{"id":150435,"date":"2026-09-17T16:34:51","date_gmt":"2026-09-17T21:34:51","guid":{"rendered":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=150435"},"modified":"2026-09-17T16:34:53","modified_gmt":"2026-09-17T21:34:53","slug":"cientificos-injertan-neuronas-humanas-en-ratones-sin-corteza-cerebral-y-recuperan-sus-capacidades","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/entretenimiento\/tecnologia\/cientificos-injertan-neuronas-humanas-en-ratones-sin-corteza-cerebral-y-recuperan-sus-capacidades\/","title":{"rendered":"Cient\u00edficos injertan neuronas humanas en ratones sin corteza cerebral y recuperan sus capacidades"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El llamativo experimento pretende abrir una nueva v\u00eda en el estudio de trastornos del neurodesarrollo hoy incurables.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un equipo de la Universidad de Stanford (Estados Unidos) con participaci\u00f3n espa\u00f1ola ha logrado trasplantar organoides corticales -fragmentos de tejido cerebral humano cultivado en laboratorio- en ratones modificados mediante bioingenier\u00eda para carecer de casi toda su corteza cerebral, la capa del cerebro responsable, entre otras&nbsp;cosas, de la cognici\u00f3n. El tejido humano no solo sobrevivi\u00f3, sino que adem\u00e1s creci\u00f3 y desarroll\u00f3 conexiones funcionales con el cerebro y la m\u00e9dula espinal de los roedores. El objetivo, sin embargo, no es crear un animal con capacidades humanas. Seg\u00fan los investigadores, el llamativo experimento, respaldado por un comit\u00e9 \u00e9tico externo, puede abrir una nueva v\u00eda en la comprensi\u00f3n de enfermedades neurol\u00f3gicas hoy en d\u00eda incurables, como la esquizofrenia, la epilepsia, el autismo profundo y la par\u00e1lisis cerebral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estudiar un cerebro humano vivo es una de las grandes dificultades de la neurociencia. El \u00f3rgano es demasiado complejo y, adem\u00e1s, resulta pr\u00e1cticamente inaccesible. Los investigadores pueden cultivar c\u00e9lulas humanas en una placa, pero estas no alcanzan el tama\u00f1o que tendr\u00edan en un cerebro real, no reciben las mismas se\u00f1ales y conexiones y su desarrollo no reproduce por completo lo que ocurre dentro del organismo. \u00abNo se pueden estudiar comportamientos humanos complejos en una placa\u00bb, asegura el psiquiatra Sergiu Pa\u0219ca, responsable del estudio que este mi\u00e9rcoles publica la revista&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.nature.com\/articles\/s41586-026-11032-2\">&#8216;Nature&#8217;.<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para sortear estos obst\u00e1culos, en 2022 Pa\u0219ca y sus colegas&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/ciencia\/insertan-minicerebros-humanos-ratas-cambian-comportamiento-20221011134554-nt.html\">injertaron organoides corticales humanos<\/a>&nbsp;en el cerebro de ratas reci\u00e9n nacidas. El tejido cerebral humano proced\u00eda de pacientes j\u00f3venes con una enfermedad gen\u00e9tica rara pero devastadora denominada s\u00edndrome de Timothy, caracterizada por autismo grave y una mayor vulnerabilidad a la epilepsia y la esquizofrenia. Los investigadores pudieron identificar el defecto molecular de la enfermedad y, posteriormente, encontraron un f\u00e1rmaco candidato para tratarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El m\u00e9todo era esperanzador pero presentaba limitaciones. Por ejemplo, las neuronas de rata se desarrollaban mucho m\u00e1s r\u00e1pidamente que las humanas y ambas parec\u00edan competir por el espacio.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sin corteza cerebral<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con el fin de eliminar esa competencia, el equipo produjo en laboratorio una cepa de rat\u00f3n modificada gen\u00e9ticamente para que no pudiera formar la corteza cerebral ni la mayor parte del hipocampo, una estructura importante para la formaci\u00f3n de recuerdos. Supon\u00eda retirar la mitad del volumen cerebral. Despu\u00e9s de a\u00f1os de trabajo, obtuvieron ratones saludables con solo el 2% del tejido cortical, a los que llamaron apalliales. Aunque a primera vista eran pr\u00e1cticamente indistinguibles de los normales, los ratones apalliales mostraban una marcha ligeramente m\u00e1s cautelosa y una mayor tendencia a olvidar los entornos nuevos que hab\u00edan encontrado recientemente. Adem\u00e1s, su comportamiento variaba m\u00e1s de un individuo a otro. Pese a esas diferencias, \u00aberan sorprendentemente funcionales. Si se eliminan partes del sistema nervioso muy al principio del desarrollo, otras regiones cerebrales pueden asumir esas funciones\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El tejido humano creci\u00f3 y desarroll\u00f3 conexiones funcionales con el cerebro y la m\u00e9dula espinal de los roedores<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los organoides corticales fueron derivados de donantes sanos que hab\u00edan dado su consentimiento para el trabajo y proporcionado c\u00e9lulas de la piel destinadas a generar c\u00e9lulas iPS (c\u00e9lulas madre pluripotentes inducidas), que se diferenciar\u00edan en neuronas. Entre uno y dos meses despu\u00e9s de su desarrollo, los organoides, que conten\u00edan aproximadamente 100.000 c\u00e9lulas cada uno, fueron colocados quir\u00fargicamente en las cavidades cerebrales ampliadas y llenas de l\u00edquido de ratones apalliales de tan solo dos d\u00edas de edad. \u00abSi lo hici\u00e9ramos en fases mucho m\u00e1s avanzadas, al cerebro del rat\u00f3n ya no le interesar\u00eda establecer conexiones. El periodo cr\u00edtico, las ventanas de plasticidad, se habr\u00edan cerrado\u00bb, explica Pa\u0219ca.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los nuevos ratones xenocorticales (XCX), las c\u00e9lulas humanas se dividieron y crecieron durante las semanas y meses siguientes hasta ocupar gran parte del espacio disponible y formar tejido cortical. Garikoitz Lerma Usabiaga, investigador Ikerbasque en el Centro Vasco de Cognici\u00f3n, Cerebro y Lenguaje (BCBL), en San Sebasti\u00e1n, se ocup\u00f3 de analizar las im\u00e1genes de resonancia magn\u00e9tica de difusi\u00f3n de los ratones. \u00abEsta t\u00e9cnica mide el movimiento de las mol\u00e9culas de agua para determinar la organizaci\u00f3n del tejido y mapear la trayectoria de las v\u00edas neuronales. Los an\u00e1lisis sugieren conectividad entre el organoide y el cerebro del rat\u00f3n\u00bb, confirma.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El &#8216;match&#8217; estaba logrado, pero Pa\u0219ca reconoce que no era perfecto. Los ratones xenocorticales contienen unos cuatro millones de neuronas humanas, frente a los 14 millones retirados de la corteza cerebral del rat\u00f3n (en total tiene 17 millones), y esas c\u00e9lulas humanas no est\u00e1n organizadas en las mismas capas. Por ahora, solo se pueden estudiar etapas relativamente tempranas del desarrollo: unos seis meses en el animal equivaldr\u00edan aproximadamente a la mitad de la gestaci\u00f3n humana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El experimento no soluciona el problema del tiempo. \u00abUn rat\u00f3n tarda unos 11 d\u00edas en formar toda la corteza cerebral. Un ser humano, 143. En el trasplante, las c\u00e9lulas humanas siguen desarroll\u00e1ndose a su propio ritmo, lo que significa que hay desfase que limita la integraci\u00f3n entre las dos especies\u00bb, dice.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"680\" height=\"476\" src=\"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-13.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-150436\" srcset=\"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-13.png 680w, http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-13-300x210.png 300w, http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/image-13-100x70.png 100w\" sizes=\"auto, (max-width: 680px) 100vw, 680px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Cambios en el comportamiento<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para conocer los efectos del injerto en los ratones xenocorticales, los cient\u00edficos midieron comportamientos como la atenci\u00f3n y el miedo en distintas pruebas. Monitorizaron a los animales con c\u00e1maras y usaron aprendizaje autom\u00e1tico para intentar identificar cambios sutiles. \u00abMuchos de los d\u00e9ficits conductuales presentes en los animales apalliales desaparecieron en los xenocorticales\u00bb, asegura el investigador. La conducta de estos animales era similar a la de sus compa\u00f1eros de control, aunque presentaban \u00abalgunos d\u00e9ficits muy sutiles en determinadas tareas\u00bb. Eso s\u00ed, el experimento no se convirti\u00f3 en una pel\u00edcula de ciencia ficci\u00f3n: los animales no funcionaron mejor en ninguna prueba concreta. Las neuronas humanas no les volvieron m\u00e1s inteligentes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lejos de crear animales con capacidades humanas, el fin de estos ratones xenocorticales es convertirlos en un modelo para la investigaci\u00f3n de enfermedades. Para demostrarlo, los roedores fueron expuestos durante cinco horas a niveles bajos de ox\u00edgeno, lo que provoc\u00f3 da\u00f1os importantes en su tejido cortical de origen humano. Esta privaci\u00f3n deriv\u00f3 en dificultades para mantener una marcha estable y conservar el equilibrio, algo que recuerda a lo observado en ni\u00f1os con par\u00e1lisis cerebral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En cambio, los ratones normales y los apalliales pr\u00e1cticamente no se vieron afectados. \u00abAveriguar qu\u00e9 explica esta diferencia podr\u00eda proporcionar pistas sobre la susceptibilidad neuronal humana a la falta de ox\u00edgeno, arrojar luz sobre los mecanismos que subyacen a la par\u00e1lisis cerebral y proporcionar una plataforma para probar posibles estrategias terap\u00e9uticas\u00bb, afirma Pa\u0219ca.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La enfermedad de Bruce Willis<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los investigadores se llevaron otra sorpresa. El tejido cerebral humano de los ratones xenocorticales conten\u00eda cantidades detectables de las rar\u00edsimas neuronas de von Economo, o VEN, unas c\u00e9lulas nerviosas muy poco frecuentes: representan aproximadamente una de cada 90.000 neuronas corticales. Estas c\u00e9lulas nerviosas gigantescas -mucho mayores que la mayor\u00eda de las neuronas- y con forma de cigarro solo se hab\u00edan observado en tejido cerebral obtenido despu\u00e9s de la muerte, nunca se hab\u00edan generado en cultivos y tampoco hab\u00edan aparecido en los experimentos anteriores de trasplante.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los seres humanos -tambi\u00e9n est\u00e1n presentes en grandes simios, elefantes, delfines y ballenas- se encuentran en la corteza frontoinsular y la corteza cingulada anterior, dos regiones cerebrales implicadas en la conciencia social y la toma de decisiones. Son especialmente vulnerables en la demencia frontotemporal, el trastorno neurodegenerativo que aparece en la mediana edad y que padece el actor estadounidense Bruce Willis.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los investigadores observaron unas raras neuronas gigantes que hasta ahora solo se hab\u00edan visto en tejido cerebral despu\u00e9s de la muerte y que est\u00e1n relacionadas con la demencia frontotemporal<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abEn algunas formas de la enfermedad, estas c\u00e9lulas disminuyen notablemente, y los primeros s\u00edntomas pueden incluir cambios en el comportamiento social y la personalidad o dificultades con el lenguaje, a menudo antes de que aparezcan problemas de memoria importantes\u00bb, se\u00f1ala Pa\u0219ca. \u00abAhora podemos generar estas c\u00e9lulas raras a partir de una persona sana y estudiarlas en un animal vivo y con comportamiento para saber m\u00e1s sobre lo que hacen. Tambi\u00e9n podemos obtener c\u00e9lulas de pacientes, transferirlas a estos ratones, someter a los animales a pruebas y despu\u00e9s probar posibles tratamientos\u00bb, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Dilema \u00e9tico<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El trasplante de neuronas humanas a un animal es, desde muchos aspectos, un asunto delicado. Pa\u0219ca subraya que el equipo adopt\u00f3 \u00abmedidas extraordinarias de supervisi\u00f3n \u00e9tica desde el principio\u00bb con la colaboraci\u00f3n de un comit\u00e9 externo formado por diferentes especialistas, representantes de pacientes y neurocient\u00edficos.\u00ab Fuimos especialmente cuidadosos no solo con el bienestar de los animales trasplantados, sino tambi\u00e9n con cualquier posible cambio de comportamiento que pudiera resultar problem\u00e1tico\u00bb, asegura.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00abExisten l\u00edmites. Por ejemplo, lo ratones no sobrevivir\u00edan sin t\u00e1lamo. Tampoco est\u00e1 justificado hacer el injerto en macacos\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfExiste alg\u00fan l\u00edmite \u00e9tico respecto a la cantidad de tejido cerebral humano se puede introducir en el rat\u00f3n? \u00abNuestro inter\u00e9s es estudiar enfermedades. Por ejemplo, si quisi\u00e9ramos estudiar determinadas formas de epilepsia, probablemente ser\u00eda importante disponer tambi\u00e9n de c\u00e9lulas GABA\u00e9rgicas. As\u00ed que, en una futura versi\u00f3n del sistema, alguien podr\u00eda incluirlas. El injerto ser\u00eda mucho mayor. Pero ocupa todo el espacio restante disponible. No puede crecer mucho m\u00e1s\u00bb, indica. \u00abEliminar otras partes del sistema nervioso probablemente ser\u00eda perjudicial. Los ratones pueden funcionar sin gran parte de su corteza y su hipocampo, pero probablemente no sobrevivir\u00edan sin el t\u00e1lamo, sin la m\u00e9dula espinal o sin otras estructuras esenciales. Por tanto, creo que existen l\u00edmites a lo que se puede hacer\u00bb, comenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pa\u0219ca rechaza realizar el trasplante con su m\u00e9todo en animales como los macacos. \u00abAunque su mayor capacidad craneal supone m\u00e1s espacio para que crezcan las c\u00e9lulas humanas, no lo considero justificado. Del rat\u00f3n nos separan 70 millones de a\u00f1os de evoluci\u00f3n, pero el mamaco est\u00e1 mucho m\u00e1s cerca de nosotros\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para el investigador, el valor del nuevo modelo reside en hacer accesibles procesos del cerebro humano que hasta ahora resultaban pr\u00e1cticamente imposibles de observar. \u00abAproximadamente una de cada cinco personas padece alguna enfermedad neuropsiqui\u00e1trica, muchas con consecuencias devastadoras -subraya-. La investigaci\u00f3n con ratones puede ayudar a paliar el sufrimiento de cientos de millones de afectados por trastornos que hoy son incurables, pero que ma\u00f1ana podr\u00edan responder a los tratamientos que descubramos\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Fuente: abc<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El llamativo experimento pretende abrir una nueva v\u00eda en el estudio de trastornos del neurodesarrollo hoy incurables. 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