{"id":119482,"date":"2023-06-28T09:10:43","date_gmt":"2023-06-28T14:10:43","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=119482"},"modified":"2023-06-28T09:10:46","modified_gmt":"2023-06-28T14:10:46","slug":"radiografia-del-mal-2","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/opinion\/radiografia-del-mal-2\/","title":{"rendered":"Radiograf\u00eda del Mal 2"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Existe la idea de que quien hace un mal ES malo, subrayo el ser para se\u00f1alar que en esta idea queda implicado que el mal es algo con consistencia, un sustrato que existe en las personas a quienes se denomina \u201cmalas\u201d. La idea de que el art\u00edfice del mal contiene \u201calgo\u201d maligno se presenta de dos maneras en nuestra sociedad: la m\u00e1s antigua es la religiosa, seg\u00fan la cual: quien obra mal est\u00e1 endemoniado, pose\u00eddo por alg\u00fan demonio, y en su versi\u00f3n m\u00e1s moderna y secularizada se manifiesta en conceptos como soci\u00f3pata o psic\u00f3pata o, de una forma m\u00e1s generalizada, en la vaga noci\u00f3n de enfermo mental. As\u00ed, quien hace un mal enorme est\u00e1 retacado de demonios o enferm\u00edsimo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No dudo de que en muchos casos, sobre todo si se piensa en asesinos seriales, la idea de que hay un factor de anormalidad sea cierta; sin embargo, cuando se trata de asesinos cuyas v\u00edctimas se cuentan no por docenas, sino por decenas de millares o incluso por millones parece que puede tratarse de personas \u201cnormales\u201d o, si se prefiere, no especialmente enfermas: personas como cualquiera de nosotros. Esto es lo que mostr\u00f3 la fil\u00f3sofa Hannah Arendt cuando \u2014en su libro Eichmann en Jerusal\u00e9n, una introducci\u00f3n a la banalidad del mal\u2014 estudi\u00f3 el caso de uno de los m\u00e1s grandes asesinos del holocausto jud\u00edo: Adolf Eichmann.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El supuesto de que Eichmann, dado los millones de muertes de las que era responsable, fuese un sujeto maldito y enferm\u00edsimo choc\u00f3 con la evidencia de que se trataba de una persona com\u00fan y corriente que explicaba su conducta como alguien que \u201chab\u00eda recibido ordenes\u201d, que se sent\u00eda bien con su conciencia y que, en el fondo, todo lo hab\u00eda realizado para no perder su trabajo, pues, \u201csi no lo hubiera hecho \u00e9l lo habr\u00eda hecho otro\u201d. Lo que permiti\u00f3 a Arendt constatar que uno de los m\u00e1s grandes asesinos de la historia no era m\u00e1s un simple bur\u00f3crata preocupado por cuestiones banales como cumplir con su trabajo para no perderlo y prosperar en \u00e9l. El estudio filos\u00f3fico del caso Eichmann le sirvi\u00f3 a Arendt para descubrir uno de los m\u00e1s graves conceptos de nuestro tiempo: \u201cla banalidad del mal\u201d, pues revela quiz\u00e1s el peor de los aspectos, el m\u00e1s oscuro de la condici\u00f3n humana: el hecho de que cualquiera puede ser un genocida si abdica de su capacidad de reflexionar sobre sus actos por acatar las \u00f3rdenes de alguien a quien atribuye autoridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La obediencia no es ciega sino que nos ciega, nos impide ver nuestra responsabilidad o retroceder asqueados ante la crueldad de nuestros propios actos. La maldad mayor como fruto de la irreflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cambio de paradigma para entender el mal introducido por Hannah Arendt fue comprobado experimentalmente mediante un experimento realizado por Stanley Milgram en la Universidad de Yale: un experimento que se ha repetido muchas veces y siempre con los mismos alarmantes resultados. Lo cuento resumido: la pretendida hip\u00f3tesis del experimento es comprobar si el castigo (con descargas el\u00e9ctricas) resulta \u00fatil para estimular el aprendizaje y la memoria; participan en \u00e9l tres personas: una vestida con una bata blanca que parece un cient\u00edfico; otra, un voluntario, que tendr\u00e1 el papel de profesor (es quien suelta las descargas el\u00e9ctricas) y la tercera persona, un actor que hace las veces de estudiante. El profesor dice varias palabras y el estudiante debe repetirlas. El estudiante est\u00e1 en otra habitaci\u00f3n separado del profesor por una ventana de vidrio. Se explica al profesor c\u00f3mo funciona la m\u00e1quina que da las descargas y a \u00e9l se le aplica una para que constate que s\u00ed funciona, tambi\u00e9n se le dice cu\u00e1l es la magnitud de voltaje que resulta peligroso. Se sujeta al estudiante y se le conecta con la m\u00e1quina de los toques. Comienza el experimento. A cada error una descarga. El de la bata blanca da la orden de que se aumente cada vez m\u00e1s la descarga. El profesor no sabe que el estudiante es realmente un actor, sino que cree que el dolor, los gritos y s\u00faplicas del estudiante son aut\u00e9nticos. Los errores se van dando y a cada respuesta las descargas aumentan, el profesor mira al de la bata blanca y \u00e9ste solo dice: \u201cContin\u00fae\u201d, el estudiante se retuerce, grita, s\u00faplica. El profesor sigue obedeciendo. El 65% de los profesores llegan hasta el voltaje m\u00e1ximo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La banalidad del mal es un concepto que vino a revolucionar las ideas del mal que hab\u00edan aportado a la historia San Agust\u00edn y Santo Tom\u00e1s; es un concepto que nos permite descubrir el verdadero mal en nuestro tiempo. Parece urgente preguntarnos desde esta perspectiva \u00bfquienes son los malos hoy? <\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Existe la idea de que quien hace un mal ES malo, subrayo el ser para se\u00f1alar que en esta idea queda implicado que el mal es algo con consistencia, un sustrato que existe en las personas a quienes se denomina \u201cmalas\u201d. 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