{"id":118133,"date":"2023-05-19T09:27:30","date_gmt":"2023-05-19T14:27:30","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=118133"},"modified":"2023-05-19T09:27:34","modified_gmt":"2023-05-19T14:27:34","slug":"los-cerebros-ya-crecen-en-los-laboratorios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/entretenimiento\/tecnologia\/los-cerebros-ya-crecen-en-los-laboratorios\/","title":{"rendered":"LOS CEREBROS YA CRECEN EN LOS LABORATORIOS"},"content":{"rendered":"\n<p>La ciencia es capaz de cosas sorprendentes:\u00a0se cortan y se pegan genes\u00a0para conseguir, por ejemplo, mosquitos que no propaguen la malaria; se crean &#8216;embriones quimera&#8217;, h\u00edbridos entre humano y mono, para estudiar los primeros momentos de la vida; o se &#8216;cultivan&#8217; todo tipo de \u00f3rganos para probar medicamentos o entender enfermedades.<\/p>\n\n\n\n<p>De estos \u00faltimos, entre toda la gama de los bautizados como\u00a0organoides, los m\u00e1s llamativos son los cerebros. En realidad, minicerebros, un t\u00e9rmino pol\u00e9mico que si bien encaja en titulares sorprendentes, crea revuelo entre los cient\u00edficos, que a\u00fan debaten c\u00f3mo llamarlos. Explicados de manera sencilla: se trata de grupos de c\u00e9lulas que crecen en una placa de Petri, se agrupan y acaban funcionando de forma parecida a procesos que ocurren dentro de nuestras cabezas.<\/p>\n\n\n\n<p>De momento, no son cerebros completos; pero sirven como modelos simplificados y en miniatura (miden apenas unos mil\u00edmetros, con un aspecto parecido a un grano de arroz) con los que experimentar, y con los que ya se han conseguido logros que van desde minicerebros a los que les han crecido &#8216;ojos&#8217; a implantes en la mente de ratones, lo que abre la puerta a toda una revoluci\u00f3n cient\u00edfica.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo comienza con algo tan sencillo como un trozo de piel humana, el mismo tejido que abandonamos cada noche entre las s\u00e1banas de nuestra cama. Los cient\u00edficos son capaces de &#8216;reprogramar&#8217; o &#8216;rebobinar&#8217; esas c\u00e9lulas y llevarlas a un estado anterior, similar al de las c\u00e9lulas madre, cuando tienen la capacidad de convertirse en cualquier tipo de c\u00e9lula de nuestro cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s, se &#8216;fuerzan&#8217; para que evolucionen hacia otras unidades m\u00e1s especializadas, creando neuronas que interact\u00faan entre s\u00ed. A partir de aqu\u00ed, se abre un mundo de posibilidades en el laboratorio en base a una materia prima bastante sencilla para hacer todo tipo de pruebas que no se podr\u00edan hacer sobre un cerebro humano vivo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">No son Frankensteins<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00abEl objetivo no es crear Frankensteins\u00bb, advierte a ABC V\u00edctor Borrell Franco, investigador del Instituto de Neurociencias, centro mixto de titularidad mixta entre el Consejo Superior de Investigaciones Cient\u00edficas y la Universidad Miguel Hern\u00e1ndez (CSIC-UMH). Habla con conocimiento de causa: gracias a los minicerebros, su equipo ha descubierto un gen que provoc\u00f3 que, hace tres o cuatro millones de a\u00f1os, nuestra corteza cerebral, la parte m\u00e1s compleja y grande de nuestro cerebro, creciera, convirti\u00e9ndonos en humanos. El hallazgo fue publicado en la revista &#8216;Science Advances&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>Su campo, el desarrollo embrionario \u2013el estudio c\u00f3mo funcionan nuestras primer\u00edsimas c\u00e9lulas, cuando apenas medimos como un guisante\u2013, est\u00e1 siendo uno de los m\u00e1s prol\u00edficos en cuanto al uso de minicerebros. Entre la explosi\u00f3n de investigaciones, medios de todo el mundo se hicieron eco de unos minicerebros con &#8216;ojos&#8217;, unos &#8216;vistosos&#8217; organoides creados para estudiar el origen de la vista.<\/p>\n\n\n\n<p>Publicado en la revista &#8216;Cell Stem Cell&#8217;, el experimento consist\u00eda en hacer crecer organoides de copas \u00f3pticas \u2013las estructuras desde las que se desarrolla casi todo el globo ocular\u2013 si bien con un peque\u00f1o a\u00f1adido: junto con minicerebros. Al igual que los embriones humanos, a los 50 d\u00edas de desarrollo, estos minicerebros mostraban &#8216;ojos&#8217; claramente visibles.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s3.abcstatics.com\/abc\/www\/multimedia\/ciencia\/2023\/05\/18\/organoid-eyes_1024-U77082511656bxN-624x350@abc.jpg\" alt=\"En la imagen se observan los 'minicerebros' a los que les han nacido 'ojos'. En realidad, se trata de copas \u00f3pticas, los \u00f3rganos precursores de la vista en embriones\"\/><figcaption>En la imagen se observan los &#8216;minicerebros&#8217; a los que les han nacido &#8216;ojos&#8217;. En realidad, se trata de copas \u00f3pticas, los \u00f3rganos precursores de la vista en embriones&nbsp;ELKE GABRIEL<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>No solo eso: estas copas \u00f3pticas conten\u00edan diferentes tipos de c\u00e9lulas de la retina, que se organizaban en redes neuronales que respond\u00edan a la luz, e incluso conten\u00edan lentes y tejido corneal. Adem\u00e1s, las estructuras mostraron que la suerte de &#8216;retina&#8217; de estos organoides se conectaba con el minicerebro.<img decoding=\"async\" alt=\"\" src=\"https:\/\/static.abc.es\/media\/infografias\/2023\/05\/organiodes-piel-humana\/organiodes-piel-humana-desktop.png?v=1684254145987\"><\/p>\n\n\n\n<p>Creando organoides de piel humana<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00eda 30<\/p>\n\n\n\n<p>Se crean los ojos dentro de la neuroesfera<\/p>\n\n\n\n<p>Paso previo<\/p>\n\n\n\n<p>se recolectan c\u00e9lulas humanas de la piel<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00eda 0<\/p>\n\n\n\n<p>Se \u2018rebobinan\u2019 hasta convertirlas en c\u00e9lula pluripotente inducidas (que se comporta como c\u00e9lulas madre)<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00eda 10<\/p>\n\n\n\n<p>Se forma la neuroesfera, un grupo de c\u00e9lulas madre nerviosas<\/p>\n\n\n\n<p>D\u00eda 60<\/p>\n\n\n\n<p>Los ojos son visibles y sensibles a la luz<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong>&nbsp;Gabriel et al., Cell Stem Cell , 2021 \/&nbsp;<strong>ABC<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Su utilidad no acaba en averiguar c\u00f3mo se forman \u00f3rganos en el \u00fatero de nuestra madre. Existen tambi\u00e9n experimentos que podr\u00edan tener aplicaciones directas en la medicina del futuro no muy lejano. Borrell Franco apunta, por ejemplo, a un estudio publicado en &#8216;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41593-019-0350-2\">Nature<\/a>&#8216; de cient\u00edficos de Cambridge que cultivaron estos minicerebros junto con una m\u00e9dula espinal de un rat\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>A los pocos d\u00edas de ponerlo en la placa de Petri rodeado por tejido muscular, el organoide gener\u00f3 unas largas conexiones neuronales hacia la m\u00e9dula para conectarse con ella, conformando algo parecido a un sistema nervioso central. Incluso era capaz de contraer los m\u00fasculos a su alrededor, como hacen las neuronas motoras de nuestros cerebros. \u00abEsto puede ser la puerta a que, en un futuro, pacientes que, por ejemplo, sufren un ictus, donde parte de su cerebro muere, puedan optar a regenerar esas zonas con organoides creados a partir de c\u00e9lulas de su propia piel. Es un campo, sin duda, prometedor\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los \u00faltimos estudios m\u00e1s rompedores, publicado en la&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-022-05277-w\">misma revista<\/a>&nbsp;a finales del pasado a\u00f1o, daba un paso m\u00e1s all\u00e1: el grupo liderado por&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/ciencia\/abci-cultivan-organoides-laboratorio-evolucionan-como-cerebros-bebes-202102251510_noticia.html\">Sergiu Pas\u00e7a<\/a>, investigador en la Universidad de Stanford y una de las figuras m\u00e1s relevantes del trabajo con organoides, consegu\u00eda insertar estos minicerebros a partir de c\u00e9lulas humanas en cerebros de rata y que, adem\u00e1s, este injerto reaccionara cuando los animales recib\u00edan una recompensa.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.abcstatics.com\/abc\/www\/multimedia\/ciencia\/2023\/05\/18\/organoide-RI4PQ9yvlEu7VowYU5IXnfMy-U44374862103sTt-624x350@abc.jpg\" alt=\"Organoide humano trasplantado marcado con una prote\u00edna fluorescente en una secci\u00f3n del cerebro de una rata\"\/><figcaption>Organoide humano trasplantado marcado con una prote\u00edna fluorescente en una secci\u00f3n del cerebro de una rata&nbsp;UNIVERSIDAD DE STANFORD<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u00abFue un hito porque estos organoides no crean tejidos conectivos, como venas y arterias, por lo que trasplantarlos a organismos vivos es muy complicado\u00bb, explica a ABC Guillermina L\u00f3pez-Bendito, tambi\u00e9n investigadora del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH y colaboradora del laboratorio de Pas\u00e7a. La clave estuvo en incluir estos organoides en el sitio y momento exactos: en la corteza somatosensorial \u2013el \u00e1rea responsable de recibir y procesar informaci\u00f3n sensorial de todo el cuerpo, como el tacto\u2013 de ratas j\u00f3venes, cuyos circuitos neuronales a\u00fan no est\u00e1n completamente formados.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEs un campo revolucionario y uno de los avances metodol\u00f3gicos m\u00e1s importantes de este siglo\u00bb, se\u00f1ala L\u00f3pez-Bendito, quien empezar\u00e1 en breve a cultivar estos minicerebros para estudiar las enfermedades del cerebro, su especialidad. \u00abNos permitir\u00e1 observar genes relacionados con determinadas patolog\u00edas, como la epilepsia, y ver qu\u00e9 falla. U observar fen\u00f3menos &#8216;in vivo&#8217; que ahora son imposibles de observar en muestras de cerebro vivo o en embriones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">A\u00fan &#8216;en pa\u00f1ales&#8217;<\/h3>\n\n\n\n<p>Se\u00f1ala, adem\u00e1s, que en un futuro, estos organoides (aunque ella prefiere la terminolog\u00eda de Pas\u00e7a, quien los considera asembloides, ya que no llegan a formar el \u00f3rgano al completo) servir\u00e1n para sustituir las pruebas con animales. \u00abLos podremos usar para probar diferentes medicamentos y hacer una predicci\u00f3n de c\u00f3mo funcionar\u00e1n en el cerebro humano. Es cierto que siempre habr\u00e1 una diferencia con los humanos reales, pero ser\u00e1 una herramienta muy poderosa para hacer pruebas de concepto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, tanto Borrell como L\u00f3pez-Bendito coinciden en que estos asembloides, organoides o minicerebros a\u00fan est\u00e1n, ciertamente, en pa\u00f1ales. \u00abNos queda por reproducir algunos tipos de c\u00e9lulas neuronales como las que se producen en el t\u00e1lamo o el estriado de la m\u00e9dula espinal\u00bb, se\u00f1ala la investigadora. \u00abAdem\u00e1s, ser\u00e1 necesario abordar el debate de ciertos aspectos \u00e9ticos\u00bb. Por ejemplo, por delante quedan cuestiones como la obtenci\u00f3n de biomateriales humanos o el consentimiento de donantes. Adem\u00e1s, muchos han planteado los l\u00edmites de la consciencia, una barrera sin siquiera delimitar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s1.abcstatics.com\/abc\/www\/multimedia\/ciencia\/2023\/05\/18\/minibrains-banner-U23427318580YEb-624x350@abc.jpg\" alt=\"Organoides cerebrales en una placa de Petri\"\/><figcaption>Organoides cerebrales en una placa de Petri&nbsp;A*STAR&#8217;S GENOME INSTITUTE OF SINGAPORE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Para abordar estos temas, las Academias Nacionales de Ciencias, Ingenier\u00eda y Medicina de Estados Unidos publicaron un informe en 2021 en el que se\u00f1alaban que \u00abes extremadamente improbable que los organoides cerebrales posean capacidades que, dada la comprensi\u00f3n actual, se reconozcan como consciencia, emoci\u00f3n o la experiencia del dolor\u00bb. Es decir, que dudan de que estos minicerebros puedan sentir. Adem\u00e1s, indicaban que, tal y como se crean ahora mismo, \u00abno difieren en la actualidad de otros tejidos o cultivos neurales humanos in vitro\u00bb, que se usan tambi\u00e9n para la investigaci\u00f3n. A pesar de todo, advert\u00edan de que, a medida que la tecnolog\u00eda avance, \u00abpuede ser necesario la revisi\u00f3n de este concepto\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/s3.abcstatics.com\/abc\/www\/multimedia\/ciencia\/2023\/05\/18\/ColorfulOrganoid-U45736850482qun-624x350@abc.jpg\" alt=\"Corte a trav\u00e9s de un organoide\"\/><figcaption>Corte a trav\u00e9s de un organoide&nbsp;V. BORRELL<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>DILEMAS \u00c9TICOS<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Consciencia, inteligencia y sensibilidad a\u00fan est\u00e1n lejos de las probetas<\/h3>\n\n\n\n<p>En octubre de 2022, la revista &#8216;Neuron&#8217; publicaba un art\u00edculo en el que se afirmaba que investigadores australianos hab\u00edan creado &#8216;chips vivientes&#8217; capaces de jugar al &#8216;Pong&#8217;, un videojuego cl\u00e1sico y sencillo basado en el tenis de mesa en el que el jugador debe golpear una bola que rebota constantemente, evitando que toque el fondo. B\u00e1sicamente, los autores cultivaron estos minicerebros sobre placas de silicio, y estas neuronas &#8216;in vitro&#8217; acabaron fusionadas con el sistema, uniendo los diferentes componentes entre s\u00ed como si fueran los cables. Despu\u00e9s, los chips eran estimulados para aprender a jugar, cosa que, seg\u00fan los autores, ocurr\u00eda a los cinco minutos del experimento, mostrando un \u00abcomportamiento inteligente y consciente\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta afirmaci\u00f3n prendi\u00f3 la mecha en la comunidad cient\u00edfica. Un nutrido grupo de personalidades en el campo public\u00f3 otro art\u00edculo rebatiendo el uso de palabras como \u00abconsciencia\u00bb, \u00abinteligencia\u00bb o \u00absensibilidad\u00bb aplicadas a redes neuronales biol\u00f3gicas, como los organoides cerebrales (los conocidos como minicerebros). \u00abAtribuir inteligencia a una red que muestra plasticidad a corto plazo no est\u00e1 respaldado por campos cient\u00edficos relevantes como el aprendizaje autom\u00e1tico, la neurobiolog\u00eda y la psicolog\u00eda\u00bb, se\u00f1alaban. Eran todav\u00eda m\u00e1s cr\u00edticos con t\u00e9rminos que alud\u00edan a la capacidad para &#8216;sentir&#8217; del sistema: \u00abEs a\u00fan m\u00e1s inapropiada y no est\u00e1 justificada por los datos presentados en el art\u00edculo\u00bb, incid\u00edan.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abDebemos ser muy cuidadosos con el vocabulario que elegimos. Toda esta metodolog\u00eda tiene much\u00edsimo potencial; pero, si no se explica correctamente a la sociedad, puede generar opiniones encontradas que tengan consecuencias, por ejemplo, en el par\u00f3n o incluso retroceso en la investigaci\u00f3n de f\u00e1rmacos\u00bb, se\u00f1ala V\u00edctor Borrell, investigador del Instituto de Neurociencias CSIC-UMH. \u00abHay mucha diferencia entre que un sistema con ciertas partes biol\u00f3gicas responda de una forma aut\u00f3noma a que tenga consciencia. Aparte, ni siquiera hemos conseguido se\u00f1alar d\u00f3nde est\u00e1 el l\u00edmite entre ambos. E, incluso en las definiciones m\u00e1s conservadoras, los organoides cerebrales a\u00fan est\u00e1n muy lejos de conseguirlo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, Borrell indica: \u00abEl cerebro es un \u00f3rgano interconectado mucho m\u00e1s complejo de lo que estamos creando en laboratorio y sobre el que a\u00fan tenemos m\u00e1s preguntas que respuestas\u00bb. Lo que hay dentro de nuestras cabezas, de momento al menos, no tiene r\u00e9plica &#8216;in vitro&#8217;.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciencia es capaz de cosas sorprendentes:\u00a0se cortan y se pegan genes\u00a0para conseguir, por ejemplo, mosquitos que no propaguen la malaria; se crean &#8216;embriones quimera&#8217;, h\u00edbridos entre humano y mono, para estudiar los primeros momentos de la vida; o se &#8216;cultivan&#8217; todo tipo de \u00f3rganos para probar medicamentos o entender enfermedades. 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