{"id":125454,"date":"2024-01-16T09:49:11","date_gmt":"2024-01-16T14:49:11","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=125454"},"modified":"2024-01-16T09:49:15","modified_gmt":"2024-01-16T14:49:15","slug":"las-espanolas-obligadas-a-prostituirse-con-nazis-las-usaban-para-curar-a-homosexuales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/varios\/las-espanolas-obligadas-a-prostituirse-con-nazis-las-usaban-para-curar-a-homosexuales\/","title":{"rendered":"Las espa\u00f1olas obligadas a prostituirse con nazis: \u00abLas usaban para curar a homosexuales\u00bb"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un tatuaje las marcaba cual ganado que aguarda el d\u00eda del sacrificio: &#8216;Feld Hure&#8217;. Aquellas dos palabras las acompa\u00f1aron para siempre, imposibles de borrar de la piel y de la memoria. &#8216;Feld Hure&#8217;, &#8216;Feld Hure&#8217;&#8230; El t\u00e9rmino maldito significaba &#8216;puta de campo&#8217;, y los nazis se lo grababan en el pecho, bien a la vista, a las mujeres que seleccionaban como prostitutas para los lupanares de los campos de concentraci\u00f3n. El escarnio se completaba con un tri\u00e1ngulo negro invertido; el mismo que portaban discapacitados, vagabundos y lesbianas. Y, seg\u00fan explica a ABC la historiadora Fermina Ca\u00f1averas, ambos s\u00edmbolos los llevaron decenas de espa\u00f1olas durante la\u00a0Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abFueron las olvidadas de los olvidados. Al ser un tema inc\u00f3modo, ha pasado de puntillas por la historia\u00bb, afirma Ca\u00f1averas. Sabe bien de lo que habla, y la prueba la acuna entre sus brazos, tambi\u00e9n tatuados: &#8216;<strong>El barrac\u00f3n de las mujeres<\/strong>&#8216; (Espasa). Un libro que recupera las vidas y desventuras de aquellas espa\u00f1olas obligadas a prostituirse con los soldados alemanes. Aunque lo hace de forma diferente: como una novela. Y no porque no haya entrevistado a decenas de supervivientes y no haya pasado horas en los archivos hist\u00f3ricos desgranando informes, sino porque existen grandes agujeros negros en la documentaci\u00f3n. \u00abMucha fue quemada en los momentos finales de la guerra, cuando los aliados se acercaban\u00bb, desvela.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Llegada al infierno<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ca\u00f1averas afirma que se cuentan por decenas los campos en los que se levantaron lupanares: \u00abLos alemanes entend\u00edan que eran \u00fatiles para aliviar a la tropa, y con ese fin usaban a las presas\u00bb. Para ellos eran mano de obra gratuita, igual que los reos a los que obligaban a trabajar en canteras. Sin embargo, tambi\u00e9n tiene claro que el epicentro de la prostituci\u00f3n fue\u00a0Ravensbr\u00fcck, un centro de reclusi\u00f3n alem\u00e1n solo para mujeres que abri\u00f3 sus puertas en 1939. \u00abSeg\u00fan los datos que he recabado, por \u00e9l pasaron cuatro centenares de espa\u00f1olas y, de ellas, 26 fueron meretrices\u00bb, sentencia. Aunque sospecha que hubo muchas m\u00e1s que lo escondieron tras la Segunda Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La novela, vertebrada a trav\u00e9s de la figura real de la madrile\u00f1a \u2013y presa\u2013\u00a0<strong>Isadora Ram\u00edrez<\/strong>, desentra\u00f1a el triste d\u00eda a d\u00eda de estas pobres chicas. La pesadilla comenzaba a las puertas del \u00abinfierno\u00bb, como denominaban a Ravensbr\u00fcck. \u00abAl bajar del tren hac\u00edan la selecci\u00f3n. Si ten\u00edan m\u00e1s de 50 a\u00f1os, estaban embarazadas o padec\u00edan alguna enfermedad, pasaban a la c\u00e1mara de gas\u00bb, sentencia. Aquella tarea reca\u00eda sobre las guardianas del campo, mucho m\u00e1s severas que sus colegas. \u00abA las sanas las mandaban a las f\u00e1bricas, a los talleres o al\u00a0<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/historia\/ela-20240101200126-nt.html\">burdel<\/a>\u00bb, completa Ca\u00f1averas. Tras pasar por la desinfecci\u00f3n, las meretrices deb\u00edan superar un \u00abper\u00edodo de prueba\u00bb en el que los soldados decid\u00edan si val\u00edan o no para su nueva tarea.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La autora arrastra las palabras cuando llega a la parte m\u00e1s dolorosa de la historia: \u00abPod\u00edan ser violadas veinte veces al d\u00eda\u00bb. Se detiene, sopesa las palabras y coge aire. \u00abManten\u00edan relaciones sexuales de cara a una ventana abierta, as\u00ed que los soldados que esperaban su turno lo ve\u00edan todo. A veces, desesperadas, miraban de forma insinuante a los siguientes para que se masturbaran y no tuvieran ganas de entrar\u00bb. Evocar aquellos momentos le ensombrece el rostro, aunque sabe que es necesario narrar estas vivencias para que el p\u00fablico entienda el calvario que tuvieron que superar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vuelve a respirar antes de continuar: \u00abA las m\u00e1s jovencitas se las llevaban para participar en org\u00edas con altos jerarcas\u00bb. Estas resid\u00edan en una zona espec\u00edfica del campo, llamada&nbsp;<strong>Uckermak<\/strong>&nbsp;y anexa a Ravensbr\u00fcck, y tambi\u00e9n eran utilizadas \u00abpara curar a homosexuales\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Raros experimentos<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pesadilla no acababa en ese punto. Las &#8216;Feld Hure&#8217; que se quedaban embarazadas sol\u00edan ser enviadas al pabell\u00f3n de los experimentos m\u00e9dicos. \u00abPod\u00edan abrirte la tripa, sacar al feto y dejarlo colgando para ver cu\u00e1ntos d\u00edas aguantaba vivo\u00bb, a\u00f1ade. Una de las espa\u00f1olas que padeci\u00f3 este tipo de tropel\u00edas fue\u00a0<strong>Elisa Garrido<\/strong>, aunque sobrevivi\u00f3 para contarlo. \u00abOtros experimentos iban desde inyectar g\u00e9rmenes de s\u00edfilis, hasta abrir las piernas a las prisioneras, meterles cristales y arena, y coserlas para ver el tiempo que tardaba en extenderse la infecci\u00f3n\u00bb, explica. La lista era larga e inclu\u00eda arrojar a los beb\u00e9s a los perros para que se los comieran.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con todo, Ca\u00f1averas prefiere acabar con los actos de resistencia que protagonizaron las espa\u00f1olas. \u00abLas\u00a0<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/historia\/abci-cruel-castigo-resistencia-francesa-prostitutas-tuvieron-sexo-nazis-201808230139_noticia.html\">prostitutas<\/a>\u00a0consegu\u00edan mucha informaci\u00f3n de los soldados borrachos y la sacaban al exterior a trav\u00e9s de las letrinas\u00bb, a\u00f1ade. Tampoco se olvida de &#8216;las gandulas&#8217;, trabajadoras de las f\u00e1bricas de armamento que inutilizaban los proyectiles con moscas machacadas. \u00abLas llamaban as\u00ed porque cre\u00edan que eran unas vagas, pero retrasaban la producci\u00f3n a prop\u00f3sito\u00bb, bromea. Y hasta se le escapa una risotada al recordar que Garrido hizo saltar por los aires un barrac\u00f3n lleno de obuses. Es la parte dulce de una historia amarga, pero tambi\u00e9n necesaria.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Un tatuaje las marcaba cual ganado que aguarda el d\u00eda del sacrificio: &#8216;Feld Hure&#8217;. 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