{"id":118279,"date":"2023-05-23T09:52:48","date_gmt":"2023-05-23T14:52:48","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=118279"},"modified":"2023-05-23T09:52:52","modified_gmt":"2023-05-23T14:52:52","slug":"la-siesta-mas-saludable-segun-la-ciencia-corta-temprano-y-no-en-la-cama","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/entretenimiento\/salud\/la-siesta-mas-saludable-segun-la-ciencia-corta-temprano-y-no-en-la-cama\/","title":{"rendered":"La siesta m\u00e1s saludable, seg\u00fan la ciencia: corta, temprano y no en la cama"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cHubo un tiempo en que nos \u00edbamos a la cama al anochecer y nos despert\u00e1bamos con las gallinas\u201d, rememora el neurocient\u00edfico Matthew Walker en su libro Por qu\u00e9 dormimos (Capit\u00e1n Swing). Ahora, lamenta, el despertador sigue sonando al canto del gallo, pero cuando cae la noche, apenas acaba de terminar la jornada laboral y queda a\u00fan por delante un buen rato de vigilia nocturna. La \u201csociedad moderna\u201d, expone Walker, ha apartado a los humanos del patr\u00f3n de sue\u00f1o para el que est\u00e1n programados gen\u00e9ticamente: el sue\u00f1o bif\u00e1sico, un per\u00edodo largo por la noche y uno corto durante el d\u00eda: \u201cTodos los humanos, independientemente de su cultura o de su ubicaci\u00f3n geogr\u00e1fica, sufren a media tarde un declive gen\u00e9ticamente codificado de su estado de alerta\u201d, defiende. Y la siesta es la respuesta natural a ese fen\u00f3meno. El neurocient\u00edfico asegura que \u201clas sociedades que han incorporado la siesta a sus h\u00e1bitos se han descrito como los lugares donde las personas se olvidan de morir. La pr\u00e1ctica del sue\u00f1o bif\u00e1sico natural y una dieta saludable parecen ser las claves para una larga vida\u201d, sentencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La siesta impacta en la salud. Para bien y para mal. La comunidad cient\u00edfica a\u00fan no tiene clara la dimensi\u00f3n de su influencia ni hasta qu\u00e9 punto puede modular la salud y la enfermedad, pero los datos que arroja la investigaci\u00f3n m\u00e9dica al respecto apuntan en las dos direcciones: lo poco gusta y lo mucho enferma. Un estudio publicado hace unos d\u00edas en la revista Obesity se\u00f1alaba, precisamente, que el riesgo de obesidad aumenta un 23% cuando las cabezadas son largas; en cambio, las personas que hacen un episodio corto de siesta tienen menos riesgo de presi\u00f3n arterial alta. Los expertos consultados coinciden en que una siesta corta (menos de 30 minutos), en el sof\u00e1 y no en la cama, al mediod\u00eda o primera hora de la tarde, puede ser reconfortante y ayuda a mejorar la atenci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada siesta es un mundo. En la comunidad cient\u00edfica, donde brota la controversia sobre este tema, a menudo con estudios a favor y en contra sobre la misma variable, los investigadores han aprendido a afinar la lectura seg\u00fan la duraci\u00f3n de la siesta y el grupo de poblaci\u00f3n espec\u00edfico de estudio: no es lo mismo una cabezada en el sof\u00e1 que varias horas de sue\u00f1o a media tarde en la cama; tampoco es igual una siesta en una persona con antecedentes previos de obesidad que la de un individuo sano, o en un adulto joven que en una persona m\u00e1s mayor. \u201cLlamamos siesta a dormir per\u00edodos cortos durante el d\u00eda. Por ejemplo, a una persona con narcolepsia le recomendamos siestas preventivas de 10 minutos y los pacientes con apneas de sue\u00f1o tambi\u00e9n necesitan hacer alguna siesta para estar activas; los insomnes se mueren por hacer una siesta, pero no son capaces\u201d, ejemplifica Francesca Ca\u00f1ellas, miembro del grupo de trabajo sobre el insomnio de la Sociedad Espa\u00f1ola del Sue\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cada etapa de la vida tiene su propio ciclo de sue\u00f1o: los adolescentes, por ejemplo, necesitan dormir m\u00e1s horas y las personas de edad avanzada, en cambio, tienen un patr\u00f3n de sue\u00f1o nocturno m\u00e1s fragmentado.\u00a0Una revisi\u00f3n cient\u00edfica\u00a0sostiene que, en los adultos j\u00f3venes, una siesta de unos 20 minutos tiene efectos inmediatos positivos sobre el estado de alerta y no afecta al sue\u00f1o nocturno; en la gente mayor, siestas de una media hora tampoco tienen consecuencias para dormir por la noche, pero las cabezadas largas, s\u00ed. Por eso se recomienda en la vejez que, si se hacen siestas, sean cortas y \u201creforzar los ritmos circadianos\u201d, explica Ca\u00f1ellas. Esto es, respetar los tempos del reloj biol\u00f3gico y exponerse a la luz del sol durante el d\u00eda para que el cuerpo sepa que tiene que estar activo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El estudio publicado en&nbsp;<em>Obesity,<\/em>&nbsp;que se realiz\u00f3 con 3.300 espa\u00f1oles, investig\u00f3 la influencia de la siesta en la salud metab\u00f3lica y encontr\u00f3 una asociaci\u00f3n entre la duraci\u00f3n de estos episodios de reposo y algunos indicadores metab\u00f3licos: los que dorm\u00edan siestas largas \u2014m\u00e1s de 30 minutos\u2014 ten\u00edan un \u00edndice de masa corporal (IMC) un 2% m\u00e1s alto que los que no dorm\u00edan y el riesgo de obesidad aumentaba un 23%; en cambio, los que se echaban siestas cortas (menos de media hora) ten\u00edan un riesgo un 21% m\u00e1s bajo de tener una presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica alta. \u201cSolamente se asocia con obesidad si la siesta era larga: aumenta el riesgo de obesidad un 23% y de s\u00edndrome metab\u00f3lico, un 40%\u201d, explica Marta Garaulet, autora del estudio y catedr\u00e1tica de Fisiolog\u00eda en la Universidad de Murcia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Mejor en el sof\u00e1 que en la cama<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La investigadora y su equipo tambi\u00e9n analizaron otros h\u00e1bitos de estilo de vida que median en esa asociaci\u00f3n entre las siestas largas y la peor salud metab\u00f3lica y encontraron que los que dorm\u00edan siestas m\u00e1s largas tambi\u00e9n fumaban m\u00e1s y retrasaban las comidas, el ejercicio f\u00edsico y el sue\u00f1o. Tambi\u00e9n los que echaban las siestas largas sol\u00edan hacerlo en la cama en lugar del sof\u00e1 o un sill\u00f3n. \u201cSi duermes en la cama, hay una asociaci\u00f3n con m\u00e1s hipertensi\u00f3n que si te quedas en el sof\u00e1. Parece que tiene que ver con los cambios posturales, pero no lo tenemos claro\u201d, apunta la investigadora, que tambi\u00e9n es profesora visitante en la Universidad de Harvard. Garaulet tambi\u00e9n descubri\u00f3, como relata en un estudio publicado en\u00a0Nature Communications, que hay 123 genes espec\u00edficos que se asocian con la siesta, lo que ayudar\u00eda a explicar por qu\u00e9 hay personas que no son capaces de echar una cabezada y otras s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Garaulet se\u00f1ala varias explicaciones fisiol\u00f3gicas para sustentar los resultados de su estudio sobre la siesta y su impacto en la salud: \u201cNosotros estamos hechos para dormir de noche y estar despiertos de d\u00eda. Si resulta que duermes por el d\u00eda y llegas a estadios de sue\u00f1o profundo, es como si tu organismo pensase que es de noche. En la siesta corta solo entras en fases I o II del sue\u00f1o, que son capaces de darte relajaci\u00f3n, pero no profundidad del sue\u00f1o\u201d. Adem\u00e1s, agrega, la siesta, si es larga, puede hacer que se retrase el sue\u00f1o nocturno: \u201cTe hace un cronotipo m\u00e1s tard\u00edo: cenas m\u00e1s tarde y te acuestas m\u00e1s tarde, que es un factor circadiano de mala salud y de obesidad\u201d. La investigadora tambi\u00e9n explica que, con siestas prolongadas, se puede producir \u201cuna alteraci\u00f3n en el ritmo del cortisol, que se asocia con el estr\u00e9s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la l\u00ednea de los hallazgos de Garaulet, otros estudios tambi\u00e9n fijan la atenci\u00f3n en el impacto de la siesta seg\u00fan la duraci\u00f3n de esos episodios de sue\u00f1o:\u00a0un estudio\u00a0en mujeres postmenop\u00e1usicas encontr\u00f3 que la siesta de m\u00e1s de 30 minutos se asociaba con una probabilidad un 74% mayor de desarrollar diabetes que las que no dorm\u00edan;\u00a0una investigaci\u00f3n\u00a0de la Academia Estadounidense de Neurolog\u00eda, por su parte, vio una asociaci\u00f3n entre las siestas largas, de m\u00e1s de una hora, y las siestas no planificadas con un mayor peligro de sufrir un ictus: el riesgo era un 88% mayor que las personas que no tomaban estos descansos. Otra revisi\u00f3n cient\u00edfica sobre los efectos de la siesta tambi\u00e9n enfatiz\u00f3, como dijo Garaulet, que uno de los riesgos de las siestas largas es que \u201calteran la latencia del sue\u00f1o y la calidad y cantidad del sue\u00f1o nocturno posterior\u201d. Garaulet insiste: \u201cCon una siesta corta, tienes esa capacidad restauradora, pero no tienes la profundidad que te deja atontado\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre las bonanzas de la siesta,\u00a0un estudio chino\u00a0publicado en\u00a0<em>BMJ<\/em>\u00a0concretaba que la siesta de la tarde en la gente mayor se relaciona con una mejor funci\u00f3n cognitiva. Otro grupo de investigadores chinos tambi\u00e9n encontr\u00f3 una asociaci\u00f3n entre dormir la siesta y \u201cniveles reducidos de presi\u00f3n arterial sist\u00f3lica y menor hipertensi\u00f3n en adultos mayores\u201d. Y, adem\u00e1s, se ha descrito una asociaci\u00f3n con menor riesgo de enfermedades coronarias entre los adultos j\u00f3venes que se echan siestas cortas, aunque sigue sin estar claro si este efecto se mantiene en la poblaci\u00f3n de m\u00e1s edad:\u00a0varios estudios\u00a0asocian las siestas largas, precisamente, en mayores de 65 a\u00f1os con un\u00a0mayor riesgo\u00a0cardiovascular.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Siestas reparadoras<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el lado bueno de la balanza, los expertos consultados apuntalan el papel de las siestas cortas como un elemento restaurador, que aumenta la productividad y el nivel cognitivo. \u201cLa siesta corta es reparadora, no profunda. Las siestas largas se acompa\u00f1an en gente que tiene alterados los ritmos de sue\u00f1o y vigilia y eso es un mal h\u00e1bito\u201d, apunta Ca\u00f1ellas. Merc\u00e9 Mayos, responsable de la Unidad del Sue\u00f1o del Hospital Sant Pau de Barcelona, admite que quedan \u201cmuchas preguntas por responder sobre la siesta\u201d y hay informaciones contradictorias, \u201cpero un porcentaje elevado de la literatura se\u00f1ala que la siesta [corta] tiene ciertos beneficios\u201d. Y los enumera: uno est\u00e1 m\u00e1s relajado, con mayor estado de alerta, menor tiempo de reacci\u00f3n y mejora el humor. \u201cLas siestas prolongadas, de m\u00e1s de una hora, en la cama, est\u00e1n asociadas a problemas de salud, como la obesidad o el s\u00edndrome metab\u00f3lico, como dice el estudio de Garaulet\u201d, defiende Mayos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, las investigaciones sobre el papel de la siesta en la salud y en la enfermedad suelen apuntar a una asociaci\u00f3n, no a una relaci\u00f3n de causa-efecto. Mayos se\u00f1ala, de hecho, la duda que plantean \u201clos factores confusores\u201d: \u201cHasta qu\u00e9 punto es una relaci\u00f3n causal o casual. Puede haber otros factores de estilo de vida que pueden mediar en esta siesta u otros problemas de salud\u201d, concede. En su caso, Garaulet ha encontrado h\u00e1bitos de vida que tienen un papel en esa asociaci\u00f3n entre siesta y obesidad, por ejemplo, pero no se sabe si es antes el huevo o la gallina: \u201cNo se sabe si porque comes m\u00e1s, duermes la siesta o es al rev\u00e9s\u201d, admite.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cHubo un tiempo en que nos \u00edbamos a la cama al anochecer y nos despert\u00e1bamos con las gallinas\u201d, rememora el neurocient\u00edfico Matthew Walker en su libro Por qu\u00e9 dormimos (Capit\u00e1n Swing). 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