{"id":138895,"date":"2025-03-17T16:20:28","date_gmt":"2025-03-17T21:20:28","guid":{"rendered":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=138895"},"modified":"2025-03-17T16:20:31","modified_gmt":"2025-03-17T21:20:31","slug":"impunidad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/editorial\/impunidad\/","title":{"rendered":"Impunidad"},"content":{"rendered":"\n<p>Es muy dif\u00edcil, querido lector, escribir nuevamente sobre del horror que sucede en nuestro pa\u00eds desde hace muchos a\u00f1os. No s\u00f3lo la indignaci\u00f3n colectiva ha ido desapareciendo, tambi\u00e9n las palabras se han desgastado para hablar de lo que ocurre. En parte, porque los horrores siguen cometi\u00e9ndose sin que nada, ni nadie, a lo largo de los sexenios, haya sido capaz de detenerlos. Me refiero, naturalmente, a la crueldad y brutalidad que se instalaron en nuestro pa\u00eds a partir de la guerra contra el narcotr\u00e1fico decretada por el Presidente Felipe Calder\u00f3n. Ese sexenio conocimos, en muy pocos meses, del c\u00e1ncer que consum\u00eda a nuestro pa\u00eds. La prensa se llen\u00f3 de retratos descarnados y brutales de la crueldad sin nombre. Masacres, desmembramientos, violaciones, inhumaciones clandestinas, y m\u00faltiples horrores que hasta cuesta trabajo escribir, salieron a la luz y convulsionaron al pa\u00eds. Las v\u00edctimas comenzaron a tomar relevancia, a partir del a\u00f1o 2011. Posteriormente, los colectivos de mujeres buscadoras. El fen\u00f3meno de los desparecidos surgi\u00f3 con toda su crueldad; Ayotzinapa como una piedra de sangre que nos sepultaba. Todav\u00eda recuerdo, con escalofr\u00edo, aquellos a\u00f1os terribles que se convirtieron, para muchos, en a\u00f1os de desesperaci\u00f3n y activismo. A\u00f1os convulsos que luego de un tiempo se apagaron, como una hoguera.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, el horror no, querido lector. El horror sigui\u00f3 en nuestro pa\u00eds como un incendio, por lo bajo, para de vez en cuando lanzar fuertes llamaradas: masacres que al paso de los a\u00f1os nos han seguido horrorizando, hasta el d\u00eda de hoy. Cambios de gobiernos, de partidos pol\u00edticos, de ideolog\u00eda, nada ha logrado detener esa f\u00e1brica de dolor y muerte que acompa\u00f1a al tr\u00e1fico de drogas. Nadie ha logrado detener a los ej\u00e9rcitos de criminales mexicanos que se pelean por las plazas, mucho menos restaurar el sentido de moralidad y legalidad, el Estado, que tenemos perdido. El c\u00e1ncer lleg\u00f3 a los ganglios linf\u00e1ticos y hasta lo que no parece enfermo, forma parte de la enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p>No son s\u00f3lo quienes cometen actos terribles contra otros, sino quienes los permiten y toleran. Ese es el coraz\u00f3n de esta tragedia nuestra. La verdadera tragedia se llama impunidad, querido lector. Y son, justamente, los encargados de cuidar que casos como el del rancho de Teuchitl\u00e1n no sucedan, quienes los posibilitan. Las autoridades de seguridad en todos los niveles, municipal, estatal y federal, as\u00ed como el aparato judicial, est\u00e1n rotos, corro\u00eddos por la corrupci\u00f3n. De otra manera no ser\u00eda posible no s\u00f3lo que ocurriera una barbarie como el campo de entrenamiento y exterminio recientemente expuesto, sino varios, durante a\u00f1os. No son nuevos, querido lector. Desde hace a\u00f1os la autoridad conoce del fen\u00f3meno. Hace exactamente catorce a\u00f1os, en el mes de marzo, cientos de personas fueron secuestradas en camiones de pasajeros en San Fernando, Tamaulipas, por criminales para reclutarlos, y fueron asesinados en brechas. Los obligaron a pelearse y matarse entre ellos, con mazos, psic\u00f3patas asesinos. Casi doscientos cuerpos encontr\u00f3 la autoridad, aunque uno de los criminales detenidos declar\u00f3 haber asesinado a seiscientos. Lo mismo que suced\u00eda en Jalisco y lo mismo que sucede, seguramente, ahora mismo en otras partes \u00bfy por qu\u00e9 sucede, querido lector? La respuesta es de tan obvia, ofensiva. Sucede porque los criminales saben que pueden hacerlo. As\u00ed. Saben que nadie los detendr\u00e1, que pueden secuestrar muchachos, mujeres, ni\u00f1os y asesinarlos y las autoridades no har\u00e1n nada. Si acaso los detienen, las autoridades no investigar\u00e1n. Eso es lo que ocurri\u00f3 en Jalisco y es un ejemplo perfecto para explicar por qu\u00e9 suceden estas tragedias. Cientos, miles de personas desparecidas y asesinadas, cremadas o enterradas en fosas clandestinas, nunca ser\u00e1n buscadas por las autoridades, y tampoco sus asesinos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los detendr\u00e1n por otros delitos, si es que los detienen. Cementerios clandestinos, hornos crematorios, ropa, calzado, maletas, cuadernos, huesos, cuerpos, no importa cu\u00e1ntas evidencias encuentre la autoridad, porque no investigar\u00e1 qu\u00e9 ocurri\u00f3, qui\u00e9nes fueron asesinados, por qu\u00e9 y qui\u00e9nes cometieron los cr\u00edmenes: no les importa o est\u00e1n coludidos con los criminales: no hay otra explicaci\u00f3n posible. S\u00f3lo consignar\u00e1n que encontraron un campo de entrenamiento o una casa de seguridad y si acaso, algunos detenidos, pero de los cr\u00edmenes y las v\u00edctimas, la historia y la justicia, nada. Un silencio sepulcral, o un perd\u00f3n impl\u00edcito es lo que suele suceder porque las autoridades no<br>investigan y como no investigan, todo queda en la impunidad y el olvido. S\u00ed, el olvido, querido lector, promovido por gobiernos y funcionarios, a los que les conviene que nada se sepa, incluso dentro del propio Gobierno. Hasta que aparecen las madres buscadoras y uno de esos casos cobra relevancia medi\u00e1tica y entonces, todos se dan golpes de pecho \u00bfpues d\u00f3nde estaban, o mejor dicho, qu\u00e9 hac\u00edan mientras cientos de personas eran retenidas contra su voluntad, sometidos a torturas bestiales, y asesinados y cremados o inhumados o disueltos en \u00e1cido? Mejor dicho \u00bfqu\u00e9 est\u00e1n haciendo ahora mismo para detener esos centros de tortura y muerte? Porque el problema, querido lector, no es una gripa: es un c\u00e1ncer que recorre todo el pa\u00eds y no se soluciona con s\u00f3lo investigar este caso, sino todos. No se necesitan abrazos, ni balazos, sino una cosa mucho m\u00e1s elemental y civilizatoria: justicia, justicia, justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Nadie se llame a enga\u00f1o: las madres buscadoras de todo el pa\u00eds encuentran restos todos los meses. Suben fotos a sus redes, que todos vemos. La indiferencia es otra manifestaci\u00f3n de la enfermedad que nos corroe, no s\u00f3lo a los criminales. M\u00e9xico lleva ya mucho tiempo enfermo cr\u00f3nicamente, desangr\u00e1ndose frente los ojos de todos.<\/p>\n\n\n\n<p>La impunidad no es nueva y no es exclusiva de este sexenio, ni del pasado, ni del antepasado, es una pr\u00e1ctica continua en nuestro pa\u00eds. Por eso, desde hace a\u00f1os, son las madres quienes se encargan de buscar, con sus manos, a sus hijos desaparecidos. Saben, perfectamente bien, que la autoridad no lo har\u00e1, aunque sea su obligaci\u00f3n. Tambi\u00e9n saben que todos los restos que encuentren, muy probablemente, tampoco sirvan de nada porque no existe la voluntad pol\u00edtica de hacer justicia. Literalmente, las personas desaparecidas y asesinadas no le importan a nadie, salvo a sus familiares. As\u00ed es este pa\u00eds bajo el panismo, el priismo o el morenista \u201chumanismo mexicano\u201d, querido lector. Esa es la tragedia, la enfermedad que desde hace a\u00f1os nos corroe: M\u00e9xico est\u00e1 enfermo de violencia sangrienta, impunidad y corrupci\u00f3n, incurable.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es muy dif\u00edcil, querido lector, escribir nuevamente sobre del horror que sucede en nuestro pa\u00eds desde hace muchos a\u00f1os. No s\u00f3lo la indignaci\u00f3n colectiva ha ido desapareciendo, tambi\u00e9n las palabras se han desgastado para hablar de lo que ocurre. 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