{"id":145597,"date":"2025-09-24T10:09:53","date_gmt":"2025-09-24T15:09:53","guid":{"rendered":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=145597"},"modified":"2025-09-24T10:09:54","modified_gmt":"2025-09-24T15:09:54","slug":"burdeles-de-guerra-el-truco-de-hitler-contra-la-plaga-de-las-enfermedades-sexuales","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/varios\/burdeles-de-guerra-el-truco-de-hitler-contra-la-plaga-de-las-enfermedades-sexuales\/","title":{"rendered":"Burdeles de guerra: el truco de Hitler contra la plaga de las enfermedades sexuales"},"content":{"rendered":"\n<p>Para evitar las ETS, el Tercer Reich instal\u00f3 un complejo sistema de prost\u00edbulos que fomentaba la higiene y el control.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco sabemos de Erich B m\u00e1s all\u00e1 de que, en la\u00a0Segunda Guerra Mundial, combat\u00eda en las filas de la\u00a0<strong>Wehrmacht<\/strong>\u00a0en el frente ruso; uno m\u00e1s de una larga lista de cientos de miles de soldados. El \u00fanico recuerdo que dej\u00f3 para la historia es una misiva escrita a su hija; una respuesta en la que le daba las gracias por aconsejarle que desfogara sus pulsos sexuales en uno de los muchos burdeles de campa\u00f1a que el\u00a0<strong>Tercer Reich<\/strong>\u00a0hab\u00eda habilitado para controlar el trasiego de relaciones sexuales y evitar las ETS:<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abYa he ido de buena gana para mirar, pero hay un problema, cuando acudimos a un burdel \u2013y ya te puedes imaginar que es algo que los soldados hacen con frecuencia\u2013, los enfermeros nos ponen antes y despu\u00e9s una inyecci\u00f3n contra las enfermedades de transmisi\u00f3n sexual. A ellos les da completamente igual si vamos a ver a una mujer o no. Pase lo que pase, nos ponen la inyecci\u00f3n. A mi esta tarea me resultar\u00eda indiferente si despu\u00e9s no tuvieran que andar pinch\u00e1ndome en la cosa dos veces . As\u00ed como ves no ir\u00e9 nunca, pese a tus consejos\u00bb.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Prost\u00edbulos de campa\u00f1a<\/h3>\n\n\n\n<p>Las ETS supusieron un severo problema desde que estall\u00f3 el conflicto de 1914. Hubo que esperar hasta la Segunda Guerra Mundial para que, con anticonceptivos y penicilina, las bajas se redujeran a los 56 casos por cada millar de hombres. Aunque, en la pr\u00e1ctica, la batalla continuaba. Y va un ejemplo: los soldados de la\u00a0Wehrmacht\u00a0y de las SS acantonados en Francia durante 1940 perdieron m\u00e1s efectivos por culpa de estas dolencias que aquellos que hab\u00edan muerto en combate durante la invasi\u00f3n y conquista del pa\u00eds. Por entonces, los militares sab\u00edan que las dos infecciones a las que deb\u00edan temer tanto como a las balas eran a la s\u00edfilis y a la gonorrea.<\/p>\n\n\n\n<p>Los nazis fueron los primeros en establecer medidas para paliar las ETS. Seg\u00fan cuenta el historiador<strong>\u00a0Jes\u00fas Hern\u00e1ndez<\/strong>\u00a0en sus m\u00faltiples ensayos sobre el tema, el ej\u00e9rcito alem\u00e1n era consciente desde el comienzo de la guerra de que la \u00abnecesidad de esparcimiento de los soldados\u00bb iba a acarrear un buen n\u00famero de bajas por enfermedades ven\u00e9reas. La invasi\u00f3n de Polonia en septiembre de 1939 confirm\u00f3 estos temores: las prostitutas locales causaron una infinidad de contagios entre los combatientes y, en consecuencia, una reducci\u00f3n de efectivos. \u00abAl final, la Wehrmacht dispuso una serie de normativas para el control de la prostituci\u00f3n\u00bb, explica el experto en\u00a0&#8216;Las 100 mejores an\u00e9cdotas de la Segunda Guerra Mundial&#8217;.<\/p>\n\n\n\n<p>La soluci\u00f3n lleg\u00f3 en forma de dos tipos de prost\u00edbulos controlados y dependientes de las fuerzas armadas. Los primeros, conocidos como los de &#8216;guarnici\u00f3n&#8217;, se ubicaban cerca de las grandes ciudades y atend\u00edan a los combatientes que volv\u00edan de permiso tras la batalla. Los segundos, los &#8216;de campo&#8217;, se situaban tras la primera l\u00ednea del frente. Sus prostitutas pod\u00edan ser &#8216;<strong>Offizierdecke<\/strong>&#8216; u &#8216;oficiales de cama&#8217;, mujeres reclutadas en Alemania y en los pa\u00edses ocupados a cambio de un salario; convictas encarceladas por cr\u00edmenes pol\u00edticos que prefer\u00edan ese servicio a realizar trabajos forzados; o prisioneras de guerra procedentes de los territorios ocupados en la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Fueran del tipo que fueran, la primera norma en estos prost\u00edbulos era la higiene. Para empezar, el soldado deb\u00eda presentarse ante el m\u00e9dico del cuartel, que le hac\u00eda un examen exhaustivo para asegurarse de que no ten\u00eda ninguna&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/sociedad\/20141024\/abci-enfermedades-transmision-sexual-frecuentes-201410242341_1.html\">ETS<\/a>. Si pasaba este primer filtro, recib\u00eda un preservativo, un bote de desinfectante y un informe en el que dejaba constancia de su buen estado de salud antes de entrar a las instalaciones. En el documento figuraba adem\u00e1s el nombre del centro y un peque\u00f1o espacio para que la prostituta escribiese su firma y su n\u00famero. La segunda m\u00e1xima era el control para evitar los contagios masivos.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Revoluci\u00f3n<\/h3>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Hern\u00e1ndez, el soldado pasaba despu\u00e9s a esperar su turno en la fila correspondiente. Lo habitual era que aquel tiempo fuera mucho mayor que el rato que pasaban con la mujer. \u00abAntes del servicio se utilizaba el desinfectante y la mujer firmaba el pase, y a la salida el soldado deb\u00eda entregar al oficial m\u00e9dico la lata vac\u00eda y el documento rubricado. Si no se cumpl\u00edan estas disposiciones, todos se expon\u00edan a severos castigos\u00bb, apostilla Hern\u00e1ndez en su obra. Lo cierto es que, aunque todo el proceso era muy alem\u00e1n \u2013ordenado y sistem\u00e1tico\u2013, ayud\u00f3 a reducir la tasa de transmisi\u00f3n de enfermedades sexuales en el frente.<\/p>\n\n\n\n<p>No se puede negar que los datos recogidos por los m\u00e9dicos alemanes permit\u00edan detectar a toda velocidad un caso de s\u00edfilis o gonorrea antes de que se extendiese. Una vez hallado, buscaban el origen entre los clientes del burdel y, por \u00faltimo, intentaban eliminar la enfermedad del foco original. \u00abA pesar de todas estas precauciones, entre los a\u00f1os 1939 y 1943 en la Wehrmacht se registraron 250.000 casos de enfermedades ven\u00e9reas. La principal fuente de contagio era la poblaci\u00f3n civil, tanto en los pa\u00edses ocupados como en Alemania, al ser unos contactos que escapaban a esta estricta reglamentaci\u00f3n\u00bb, a\u00f1ade el experto.<\/p>\n\n\n\n<p>Al otro lado del charco, los estadounidenses tambi\u00e9n recurrieron a sus triqui\u00f1uelas para reducir las ETS. La primera y m\u00e1s b\u00e1sica fue entregar cuatro preservativos a los combatientes. Aunque, lo que son las cosas, pronto se demostr\u00f3 que el n\u00famero era insuficiente. Por ello, con el paso de los meses, el alto mando baraj\u00f3 la posibilidad de prohibir el alcohol entre los soldados. Al final, la medida no fue aprobada.\u00a0Roosevelt, avispado, entendi\u00f3 que pod\u00eda acarrearle problemas por la impopularidad. A cambio, abri\u00f3 tambi\u00e9n una serie de burdeles de campa\u00f1a en la primera l\u00ednea del frente.<\/p>\n\n\n\n<p>Fuente: ABC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Para evitar las ETS, el Tercer Reich instal\u00f3 un complejo sistema de prost\u00edbulos que fomentaba la higiene y el control. Poco sabemos de Erich B m\u00e1s all\u00e1 de que, en la\u00a0Segunda Guerra Mundial, combat\u00eda en las filas de la\u00a0Wehrmacht\u00a0en el frente ruso; uno m\u00e1s de una larga lista de cientos de miles de soldados. 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