Menos dinero a los partidos

Sostengo que los partidos políticos deben desaparecer como monopolios

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Sirva la aprobación en Cámara de Diputados del dictamen por el cual los partidos políticos podrán devolver parte de sus recursos públicos, para dedicar unas líneas al tema del financiamiento.

Sostengo que los partidos políticos deben desaparecer como monopolios de la representación popular. Debemos explorar otras figuras. En varios sentidos, los partidos perdieron su capacidad de representación social y se han convertido en simples élites, pero esa es otra discusión, ahora digamos, por qué es posible, necesario y útil reducir o de plano eliminar el financiamiento público a los partidos.

¿Cuánto dinero puede quitarse a los partidos? El modelo mexicano es mixto. La mayor parte es financiamiento público y una pequeña porción puede ser de aportaciones privadas. Veamos por qué se les otorga dinero y cómo lo gastan. Los partidos reciben dinero público por dos conceptos, para gastos ordinarios permanentes y para campañas electorales.

Hablemos de gastos ordinarios. Este año los partidos recibirán 5 mil 543 millones de pesos en números redondos, los cuales se distribuirán en 70%, equivalente a 3 mil 880 millones  de pesos, según el porcentaje de votación nacional, obtenido en la elección de diputados por el principio de mayoría relativa y el otro 30% de forma igualitaria.

De entrada hay que eliminar las partidas simbólicas de franquicia postal y telegráfica. Son obsoletas. Aumentar la de actividades específicas, que son las relacionadas con la divulgación de la cultura democrática; así como, disminuir la de actividades ordinarias permanentes, que es donde las élites han hecho enormes negocios y fortunas personales y familiares.

Ningún presidente de partido debería recibir un salario por sus actividades directivas, deben tener una profesión y una manera honesta de vivir. Sólo podrían justificarse algunos viajes y una administración básica. Por ejemplo, el PRD tiene un sindicato que es una caja sin fondo y sin ningún provecho para esa formación o para sus militantes. Los partidos políticos tampoco podrían endeudarse.

La política se ha convertido en un gran negocio para un puñado de empresarios. Los que hacen encuestas, los que disque diseñan campañas, los que organizan eventos y por supuesto, los que cobran millonadas por guerras sucias. Nada de eso favorece o fortalece a la democracia. El debate político lo han sustituido por la publicidad y el escándalo. Por ello, los precios de los productos electorales deberían ser más baratos que para los clientes normales y no como ahora que son más caros.

El financiamiento público a los partidos para campañas debería bajar a la mitad. De esa mitad, 60% debería repartirse de manera igualitaria y 40% de acuerdo a su porcentaje de votación. Un nuevo modelo de comunicación política debería acabar con los millones de promocionales de 20 o 30 segundos, para mejor utilizarse en debates entre candidatos.

Los partidos no necesitan devolver dinero. Hay que quitárselos desde la asignación.

Fuente: heraldodemexico

Onel Ortiz Fragoso 

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