{"id":73889,"date":"2019-11-01T09:35:22","date_gmt":"2019-11-01T14:35:22","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=73889"},"modified":"2019-11-01T09:35:24","modified_gmt":"2019-11-01T14:35:24","slug":"mas-alla-de-la-etica","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/opinion\/mas-alla-de-la-etica\/","title":{"rendered":"M\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9tica"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La ciencia avanza mediante el desarrollo e implementaci\u00f3n de experimentos que refutan o descartan teor\u00edas. El experimento de Milgram o el de la c\u00e1rcel de Stanford son solo dos ejemplos notables de estos experimentos han sido abordados de forma individual en nuestra revista. Sin embargo, existen otros no tan conocidos, pero que tambi\u00e9n destacan haber ido m\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los que vamos a explicar a continuaci\u00f3n no son de corte psicol\u00f3gico, pero s\u00ed sobrepasaron con creces los l\u00edmites de la \u00e9tica. Algunos fueron tan pol\u00e9micos que a ra\u00edz de ellos se elaboraron reglamentos y c\u00f3digos deontol\u00f3gicos que utilizamos hoy en d\u00eda, como el consentimiento informado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El Experimento Tuskegee<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre 1932 y 1972, se llev\u00f3 a cabo en Tuskegee, Alabama, un estudio m\u00e9dico sobre s\u00edfilis. El Servicio de Salud P\u00fablica de EEUU quer\u00eda conocer el curso natural de esta enfermedad (c\u00f3mo evolucionaba esta enfermedad sin la aplicaci\u00f3n de ning\u00fan tipo de tratamiento). Para ello, se reclut\u00f3 a 600 afroamericanos, 400 de ellos infectados de s\u00edfilis y 200 sanos como control.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al inicio del estudio todav\u00eda no exist\u00eda un tratamiento eficaz para la s\u00edfilis, y los pocos que hab\u00eda se consideraban bastante t\u00f3xicos. Sin embargo, diez a\u00f1os despu\u00e9s (sobre el a\u00f1o 1942) la penicilina comenz\u00f3 a utilizarse con frecuencia para tratar esta enfermedad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A pesar de este avance, los experimentadores negaron el nuevo tratamiento a los participantes del estudio. De hecho, trataron de ocultar la existencia de este f\u00e1rmaco que pod\u00eda mejorar e incluso salvar sus vidas. El estudio se mantuvo hasta 1972, cuando la prensa sac\u00f3 a la luz las atrocidades que se hab\u00edan cometido. Para entonces, 128 de las 400 personas ya hab\u00edan fallecido.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El experimento trajo consigo cambios en el modo de realizar experimentos con humanos. Estos cambios intentaron dar respuesta a preguntas como: \u00bfHasta qu\u00e9 punto es \u00e9tico no interferir en el curso de una enfermedad para el avance de la ciencia? \u00bfCu\u00e1n informados deben estar los sujetos de un estudio para que siga teniendo validez cient\u00edfica?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El caso Willowbrook<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El caso de Willowbrook es una triste historia de esc\u00e1ndalos que finaliz\u00f3 con el cierre de este colegio a finales de los a\u00f1os setenta. Creado al principio de la d\u00e9cada en Staten Island (Nueva York, EEUU), esta escuela atend\u00eda en r\u00e9gimen de interinidad a ni\u00f1os con discapacidad intelectual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En aquella \u00e9poca, la prevalencia de hepatitis era bastante alta entre los ni\u00f1os del colegio, por lo que ciertos investigadores aprovecharon para, una vez m\u00e1s, observar el curso natural de la enfermedad. Sin embargo, pronto se descubri\u00f3 un tratamiento basado en la inoculaci\u00f3n de un tipo de inmunoglobulinas (espec\u00edficamente, Gamma Globulinas).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los investigadores se dedicaron, entonces, a tratar a los menores con esta medicaci\u00f3n. Pero no solo fue suficiente estudiar solo a los ni\u00f1os que ya estaban enfermos. Tambi\u00e9n infectaron a prop\u00f3sito a ni\u00f1os sanos, para despu\u00e9s tratarlos con el medicamento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Seg\u00fan ellos, era inevitable que los ni\u00f1os sanos se acabaran contagiando. Y por lo tanto, era mejor contagiarles ellos mismos y controlar as\u00ed la enfermedad desde el primer momento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>M\u00e1s all\u00e1 de la \u00e9tica: el C\u00f3digo de N\u00faremberg<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aunque hoy en d\u00eda nos parezca claro que ambos experimentos son totalmente contrarios a toda \u00e9tica,&nbsp;<strong>en aquella \u00e9poca no exist\u00eda todav\u00eda ninguna normativa<\/strong>&nbsp;al respecto. De hecho, el Consejo Nacional de Investigaci\u00f3n en Humanos se cre\u00f3 a ra\u00edz de Tuskegee, y el caso Willowbrook influy\u00f3 en el Acta de los Derechos Civiles de las Personas Institucionalizadas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>El origen de los principios \u00e9ticos que gu\u00edan las\u00a0investigaciones biom\u00e9dicas<\/strong>\u00a0(con personas)<strong>\u00a0se remonta a finales de la Segunda Guerra Mundial<\/strong>. Tras los cr\u00edmenes y experimentos atroces llevados a cabo por los nazis, en 1947 se elabor\u00f3 el C\u00f3digo de N\u00faremberg. Su finalidad era establecer unas normas para conciliar la \u00e9tica y la medicina. Los diez puntos clave fueron:<\/p>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\"><li>Siempre ha de haber\u00a0<strong>un\u00a0consentimiento voluntario<\/strong>\u00a0del participante.<\/li><li><strong>El experimento debe estar debidamente justificado.<\/strong>\u00a0No debe ser innecesario, y debe plantearse s\u00f3lo cuando no exista otra v\u00eda para la consecuci\u00f3n o demostraci\u00f3n de los mismos objetivos.<\/li><li>El experimento\u00a0<strong>debe plantearse en base a los resultados previos obtenidos mediante la\u00a0investigaci\u00f3n animal<\/strong>, as\u00ed como sobre la historia natural de la enfermedad.<\/li><li>Durante el experimento<strong>\u00a0debe primar la evitaci\u00f3n de cualquier sufrimientos o da\u00f1o<\/strong>\u00a0en la persona.<\/li><li>Se deber\u00e1\u00a0<strong>evitar llevar a cabo experimentos si hay razones para creer que las consecuencias pueden ser da\u00f1inas<\/strong>\u00a0e incluso mortales.<\/li><li>El grado de riesgo del experimento debe ser directamente proporcional a la importancia humanitaria del mismo.<\/li><li>Durante el experimento\u00a0<strong>se deben tomar medidas para proteger al individuo<\/strong>\u00a0de cualquier da\u00f1o que pueda sufrir.<\/li><li>Los experimentos deben ser realizados por personas expertas y competentes.<\/li><li><strong>Los participantes tienen el derecho de detener su participaci\u00f3n<\/strong>\u00a0en el experimento<\/li><li>Del mismo modo, los experimentadores deben estar preparados para detener el estudio cuando crean que se puede estar poniendo en peligro la integridad de los participantes.<\/li><\/ul>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A modo de conclusi\u00f3n, es importante destacar que<strong>\u00a0la ciencia hace avanzar a la\u00a0sociedad<\/strong>. Mejora nuestra calidad de vida y aumenta el conocimiento que tenemos del mundo. Sin embargo, existen l\u00edmites que no se debe cruzar. En la investigaci\u00f3n biom\u00e9dica,\u00a0<strong>el fin no puede justificar los medios.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La ciencia avanza mediante el desarrollo e implementaci\u00f3n de experimentos que refutan o descartan teor\u00edas. El experimento de Milgram o el de la c\u00e1rcel de Stanford son solo dos ejemplos notables de estos experimentos han sido abordados de forma individual en nuestra revista. 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