empresas asociadas recibieron más de 30 contratos por más de mil 100 millones de pesos. Fueron los “favoritos” para proveer uniformes, escudos y equipo al Ejército y la Guardia Nacional, por recomendación del tabasqueño. En 2021, la Auditoría Superior de la Federación detectó que Avacor vendió colchones con sobreprecio de 30 por ciento a la Sedena. También se retrasaron en la entrega de 71 mil fornituras valuadas en 197 millones de pesos. Todo quedó asentado en informes oficiales.

Por si fuera poco, el SAT también le sigue la pista. Se detectaron transferencias sospechosas, inconsistencias fiscales, triangulación con empresas satélite, operaciones en domicilios fantasma. Hay expedientes abiertos. Cuentas congeladas.

Adán dice que está “a disposición de cualquier autoridad”, pero el fuego ya le rodea los pies. De un lado, la crisis de seguridad que arrastra desde Tabasco, con un ex colaborador en fuga. Del otro, el escándalo por el tráfico de influencias empresarial que pone en duda la ética de su paso por Gobernación. Es la doble crisis del amigo-hermano del ex Presidente, del aspirante eterno, del aún coordinador del Senado.

¡Falta por saber muchas cosas todavía!

Fuente: Heraldo de México

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here