Cancún, Q. Roo, 20 de mayo. – En Quintana Roo se pierde un promedio de 33 hectáreas de selva al día y se han deforestado, entre el 2003y el 2018, 194 mil 006 hectáreas, de acuerdo con el Análisis de los Procesos de Deforestación en la entidad, elaborado por la Comisión Nacional Forestal (Conafor), el Consejo Civil Mexicano para la Silvicultura Sostenible (CCMSS), el Centro Geo y Centrus.
El estudio fue presentado ayer y expone que la deforestación va ligada a los cambios de la cobertura de suelo, propiciados en un 50 por ciento por actividades agrícolas, que equivalen a cinco mil 904 hectáreas de selva perdidas por año; el 38 por ciento, por actividades ganaderas, lo que se traduce en una pérdida de cuatro mil 900 hectáreas de selva y el 13 por ciento, por la expansión de la mancha urbana, que genera mil 182 hectáreas devastadas.
“Parece que la selva estorba. Hay que quitarla para darle paso a los cultivos agroindustriales, a las granjas porcícolas industriales, a los campos menonitas de soya”, afirmó Sergio Madrid, por el CCMSS, quien destacó que la Selva Maya es el segundo macizo de selva tropical del continente, en la cual se ubican 340 localidades rurales y de la cual dependen 284 ejidos.
En conferencia de prensa, el activista indicó que la deforestación es un proceso irreversible, que repercute en la pérdida del hábitat de flora y fauna, afecta los mantos acuíferos y provoca el aumento de plagas y enfermedades.
“Una región deforestada pierde un conjunto amplio de valores que no podrán recuperarse en décadas”, subrayó, al aclarar que la agricultura campesina “nada tiene que ver” con procesos de reforestación, toda vez que su sistema consiste en trabajar la tierra dos o tres años y luego dejarla descansar para su recuperación.
Los índices más altos de deforestación se concentran en Bacalar, Othón P. Blanco, Felipe Carrillo Puerto, Lázaro Cárdenas, Cancún, José María Morelos, Solidaridad, Tulum, Puerto Morelos, Cozumel e Isla Mujeres.
Sin embargo, es Cancún, Bacalar, Cozumel, Othón P. Blanco y Solidaridad, los que presentan la mayor tasa de deforestación.
Catherine Navarro, gerente de Información Forestal de la Conafor, explicó que, por ejemplo, en Bacalar predomina la siembra de soya, caña y sorgo, en localidades como Cafetal o Salamanca, con los menonitas, y en Othón P. Blanco se ubica la zona cañera más grande de la entidad.
“Otro de los impulsores de cambio más importantes encontrados son la distancia a unidades económicas agropecuarias -negocios de comercialización o industrialización de productos agropecuarios- y la actividad porcícola.
“La mayor producción de ganado porcino se ubica en los municipios de Felipe carrillo Puerto, Bacalar, José María Morelos y Lázaro Cárdenas, los cuales, en el año 2018 aportaron más de mil toneladas de cabezas en pie; estos municipios también se caracterizan por ser los primeros cinco con mayores tasas de deforestación”, precisó.

En cuanto norte del estado, agregó que los patrones espaciales demostraron que se registra un importante proceso de deforestación por el avance de los desarrollos turísticos en todo el corredor Cancún- Riviera Maya.
Madrid manifestó que el estudio confirma que los dos grandes motores de la deforestación son el avance agroindustrial y el desarrollo urbano turístico.
“El supuesto desarrollo impulsado en Quintana Roo ha logrado la atracción de inversiones, pero ha traído consigo deterioro del capital natural. Detener la pérdida de las selvas es un imperativo” expresó.
Al hablar de la importancia del estudio, Oswaldo Carrillo de la Conafor, resaltó que es la primera vez que se estiman tasas de deforestación a nivel nacional, cuya precisión es muy alta (91%) y, por tanto, confiable.
Detalló el funcionamiento y productos generados a partir del Sistema Satelital de Monitoreo Forestal, además de señalar que en Quintana Roo fueron abarcados 222 mil 955 polígonos.








