Cada vez son más quintanarroenses los que han caído en los juegos de azar y las apuestas: hasta el 2019 se atendían 20 personas al mes por problemas de ludopatía: hoy son más de 100 las que reciben tratamiento para controlar sus impulsos por apostarlo todo.
Estos datos de la Secretaría de Salud coinciden con el incremento de centros dedicados a atender a este tipo de pacientes: hace cinco años apenas se registraban cuatro en toda la entidad, pero hoy ya son más de 21, la mayoría de los cuales se encuentran en Cancún, ciudad que posee al 70% de los ludópatas del Caribe Mexicano.
“Y uno podría pensar, ¿De dónde salen tantos ludópatas si sólo tenemos unos pocos casinos en Quintana Roo? Pues la respuesta está en el sector digital, el cual ha disparado la ludopatía y provocado que cada vez sean más jóvenes las personas que caen en estos vicios”,
explicó la psicóloga Paola Várguez Vázquez.
Citó que en los últimos años las apuestas online han experimentado crecimiento significativo en México gracias a la conectividad a internet.
“Antes teníamos relativamente pocos pacientes porque para acceder a un casino el paciente necesitaba un cierto poder adquisitivo y una inversión de tiempo. Pero hoy cualquiera puede agarrar su celular, bajar una aplicación de apuestas y jugar desde 50 pesos hasta los 10 mil, en cualquier momento y en donde sea”.
Detalló que el dato preocupante es que cada vez atienden a más jóvenes con esta adicción, llegando en su caso a diagnosticar esta condición en adolescentes de entre 13 a 15 años.
“No por nada recientemente se publicó un estudio donde se señala que México es el cuarto mercado más importante a nivel mundial de las apuestas online, registrando 3.5 millones de visitas diarias a estas plataformas. Quintana Roo no está exento de este problema, y si no se toman medidas adecuadas se convertirá en un grave factor de quiebre social”,
citó Várguez Vázquez.
Concluye que sólo uno de cada 10 pacientes acepta que tiene un problema con las apuestas, y de los que acuden al tratamiento menos del 20% lo concluyen. Los demás, asegura, terminan con problemas graves de ansiedad, estrés por sobre endeudamiento y problemas familiares.
Fuente: SIPSE








