{"id":78532,"date":"2020-04-20T10:35:54","date_gmt":"2020-04-20T15:35:54","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=78532"},"modified":"2020-04-20T10:35:57","modified_gmt":"2020-04-20T15:35:57","slug":"negocios-y-etica-otra-organizacion-empresarial-es-posible-y-necesaria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/opinion\/negocios-y-etica-otra-organizacion-empresarial-es-posible-y-necesaria\/","title":{"rendered":"Negocios y \u00e9tica. Otra organizaci\u00f3n empresarial es posible y necesaria"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una palabra que no acaba de salir en la prensa estos d\u00edas, pero que todos creemos que debe imponerse en el mundo de la organizaci\u00f3n empresarial cuando la crisis sanitaria de la COVID-19 acabe de una vez: la \u00e9tica. Es urgente una econom\u00eda moral en la que los agentes econ\u00f3micos sean responsables de asegurar el bienestar colectivo, tal como en 1979 la defini\u00f3 E.P. Thompson en su an\u00e1lisis de los motines de subsistencia en Europa durante el siglo XVIII, que se opusieron a la liberalizaci\u00f3n de los precios de los productos esenciales. Los amotinados en los que centr\u00f3 su estudio E.P. Thompson defend\u00edan que, m\u00e1s all\u00e1 del inter\u00e9s individual y de los deseos de la \u00e9lite gobernante, deb\u00eda protegerse el acceso a un precio justo de los bienes considerados b\u00e1sicos para la subsistencia. En el siglo XVIII, esos bienes eran los alimentos. En nuestros d\u00edas, lo son tambi\u00e9n la salud, la educaci\u00f3n, la vivienda y el acceso a un trabajo y un salario dignos, as\u00ed como la conexi\u00f3n a internet, que estos d\u00edas m\u00e1s que nunca permite que nos mantengamos en contacto con nuestros familiares, nuestros trabajos, la administraci\u00f3n p\u00fablica, los bancos o el colegio de nuestros hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La gesti\u00f3n de la crisis del coronavirus est\u00e1 golpeando duramente a nuestras empresas, grandes y peque\u00f1as, y a nuestros aut\u00f3nomos. Ese golpe est\u00e1 derivando con enorme velocidad en un incremento del desempleo y una contenci\u00f3n del gasto (excepto el p\u00fablico), la inversi\u00f3n y el consumo. Frente a estos hechos, se dibujan frentes de intereses aparentemente contrapuestos que una pol\u00edtica consensuada, de verdad, con los distintos agentes econ\u00f3micos debe tratar de armonizar. Por una parte, est\u00e1n las instituciones, que intentan frenar el desequilibrio macroecon\u00f3mico sin sobrecalentar hipotecando a las generaciones presentes y futuras por el aumento de la deuda y el d\u00e9ficit. Por otra parte, tenemos a las grandes empresas, que pueden aumentar los despidos para compensar la r\u00e1pida ca\u00edda de valor y ventas. Junto a ellas, las pymes y los aut\u00f3nomos, que est\u00e1n vi\u00e9ndose forzados a contraer el gasto y a aumentar la b\u00fasqueda de redes de apoyo solidario, con una p\u00e9rdida evidente de liquidez y dram\u00e1ticas situaciones de impago de gastos fijos (incluyendo impuestos). El tercer sector, tan necesario para compensar los d\u00e9ficits del sector p\u00fablico en la asistencia a los m\u00e1s vulnerables, tambi\u00e9n est\u00e1 reduciendo su liquidez e ingresos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ante este panorama de crisis, existe el riesgo de que la respuesta de las organizaciones empresariales se centre en el individualismo y la b\u00fasqueda de protecci\u00f3n, aumentando con ello el castigo al empleo y al consumo. Las crisis y los motines del pasado han de servirnos de lecci\u00f3n para evitar tensiones sociales que puedan descontrolarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace ya varias d\u00e9cadas que sabemos que hay otras formas de organizaci\u00f3n empresarial y otra manera de hacer negocios. Una manera que intenta acentuar la sostenibilidad, la solidaridad, la colaboraci\u00f3n; un tipo de empresa que busca, adem\u00e1s del beneficio individual, el retorno social. La crisis del coronavirus y el confinamiento nos deben hacer reflexionar sobre la necesidad de apoyar m\u00e1s decididamente estas formas alternativas de hacer negocios y medir el \u00e9xito, as\u00ed como otras, nuevas, de generar empleo y estimular el consumo y la actividad cuando, pasada la crisis sanitaria, podamos retomarla.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las empresas que han podido mantener su actividad, aunque sea de manera parcial, han tenido que adaptarse a las nuevas circunstancias. Algunas parece que nacieron para estos tiempos de confinamiento: son las m\u00e1s digitalizadas o las especializadas en env\u00edos de productos a domicilio, encabezadas por Amazon, cuyo modelo de negocio est\u00e1 saliendo claramente favorecido en las actuales circunstancias. Otras se adaptan como pueden, fomentando el teletrabajo y culturas laborales m\u00e1s colaborativas y menos presentistas. Otras, al haberse roto algunas cadenas de suministro globales, cambian sus redes de aprovisionamiento, siempre que a\u00fan exista esa posibilidad en el mercado interior. Otras ensayan m\u00e9todos cooperativos, no s\u00f3lo entre ellas, sino tambi\u00e9n con sus proveedores y consumidores. Y todas vuelven la mirada y exigen a los poderes p\u00fablicos que las ayuden financieramente a transitar las consecuencias del confinamiento. Todas buscan esos fondos p\u00fablicos a los que algunas llevan a\u00f1os intentando contribuir lo menos posible, presionando para imponer una fiscalidad baja para la actividad empresarial que, en el caso de algunas grandes empresas, pasa por la creaci\u00f3n o utilizaci\u00f3n de sociedades opacas en para\u00edsos fiscales a trav\u00e9s del dumping fiscal, que tanto debilita a los estados y las arcas y servicios p\u00fablicos, incluida la sanidad que todos los d\u00edas aplaudimos. Por eso indigna leer estos d\u00edas hemos le\u00eddo en la prensa econ\u00f3mica c\u00f3mo algunas entidades bancarias espa\u00f1olas est\u00e1n abriendo nuevas oficinas en Luxemburgo para ayudar a instalarse a compa\u00f1\u00edas espa\u00f1olas que tratan de trasladar all\u00ed sus fondos. Una respuesta individualista y proteccionista a la crisis que no satisface a la multitud, la cual asiste impasible a la ca\u00edda del empleo y los ingresos, opci\u00f3n que adem\u00e1s, no es accesible para pymes o aut\u00f3nomos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A\u00fan no sabemos c\u00f3mo saldremos de esta crisis, qu\u00e9 cambios y transformaciones acabar\u00e1n produci\u00e9ndose. Pero s\u00ed conocemos las tendencias que se est\u00e1n imponiendo para salir en mejores condiciones de la crisis, y los caminos que deber\u00edamos transitar para que la salida tenga lugar de la manera m\u00e1s sostenible y justa. Igualmente sabemos c\u00f3mo hemos salido de otras crisis en el pasado, crisis m\u00e1s o menos graves que \u00e9sta. Porque no olvidemos que existen evidencias hist\u00f3ricas suficientes que demuestran que no siempre salimos de las crisis en positivo y que \u00e9stas, lejos de implicar transformaciones radicales y necesarias, pueden incidir en cambios perversos que nos abocar\u00e1n inevitablemente a nuevas crisis, inestabilidad y sufrimiento.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con ese tipo de comportamientos y una regulaci\u00f3n que lo permite, no es de extra\u00f1ar que la alianza entre capitalismo y democracias liberales est\u00e1 en crisis desde hace cinco d\u00e9cadas. Y la COVID-19 ha a\u00f1adido un nuevo elemento de insostenibilidad a la actividad econ\u00f3mica mundial. Qued\u00f3 claro en la d\u00e9cada&nbsp;de 1970, y desde comienzos del siglo XXI es innegable, que la energ\u00eda barata y segura se acab\u00f3, que el flujo abundante de mano de obra barata se ha extinguido, que existe un techo al consumo ilimitado, y ahora, adem\u00e1s, sabemos que mantener la circulaci\u00f3n veloz de personas entre continentes sin enormes costes operativos va a ser imposible. Los estados, el capitalismo especulativo, la clase media, la clase rentista y los herederos empresariales de un modelo de crecimiento basado en la industria fabril pero insertado en la hiperglobalizaci\u00f3n financiera, as\u00ed como los gigantes de la digitalizaci\u00f3n, intentan reforzar este capitalismo desbridado que se impuso con el triunfo del orden neoliberal, pero las fuerzas en contra son cada vez m\u00e1s poderosas. Tanto las colaborativas como las que buscan salir de este modelo mediante el autoritarismo y la supresi\u00f3n de las libertades individuales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las fuerzas econ\u00f3micas y sociales que nos dan esperanza para seguir sosteniendo nuestras vidas de manera colectiva, sin dejar atr\u00e1s a desempleados, j\u00f3venes desencantados y amplias capas de poblaci\u00f3n vulnerable, existen. Las vemos cada d\u00eda aplaudiendo a las 8 de la tarde, anunciando en las redes sociales sus esfuerzos y sus ideas para salir de esta situaci\u00f3n, publicitando donaciones e iniciativas solidarias en la prensa y la televisi\u00f3n. Investigando en los laboratorios, escribiendo, qued\u00e1ndose en casa. Son fuerzas creativas, solidarias, colaborativas, que buscan su espacio. Fuerzas que revelan su potencial a trav\u00e9s de las movilizaciones y las redes sociales. Son signos de esa econom\u00eda que lleva ya unas d\u00e9cadas creciendo en paralelo a la econom\u00eda de los mercados financieros, una econom\u00eda colaborativa que coordina personas y recursos a menudo a muy peque\u00f1a escala, y que reclama la atenci\u00f3n de las instituciones. Una econom\u00eda sin l\u00edderes (todav\u00eda), pero con ideas visionarias. Las instituciones que regulan las normas de la vida social y econ\u00f3mica temen a las organizaciones sin l\u00edderes, que no son responsables individualmente ante la ley y que pueden volverse por ello incontrolables e ingobernables. Pero lo cierto es que, desde hace siglos, desde tiempos anteriores al Imperio romano, existe la econom\u00eda de lo com\u00fan, de lo colectivo, paralela a la econom\u00eda del inter\u00e9s privado individual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La economista Elinor Ostrom, Nobel de Econom\u00eda en 2009, aport\u00f3 ideas fundamentales sobre la importancia de la coexistencia de formas de organizaci\u00f3n colectiva de la actividad econ\u00f3mica, que aseguren el bien com\u00fan, junto a formas de organizaci\u00f3n privada. Ostrom elabor\u00f3 una teor\u00eda del gobierno de los bienes comunes a partir de su estudio de varias comunidades en Suiza, Kenia y Estados Unidos. Y demostr\u00f3 c\u00f3mo la actividad y la propiedad privada de bienes por parte de algunos agentes econ\u00f3micos es compatible con el cuidado por parte de otros agentes de la gesti\u00f3n colectiva de bienes comunes que afectan a amplios grupos sociales, con normas consensuadas que benefician a todos en el largo plazo y la imposici\u00f3n de castigos para los abusos individuales. Edith Penrose, otra destacada economista, se\u00f1al\u00f3 en su obra The Theory of the Growth of the Firm, publicada en 1959, que la clave para el crecimiento de las empresas es llegar a disponer de recursos estrat\u00e9gicos valiosos, dif\u00edciles de duplicar, y que algunos de esos recursos tienen que ver con un c\u00f3digo propio de valores creadores con reputaci\u00f3n positiva en el mercado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La actual pandemia ha puesto en evidencia la insostenibilidad y la ineficiencia de valores y organizaciones que apuestan exclusivamente por el \u00e9xito y la acumulaci\u00f3n individual. Esta crisis demuestra que, obviamente, necesitamos una industria textil, una industria qu\u00edmica, energ\u00e9tica, de la construcci\u00f3n, pero tambi\u00e9n y de manera esencial necesitamos disponer de bienes comunes, empezando por alimentos frescos producidos cerca de los grandes puntos de consumo del pa\u00eds. Y necesitamos tambi\u00e9n, m\u00e1s que nunca, agilizar los procesos administrativos para la producci\u00f3n local de innovaciones t\u00e9cnicas sencillas y de innovaci\u00f3n social que mejoren nuestra salud y nuestro bienestar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La crisis de la COVID-19 agudiza la necesidad de replantear los problemas y la utilidad colectiva de los distintos tipos de organizaci\u00f3n empresarial que conocemos. Necesitamos reorganizar la formaci\u00f3n de los trabajadores, pues se requiere mayor formaci\u00f3n para realizar actividades no presenciales en pr\u00e1cticamente todos los sectores que pueden funcionar con internet. Necesitamos reconvertir grandes espacios habilitados para actividades masivas presenciales, y transformarlos en n\u00facleos donde se concentren recursos esenciales para el bien de los barrios, los pueblos, las ciudades. Necesitamos m\u00e1s espacios verdes, m\u00e1s vivienda social de tama\u00f1o digno, m\u00e1s centros de formaci\u00f3n digital subvencionados para becar a j\u00f3venes y mayores que deseen desarrollar un trabajo virtual, m\u00e1s empresas que sigan la estela de las pioneras que en estos d\u00edas han apostado por este tipo de trabajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitamos m\u00e1s empresas que dise\u00f1en planes para reeducar en lo virtual a sus trabajadores y planteen aportar nuevos servicios y productos \u00fatiles para la empresa, sus clientes, y tambi\u00e9n la sociedad. Necesitamos una log\u00edstica de transporte m\u00e1s sostenible y mejor organizada que conecte mejor las estaciones de tren y autobuses y las autopistas, para crear una red densa de redistribuci\u00f3n de productos en cada barrio o poblaci\u00f3n. Necesitamos una mejor colaboraci\u00f3n entre la red de atenci\u00f3n primaria, las cl\u00ednicas y las consultas privadas de m\u00e9dicos, y los hospitales. Necesitamos aumentar el personal que en cada barrio de cada ciudad y cada pueblo atiende la salud de las personas. Necesitamos una organizaci\u00f3n empresarial atenta a los servicios, a los productos esenciales, a la reducci\u00f3n de la movilidad de cientos de miles de empleados que pueden trabajar en casa, liberando los espacios de transporte para el traslado de los productos que todos necesitamos, dentro de una red de transporte cada vez m\u00e1s ecol\u00f3gica, que use cada vez menos energ\u00edas contaminantes. Necesitamos una organizaci\u00f3n empresarial que prime los resultados en lugar del presentismo y las redes de poder, que tan bien han sabido tejer y aprovechar los hombres al disponer de mayor tiempo y movilidad que las mujeres, atadas siempre a los cuidados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Necesitamos una corresponsabilidad en la fiscalidad que permita una buena organizaci\u00f3n de lo com\u00fan. Necesitamos otra idea de c\u00f3mo medir el \u00e9xito empresarial. Los indicadores desarrollados por la econom\u00eda del bien com\u00fan van en la l\u00ednea correcta, ya que no se trata tanto de que las empresas desarrollen la responsabilidad social corporativa como de que creen valor social. De hecho, es muy dif\u00edcil que la alianza entre capitalismo y democracia liberal se mantenga o mejore si las empresas no son capaces de generar valor compartido a trav\u00e9s de una mayor integraci\u00f3n de los trabajadores, la protecci\u00f3n del medio ambiente, la creaci\u00f3n de empleo de calidad, o la limitaci\u00f3n a las diferencias de salario dentro de las empresas, que en los \u00faltimos a\u00f1os han llevado a los directivos de algunas grandes empresas a cobrar hasta 400 veces m\u00e1s que lo que cobra el trabajador medio.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Son tendencias perversas que vienen produci\u00e9ndose en las \u00faltimas d\u00e9cadas, vinculadas con la especulaci\u00f3n financiera, la falta de inversi\u00f3n en las empresas, el incremento de la desigualdad y el capitalismo de la vigilancia, que si no estamos atentos pueden agravarse con la crisis actual. La expansi\u00f3n de las empresas con responsabilidad limitada a mediados del siglo XIX supuso un avance importante para el crecimiento econ\u00f3mico y la innovaci\u00f3n, como tambi\u00e9n lo supuso el capitalismo gerencial mientras existieron fuerzas compensatorias como una mayor regulaci\u00f3n por parte de los gobiernos o un mayor poder y participaci\u00f3n sindical. Esto fue as\u00ed hasta que, a partir de los a\u00f1os ochenta del siglo XX, se consolid\u00f3 el principio de maximizaci\u00f3n del valor del accionista, por el que la remuneraci\u00f3n de los directivos se uni\u00f3 al valor que eran capaces de generar los accionistas. Como bien explica Ha Jong Chang, esta uni\u00f3n entre accionistas y gerentes para explotar las empresas se llev\u00f3 a cabo explotando tambi\u00e9n a otras partes de \u00e9stas, como los trabajadores, con recortes de plantilla y salariales, y limitando la inversi\u00f3n y por tanto la competitividad y la viabilidad de las empresas en el largo plazo. De hecho, en aquellos pa\u00edses donde la participaci\u00f3n de los trabajadores en la gesti\u00f3n de las empresas como Alemania o Jap\u00f3n ha sido m\u00e1s palpable, las empresas tienen estrategias de inversi\u00f3n m\u00e1s pensadas para el largo plazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">De hecho, el modelo de gesti\u00f3n de maximizaci\u00f3n de valor para el accionista a base de explotar a otras partes de la empresa, no ha sido beneficioso ni para las propias empresas ni para la econom\u00eda, al haber disminuido la inversi\u00f3n. Lo que ha generado son procesos de redistribuci\u00f3n hacia las rentas m\u00e1s altas, que han acabado alimentando la hipertrofia financiera y la econom\u00eda de casino, al tiempo que esa nueva clase gerencial iba acumulando renta, capacidad para manipular las fuerzas que determinan sus propios salarios, poder pol\u00edtico a trav\u00e9s de las puertas giratorias, e influencia para imponer como de sentido com\u00fan ideas que s\u00f3lo benefician a unos pocos y, obviamente, a ese capitalismo depredador y desbridado. Concentrar los ingresos en manos de un supuesto inversor, ya sea el capitalista o la autoridad central planificada, ha demostrado que no genera crecimiento si la inversi\u00f3n no aumenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tampoco benefician a nadie otras tendencias que solemos ver como positivas pero que, a falta de una correcta regulaci\u00f3n, pueden generar resultados muy perversos. Pondremos s\u00f3lo tres ejemplos. En primer lugar, el de las empresas m\u00e1s digitalizadas, que son las que se llevar\u00e1n el gato al agua en esta crisis, pero que en muchos casos est\u00e1n desarrollando lo que conocemos como \u00abcapitalismo de supervisi\u00f3n\u00bb y tienen las plantillas menos equilibradas del mercado laboral desde el punto de vista de g\u00e9nero. En segundo lugar, el de la normalizaci\u00f3n del trabajo a distancia, que puede ser bueno para reducir nuestra huella ecol\u00f3gica, aumentar la productividad, mejorar la organizaci\u00f3n de nuestros trabajos y por tanto la conciliaci\u00f3n, pero que tambi\u00e9n puede suponer la deslocalizaci\u00f3n de puestos de trabajo de cuello blanco a pa\u00edses con salarios m\u00e1s bajos, presionando as\u00ed a la baja los salarios y las condiciones de trabajo. Sin contar con el impacto que el trabajo a distancia tambi\u00e9n puede tener en la salud f\u00edsica y psicol\u00f3gica de los trabajadores, que pueden llegar a ser graves para los trabajadores por causa del sedentarismo y la soledad, y la falta de l\u00edmites entre lo laboral y lo personal. Modalidad laboral que afecta a las relaciones sociales, que evidentemente se est\u00e1n viendo transformadas y que pueden llevar a una des-corporeizaci\u00f3n o a menores posibilidades de lucha colectiva. Finalmente, esta crisis puede acelerar la automatizaci\u00f3n de muchos trabajos, generando mucho paro mientras la econom\u00eda no tenga capacidad para sustituir los empleos perdidos por otros nuevos. Hemos de tener en cuenta, adem\u00e1s, que los empleos que m\u00e1s dif\u00edcilmente pueden ser asumidos por robots son, en muchos casos, los que implican cercan\u00eda, algo que el distanciamiento social impuesto por la crisis de la COVID-19 no va a propiciar, con lo que las tasas de empleo caer\u00e1n y esto, a su vez, presionar\u00e1 los salarios y las condiciones de trabajo tambi\u00e9n a la baja.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Volviendo a la tesis de Elinor Ostrom, hemos de dotarnos de nuevas normas, consensuadas, que garanticen mejor la realizaci\u00f3n de la actividad privada dentro de la protecci\u00f3n del bien com\u00fan, y cuya transgresi\u00f3n sea penalizada. Esas normas ser\u00e1n m\u00e1s eficientes a escala local, y la clave de su eficiencia radicar\u00e1 tambi\u00e9n en que las organizaciones regionales, estatales e internacionales logren integrar y respetar las normas locales en un marco com\u00fan m\u00e1s amplio. En su obra The age of information, Manuel Castells explic\u00f3 c\u00f3mo en la era de internet surgir\u00edan redes de distinto signo e inter\u00e9s, y se\u00f1al\u00f3 que el principal desaf\u00edo residir\u00eda en evitar la confrontaci\u00f3n entre ellas o la posibilidad de que una red da\u00f1ara a las dem\u00e1s por ser m\u00e1s fuerte, estar mejor cohesionada, o disponer de m\u00e1s recursos estrat\u00e9gicos. Mucho antes, Aldous Huxley describi\u00f3 tambi\u00e9n c\u00f3mo los intentos unificadores por controlar a los individuos y las redes en un mundo feliz pueden resultar peligrosos y desembocar en totalitarismos. Al final, la eficiencia de las organizaciones para adaptarse a la crisis del capitalismo y las democracias liberales ha de pasar por la integraci\u00f3n en formas de organizaci\u00f3n pol\u00edtica que reconozcan la necesidad del consenso, del valor estrat\u00e9gico de proteger el bien com\u00fan, incluso desde la discrepancia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuente:<\/strong> eldiario<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hay una palabra que no acaba de salir en la prensa estos d\u00edas, pero que todos creemos que debe imponerse en el mundo de la organizaci\u00f3n empresarial cuando la crisis sanitaria de la COVID-19 acabe de una vez: la \u00e9tica. 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