{"id":133731,"date":"2024-10-21T20:26:48","date_gmt":"2024-10-22T01:26:48","guid":{"rendered":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=133731"},"modified":"2024-10-21T20:26:50","modified_gmt":"2024-10-22T01:26:50","slug":"vivimos-en-un-mundo-que-no-respeta-las-necesidades-para-las-que-hemos-sido-disenados","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/destacadas\/vivimos-en-un-mundo-que-no-respeta-las-necesidades-para-las-que-hemos-sido-disenados\/","title":{"rendered":"Vivimos en un mundo que no respeta las necesidades para las que hemos sido dise\u00f1ados"},"content":{"rendered":"\n<p>La crisis de salud mental que vive Occidente es uno de los fen\u00f3menos que m\u00e1s preocupa en la actualidad, tanto por la dificultad para afrontarla adecuadamente como, realmente, por su dif\u00edcil diagn\u00f3stico. Jes\u00fas Matos, psic\u00f3logo y miembro de la firma&nbsp;<a href=\"https:\/\/thinkingheads.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Thinking Heads<\/a>, realiza en su \u00faltimo libro &#8216;La especie al borde del abismo&#8217; (ed. Deusto) un an\u00e1lisis profundo de d\u00f3nde radica la ola de insatisfacci\u00f3n que atenaza a buena parte de la poblaci\u00f3n. Lejos del tono de autoayuda, cercano al ensayo cient\u00edfico, Matos ofrece una visi\u00f3n personal que explicar\u00eda esta realidad desde todos sus \u00e1ngulos. Tambi\u00e9n invita a analizar el fen\u00f3meno con la mirada puesta en lo que nos rodea, tanto del pasado como el futuro, pero tambi\u00e9n recuerda la necesidad de mirar hacie el interior de nosotros mismos para buscar, no ya razones sino soluciones.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Uno de los objetivos de escribir &#8216;La especie al borde del abismo&#8217; fue hallar la fuente de la ola de insatisfacci\u00f3n recorre la sociedad. \u00bfA qu\u00e9 conclusiones ha llegado?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-A varias, pero todas con un punto en com\u00fan: la desalineaci\u00f3n entre nuestra evoluci\u00f3n como especie y el entorno que hemos creado. El Homo sapiens apareci\u00f3 hace unos 200.000 a\u00f1os, fruto de millones de a\u00f1os de adaptaci\u00f3n al medio. Sin embargo, la velocidad a la que ha avanzado el desarrollo tecnol\u00f3gico ha generado un abismo entre lo que nuestra biolog\u00eda necesita y lo que la sociedad moderna nos ofrece. No quiero menospreciar los avances cient\u00edficos que, sin duda, han prolongado nuestras vidas, aumentado nuestra seguridad, y nos han permitido conectarnos con el mundo de maneras inimaginables. Sin embargo, al observar a nuestros ancestros cazadores-recolectores, muchas de las condiciones de vida que ellos disfrutaban ahora son anheladas por nosotros: trabajar pocas horas al aire libre, vivir en estrecha compa\u00f1\u00eda de nuestra comunidad, mantenernos activos f\u00edsicamente y tener tiempo para el ocio, con pocas preocupaciones a largo plazo. La sociedad actual impacta de manera directa y profunda en nuestro bienestar, y uno de los fen\u00f3menos m\u00e1s perniciosos es la confusi\u00f3n entre placer y felicidad. Estamos a solo unos clics de obtener cualquier bien o servicio que nos d\u00e9 una satisfacci\u00f3n inmediata, pero esa gratificaci\u00f3n ef\u00edmera nos deja, en muchos casos, con una sensaci\u00f3n de vac\u00edo a\u00fan mayor. La verdadera felicidad est\u00e1 en reconectar con lo que realmente nutre nuestro bienestar: la simplicidad, las conexiones humanas significativas y un estilo de vida que est\u00e9 m\u00e1s alineado con nuestra esencia como seres humanos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 opina de la atenci\u00f3n que tiene ahora la salud mental?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Siempre que un tema se pone de moda trae consigo ventajas y desventajas. En el caso de la salud mental, lo m\u00e1s positivo es que se est\u00e1 logrando una desestigmatizaci\u00f3n progresiva. Finalmente estamos reconociendo que todos, en mayor o menor medida, sufrimos. Ver a otras personas compartir su dolor ha permitido que estos procesos dejen de estar confinados a la esfera privada, lo cual es un avance importante. Sin embargo, desde mi punto de vista, el peligro radica en la medicalizaci\u00f3n de los procesos normales de la vida. Si nos deja nuestra pareja, perdemos a un ser querido o nos despiden del trabajo, es absolutamente normal sentirnos tristes o angustiados. No necesitamos un diagn\u00f3stico ni medicaci\u00f3n para afrontar este tipo de situaciones. El dolor emocional es parte inevitable de la vida, y cada vez somos menos tolerantes a las emociones inc\u00f3modas.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfSe yerra entonces en el tratamiento, el enfoque?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Tiende a ser muy individualista. Ponemos todo el foco en \u00abqu\u00e9 puedo hacer yo para dejar de sentir ansiedad\u00bb o \u00abc\u00f3mo soluciono yo mis problemas\u00bb, pero hablamos mucho menos de los factores macrosociales que tienen un impacto enorme en nuestro bienestar. Si no tengo acceso a una vivienda, si no puedo conciliar mi vida familiar con mi trabajo o si mi sueldo no me permite disfrutar de tiempo libre, es l\u00f3gico que mi salud mental se resienta. La psicosis es 12 veces m\u00e1s com\u00fan entre personas de renta baja; los trastornos de personalidad 11 veces m\u00e1s, los som\u00e1ticos 7 veces m\u00e1s, los de ansiedad 3,5 veces m\u00e1s y la depresi\u00f3n 2,5 veces m\u00e1s. En 2023 tuvimos 11 suicidios al d\u00eda en Espa\u00f1a, y es la principal causa de muerte entre los j\u00f3venes de 12 a 29 a\u00f1os. Debemos mirarnos cr\u00edticamente como sociedad y preguntarnos qu\u00e9 estamos haciendo mal. La atenci\u00f3n a la salud mental no puede limitarse al plano individual, sino que debemos abordar las causas estructurales y sociales que est\u00e1n afectando nuestra salud de manera tan dram\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abSi no tengo acceso a una vivienda, si no puedo conciliar con la familia, si mi sueldo no me permite tener ocio es l\u00f3gico que mi salud mental se resienta\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Dicho esto, \u00bfcu\u00e1les elever\u00eda como el factor externo que m\u00e1s da\u00f1o hace a la salud mental?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Uno de los principales es la desigualdad, que como mencionaba, es un factor de riesgo muy significativo. Las personas con menos recursos tienen una mayor probabilidad de padecer problemas de salud mental, y esto se agrava cuando el acceso a los servicios de salud es limitado. El estilo de vida en las ciudades tambi\u00e9n juega un papel importante. Vivimos cada vez m\u00e1s aislados, con menos apoyo social y menos tiempo para el ocio. La falta de conexi\u00f3n humana y de espacios para relajarnos afecta directamente nuestro bienestar, unido al uso masivo de las redes sociales. Por \u00faltimo, pero no menos importante, est\u00e1 el analfabetismo emocional que a\u00fan persiste en nuestra sociedad. Todos estos factores, y muchos otros, forman un c\u00f3ctel explosivo que est\u00e1 da\u00f1ando la salud mental de la poblaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&#8211;<strong>\u00bfQu\u00e9 parte de nuestra biolog\u00eda es responsable del auge tambi\u00e9n de estos problemas de salud mental?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Nuestra biolog\u00eda est\u00e1 programada para prestar atenci\u00f3n a lo emocionalmente relevante: aquello que nos asusta, nos enfada o nos sorprende. Estos est\u00edmulos capturan nuestra atenci\u00f3n al instante, y el sistema que hemos creado \u2014especialmente las redes sociales\u2014 ha perfeccionado el arte de explotarlo. Los algoritmos saben exactamente c\u00f3mo engancharnos, mostr\u00e1ndonos una corriente interminable de contenido que apela a estas emociones, manteni\u00e9ndonos horas consumi\u00e9ndolo. Pero este consumo tiene un coste emocional evidente, como cada vez m\u00e1s estudios est\u00e1n demostrando. El problema no es solo nuestra biolog\u00eda, sino el desajuste entre nuestras necesidades evolutivas y el entorno que hemos construido, como dec\u00eda. Estamos viviendo en un mundo que no respeta los ritmos ni las necesidades para los que hemos sido dise\u00f1ados. Este desfase es, en gran medida, responsable del aumento alarmante de los problemas de salud mental que vemos hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfHasta qu\u00e9 punto nos hace da\u00f1o a nivel global la informaci\u00f3n que generamos en medios y redes sociales?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-La red de informaci\u00f3n que compone el mundo virtual tiene un inmenso poder para influir en la realidad, para bien y para mal. Los medios y las redes sociales tienen la capacidad de conectar personas, difundir conocimiento y generar cambios positivos, pero tambi\u00e9n pueden desencadenar consecuencias devastadoras. S\u00f3lo hay que recordar el episodio de persecuci\u00f3n a la etnia Rohinya en Birmania. Por supuesto, hay innumerables ejemplos de c\u00f3mo las redes tambi\u00e9n han servido para el bien, pero cuando los algoritmos est\u00e1n dise\u00f1ados para maximizar nuestro tiempo en pantalla, las consecuencias potenciales son impredecibles y, en algunos casos, catastr\u00f3ficas. La clave est\u00e1 en comprender el poder que tiene la informaci\u00f3n y ser conscientes de c\u00f3mo interactuamos con ella. No podemos ignorar que detr\u00e1s de cada clic y cada contenido emocional hay una red de intereses que, aunque no fue creada con malas intenciones, puede acabar alimentando comportamientos peligrosos si no se maneja con responsabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abLo que nutre nuestro bienestar es la simplicidad, las conexiones humanas significativas y un estilo de vida alineado con nuestra esencia\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Sobre los mensajes catastrofistas, por ejemplo, sobre el cambio clim\u00e1tico y nuestra responsabilidad en \u00e9l: \u00bfCalan o anestesian?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Ocurre algo similar a lo que pasa con las im\u00e1genes de las cajetillas de tabaco: al principio nos sacuden y alertan, pero con el tiempo nos habituamos y perdemos sensibilidad ante ellas. Aunque la gravedad del problema no ha disminuido, nuestra capacidad de sorpresa ante estos mensajes se va desvaneciendo poco a poco. El cambio clim\u00e1tico ha pasado a formar parte del \u00abruido de fondo\u00bb de la informaci\u00f3n que asumimos como cierta, se ha integrado en el status quo. Sin embargo, los mensajes que niegan el cambio clim\u00e1tico o minimizan su impacto tienen una ventaja: son provocativos, generan emociones intensas como sorpresa e indignaci\u00f3n, lo que les otorga un mayor potencial de capturar nuestra atenci\u00f3n. Estos mensajes tocan fibras profundas en nuestro cerebro primitivo, lo que activa respuestas emocionales casi tribales y bloquea nuestra capacidad de an\u00e1lisis racional. El problema es que, cuando la discusi\u00f3n se mueve al terreno de las emociones y no de la raz\u00f3n, el di\u00e1logo se vuelve est\u00e9ril. Nos alejamos de las soluciones que tanto necesitamos y nos acercamos a un escenario donde la inacci\u00f3n y la polarizaci\u00f3n pueden ser devastadoras para nuestro futuro como especie.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo afectar\u00e1 la tecnolog\u00eda a este futuro que vislumbra?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Es imposible saberlo con certeza. Las sociedades, al igual que los sistemas naturales, son incre\u00edblemente complejas y hechos aparentemente insignificantes pueden generar revoluciones. Rosa Parks, al negarse a ceder su asiento en 1955, desencaden\u00f3 uno de los movimientos m\u00e1s importantes de la historia reciente, el de los derechos civiles en Estados Unidos. Con la tecnolog\u00eda sucede algo similar. En 2010, nadie pod\u00eda prever el impacto que los smartphones tendr\u00edan en nuestras vidas. Entonces, \u00bfqu\u00e9 podemos esperar del futuro? \u00bfQu\u00e9 implicaciones tendr\u00e1 la inteligencia artificial, la edici\u00f3n gen\u00e9tica o los nanobots que prometen curar enfermedades? La verdad es que no tenemos ni idea. El gran desaf\u00edo \u2014o quiz\u00e1s la gran bendici\u00f3n\u2014 es que el desarrollo tecnol\u00f3gico es exponencial. En los pr\u00f3ximos 10 a\u00f1os, asistiremos a avances que hoy solo podemos imaginar. La verdadera cuesti\u00f3n es si seremos capaces de adaptarnos a estos cambios y si el estilo de vida que construimos mejora o empeora como resultado. Por eso es crucial que nos interesemos, que debatamos y que tomemos decisiones conscientes sobre el rumbo que queremos seguir. De lo contrario, alguien con sus propios intereses tomar\u00e1 esas decisiones por nosotros y, para entonces, puede que sea demasiado tarde.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfEn qu\u00e9 lugar quedar\u00e1 la libertad?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Me atrever\u00eda a decir en qu\u00e9 lugar est\u00e1 quedando ya. \u00bfRealmente alguien elige libremente pasar horas consumiendo v\u00eddeos de menos de un minuto? \u00bfRealmente votamos de manera racional, leyendo detenidamente los programas de todos los partidos y contrast\u00e1ndolos con las necesidades reales de nuestra sociedad? \u00bfElegimos de forma libre lo que compramos y consumimos? Los algoritmos conocen perfectamente qu\u00e9 botones psicol\u00f3gicos deben presionar para modificar nuestra conducta. Est\u00e1n dise\u00f1ados para ello, y lo hacen de forma efectiva. Hay una multitud de variables que influyen en nuestras decisiones sin que seamos conscientes de ello, y los algoritmos las explotan con maestr\u00eda. A\u00fan m\u00e1s inquietante es la realidad de que la tecnolog\u00eda actual ya tiene el potencial de llevarnos a un escenario de control absoluto. Las ciudades est\u00e1n plagadas de c\u00e1maras de seguridad, los softwares de reconocimiento facial pueden rastrear nuestros movimientos y nuestra actividad en internet queda registrada en cada clic, lo que permite que se nos bombardee con anuncios personalizados en funci\u00f3n de lo que visitamos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Y no es inofensivo.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Nuestra conducta est\u00e1 siendo monitoreada y manipulada de maneras que erosionan nuestra libertad. La posibilidad de una sociedad al estilo de la que Orwell describi\u00f3 en 1984 ya no es una mera fantas\u00eda dist\u00f3pica; la tecnolog\u00eda para que eso suceda ya est\u00e1 aqu\u00ed. Es por ello que es vital que tomemos conciencia y reflexionemos sobre hacia d\u00f3nde queremos dirigirnos como sociedad. La libertad no es algo que podamos dar por sentado en un mundo donde cada vez se recopilan m\u00e1s datos sobre nosotros. Por supuesto, hay una cara positiva en todo esto. La misma tecnolog\u00eda que puede coartar nuestras libertades tambi\u00e9n tiene el potencial de desenmascarar la corrupci\u00f3n, prevenir atentados o ayudar a personas con problemas de salud mental. La tecnolog\u00eda en s\u00ed no es ni buena ni mala; todo depende de las manos que la controlen.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00ab\u00bfRealmente alguien elige libremente pasar horas consumiendo v\u00eddeos de menos de un minuto? La libertad no es algo que podamos dar por sentado hoy en d\u00eda\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfC\u00f3mo corregir el cortoplacismo que rige nuestro estilo de vida?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-La clave est\u00e1 en modificar el contexto. Nuestro cerebro es el resultado de millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n en entornos de escasez y peligro, donde tomar decisiones a corto plazo era esencial para la supervivencia. Estamos atrapados en una espiral de gratificaci\u00f3n instant\u00e1nea porque nuestro cerebro sigue buscando esas recompensas de manera autom\u00e1tica. La \u00fanica forma de romper esta corriente cortoplacista es ajustando el entorno que nos rodea, generando contextos que nos ayuden a tomar decisiones m\u00e1s a largo plazo. No podemos cambiar nuestra biolog\u00eda, pero s\u00ed podemos cambiar los est\u00edmulos que nos rodean y crear sistemas que nos animen a pensar en el futuro, en lugar de quedarnos atrapados en la satisfacci\u00f3n inmediata.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Con la pandemia hablamos mucho de crisis de valores, de cambio&#8230; \u00bfQu\u00e9 fue de todo aquello?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Los valores, la moral y la \u00e9tica est\u00e1n profundamente influenciados por el contexto en el que vivimos. Durante la pandemia nos enfrentamos de manera directa al sufrimiento, la enfermedad y la muerte. El peligro nos hizo revalorizar muchas cosas. Sin embargo, los contextos cambian y, con ellos, nuestras prioridades. Es parte de la naturaleza humana. El reto est\u00e1 en no olvidar esas lecciones; podemos elegir recordar lo que verdaderamente importa y mantener vivos esos valores que resurgieron en tiempos de adversidad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfQu\u00e9 deber\u00edamos valorar m\u00e1s como personas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Sin duda, las relaciones sociales. Estamos enfrentando una aut\u00e9ntica epidemia de soledad. Vivimos cada vez m\u00e1s aislados en nuestros propios agujeros virtuales, nuestras relaciones se han vuelto m\u00e1s superficiales y compartimos menos actividades significativas. Todo el conocimiento basado en la evidencia en psicolog\u00eda nos dice que el apoyo social de calidad es una fuente inagotable de bienestar, un verdadero amortiguador ante el estr\u00e9s. Sin embargo, los datos muestran que los \u00edndices de soledad no paran de crecer, especialmente entre los j\u00f3venes de entre 16 y 24 a\u00f1os. Y la soledad puede literalmente enfermarnos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfY qu\u00e9 no deber\u00edamos venerar para mejorar colectivamente?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Tenemos un gran problema con los referentes que idolatramos. En los grupos humanos, se puede ascender en la pir\u00e1mide social mediante dos estrategias: el dominio o el prestigio. El dominio se basa en infundir miedo, mientras que el prestigio se gana mostrando habilidades valiosas y poni\u00e9ndolas al servicio de la comunidad. El problema es que, hoy en d\u00eda, por poner un par de ejemplos, adoramos a quienes tienen dinero o muchos seguidores en redes sociales, sin saber realmente qu\u00e9 camino han seguido para conseguirlo. Muchas veces ese ascenso ha sido a trav\u00e9s del dominio, y millones de personas siguen sus pasos sin cuestionarlo. Es preocupante, sobre todo cuando los estudios m\u00e1s optimistas sugieren que hay hasta cuatro veces m\u00e1s psic\u00f3patas en las altas esferas que en la poblaci\u00f3n general. Como sociedad, tenemos que reflexionar sobre a qui\u00e9nes estamos otorgando prestigio y poder, porque seguir ciegamente a estos referentes puede tener consecuencias devastadoras para nuestro futuro colectivo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abEl apoyo social de calidad es una fuente inagotable de bienestar, un verdadero amortiguador ante el estr\u00e9s\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfLa polarizaci\u00f3n tambi\u00e9n es la llevamos dentro por naturaleza?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-La sociedad est\u00e1 polarizada y los dirigentes encumbrados son el reflejo de esta circunstancia. No es la primera vez que pasa a lo largo de la Historia, es decir, que no lo podemos achacar realmente a una evoluci\u00f3n novedosa de las sociedades. \u00bfEst\u00e1 tambi\u00e9n en la naturaleza de nuestra forma de ser\/pensar\/procesar? Sin duda, est\u00e1 en nuestra naturaleza. La polarizaci\u00f3n, en esencia, genera cohesi\u00f3n dentro del grupo, y eso se traduce en votos y ventas. El problema es que, hace 200.000 a\u00f1os, el sentido de pertenencia al grupo nos un\u00eda a las personas que ten\u00edamos f\u00edsicamente cerca, brind\u00e1ndonos apoyo social de calidad. Hoy, sin embargo, nuestro sentimiento de pertenencia nos desconecta de nuestro vecino de al lado y nos alinea con personas o causas lejanas, lo que intensifica la polarizaci\u00f3n. Este proceso de atomizaci\u00f3n probablemente est\u00e9 detr\u00e1s de muchos de los problemas de salud mental que estamos observando hoy en d\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-Habla en su libro de &#8216;fake news&#8217;, de democracias debilitadas, de una sociedad manipulable&#8230; Son muchos problemas de base. \u00bfCu\u00e1l cree que es el m\u00e1s peligroso?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Es dif\u00edcil elegir solo una, porque al hacerlo, parecer\u00eda que dejamos de lado otras que tambi\u00e9n son cruciales. Sin embargo, si tuviera que se\u00f1alar una, dir\u00eda que el mayor peligro que enfrentamos es nuestra incapacidad para gestionar adecuadamente el desarrollo tecnol\u00f3gico descomunal que estamos viviendo. Hoy la tecnolog\u00eda es m\u00e1s poderosa que en la Revoluci\u00f3n Industrial y la era de la energ\u00eda nuclear. Estamos hablando de la capacidad de modificar genes, de inteligencias artificiales incre\u00edblemente sofisticadas, de la fisi\u00f3n nuclear que podr\u00eda abrirnos las puertas a una energ\u00eda pr\u00e1cticamente gratuita, entre otras cosas. Cada uno de estos avances tiene el potencial de transformar radicalmente nuestras vidas, para bien o para mal. La l\u00ednea entre construir una sociedad m\u00e1s pr\u00f3spera y feliz \u2014o caer en una distop\u00eda\u2014 es peligrosamente fina. Si no somos extremadamente cautos y no estudiamos cada paso con detenimiento, podr\u00edamos acabar perdiendo el control sobre el rumbo de nuestra civilizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abHay hasta cuatro veces m\u00e1s psic\u00f3patas en las altas esferas que en la poblaci\u00f3n general\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p><strong>-\u00bfCu\u00e1les deber\u00edan ser los cambios m\u00e1s urgentes para retirar del abismo a la especie, como dice?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>-Lo m\u00e1s urgente es replantear nuestras prioridades y poner el bienestar humano en el centro de todo. Uno de los grandes desaf\u00edos es lograr que el desarrollo de la civilizaci\u00f3n sea inclusivo y equitativo, que no se base solo en el beneficio econ\u00f3mico o en los intereses de unos pocos. Un punto de partida crucial lo encontramos en un informe publicado por Nature en 2023, firmado por cient\u00edficos de gran prestigio, en el que se proponen tres tipos de justicia que deber\u00edamos empezar a incorporar en nuestras legislaciones: la justicia interespecies, la justicia intergeneracional y la justicia intrageneracional. La justicia interespecies implica tener en cuenta a todas las formas de vida con las que compartimos el planeta, y no verlas solo como recursos a explotar. La justicia intergeneracional nos recuerda la responsabilidad que tenemos con las generaciones futuras, para no hipotecar su bienestar por decisiones a corto plazo. Y la justicia intrageneracional se refiere a la equidad entre las personas que hoy convivimos en este mundo, para reducir las desigualdades que est\u00e1n fracturando nuestras sociedades. Si realmente queremos sortear los abismos que nos acechan, necesitamos construir puentes basados en estos principios de justicia. No es solo una cuesti\u00f3n de supervivencia, sino de garantizar que las generaciones futuras vivan en un mundo m\u00e1s justo, saludable y sostenible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La crisis de salud mental que vive Occidente es uno de los fen\u00f3menos que m\u00e1s preocupa en la actualidad, tanto por la dificultad para afrontarla adecuadamente como, realmente, por su dif\u00edcil diagn\u00f3stico. Jes\u00fas Matos, psic\u00f3logo y miembro de la firma&nbsp;Thinking Heads, realiza en su \u00faltimo libro &#8216;La especie al borde del abismo&#8217; (ed. 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