{"id":136126,"date":"2024-12-27T09:53:22","date_gmt":"2024-12-27T14:53:22","guid":{"rendered":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=136126"},"modified":"2024-12-27T09:53:39","modified_gmt":"2024-12-27T14:53:39","slug":"el-recuerdo-navideno-de-truman-capote","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/qtp\/el-recuerdo-navideno-de-truman-capote\/","title":{"rendered":"El recuerdo navide\u00f1o de Truman Capote"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esa temporada navide\u00f1a qued\u00f3 atesorada en la memoria y el coraz\u00f3n de Truman Capote. Cuando en 1956 escribi\u00f3 la evocaci\u00f3n de los d\u00edas infantiles de Navidad en Monroeville, Alabama, ya era un reconocido escritor y celebridad en los medios culturales neoyorquinos. Faltaba una d\u00e9cada para que publicara la novela que lo hizo famoso mundialmente: A sangre fr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hasta casi los seis a\u00f1os Truman vivi\u00f3 alternadamente en distintos lugares con su madre y los familiares en Monroeville, quienes, el verano de 1930, se hicieron cargo del ni\u00f1o. Capote desarroll\u00f3 una relaci\u00f3n especial con Nanny Rumbley Faulk, apodada Sook, y que por la edad podr\u00eda haber sido su abuela. En A Christmas Memory, de 1956, Truman la identifica como a very distant cousin, una prima distante, y as\u00ed dice la traducci\u00f3n castellana publicada por Editorial Anagrama. Otra posibilidad de traducci\u00f3n ser\u00eda llamarla t\u00eda segunda, pero, en todo caso, lo importante son las caracter\u00edsticas de Sook que dej\u00f3 fijadas Truman Capote en Un recuerdo navide\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Truman ten\u00eda siete a\u00f1os y Sook \u201csesenta y tantos\u201d, de pelo blanco trasquilado, usaba tenis y un \u201camorfo jersey gris sobre un vestido veraniego de calic\u00f3\u201d. Era corta de estatura y vivaz, \u201ccomo una gallina bantam\u201d, desde su juventud, debido a una enfermedad, ten\u00eda \u201clos hombros terriblemente encorvados\u201d. Gerald Clarke, el mayor bi\u00f3grafo de Capote, se\u00f1ala que el hermano y las dos hermanas de Sook, al igual que otros en el pueblo, la ten\u00edan por muy infantil y \u201cla consideraban un poco retrasada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La familia era bautista, mientras que la familia de la casa colindante, la de Nelle Harper Lee, la futura escritora de Matar a un ruise\u00f1or, era metodista. Cuando se conocieron Truman ten\u00eda casi siete a\u00f1os y Harper uno menos. Sook, recordaba Capote, nunca hab\u00eda ido al cine \u201cni ten\u00eda intenci\u00f3n de hacerlo\u201d, prefer\u00eda que el infante, a quien llamaba Buddy, le contara las pel\u00edculas. Tampoco hab\u00eda \u201ccomido en ning\u00fan restaurante, viajado a m\u00e1s de cinco kil\u00f3metros de casa, recibido o enviado telegramas, le\u00eddo nada que no sean tiras c\u00f3micas y la Biblia, usado cosm\u00e9ticos, pronunciado palabrotas, deseado mal alguno a nadie, mentido a conciencia, dejado que ning\u00fan perro pasara hambre\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un recuerdo navide\u00f1o inicia invitando a los lectore(a)s a imaginar una ma\u00f1ana \u201cde finales de noviembre\u201d. Sook le dice, emocionada, que comienza la temporada de las tartas\/pasteles de frutas. As\u00ed, para ella, quedaba inaugurado el tiempo de Navidad. La meta consist\u00eda en cocinar 30 tartas y obsequiarlas. El problema para cumplir el objetivo era comprar los ingredientes para elaborar los pasteles. De manera v\u00edvida Truman narra las vicisitudes que Sook y \u00e9l deb\u00edan sortear para adquirir cada componente de los cl\u00e1sicos fruitcakes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Adem\u00e1s de la preparaci\u00f3n culinaria, la otra actividad a la que Truman y su amiga dedicaban mucho tiempo y magros ingresos consist\u00eda en la elaboraci\u00f3n de los regalos que se dar\u00edan el uno a la otra y viceversa. Ella confeccion\u00f3 una cometa \u201cmuy bonita, azul y salpicada de estrellitas verdes y doradas de Buena Conducta, es m\u00e1s, lleva mi nombre, Buddy\u201d. La desigual pareja de amigos, por la gran diferencia de edad, pero de entra\u00f1able cercan\u00eda por el cari\u00f1o mutuo que se ten\u00edan, decide aprovechar que hay buen viento y sale a echar a volar las cometas. Fue la \u00faltima vez que Sook y Buddy celebraron la Navidad juntos, porque \u00e9l ser\u00eda llevado por su madre, no para vivir con ella, sino para ingresarlo en una academia militar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Sook seguir\u00eda cocinando las tartas de frutas cada Navidad, y le enviaba la mejor en cada ocasi\u00f3n a Truman. \u00c9l ya no la vio m\u00e1s, pero en Un recuerdo navide\u00f1o evocar\u00eda lo intensamente vivido \u201cm\u00e1s de 20 a\u00f1os\u201d atr\u00e1s. La pieza literaria fue publicada en 1956. En el p\u00e1rrafo final de la narraci\u00f3n, Buddy recrea el efecto que tuvo en \u00e9l saber de la muerte de Sook, entonces ten\u00eda 32 a\u00f1os: \u201cEl mensaje que lo cuenta no hace m\u00e1s que confirmar una noticia que cierta vena secreta ya hab\u00eda recibido, amput\u00e1ndome una insustituible parte de m\u00ed mismo, dej\u00e1ndola suelta como una cometa cuyo cordel se ha roto.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso, cuando cruzo el c\u00e9sped del colegio en esta ma\u00f1ana de diciembre, no dejo de escrutar el cielo. Como si esperase ver, a manera de un par de corazones, dos cometas perdidas que suben corriendo hacia el cielo\u201d. Truman Capote muri\u00f3 el 25 de agosto de 1984, en Los \u00c1ngeles, California, a donde lleg\u00f3 dos d\u00edas antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como en otros viajes, llevaba la cobija que ten\u00eda desde beb\u00e9 y Sook hab\u00eda tejido para \u00e9l. Su deceso tuvo lugar en casa de su amiga Joanne Carson. Ella estuvo en los momentos finales de Capote, sus \u00faltimas palabras fueron \u201csoy yo, soy Buddy. Tengo fr\u00edo\u201d. Buddy era el apodo que le puso Sook a Truman, como lo mencion\u00e9 antes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un recuerdo navide\u00f1o estaba en la lista de cuentos favoritos de Julio Cort\u00e1zar, junto con otros porque, a juicio del escritor, sus autores lograban \u201cese clima propio de todo gran cuento, que obliga a seguir leyendo, que atrapa la atenci\u00f3n, que a\u00edsla al lector de todo lo que lo rodea para despu\u00e9s, terminado el cuento, volver a conectarlo con su circunstancia de una manera nueva, enriquecida, m\u00e1s honda y m\u00e1s hermosa\u201d. \u00bfC\u00f3mo no evocar, y agradecer, al leer Un recuerdo navide\u00f1o, a quienes, como Sook a Truman, nos tejieron cobijas para protegernos del cruento fr\u00edo del desamor y la soledad?<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esa temporada navide\u00f1a qued\u00f3 atesorada en la memoria y el coraz\u00f3n de Truman Capote. 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