PP y Vox aprueban una moción en Jumilla que prohíbe las celebraciones islámicas en lugares públicos

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La iniciativa veta actos como el fin del Ramadán en dependencias municipales y en la vía pública. El partido de Abascal defiende que son «actividades ajenas a la identidad como pueblo»

La semana pasada el ayuntamiento de Jumilla, en Murcia, aprobó una moción de Vox —apoyada por el PP tras una enmienda— por la cual se prohíbe de forma generalizada y por adelantado todo tipo de celebración islámica en dependencias municipales y en la vía pública. La resolución impide explícitamente que vuelvan a celebrarse actos como el final del Ramadán (Aid el Fitr) o la Fiesta del Sacrificio (Aid el Adha), eventos clave en el calendario religioso musulmán.

Juan Agustín Navarro, el representante de Vox y único concejal del partido en el ayuntamiento de Jumilla, subrayó tras el pleno que «las tradiciones españolas deben ser preservadas frente al intento de la izquierda de introducir hábitos contrarios a nuestra identidad nacional». Aunque afirmó apoyar la libertad religiosa, matizó que esta debería practicarse exclusivamente en el ámbito privado. Fuentes del Vox defienden a este diario que todas las festividades musulmanes son «actividades ajenas a la identidad como pueblo» y por tanto son una «costumbre foránea» a nuestra cultura».

Sin embargo, la tramitación de la moción no fue directa. El Partido Popular presentó una enmienda que permitió la modificación del reglamento de instalaciones deportivas con el fin de que «no se pueda realizar ninguna actividad ajena al deporte, a no ser que esté promovida por el Ayuntamiento». Según el PSOE, el PP llevó a cabo una «maniobra» con esta enmienda, buscando «blanquear la moción» de Vox.

«Es un ataque directo a nuestra comunidad»

La decisión ha generado una fuerte controversia. Juana Guardiola, portavoz del PSOE en el ayuntamiento, denunció que la iniciativa es «sectaria y discriminatoria», y criticó que se excluya a una parte significativa de la población jumillana. «Un ayuntamiento debe representar a todos sus ciudadanos, sin importar su fe», declaró. «Es un ataque directo a personas que forman parte de nuestra comunidad, que viven, trabajan y estudian aquí como cualquier otro ciudadano y tienen sus derechos como todos», concluyó, tras señalar que la moción es «xenófoba y sectaria».

Por su parte, el edil socialista Juan Antonio González Gomáriz expresó su rechazo a través de redes sociales, donde calificó lo ocurrido de «vergonzoso». «Siento vergüenza ajena que esta moción saliera adelante», expresó el pasado lunes en X. Según datos del INE, en este municipio de 27.000 habitantes apenas 2.000 son procedentes de países donde se profesa el Islam.

Aunque otros ayuntamientos en España —sobre todo en Cataluña— han rechazado en ocasiones solicitudes para celebrar actos religiosos musulmanes en espacios públicos como polideportivos o plazas, hasta ahora ninguna administración local había recurrido a una prohibición previa y general. Las negativas anteriores se argumentaban habitualmente por motivos logísticos, de seguridad o sanitarios, sin invocar razones de tipo religioso, lo cual sería contrario a la legalidad, según la Constitución española y los acuerdos con la Constitución española y los acuerdos con la Comisión Islámica de España (CIE).

El PP «niega» la prohibición de las celebraciones religiosas

Después de que los medios se hicieran eco de la noticia este miércoles, la portavoz del Partido Popular en la región de Juntilla, Mari Carmen Cruz, ha asegurado que lo aprobado en el Ayuntamiento de Jumilla «es muy distinto a lo que está circulando», y ha recalcado que «lo que se dice en esas noticias sería ilegal, y ni Jumilla ni ningún otro ayuntamiento va a hacerlo».

Guardiola ha subrayado que la modificación de la ordenanza «no tiene nada que ver con la religión ni con la nacionalidad», sino con garantizar que «las instalaciones deportivas se usen exclusivamente para actividades deportivas».

Como ejemplo, ha explicado que no se podrá ceder un pabellón para una feria del automóvil, independientemente de quién lo solicite, porque «las instalaciones deportivas son para uso deportivo». En cambio, si una comunidad —sea la árabe o cualquier otra— pide organizar un torneo de baloncesto o fútbol, «sí se le aprobará la cesión del espacio». «Esto no va ni de religión, ni de nacionalidades, esto va de que se va a iniciar una modificación de la ordenanza para que las instalaciones deportivas se usen para la celebración de actividades deportivas, sin más».

Destrucción en Gaza: el 92% de las viviendas han sido arrasadas

Se necesitarán más de dos décadas para limpiar los más de 50 millones de toneladas de escombros cubren el paisaje, según la ONU

Gaza ha sido desmantelada. Lo que era un territorio con vida, calles, hospitales y escuelas, hoy está reducido a escombros, polvo y desesperación. En menos de dos años, la ofensiva israelí ha destruido o dañado el 70% de las estructuras de la Franja, según datos de Naciones Unidas. La vida cotidiana en la zona ha cambiado por completo.

Las imágenes satelitales actualizadas de Google Maps reflejan el impacto: barrios enteros arrasados, carreteras inutilizables, hospitales bombardeados. «Las fotografías muestran la demolición, de forma metódica, de casi la totalidad del territorio y de infraestructuras básicas», denuncia Médicos Sin Fronteras.

Las operaciones israelíes han dejado el 92% de las viviendas inhabitables (436.000). Más de 2.300 centros educativos han sido destruidos o dañados. Y la infraestructura básica, como el sistema de salud, el acceso al agua y el saneamiento, está al límite de su capacidad operativa.

Del total de hospitales, solo 18 funcionan de forma parcial. Algunos de los más importantes, como Al Aqsa o Nasser, han sido atacados en múltiples ocasiones. En el norte no queda ni un solo centro médico que funcione a pleno rendimiento. Incluso el hospital Al Shifa, el más grande de Gaza, se quedó sin combustible y tuvo que suspender tratamientos de diálisis momentáneamente. Más de 50 millones de toneladas de escombros cubren el paisaje y, según estimaciones de la ONU, se necesitarán más de dos décadas para limpiarlos.

Y mientras las bombas caen, el agua desaparece. Gaza ya tenía problemas hídricos antes de la guerra, pero ahora la crisis se ha vuelto insostenible. La mayoría de los pozos están contaminados, dañados o ubicados en zonas a las que nadie puede acceder sin arriesgar la vida. El 82% de las instalaciones de agua están afectadas, y en zonas como Ciudad de Gaza los grifos llevan días completamente secos.

Cientos de miles de personas caminan cada día en busca de un poco de agua, aunque sea salada o sucia. La única planta desalinizadora apenas opera y los camiones cisterna de las ONG no dan abasto. Las aguas residuales se desbordan en áreas habitadas y la basura (más de 250.000 toneladas solo en Gaza capital) se acumula por falta de equipos y personal.

«A veces siento que mi cuerpo se seca por dentro. La sed me roba toda la energía», dice a Afp Um Nidal Abu Nahl, madre de cuatro hijos, desde Ciudad de Gaza. «Y también a mis hijos».

Mientras tanto, casi el 88% del territorio está bajo órdenes de evacuación o se ha convertido en zona militar. Las opciones para moverse, buscar ayuda o incluso sobrevivir son mínimas. La Franja está encerrada en una trampa sin salida.

En este escenario, incluso dentro de Israel empieza a haber voces que piden parar. Cerca de 600 exfuncionarios de seguridad, incluidos exjefes del Mosad y del Shin Bet, firmaron una carta en la que piden el fin de la guerra. «Esta guerra ha dejado de ser justa», advierten. Consideran que los objetivos militares ya fueron cumplidos y que seguir solo empeora la situación para todos.

Fuente: ABC

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