{"id":148405,"date":"2026-07-30T06:36:19","date_gmt":"2026-07-30T11:36:19","guid":{"rendered":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=148405"},"modified":"2026-07-30T06:36:21","modified_gmt":"2026-07-30T11:36:21","slug":"del-estado-a-la-corporacion-criminal","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/politica\/del-estado-a-la-corporacion-criminal\/","title":{"rendered":"Del Estado a la corporaci\u00f3n criminal"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Apenas veintitr\u00e9s d\u00edas despu\u00e9s de haberse juramentado por primera vez como presidente de la Rep\u00fablica, el 27 de febrero de 1999, Hugo Ch\u00e1vez Fr\u00edas anunci\u00f3 el lanzamiento del Plan Bol\u00edvar 2000. Hoy sabemos que se trata de un hecho capitular. No solo fue el primero de los ineficientes y dispendiosos macroprogramas sociales que se constituir\u00edan en una gigantesca tapadera de la corrupci\u00f3n. No solo fue la primera compuerta que abri\u00f3 para que sus colegas militares iniciaran un paulatino proceso de ocupaci\u00f3n de cargos y funciones clave de gobierno. Fue tambi\u00e9n, y esto es primordial, el impulso inaugural de la destrucci\u00f3n del Estado venezolano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se dijo entonces que Ch\u00e1vez se propon\u00eda construir una estructura paralela, puesto que no lograr\u00eda someter al Estado que exist\u00eda en 1999. La posterior aparici\u00f3n de m\u00e1s programas sociales con sus propios andamiajes administrativos y operativos, fuera de los ministerios o instituciones previamente existentes, hizo que se alentara una idea que tuvo un car\u00e1cter premonitorio: que el r\u00e9gimen intentaba crear un ambiente pol\u00edtico y social de excepcionalidad, de permanentes operativos y emergencias.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras tanto, continuaba el nombramiento constante de militares en cargos decisivos. El que r\u00e1pidamente los hechos demostraran que entre los c\u00edrculos de militares chavistas predominaba la ignorancia y la incompetencia, no produjo ninguna otra consecuencia que la tozudez: Ch\u00e1vez continu\u00f3 militarizando el Estado, movi\u00f3 unos militares de un puesto a otro, incorpor\u00f3, de forma creciente a otros uniformados, incluso lleg\u00f3 al extremo de llamar a funciones de car\u00e1cter t\u00e9cnico -como la administraci\u00f3n de la generaci\u00f3n y distribuci\u00f3n el\u00e9ctrica- a militares que estaban en condici\u00f3n de retiro y que no ten\u00edan ni formaci\u00f3n ni experiencia para afrontar semejantes tareas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El proceso de desmantelamiento del Estado venezolano ha sido m\u00faltiple: se le ha despojado de autonom\u00eda, se la ha adoctrinado, se han hecho trizas los par\u00e1metros de profesionalismo, los organismos se han puesto en manos de funcionarios pol\u00edticamente leales, cuando no abiertamente militantes del partido de gobierno; se les dotado de prebendas y ventajas econ\u00f3micas y laborales; y se ha establecido un pacto de enorme eficacia para el r\u00e9gimen: garantizar la impunidad y durabilidad de los altos funcionarios gubernamentales, a cambio de recibir del poder, la misma impunidad y durabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este conjunto de elementos ha derivado en instituciones corrompidas, ineficientes a extremos grotescos e inenarrables, mediocres, politizadas del modo m\u00e1s precario, descuidadas, operado en lugares cada vez m\u00e1s sucios, ruinosos, precarios y sin recursos. Esto es fundamental: la corrupci\u00f3n ha terminado devor\u00e1ndose sus propios cimientos, sus propios recursos, sus propias excusas y simulacros. Ya ni siquiera intentan convencer a nadie de su existencia, de su funcionalidad, de su posible utilidad social.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En casi 28 a\u00f1os el Estado dej\u00f3 de existir. Se pudri\u00f3. Fue carcomido, erosionado, cavado en sus bases, deslegitimado en sus prop\u00f3sitos y funciones. Digo m\u00e1s: la entidad, la institucionalidad del Estado ha dejado de existir. Ha sido destruida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas pueden parecer palabras duras o hiperb\u00f3licas. Acepto la sospecha, porque la sostenibilidad de cualquier sociedad depende del mantenimiento de unas condiciones b\u00e1sicas de orden y convivencia. Pero basta con remitirse a las evidencias surgidas al minuto siguiente de los dos terremotos del 24 de junio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una de las primeras escenas que cientos de miles vimos por televisi\u00f3n fue la de un funcionario que clamaba por una linterna. Hombres sin equipamiento, sin veh\u00edculos como tractores o gr\u00faas, sin equipos de extracci\u00f3n, sin herramientas con las que afrontar los enormes trozos de concreto y cabillas oxidadas, sin sensores electr\u00f3nicos para detectar la presencia de vida bajo los escombros. Estos hombres, sin m\u00e1s que sus fuerzas y la voluntad de socorrer, fueron los primeros en aparecer y en intentar actuar; la respuesta inicial al horror.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pasaban los minutos. Pasaban las horas. Entonces ocurri\u00f3 un fen\u00f3meno ins\u00f3lito en una sociedad que aborrece y teme a los uniformados: se extendi\u00f3 la pregunta de d\u00f3nde est\u00e1n los militares: por qu\u00e9 no est\u00e1n actuando ante la tragedia. En redes sociales y en medios de comunicaci\u00f3n esta cuesti\u00f3n se posicion\u00f3 como la interrogante reiterada de la sociedad al poder.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando finalmente aparecieron, como por oleadas subrepticias, no se sumaron a las labores de rescate. No actuaron como estructura log\u00edstica de la distribuci\u00f3n de agua, alimentos, medicamentos o herramientas. Se apostaron en los alrededores donde los civiles trabajaban, a la caza de oportunidades para robar, extorsionar, apuntar con sus armas, entorpecer las desesperadas operaciones para salvar vidas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tambi\u00e9n estoy entre los que lo afirman, abrumado por las evidencias: no hay Estado. Fue liquidado, carcomido por la corrupci\u00f3n y la impunidad. En su lugar se ha erigido una enorme y voraz corporaci\u00f3n criminal, armada, vociferante e insensible al dolor venezolano, que pretende el mantenimiento de una sociedad aplacada y adormecida, que permanezca impasible ante el siguiente cap\u00edtulo de su plan de trabajo, que no es otro que apropiarse de la ayuda internacional a las v\u00edctimas de los dos terremotos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente: estrelladigital<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Apenas veintitr\u00e9s d\u00edas despu\u00e9s de haberse juramentado por primera vez como presidente de la Rep\u00fablica, el 27 de febrero de 1999, Hugo Ch\u00e1vez Fr\u00edas anunci\u00f3 el lanzamiento del Plan Bol\u00edvar 2000. Hoy sabemos que se trata de un hecho capitular. 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