{"id":107425,"date":"2022-06-20T10:11:03","date_gmt":"2022-06-20T15:11:03","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=107425"},"modified":"2022-06-20T10:11:07","modified_gmt":"2022-06-20T15:11:07","slug":"mussolini-la-feroz-depravacion-de-un-asesino-adicto-al-sexo-que-se-acosto-con-600-mujeres","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/varios\/mussolini-la-feroz-depravacion-de-un-asesino-adicto-al-sexo-que-se-acosto-con-600-mujeres\/","title":{"rendered":"Mussolini: la feroz depravaci\u00f3n de un asesino adicto al sexo que se acost\u00f3 con 600 mujeres"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Benito Mussolini se le pueden colgar una infinidad de adjetivos horribles. Machista, asesino y dictador son solo algunos de ellos. Sin embargo, lo que nunca se le podr\u00e1 achacar es haber mentido a las muchas mujeres que am\u00f3 sobre su sexualidad desenfrenada. Cuando conoci\u00f3 a su amante m\u00e1s famosa, Clara Petacci, fue sincero hasta el dolor: \u00ab\u00bfQu\u00e9 cu\u00e1ntas relaciones he tenido? Los primeros tiempos de Roma fueron un desfile continuo de mujeres en el hotel. Me acostaba con unas cuatro al d\u00eda\u00bb. En otra ocasi\u00f3n, despu\u00e9s de que su jovenc\u00edsima novia descubriera un cintur\u00f3n femenino en la habitaci\u00f3n, fue todav\u00eda m\u00e1s duro: \u00abHubo una \u00e9poca en la que ten\u00eda catorce amantes, y las pose\u00eda una tras otra\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La voracidad en la alcoba del dictador es cuasi legendaria en el sentido m\u00e1s literal de la palabra, pues cuesta discernir qu\u00e9 hay de verdad y qu\u00e9 de mentira tras ella. El historiador australiano Richard Bosworth, uno de los \u00faltimos bi\u00f3grafos del italiano, afirm\u00f3 en su obra \u2018Claretta. L&#8217;ultima amante del duce\u2019 que era un \u00abobseso del sexo\u00bb y \u00abun enfermo de comportamiento brutales\u00bb en la cama. En nuestras fronteras, la periodista Rosa Montero llega incluso m\u00e1s all\u00e1. La autora de \u2018Dictadoras: Las mujeres de los hombres m\u00e1s despiadados de la historia\u2019 recoge que Mussolini padec\u00eda alg\u00fan tipo de enfermedad que le hac\u00eda pensar constantemente en mantener relaciones con mujeres de forma bestial. Hoy, todav\u00eda cuesta saberlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No les falta raz\u00f3n, como demuestran tanto los diarios personales del italiano, como las conversaciones que mantuvo a lo largo de su extensa vida con sus amantes. En \u2018Las mujeres de los dictadores\u2019, la escritora Diane Ducret recoge una frase que Mussolini dijo a la propia Petacci: \u00ab<strong>Te amo con locura\u2026 quisiera devastarte, hacerte da\u00f1o, ser brutal contigo<\/strong>. \u00bfPor qu\u00e9 mi amor se manifiesta con esta violencia? Siento la necesidad de aplastarte, de hacerte pedazos\u2026 un impulso violento.&nbsp;<strong>Soy un animal salvaje<\/strong>\u00bb. Sus bi\u00f3grafos m\u00e1s destacados corroboran este hecho y que se comportaba como un animal cuando manten\u00eda relaciones sexuales: gritaba, ara\u00f1aba, mord\u00eda\u2026 El famoso ensayista&nbsp;<strong>Antonio Scurati,<\/strong>&nbsp;estudioso de la figura del fascista, resume todo con tres palabras: \u00ab<strong>Man\u00edaco del sexo<\/strong>\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En todo caso, la persona que ayud\u00f3 a cimentar la fama de mujeriego de Mussolini no fue un historiador. Tal y como desvela Carlos Berbell en su obra \u2018\u00a0Los m\u00e1s influyentes amantes de la historia\u2019,\u00a0fue su propio ch\u00f3fer, Quinto Navarra, quien desvel\u00f3 que hab\u00eda mantenido relaciones sexuales con\u00a0<strong>entre 600 y 7.000 mujeres desde 1922<\/strong>. La cifra no es balad\u00ed, sino que se sustenta en las cartas que el dictador recib\u00eda de sus admiradoras y que se clasificaban de forma cuidadosa. Tras ser investigadas por las autoridades, aquellas chicas que resultaban \u2018agraciadas\u2019 \u2013si es que puede llamarse as\u00ed\u2013 eran invitadas a un encuentro con el l\u00edder en las dependencias de su palacio. El resultado era el imaginable.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Encuentros fugaces<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La relaci\u00f3n de Mussolini con ese sexo de tintes brutales comenz\u00f3 desde su juventud. En palabras de Montero, al comenzar a salir con la que fue su esposa definitiva,\u00a0<strong>Rachele Guidi<\/strong>, ella le confes\u00f3 que no hab\u00eda tenido sexo con ning\u00fan hombre. El entonces futuro dictador tom\u00f3 la iniciativa y la forz\u00f3 sobre una butaca. A partir de ese momento dio rienda suelta a sus m\u00e1s bajos instintos y la alcoba se convirti\u00f3 en un asunto de estado. El historiador\u00a0<strong>\u00c1lvaro Lozano<\/strong>, por ejemplo, recuerda en\u00a0\u2018Mussolini y el fascismo italiano\u2019\u00a0que nuestro protagonista decidi\u00f3 quedarse en casa con una joven antes que desfilar ante el monarca despu\u00e9s de ser nombrado presidente del Consejo de Ministros Reales en 1922.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero tanto Berbell como Montero coinciden en que su etapa m\u00e1s prol\u00edfica en lo que a sexo se refiere fue cuando era ya el jefe del Gobierno. Los muros del Palacio de Venecia, desde d\u00f3nde sol\u00eda declamar a los italianos locuras como la proclamaci\u00f3n del Imperio Italiano tras la anexi\u00f3n de Etiop\u00eda, se convirtieron en testigos mudos de cientos de relaciones extramatrimoniales. \u00abCuando subi\u00f3 al poder no necesit\u00f3 \u2018cazar\u2019, muchas chicas se sent\u00edan seducidas por su creciente poder y otras por su \u2018virilidad\u2019 o sus fanfarronadas\u00bb, desvela la autora. La mayor\u00eda enviaban cartas en las que ped\u00edan mantener una audiencia con el \u2018Duce\u2019 y \u00e9l, aprovechado, ordenaba a sus servicios secretos que seleccionaran a las m\u00e1s bellas y a las menos peligrosas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sus bi\u00f3grafos afirman que recib\u00eda a las mujeres casi a diario. El momento predilecto era durante la tarde. \u00ab<strong>Las pose\u00eda r\u00e1pidamente, muchas veces vestido enteramente y con las botas puestas<\/strong>. Con las m\u00e1s asiduas ten\u00eda sexo sobre la alfombra o sobre la mesa. Con las nuevas, en un banco de piedra, sobre el que antes acomodaba un gran coj\u00edn\u00bb, a\u00f1ade la autora. Mani\u00e1tico hasta el extremo, dedicaba dos habitaciones para sus fugaces encuentros. La primera era la&nbsp;<strong>Sala Mapamundi<\/strong>, un amplio despacho destinado al jefe del Gobierno desde el que Mussolini decid\u00eda el destino del pa\u00eds y en el que se quedaban las nuevas amantes. A las conocidas las ve\u00eda en la Sala del Zod\u00edaco. \u00abLe parec\u00eda m\u00e1s rom\u00e1ntica, bajo un cielo raso de planetas y estrellas\u00bb, explica la experta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La historiadora Carmen Llorca confirma esta versi\u00f3n de los hechos en su obra\u00a0\u2018Las mujeres de los dictadores\u2019: \u00abEl objetivo de Mussolini era una mujer al d\u00eda. Y en la Sala Mapamundi del Palacio de Venecia era introducida todos los d\u00edas una mujer. Montero define aquellos encuentros como \u00abde naturaleza conejil\u00bb por su rapidez. Apenas duraban unos minutos. \u00ab<strong>Ellas se sent\u00edan satisfechas de haber conocido al gran l\u00edder<\/strong>, orgullosas de haber sido tocadas por \u00e9l, como fans encantadas de haber podido satisfacer los deseos del gran Duce\u00bb, explica la espa\u00f1ola. Huelga decir que Petacci conoc\u00eda al dedillo la agenda de su esposo, sab\u00eda de estas conquistas y, por lo general, las soportaba. Aunque no era raro que rompiera a llorar por pura frustraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Brutal y obsesionado<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero el sexo no se limitaba a aquellos encuentros. Una vez en casa, Mussolini tambi\u00e9n manten\u00eda relaciones con Clara, una joven a la que la escritora Ducret define como \u00abuna chica de preciosas curvas, tez clara, ojos melanc\u00f3licos y pecho opulento\u00bb que se dej\u00f3 llevar por aquel enamoramiento. Sus padres, como bien se\u00f1ala la experta, favorecieron aquella relaci\u00f3n fuera del matrimonio a pesar de que eran religiosos en extremo. \u00abElla ven\u00eda de una familia romana burguesa. Su padre formaba parte del equipo m\u00e9dico del Papa P\u00edo XI y tambi\u00e9n dirig\u00eda una cl\u00ednica para la clase alta en Roma. Su madre era muy cat\u00f3lica y era raro verla sin un rosario en la mano\u00bb, a\u00f1ad\u00eda la autora en declaraciones a la BBC hace algunos a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>En los diarios que Petacci escribi\u00f3 entre 1932 y 1938\u00a0<\/strong>mostr\u00f3, sin pretenderlo,<strong>\u00a0el lado m\u00e1s vergonzoso y oscuro de Mussolini<\/strong>. La joven le defini\u00f3 como un hombre con un gran apetito sexual que no dudaba en presumir de las muchas amantes que atesoraba. Aunque, cuando soltaba alguna de estas fanfarronadas, sol\u00eda recordarle r\u00e1pidamente que, desde aquel feliz d\u00eda de 1936 en que se conocieran, ella era la \u00fanica que hab\u00eda en su har\u00e9n. Una falsedad tan gigantesca como la ingente cantidad de pelas que hubo entre ambos por los celos de \u2018Ricitos\u2019, como la conoc\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y es que, en \u2018<strong>Mussolini y el fascismo italiano\u2019<\/strong>, Lozano recalca que la virilidad sexual no era algo que \u2018Il Duce\u2019 escondiera, sino que era una parte esencial de su imagen. \u00abLas mujeres eran consideradas presas a las que tomaba de forma casi brutal en su casa de la via Rastella, arrastr\u00e1ndolas por el suelo con frecuencia y sin quitarse los zapatos o los pantalones\u00bb, desvela. El autor a\u00f1ade incluso que \u00abadoraba que oliesen a sudor\u00bb y que \u00e9l mismo evitaba lavarse tras mantener relaciones. \u00ab<strong>Prefer\u00eda rociarse con agua de colonia<\/strong>\u00bb, incide.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los diarios de Petacci suponen la corroboraci\u00f3n de este Mussolini casi b\u00e1rbaro. En sus m\u00faltiples anotaciones, la joven se jactaba de que ambos retozaban en la cama durante horas, hasta que a su vetusto amante le \u00ab<strong>dol\u00eda el coraz\u00f3n<\/strong>\u00bb. Aunque solo paraban el tiempo justo para que recobrase fuerzas y volviese a la carga de nuevo. \u00ab<strong>Le beso y hacemos el amor con tanta furia que sus gritos parecen los de un animal herido<\/strong>\u00bb, desvelaba en otra ocasi\u00f3n. Para alguien como esta joven, que llevaba escribiendo cartas y poemas de amor al dictador desde los 14 a\u00f1os (la primera vez que se vieron le pregunt\u00f3 intrigada por ellos sin saber que para \u00e9l no ten\u00edan importancia alguna) aquello era un sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Petacci, a la que Mussolini defin\u00eda como su primera concubina, se dej\u00f3 encandilar por el magnetismo de aquel personaje. Lo mismo que el resto de sus amantes. Un atractivo, por cierto, que cautiv\u00f3 al mism\u00edsimo Winston Churchill. As\u00ed lo desvel\u00f3 el \u2018premier\u2019 brit\u00e1nico tras una visita a Italia antes de la\u00a0<strong>Segunda Guerra Mundial<\/strong>: \u00abNo pude evitar quedar hechizado, como han quedado muchas otras personas, por el car\u00e1cter dulce y el comportamiento sencillo del signor Mussolini, as\u00ed como por su aplomo calmo y objetivo a pesar de tantas responsabilidades y peligros. [\u2026] Si yo hubiera sido italiano, estoy casi seguro de que habr\u00eda estado a su lado\u00bb. Ten\u00eda algo, vaya. Aunque ese algo fuera malvado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de la ingente cantidad de amantes que atesoraba, Mussolini logr\u00f3 convencer a Petacci de que ella siempre hab\u00eda sido y ser\u00eda su predilecta. Y es que tem\u00eda perderla. Lo cierto es que todo parece apuntar a que as\u00ed fue. No en vano, y tal y como desvela el art\u00edculo de la BBC, la chica era la \u00fanica de sus amantes que tuvo una habitaci\u00f3n propia en el Palacio de Venecia y contaba con guardaespaldas y ch\u00f3fer propio. Al parecer, ambos sol\u00edan encontrarse en misa los domingos para, a continuaci\u00f3n, retirarse a sus habitaciones para mantener relaciones sexuales en la oficina privada de \u2018Il Duce\u2019.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los diarios, Clara desvela tambi\u00e9n las conversaciones de cama que mantuvo con Mussolini. Horas en las que el l\u00edder fascista le explic\u00f3, por ejemplo, que hab\u00eda mantenido un encuentro fugaz y er\u00f3tico con la esposa del monarca Humberto II. Al parecer, ella intent\u00f3 acostarse con \u00e9l, pero \u2018Il Duce\u2019 no pudo tener una erecci\u00f3n. Tampoco dud\u00f3 en desvelarle inseguridades tales como si estar\u00eda a la altura de Napole\u00f3n. El d\u00eda que conoci\u00f3 a\u00a0<strong>Adolf Hitler<\/strong>, en palabras de la joven, se mostr\u00f3 exultante. No se cre\u00eda que el alem\u00e1n le tuviera como a un referente y que hubiera llorado al estrecharle la mano. \u00abCuando me vio hab\u00eda l\u00e1grimas en sus ojos, realmente me aprecia mucho. Es muy agradable, una persona muy emotiva por dentro\u00bb, le confes\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente: ABC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A Benito Mussolini se le pueden colgar una infinidad de adjetivos horribles. Machista, asesino y dictador son solo algunos de ellos. Sin embargo, lo que nunca se le podr\u00e1 achacar es haber mentido a las muchas mujeres que am\u00f3 sobre su sexualidad desenfrenada. 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