{"id":73784,"date":"2019-10-28T19:56:42","date_gmt":"2019-10-29T00:56:42","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=73784"},"modified":"2019-10-28T19:56:45","modified_gmt":"2019-10-29T00:56:45","slug":"somalilandia-una-bomba-de-relojeria-climatica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/internacionales\/somalilandia-una-bomba-de-relojeria-climatica\/","title":{"rendered":"Somalilandia: una bomba de relojer\u00eda clim\u00e1tica"},"content":{"rendered":"\n<p>Cuando Hawo Mohamed se despert\u00f3 una ma\u00f1ana y descubri\u00f3 que una docena de\u00a0cabras\u00a0de su reba\u00f1o hab\u00eda muerto, supo que su vida como pastora tocaba a su fin. Mohamed, que creci\u00f3 en una remota aldea de la costa de\u00a0Somalilandia, en el noreste de \u00c1frica, recuerda c\u00f3mo llevaba las cabras de su familia a pacer a unos pastos verdes bordeados por unos cuantos \u00e1rboles. Pero con el tiempo los \u00e1rboles empezaron a morirse y hace unos ocho a\u00f1os\u00a0las lluvias estacionales se volvieron cada vez m\u00e1s imprevisibles. La situaci\u00f3n parec\u00eda empeorar de a\u00f1o en a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Poco a poco, sus animales se quedaron sin pasto y agua suficiente y se fueron debilitando. \u00abUn d\u00eda fui a recogerlos como de costumbre y los llev\u00e9 a casa. A la ma\u00f1ana siguiente, 10 o 12 hab\u00edan muerto\u00bb, explica sentada en el suelo mientras da de mamar a su reci\u00e9n nacido delante de la choza de chapa ondulada de la ciudad costera de Berbera. \u00abCuando solo nos quedaban unos pocos animales vi que mis vecinos ya hab\u00edan empezado a marcharse y me fui con ellos. Sab\u00eda que nada volver\u00eda a ser como antes\u00bb. Este 2019 Mohamed, de 32 a\u00f1os, su marido Ahmed Ali y sus cuatro hijos se unieron a los alrededor de 600.000 somalilandeses que han abandonado los pueblos en los \u00faltimos a\u00f1os en busca de una nueva vida en la ciudad ante la imposibilidad de salir adelante despu\u00e9s de que sus ganados y sus cultivos quedasen diezmados por a\u00f1os de sequ\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>Somalilandia es una rep\u00fablica autoproclamada del tama\u00f1o de Siria situada en el Cuerno de \u00c1frica. Tiene cuatro millones de habitantes y es uno de los lugares m\u00e1s vulnerables al cambio clim\u00e1tico. Pobre, azotada por las sequ\u00edas y sin reconocimiento legal como Estado, lucha por adaptarse al futuro. Mientras se enfrenta a unas crisis clim\u00e1ticas cada vez m\u00e1s graves y al aumento de la emigraci\u00f3n dentro y fuera de la zona, intenta encontrar cuanto antes los medios para contener la marea de emigrantes del clima, conseguir que la gente se quede\u00a0en unas tierras cuya productividad no deja de descender\u00a0y crear nuevos puestos de trabajo para los desempleados.<\/p>\n\n\n\n<p>Los representantes de Somalilandia advierten de que el aumento del desempleo juvenil, consecuencia del abandono de las explotaciones agr\u00edcolas por parte de las familias, que luego no encuentran una ocupaci\u00f3n alternativa, es una de las causas principales de la bomba de relojer\u00eda social y pol\u00edtica que se ha sumado a la emigraci\u00f3n y el extremismo a los que ya tiene que hacer frente esa regi\u00f3n del mundo. \u00abUn pa\u00eds entero se est\u00e1 desplazando\u00bb, reconoce Shukir Ismail, ministro de Medio Ambiente y Desarrollo Rural en una entrevista\u00a0en su despacho de la capital, Hargeisa,\u00a0en la que las cabras deambulan por las calles, algunas con los n\u00fameros de tel\u00e9fono de sus propietarios escritos a l\u00e1piz en el lomo. \u00abEn Somalilandia el cambio clim\u00e1tico es real&#8230; y se est\u00e1 convirtiendo en un desastre\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la crisis de Somalilandia tambi\u00e9n se considera una advertencia. El Banco Mundial calcula que, si no se toman medidas, en tres de las zonas m\u00e1s pobres del planeta el cambio clim\u00e1tico obligar\u00e1 a unos 140 millones de personas a emigrar de aqu\u00ed a 2050.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>M\u00e1s calor  y m\u00e1s sequedad <\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los estudios realizados por el Centro de Riesgos Clim\u00e1ticos de Santa B\u00e1rbara (perteneciente a la Universidad de California) para la Fundaci\u00f3n Thomson Reuters han concluido que en Somalilandia la media de las temperaturas m\u00e1ximas diarias ha aumentado alrededor de un grado en los \u00faltimos 30 a\u00f1os, hasta alcanzar los 34 grados cent\u00edgrados.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"682\" src=\"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1570515961_358904_1571757354_sumario_normal_recorte1-1024x682.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-73786\" srcset=\"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1570515961_358904_1571757354_sumario_normal_recorte1-1024x682.jpg 1024w, http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1570515961_358904_1571757354_sumario_normal_recorte1-300x200.jpg 300w, http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1570515961_358904_1571757354_sumario_normal_recorte1-768x512.jpg 768w, http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1570515961_358904_1571757354_sumario_normal_recorte1-696x464.jpg 696w, http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/10\/1570515961_358904_1571757354_sumario_normal_recorte1.jpg 1960w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Al mismo tiempo se ha producido un notable aumento del n\u00famero de estaciones secas: en 20 a\u00f1os, la temporada de lluvias de marzo a mayo solo ha sido buena en tres ocasiones. Este hecho ha sido perjudicial para las cosechas y los reba\u00f1os de cabras, camellos, ovejas y vacas que constituyen el pilar de la econom\u00eda somalilandesa. Faisal Ali Sheij, director de la Autoridad para la Prevenci\u00f3n de Desastres Nacionales y las Reservas Alimentarias de Somalilandia, considera que los problemas a los que se enfrenta su pa\u00eds son mayores que los de otros, debido en parte a la pobreza y a las deficientes infraestructuras, con escasos medios de transporte y pocas carreteras. Los datos del Gobierno calculan el PIB de la rep\u00fablica en 646 d\u00f3lares por habitante, lo que la sit\u00faa entre los 10 pa\u00edses m\u00e1s pobres del mundo, seg\u00fan cifras del Banco Mundial. El Gobierno calcula que el 50% de la poblaci\u00f3n urbana y el 64% de la rural son pobres.<\/p>\n\n\n\n<p>En Somalilandia la media de las temperaturas m\u00e1ximas diarias ha aumentado alrededor de un grado en los \u00faltimos 30 a\u00f1os, hasta alcanzar los 34 grados cent\u00edgrados<\/p>\n\n\n\n<p>A todas estas complicaciones se a\u00f1ade la situaci\u00f3n legal de la Somalilandia isl\u00e1mica. El pa\u00eds se separ\u00f3 de Somalia en 1991 y desde entonces ha funcionado de manera aut\u00f3noma, en gran medida sin el terrorismo ni la violencia que asolan algunas regiones somal\u00edes. Pero el autoproclamado Estado no est\u00e1 reconocido como pa\u00eds, lo cual lo excluye de las ayudas directas y los cr\u00e9ditos de la mayor\u00eda de las instituciones mundiales. \u00abSomos diferentes de otros pa\u00edses\u2026 Tenemos muchas m\u00e1s dificultades\u00bb, afirma Sheij en una entrevista en su despacho de Hargeisa, una ciudad polvorienta de alrededor de un mill\u00f3n de habitantes en la que pocas calles est\u00e1n asfaltadas y ninguna tiene nombre.  \u00abNo tenemos r\u00edos ni dep\u00f3sitos de agua. En toda Somalilandia, la vida depende del agua de la lluvia\u2026 y no podemos conseguir pr\u00e9stamos de otros pa\u00edses\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una crisis duradera<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El cambio clim\u00e1tico ha complicado la crisis de larga duraci\u00f3n que sufren Somalia y Somalilandia, que ocupa aproximadamente el 30% de su territorio al noroeste. Las circunstancias excepcionales convierten esta situaci\u00f3n de emergencia en una de las m\u00e1s complejas del mundo. Tras 20 a\u00f1os de guerra civil en Somalia, en 2011 la hambruna se extendi\u00f3 por el pa\u00eds y por gran parte del este de \u00c1frica, cobr\u00e1ndose 260.000 vidas. Las fotograf\u00edas de los ni\u00f1os demacrados conmovieron al mundo; 13 millones de personas sufr\u00edan hambre y muchas abandonaron sus hogares durante una brutal sequ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando, al cabo de cinco a\u00f1os, aparecieron indicios de la llegada del fen\u00f3meno El Ni\u00f1o que presagiaban una sequ\u00eda similar, las organizaciones humanitarias se pusieron manos a la obra r\u00e1pidamente y evitaron que se repitiesen la hambruna y la p\u00e9rdida de vidas a gran escala durante las sequ\u00edas de 2016 y 2017. Sin embargo, la crisis mat\u00f3 al 89% del ganado de Somalilandia, que constituye el principal producto de exportaci\u00f3n del pa\u00eds y la base de su econom\u00eda p\u00fablica. Mientras la poblaci\u00f3n luchaba por recuperarse, en mayo de 2018 el pa\u00eds fue azotado por el cicl\u00f3n tropical Sagar, el m\u00e1s potente de los registrados que ha tocado tierra en esa parte del mundo, lo cual oblig\u00f3 a miles de personas m\u00e1s a abandonar sus hogares.<\/p>\n\n\n\n<p>Los somalilandeses ten\u00edan grandes esperanzas de que este a\u00f1o les diese un respiro, pero, una vez m\u00e1s, la estaci\u00f3n de lluvias de marzo a mayo, conocida como el Gu&#8217;, no ha hecho acto de presencia, lo cual ha puesto al pa\u00eds al borde de la cat\u00e1strofe. \u00abYa no hay pr\u00e1cticamente ninguna probabilidad de que en Somalilandia se produzcan precipitaciones (desde julio) hasta este octubre o principios de noviembre\u00bb, pronostica Chris Funk, director de investigaci\u00f3n del Centro de Riesgos Clim\u00e1ticos con sede en Estados Unidos. \u00abAll\u00e1 donde se mire, la situaci\u00f3n es realmente sombr\u00eda\u00bb. Seg\u00fan el experto, Somalilandia es especialmente vulnerable a las amenazas clim\u00e1ticas porque fue una de las pocas regiones que sufri\u00f3 sequ\u00edas tanto durante la oscilaci\u00f3n de El Ni\u00f1o como de La Ni\u00f1a, que representan el patr\u00f3n dominante de las variaciones clim\u00e1ticas a gran escala en el tr\u00f3pico.<\/p>\n\n\n\n<p>La regularidad cada vez mayor de las sequ\u00edas tiene que ver tambi\u00e9n con el calentamiento de los oc\u00e9anos \u00cdndico y Pac\u00edfico debido al cambio clim\u00e1tico, lo cual ha aumentado las lluvias sobre los oc\u00e9anos y reducido las que caen en el este de \u00c1frica oriental, explica.  \u00abParece que el aumento de la frecuencia de las sequ\u00edas se va a mantener en el tiempo, as\u00ed que seguramente ser\u00e1 la nueva normalidad\u00bb, prev\u00e9 Funk. Todo indica que Somalilandia \u00abse est\u00e1 volviendo m\u00e1s seca y calurosa\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Una situaci\u00f3n \u00abpeor que nunca\u00bb<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Organizaci\u00f3n de Naciones Unidas para la Alimentaci\u00f3n y la Agricultura (FAO) afirma que, en estos momentos, una tercera parte de la poblaci\u00f3n de Somalia, incluida Somalilandia, sufre una escasez de alimentos un 30% superior a la calculada para principios de a\u00f1o. Con la crisis en el horizonte, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinaci\u00f3n de Asuntos Humanitarios (OCHA, por sus siglas en ingl\u00e9s) hizo un llamamiento en mayo para que se enviasen a Somalia 710 millones de d\u00f3lares en ayudas contra la sequ\u00eda. La petici\u00f3n se produjo cuatro meses despu\u00e9s de que los m\u00e1s de 1.000 millones de d\u00f3lares aportados por la ONU para intentar contribuir a las operaciones de ayuda en el pa\u00eds durante 2019 se quedasen cortos ante las vacilantes respuestas de los donantes a los repetidas solicitudes de fondos contra la sequ\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abEn mi vida he visto muchas \u00e9pocas de poca lluvia y sequ\u00edas m\u00e1s o menos largas, pero la de los \u00faltimos 10 a\u00f1os es peor que nunca\u00bb, recuerda una se\u00f1ora mayor<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin embargo, para muchos habitantes del campo de Somalilandia ya es tarde para capear los efectos de la falta de precipitaciones. Gran parte de la caba\u00f1a ganadera del pa\u00eds ha muerto y las familias se han visto obligadas a abandonar sus hogares dejando en el aire el futuro de la pr\u00f3xima generaci\u00f3n, ya que alrededor de dos de cada tres j\u00f3venes no tiene trabajo. Seg\u00fan un portavoz del Gobierno, se cree que, en los \u00faltimos a\u00f1os, unas 600.000 personas han dejado sus casas empujadas por la presi\u00f3n relacionada con el cambio clim\u00e1tico y que la cifra sigue aumentando. Fatima Aden, que dice tener unos 80 a\u00f1os, se traslad\u00f3 al campamento somaliland\u00e9s Sheij Omer para desplazados internos hace unos seis, dejando atr\u00e1s una vida de pastoreo que hab\u00eda sido el sost\u00e9n de su familia durante generaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>En el campamento, que acoge a unas 1.500 personas a 10 kil\u00f3metros de Hargeisa, Aden relata su infancia desde su buul, una caba\u00f1a tradicional que antes se constru\u00eda con ramas y hierba y que ahora est\u00e1 hecha de madera, chapa ondulada y trozos de tela. \u00abCuando era joven, esto era verde, hab\u00eda bosques por todas partes, y todas las familias ten\u00edamos ganado suficiente que pod\u00edamos vender para comprar lo que necesit\u00e1semos\u00bb, recuerda la mujer mayor, madre de seis hijos, que vive con 15 miembros de su familia. \u00abEn mi vida he visto muchas \u00e9pocas de poca lluvia y sequ\u00edas m\u00e1s o menos largas, pero la de los \u00faltimos 10 a\u00f1os es peor que nunca\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Aden, que gana alg\u00fan dinero vendiendo en el campamento la hierba estimulante conocida como qat, dice que cada vez llega a las ciudades y a los campamentos m\u00e1s gente sin trabajo ni ocupaci\u00f3n y sin acceso al agua corriente o a la electricidad. \u00abHasta ahora no hab\u00edamos visto a nadie que se quedase sin animales hasta el punto de que su vida peligrase\u00bb, asegura la antigua pastora mientras los gatos olfatean alrededor de sus pies en busca de restos de comida. \u00abLa vida est\u00e1 cambiando de a\u00f1o en a\u00f1o y cada a\u00f1o es m\u00e1s dif\u00edcil\u00bb, se lamenta. \u00abMe preocupa el futuro, mis hijos y sus familias\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Un salvavidas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p style=\"text-align:left\">Ante la falta de oportunidades para obtener ingresos y el aumento del desempleo juvenil, este a\u00f1o las organizaciones sin \u00e1nimo de lucro y las ONG han redoblado sus esfuerzos para dar ayuda a las personas que la necesitan, cuyo n\u00famero no deja de aumentar.  En el campamento de Sheij Omer \u2014uno de los alrededor de 20 establecimientos de esta clase que, seg\u00fan los trabajadores humanitarios, hay dentro y alrededor de Hargeisa\u2014, la organizaci\u00f3n Save the Children lleva otorgando becas desde 2017 para proteger a los j\u00f3venes del trabajo infantil y conseguir que sigan sus estudios.<\/p>\n\n\n\n<p>Este a\u00f1o, la ONG ha puesto en marcha un plan de transferencias de dinero en efectivo. Cada mes entrega a las familias 75 d\u00f3lares para que compren comida y otros suministros ante la perspectiva del aumento del n\u00famero de personas en situaci\u00f3n cr\u00edtica. \u00abLa malnutrici\u00f3n, las enfermedades relacionadas con la sequ\u00eda y los desplazamientos son cada vez m\u00e1s frecuentes\u00bb, declaraba Jamillah Mwanjisi, portavoz de Save the Children. Algunas familias solo consiguen seguir viviendo y gan\u00e1ndose el sustento en el campo con la ayuda de grupos humanitarios locales e internacionales.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>El pueblo de Abdigeedi lleva sin recibir lluvia suficiente desde 2014, y el a\u00f1o pasado qued\u00f3 arrasado por el cicl\u00f3n Sagar<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>El pueblo de Abdigeedi, a unos 160 kil\u00f3metros al noroeste de Hargesia, cerca de la frontera con Yibuti, es uno de los m\u00e1s afectados. Situado en una de las \u00e1reas m\u00e1s golpeadas por la sequ\u00eda, lleva sin recibir lluvia suficiente desde 2014 y el a\u00f1o pasado qued\u00f3 arrasado por el cicl\u00f3n Sagar.  El hurac\u00e1n destruy\u00f3 todas las casas de esta poblaci\u00f3n de 2.000 habitantes. Solo quedaron en pie la mezquita, el colegio y el centro de salud, que son de ladrillo. \u00abLa comunidad lleva cuatro o cinco a\u00f1os sufriendo escasez de lluvia y depende en gran medida de la ayuda humanitaria\u00bb, afirma Nur Abdi Indanoor, director de proyectos de seguridad alimentaria y medios de vida de Save the Children.<\/p>\n\n\n\n<p>Las se\u00f1ales de los alrededores del pueblo indican al menos ocho ONG y organizaciones sin \u00e1nimo de lucro \u2014como el Consejo Noruego para Refugiados y Unicef\u2014 que entregan toda clase de ayuda a la comunidad, desde vales de comida hasta letrinas. \u00abSin esa ayuda no podr\u00edan sobrevivir\u00bb, denuncia Indanoor mientras espanta las moscas en el calor sofocante. <\/p>\n\n\n\n<p><strong>P\u00e9rdida de independencia<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Saleban Sean Ali es el jefe de los mayores del pueblo. Calcula que tiene 47 a\u00f1os y es padre de 10 hijos. Dice que la ayuda es bienvenida, pero que mueren muchos animales y nadie es capaz de proporcionar los medios para mantener las cabras y los camellos de los que dependen para su supervivencia. \u00abDespu\u00e9s del cicl\u00f3n, la gente intent\u00f3 llevarse a los animales debilitados a otro pueblo en busca de ayuda, pero volvieron sin nada. Todos murieron\u00bb, cuenta a trav\u00e9s de un traductor. \u00abNo podemos mudarnos a otro sitio. Esta tierra no es buena para la agricultura, as\u00ed que nuestra \u00fanica posibilidad es volver a criar ganado\u00bb, concluye. \u00abTengo la esperanza de que, a pesar de que las condiciones son malas, podr\u00e9 volver a pastorear para recuperar mi independencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayan Mahmoud, representante residente de Somalilandia en Gran Breta\u00f1a y la Commonwealth, afirma que, en su pa\u00eds, las crisis provocadas por el clima se han convertido pr\u00e1cticamente en una constante, lo cual ha socavado el modo de vida n\u00f3mada tradicional y el sistema de clanes de la sociedad somalilandesa. \u00abA\u00f1o s\u00ed y a\u00f1o no, tenemos alguna crisis de grandes dimensiones\u00bb, declara Mahmoud. \u00abLa comunidad de pastores ha sido la m\u00e1s afectada. Ha perdido muchos animales y tambi\u00e9n su estructura social\u00bb, resume.<\/p>\n\n\n\n<p>El desplazamiento de la poblaci\u00f3n a las ciudades, con sus enormes tasas de desempleo juvenil, \u00abse est\u00e1 convirtiendo en una bomba de relojer\u00eda\u00bb, denuncia Mahmoud, que atiende a alrededor de 150.000 compatriotas residentes en Gran Breta\u00f1a y presiona para que Somalilandia sea reconocida oficialmente. El pa\u00eds est\u00e1 realizando esfuerzos para intentar ayudar a la poblaci\u00f3n rural a quedarse en su tierra y adaptarse al agravamiento de las sequ\u00edas y otros condicionantes clim\u00e1ticos a trav\u00e9s de medidas que van desde la construcci\u00f3n de sistemas de riego y almacenamiento de agua hasta la introducci\u00f3n de semillas resistentes a la aridez.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abNo creo que mis hijos sigan cultivando, porque han visto lo que yo he tenido que pasar y lo que sucede con el medio ambiente\u00bb, reflexiona un agricultor<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n se est\u00e1n implementando sistemas de alerta temprana de sequ\u00eda para ayudar a las comunidades pastoriles a vender el ganado antes de que cambien las condiciones meteorol\u00f3gicas, a fin de evitar p\u00e9rdidas econ\u00f3micas. Las autoridades tambi\u00e9n procuran encontrar maneras de estabilizar los precios de los alimentos en la zona. En Biyoguure, a unos 30 kil\u00f3metros de Berbera por una pista de tierra, Ahmed Ali, un agricultor de 40 a\u00f1os, est\u00e1 decidido a quedarse en el pueblo con su mujer Zaynab Abdi y sus cuatro hijos. \u00abCada a\u00f1o la situaci\u00f3n empeora m\u00e1s y las sequ\u00edas son m\u00e1s largas\u00bb, cuenta durante una entrevista en el edificio de un colegio, al resguardo de los abrasadores 40 grados del exterior.  \u00abPero no s\u00e9 qu\u00e9 alternativas tendr\u00eda si intentase marcharme\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>La de Ali es una de las familias de esta aldea de unos 140 habitantes que este a\u00f1o ha empezado a recibir 70 d\u00f3lares al mes de una ONG local llamada Apoyo de Base para las Organizaciones Humanitarias (Grasho, por sus siglas en ingl\u00e9s), que recibe financiaci\u00f3n de la FAO para trabajar en proyectos agr\u00edcolas. El portavoz de la ONG, Abdulkadir Buuh, se\u00f1ala que este a\u00f1o han incrementado las ayudas ante los pron\u00f3sticos de una emergencia por sequ\u00eda y que ahora colaboran con unos 18 pueblos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los expertos afirman que prestar ayuda humanitaria antes de que ocurra la cat\u00e1strofe, en vez de limitarse a reaccionar despu\u00e9s, puede reducir las p\u00e9rdidas y los costes de la asistencia. Pero incluso con esta ayuda, Ali duda que sus hijos se vayan a quedar en la tierra de la familia.  \u00abNo creo que mis hijos sigan cultivando, porque han visto lo que yo he tenido que pasar y lo que sucede con el medio ambiente\u00bb, reflexiona mientras se dirige pendiente arriba hacia el cercado de la familia, situado en una colina que mira a la aldea bald\u00eda en la que las vallas de espino impiden que las hienas entren por la noche.<\/p>\n\n\n\n<p>Aun as\u00ed, \u00absiento que es mi deber cuidar del pueblo y de la paz como mis antepasados\u00bb. A unos 10 kil\u00f3metros de all\u00ed, en el pueblo de Magab, Maryam Jama, de 19 a\u00f1os, tampoco est\u00e1 segura de que llegue a abandonar su aldea a pesar de que las condiciones han empeorado. Su familia se ha dedicado al pastoreo durante generaciones, explica. Jama se cas\u00f3 a los 10 a\u00f1os con Mahdi Mohamed, tambi\u00e9n lugare\u00f1o, y tuvo su primer hijo a los 11 a\u00f1os. Ahora tiene dos. \u00abHemos perdido mucho ganado: camellos, cabras, ovejas y burros\u00bb, explica en un buul de la poblaci\u00f3n, en la que Grasho reparte forraje y tratamientos para desparasitar a los animales. \u00abUn par de veces intent\u00e9 marcharme, pero no ten\u00eda alternativas mejores\u00bb, cuenta. \u00abNac\u00ed aqu\u00ed y aqu\u00ed veo mi futuro. Espero que, con ayuda, las cosas mejoren\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Cultivos resistentes a las sequ\u00edas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Varias iniciativas para ayudar a las familias a adaptarse al empeoramiento de las condiciones han empezado a dar fruto. En 2015, la ONG Comit\u00e9 Juvenil Voluntario para el Cuerno de \u00c1frica (Havoyoco, por sus siglas en ingl\u00e9s) cre\u00f3 un banco de semillas comunitario en Galoley. El poblado, situado a unos 50 kil\u00f3metros de Hargeisa, se encuentra en una zona conocida como \u00abel granero de Somalilandia\u00bb. Mohamed Ali, director de proyectos de la organizaci\u00f3n, explica que el banco ha distribuido semillas \u2014de ma\u00edz, sorgo y tomate, entre otras\u2014 resistentes a la sequ\u00eda e inmunes a las enfermedades entre los agricultores locales, que luego contribuyen al banco con semillas de sus propias cosechas.<\/p>\n\n\n\n<p>Havoyoco, que recibe financiaci\u00f3n de diversas organizaciones, desde el Fondo de Desarrollo de Noruega hasta Oxfam, la Cooperativa para el Desarrollo y el Alivio en Todo el Mundo (CARE, por sus siglas en ingl\u00e9s) y la FAO, tambi\u00e9n ha mejorado la recogida de agua en la zona, capt\u00e1ndola de la lluvia para utilizarla en los cultivos y para los animales. \u00abAntes la gente ten\u00eda muchos problemas. Era dif\u00edcil conseguir semillas durante la estaci\u00f3n seca o que fuesen de buena calidad\u00bb, se\u00f1ala Ali mientras inspecciona varias hect\u00e1reas de cultivos que contrastan vivamente con el resto de Somalilandia. Pero ahora \u00ablos habitantes del este y de otras zonas vienen aqu\u00ed en busca de pastos y alimentos mejores\u00bb, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p>Los patrones meteorol\u00f3gicos se est\u00e1n volviendo m\u00e1s extremos cada a\u00f1o, y la organizaci\u00f3n \u00abayuda a la gente porque queremos que conserven sus medios de vida\u00bb, remacha. Sin embargo, Edna Adan Ismail, exministra de Exteriores y primera mujer de Somalilandia en ocupar un ministerio, especifica que muchos habitantes del campo no han tenido m\u00e1s remedio que trasladarse e intentar encontrar otro trabajo a medida que los modos de vida tradicionales se iban perdiendo. \u00abSu supervivencia depende de ellos\u00bb, zanja Adan, fundadora del Hospital Universitario Edna Adan de Hargeisa.  En un intento por diversificar su econom\u00eda, dependiente de la ganader\u00eda, Somalilandia trata de atraer a inversores extranjeros tentados por la posici\u00f3n del pa\u00eds en una ruta vital de transporte mar\u00edtimo.<\/p>\n\n\n\n<p>Somalilandia controla 760 kil\u00f3metros de costa en el golfo de Ad\u00e9n. All\u00ed, Emiratos \u00c1rabes Unidos financia una renovaci\u00f3n del puerto de aguas profundas de Berbera por valor de 440 millones de d\u00f3lares, y est\u00e1 instalando una base militar. \u00abEs fundamental que diversifiquemos la econom\u00eda para traer comercio y trabajo\u00bb, sentencia la exministra, pero tambi\u00e9n es decisivo para el futuro del pa\u00eds obtener su reconocimiento pol\u00edtico. \u00abCuando nos reconozcan, vendr\u00e1 gente e invertir\u00e1\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Las generaciones futuras<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dado que las inversiones extranjeras son limitadas, el Gobierno de Somalilandia, junto con otras organizaciones, intenta crear nuevos puestos de trabajo para los j\u00f3venes en una rep\u00fablica en la que el 70% de la poblaci\u00f3n tiene menos de 30 a\u00f1os. Este a\u00f1o ha puesto en marcha un programa de servicio militar de un a\u00f1o de duraci\u00f3n para 1.500 hombres y mujeres, mientras que Havoyoco dirige otro de formaci\u00f3n profesional para ense\u00f1ar carpinter\u00eda, soldadura, y conocimientos de administraci\u00f3n aplicados al puesto de trabajo. Oxfam ha contribuido a financiar unas instalaciones de formaci\u00f3n para la innovaci\u00f3n llamadas HarHub y situadas en Hargeisa. En ellas, los j\u00f3venes de los campamentos de desplazados pueden adquirir conocimientos de inform\u00e1tica en la academia Hargabits. \u00abConsideramos que el empleo juvenil es uno de los principales retos de Somalilandia, y para crear puestos de trabajo en el sector y diversificar hacen falta inversiones importantes\u00bb, sostiene Abdiaziz Adani, portavoz de Oxfam. \u00abDebido al cambio clim\u00e1tico y a la sequ\u00eda, el modo de vida pastoril tradicional no va a volver\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Hamse Sulub es uno de los que han hecho el cambio. Este joven de 19 a\u00f1os, procedente de un pueblo cercano a la frontera et\u00edope, se traslad\u00f3 a Hargeisa hace siete despu\u00e9s de que la sequ\u00eda matase a la mayor parte de los camellos de su familia. Tras estudiar en la escuela isl\u00e1mica, vio un anuncio de Hargabits y un d\u00eda se dej\u00f3 caer por el centro. El personal le hizo una prueba, lo admiti\u00f3 como alumno y le ense\u00f1\u00f3 dise\u00f1o gr\u00e1fico y a utilizar hojas de c\u00e1lculo. \u00abCuando era peque\u00f1o, en el pueblo, era responsable de cuidar de los animales\u2026 No sab\u00eda nada\u00bb, recuerda Sulub sentado junto al gallinero que hay en el refugio que comparte con su madre y sus cuatro hermanos en el campamento de Sheij Nuur. Pero \u00abesto me ha dado confianza. Mi plan es formarme unos cuanto a\u00f1os m\u00e1s y luego montar mi propio negocio\u00bb, explica. \u00abMe preocupa que mi familia tenga comida suficiente cada d\u00eda. Lo que necesitamos los j\u00f3venes es tener un trabajo, y para eso nos hacen falta conocimientos y centros donde aprender\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u00abEl empleo juvenil es uno de los principales retos de Somalilandia, y para crear puestos de trabajo en el sector y diversificar hacen falta inversiones importantes\u00bb, sostiene Abdiaziz Adani, de Oxfam<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Sin empleo ni esperanza para el futuro, es posible que cada vez m\u00e1s j\u00f3venes somalilandeses se unan al n\u00famero creciente de j\u00f3venes africanos que intentan emigrar, sospecha la ministra de Medio Ambiente Shukir Bandare, que insiste en que la emigraci\u00f3n provocada por el cambio clim\u00e1tico es un problema mundial. \u00abSe marchar\u00e1n por mar a Europa o Estados Unidos para hacer algo con su vida\u00bb, vaticina. \u00abSi no colaboramos y nos damos la mano para resolver los problemas del mundo relacionados con el cambio clim\u00e1tico, estamos condenados. No vamos a dejar nada a la pr\u00f3xima generaci\u00f3n. Nada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cuando Hawo Mohamed se despert\u00f3 una ma\u00f1ana y descubri\u00f3 que una docena de\u00a0cabras\u00a0de su reba\u00f1o hab\u00eda muerto, supo que su vida como pastora tocaba a su fin. 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