La ganadora del Balón de Oro 2025 se sabe referente dentro y fuera del campo, donde es una firme defensora de la sociedad igualitaria.
Ganadora de tres Balones de Oro consecutivos – algo que no ha conseguido ninguna otra mujer futbolista – y pieza clave en el engrajane del Barcelona y la España femenina en el camino a la gloria del último Mundial y la Liga de Naciones, ha sido clave tanto en los éxitos de su club como en los de la selección, pese a que esta última temporada – aunque ganó Liga, Copa de la Reina y Supercopa de España – tuvo que conformarse con ser subcampeona de la Champions y de la Eurocopa (fue reconocida con el MVP de ambas finales y competiciones).

Aitana Bonmatí (San Pedro de Ribas, 1998) se sabe referente tanto dentro como fuera del campo, y volvió a alargar la estela de su éxito en el Théâtre du Châtelet de París, donde logró el quinto Balón de Oro consecutivo español – tras los dos de Alexia Putellas.
El tercero de forma consecutiva para una jugadora con carácter ganador que muestra siempre sobre el verde una ambición y mentalidad por las nubes. Tres entorchados, los mismos que leyendas como Johan Cruyff, Michel Platini o Marco Van Baster, y siguiendo la estela de quienes más galardones tienen: Cristiano Ronaldo -cinco- y Leo Messi, ocho. En la votación de France Football ganó a su compatriota Mariona Caldentey y a la inglesa Alessia Russo.
La historia feminista del apellido Bonmatí
Ya que su primer apellido sea el de su madre dice mucho del carácter reivindicativo que recorre la sangre de la que fue mejor jugadora en 2024 y MVP de la última Copa del Mundo.
«Cuando nací, la norma decía que primero debía ir el del padre, y eso a los míos no les parecía bien, por lo que lucharon para cambiar esto. Ellos siempre han querido cambiar el mundo y la desigualdad que existe entre hombres y mujeres», reconoce la futbolista en una entrevista.
Rosa y Vicent, sus progenitores, chocaron con la legislación e iniciaron una espiral de contactos, denuncias y procesos hasta que consiguieron cambiar el contexto legal. A partir del año 2000 la norma cambió, y con ella dio prioridad a un apellido que ahora es leyenda en la obra cumbre del fútbol femenino español.
Con unos padres así, con las ideas claras y la voluntad de luchar por lo que ellos creen, no es de extrañar la jugadora de 27 años visibilice tanto dentro como fuera de los terrenos de juego múltiples causas sociales y políticas, ya sea en temas de salud mental, feminismo o en la lucha por profesionalizar la Liga Femenina. Es colaboradora de varias ONGs y, además, es embajadora de ACNUR.
«No pedimos ni mucho menos cobrar lo mismo que los hombres, pedimos unas condiciones dignas, estamos hablando de la Primera División femenina profesional y en la mayoría de cosas solo ha cambiado el poner delante el profesional», apunta la líder de la campeona del mundo y del Barcelona femenino, que en la gala del Balón de Oro apuntó que «cuando era pequeña no podía imaginar que el fútbol femenino pudiera existir».
Estudios y orígenes de Aitana Bomnatí
Su perfil profesional es bien conocido; no así el personal, caracterizado por una distancia prudencial que guarda entre su vida privada y el foco de lo mediático. La catalana fue creciendo en equipos mixtos hasta que dio el salto a La Masía; paralelamente, alimentaba su conocimiento deportivo con una formación académica orientada a lo que realmente le apasiona.
Después de cursar el Grado en Ciencias de la Actividad Física y el Deporte se embarcó en un Máster en Gestión Deportiva en el Johan Cruyff Institute. Lo intelectual no es ajeno para la atacante del Barcelona, que vivió en casa la importancia de las letras en cualquiera de sus formas: sus padres son filólogos de formación y ejercen como profesores de Lengua y Literatura Catalana.
«A veces voy a jugar a algunos campos y me echo las manos a la cabeza. ¿De verdad tengo que jugar aquí siendo profesional? Hay que poner unas mínimas condiciones para que haya menos posibilidad de lesionarte», reflexiona la jugadora, que siempre tuvo claro que quería dedicarse al fútbol aunque en el colegio, rodeada de niños, muchos no aceptaran que jugara mejor que ellos.
«Ahora es distinto, los chavales ven a mujeres en la tele jugando y ya lo ven de forma distinta, pero hasta hace poco no era así», lamenta la jugadora, que lleva el ’14’ a la espalda en el Barça por Johan Cruyff, y que cuenta que su familia, relacionada con movimientos independentistas, no era la clásica futbolera, así como ahonda en la falta de referentes femeninos cuando ella -con seis o siete años- empezó a darle patadas al balón. «Las niñas que juegan al fútbol saben que la cosa va en serio, cuando yo empecé no veía futuro, pero lo hay aunque aún queda mucho camino. Yo soy una privilegiada».
La centrocampista catalana, flexitariana, fiel admiradora de Xavi Hernández – quien escribió el prólogo de su libro autobigráfico – y amante de las combinaciones en espacios pequeños, recibió el galardón de otro de sus ídolos: Andrés Iniesta. «Es uno de mis ídolos desde pequeña, juntamente con Xavi. He aprendido de ellos, mi fútbol del día de hoy, en parte, gracias a ellos, a todo lo que me enseñaron», indicó durante la gala en París, en la que insistió en el poder del que goza el fútbol para cambiar las cosas: «Somos más que futbolistas. Estamos liderando con el ejemplo en todo el mundo. Para las nuevas generaciones que vienen, pueden soñar con ser futbolistas, no como nuestra generación».
Más allá del césped y los terrenos de juego, la catalana disfruta de actividades más sencillas como son la lectura, la música, viajar y pasar tiempo con sus amigos de toda la vida, quienes le mantienen «con los pies en la tierra».
Fuente: ABC








