{"id":79992,"date":"2020-06-03T18:43:07","date_gmt":"2020-06-03T23:43:07","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=79992"},"modified":"2020-06-03T18:43:08","modified_gmt":"2020-06-03T23:43:08","slug":"la-poderosa-hija-y-mano-derecha-de-felipe-ii-que-pudo-haber-reinado-en-espana","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/entretenimiento\/espectaculos\/la-poderosa-hija-y-mano-derecha-de-felipe-ii-que-pudo-haber-reinado-en-espana\/","title":{"rendered":"La poderosa hija (y mano derecha) de Felipe II que pudo haber reinado en Espa\u00f1a"},"content":{"rendered":"\n<p>\u00abDios, que siempre me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo capaz de regirlos\u00bb, afirm\u00f3 en una ocasi\u00f3n\u00a0Felipe II, consciente de que era poco probable que su \u00faltimo hijo, a la postre su heredero, le sobreviviera muchos a\u00f1os. Claro que el Rey se refer\u00eda solo a\u00a0<strong>los varones de su estirpe<\/strong>\u00a0y no a las mujeres, entre las cuales hab\u00eda una hija con unas cualidades excepcionales que logr\u00f3 colarse en un lugar tan reservado como los despachos de su padre.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La educaci\u00f3n del futuro Felipe III<\/strong>&nbsp;fue descuidada y su infancia se perdi\u00f3 en la abundante prole que, enfermiza y endog\u00e1mica, no lleg\u00f3 a la edad adulta. El Rey Prudente prest\u00f3 mucha m\u00e1s atenci\u00f3n en esos<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a0a\u00f1os de formaci\u00f3n a su hija predilecta, Isabel Clara Eugenia, la \u00faltima prueba viva de la esposa que probablemente am\u00f3 con m\u00e1s pasi\u00f3n,\u00a0<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/historia\/abci-desmesurado-precio-y-tiempo-construir-escorial-octava-maravilla-mundo-202005220213_noticia.html\">Isabel <\/a>d<a href=\"https:\/\/www.abc.es\/historia\/abci-desmesurado-precio-y-tiempo-construir-escorial-octava-maravilla-mundo-202005220213_noticia.html\">e Valois<\/a>. De ah\u00ed que la hija del Rey permaneciera soltera hasta poco antes de la muerte de su padre a fin de recurrir a un matrimonio beneficioso para la Monarqu\u00eda hisp\u00e1nica en caso de que hubiera sido la sucesora al trono espa\u00f1ol.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La prudente<\/h3>\n\n\n\n<p>La infancia de&nbsp;<strong>Isabel Clara Eugenia<\/strong>, nacida en&nbsp;<strong>Valsa\u00edn<\/strong>, Segovia, 12 de agosto de 1566, estuvo marcada por la temprana muerte de su madre y por su mente extraordinariamente despierta. Con apenas tres a\u00f1os, la ni\u00f1a fue descrita por&nbsp;<strong>el secretario Gabriel de Zayas<\/strong>&nbsp;como \u00abla m\u00e1s graciosa criatura que ha nacido en Espa\u00f1a, y tiene ya m\u00e1s autoridad que su padre en todo lo que hace\u00bb. Su educaci\u00f3n estuvo supervisada directamente por el Rey, quien se preocup\u00f3 tanto de su bienestar f\u00edsico como de su aprendizaje, de manera que vigilaba sus horarios, el ejercicio que hac\u00eda e incluso correg\u00eda los errores gramaticales que observaba en su correspondencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde peque\u00f1a, la Infanta se inclin\u00f3 por la lectura, los idiomas, hablaba con fluidez franc\u00e9s y lat\u00edn, la m\u00fasica \u2014aprendi\u00f3 a tocar el la\u00fad\u2014, las representaciones teatrales y la caza, as\u00ed como por el coleccionismo de obras de arte y de objetos curiosos que tanto le gustaba a su padre.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static1.abc.es\/media\/historia\/2020\/06\/02\/isabel-hermana-kOKD--510x349@abc.jpg\" alt=\"Isabel y su hermana Catalina Micaela\"\/><figcaption>Isabel y su hermana Catalina Micaela<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Isabel y su hermana peque\u00f1a&nbsp;<strong>Catalina Micaela<\/strong>&nbsp;fueran adoptadas como hijas propias por&nbsp;<strong>Anna de Austria<\/strong>, cuarta y \u00faltima esposa de Felipe II, al menos a lo que se refiera a afecto. No obstante, cuando la reina se acerc\u00f3 a ellas por primera vez, Isabel Clara Eugenia se neg\u00f3 a besar su mano porque \u00abno es mi verdadera madre\u00bb. Los escollos se salvaron con el trato diario y la familia del Rey vivi\u00f3 a\u00f1os tranquilos hasta que la tragedia volvi\u00f3 a golpearlos.<\/p>\n\n\n\n<p>Viudo por cuarta vez en 1580, el Rey pas\u00f3 sus \u00faltimos dieciocho a\u00f1os con la sucesi\u00f3n inerte debido a la fragilidad de los hijos que tuvo con Anna. Si bien&nbsp;<strong>Catalina Micaela<\/strong>&nbsp;se despos\u00f3 con&nbsp;<strong>el Duque de Saboya<\/strong>&nbsp;y se fue a vivir a Italia, Isabel Clara Eugenia permaneci\u00f3 al lado de su padre hasta el final y se convirti\u00f3 en un personaje pol\u00edtico relevante en aquella corte de secretarios y monjes.<\/p>\n\n\n\n<p>La hija predilecta incluso ejerc\u00eda labores de gobierno y de representaci\u00f3n p\u00fablica cuando los ataques de gota dejaban inv\u00e1lido a su padre, lo que dio lugar al rumor en varias cortes europeas de que \u00abSu Majestad estaba loco y que a esta causa la se\u00f1ora infanta firma las cartas teniendo el gobierno en su mano\u00bb. Con una abuela loca y un padre con tendencia a la depresi\u00f3n,\u00a0la sospecha de locura\u00a0resultaba muy recurrentes en lo concerniente al Monarca.<\/p>\n\n\n\n<p>Padre e hija compart\u00edan una complicidad que afectaba tanto al \u00e1mbito familiar como al pol\u00edtico. Al conocer que su sobrino Alejandro Farnesio hab\u00eda completado, en 1585, el asedio de Amberes, hasta entonces en manos protestantes, el Rey se levant\u00f3 de la cama y fue en plena noche a la habitaci\u00f3n de su hija Isabel Clara Eugenia para despertarla&nbsp;<strong>al grito de \u00abnuestra es Amberes\u00bb<\/strong>. O al menos eso cuenta la leyenda\u2026 Precisamente Farnesio se encarg\u00f3 de defender los intereses espa\u00f1oles y cat\u00f3licos en Francia en la guerra civil que termin\u00f3 con&nbsp;<strong>el protestante Enrique IV<\/strong>&nbsp;en el trono galo.<em>La Liga cat\u00f3lica siempre vio con desconfianza la posibilidad de que Francia fuera gobernada por una espa\u00f1ola y, finalmente, hicieron tripas coraz\u00f3n cuando Enrique decidi\u00f3 que \u00abPar\u00eds bien vale una misa\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Una de las razones por las que Felipe II se inmiscuy\u00f3 en este asunto vecino era que esgrim\u00eda que\u00a0Isabel Clara Eugenia, \u00abla ni\u00f1a de sus ojos\u00bb, ten\u00eda derechos sobre la Corona francesa como nieta de Enrique II, lo cual iba en contra de la Ley S\u00e1lica que imped\u00eda a las infantas francesas reinar si hab\u00eda varones en las l\u00edneas secundarias. El Rey levant\u00f3 una comisi\u00f3n de te\u00f3logos para sortear la Ley S\u00e1lica, algo muy del estilo de\u00a0<strong>El Prudente<\/strong>, adem\u00e1s de entrar en contacto con el gobernador de Breta\u00f1a para usar este territorio como base de operaciones contra los franceses protestantes.<\/p>\n\n\n\n<p>Breta\u00f1a era, de hecho, una suerte de infantado af\u00edn a&nbsp;<strong>la Casa Valois<\/strong>&nbsp;cuyas pretensiones encarnaba la hija de Felipe II. No en vano, la Liga cat\u00f3lica y el resto del pa\u00eds siempre vio con desconfianza la posibilidad de que Francia fuera gobernada por una espa\u00f1ola y, finalmente, hicieron tripas coraz\u00f3n con Enrique IV una vez este decidi\u00f3 que \u00abPar\u00eds bien vale una misa\u00bb, es decir, cuando decidi\u00f3 convertirse al catolicismo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un matrimonio de \u00faltima hora<\/h3>\n\n\n\n<p>Sin el trono de Francia ni presumiblemente el de Espa\u00f1a, Felipe II dispuso cercano a su muerte&nbsp;<strong>un buen matrimonio para su hija<\/strong>&nbsp;para que pudiera reinar en alg\u00fan sitio. La joven pose\u00eda \u00abuna rara belleza\u00bb, lo que en su caso significaba que sus facciones eran demasiado similares a las de su regio padre, y empezaba a ser carne de convento cuando el Rey se decidi\u00f3 a casarla con un sobrino a mano en consonancia con la inmemorial tradici\u00f3n endog\u00e1mica de los Habsburgo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQui\u00e9n mejor que el sobrino (tambi\u00e9n era su cu\u00f1ado, por cierto) favorito del Rey,\u00a0<strong>Alberto de Austria<\/strong>, para casarse con su hija predilecta? Desde su llegada a Espa\u00f1a en 1570, el hijo de\u00a0Maximiliano II\u00a0fue promocionado para compatibilizar la carrera eclesi\u00e1stica \u2014siendo nombrado Arzobispo de Toledo (1584)\u2014 con la pol\u00edtica como virrey de Portugal (1583-1593) y posteriormente como gobernador de\u00a0<strong>los Pa\u00edses Bajos<\/strong>. El Rey dispuso que Alberto e Isabel se casaran y recibieran como dote la soberan\u00eda de los Pa\u00edses Bajos, donde a esas alturas se inclin\u00f3 por cambiar de estrategia. Solo un pr\u00edncipe con sangre real pod\u00eda frenar los sucesivos episodios de rebeli\u00f3n y traer la paz.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static4.abc.es\/media\/historia\/2020\/06\/02\/pareja-matrimonio-kOKD-U40799248976UAF-220x350@abc.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p>En cualquier caso, la hija permaneci\u00f3 al lado de su padre hasta que lanz\u00f3 su \u00faltimo aliento. En la agon\u00eda final que dej\u00f3 al Rey postrado en la cama, solo la voz de su hija, tan parecida a la de su madre, lograba sosegar el esp\u00edritu de Felipe, cuyas extremidades inmovilizadas por la gota, las llagas y el dolor le torturaban d\u00eda y noche.<\/p>\n\n\n\n<p>El compromiso matrimonial de Isabel Clara Eugenia coincidi\u00f3 con el acuerdo matrimonial de su hermano Felipe III con\u00a0<strong>Margarita de Austria<\/strong>, lo que llev\u00f3\u00a0<strong>al Papa Clemente VIII<\/strong>\u00a0a ofrecerse a oficiar las bodas dobles. Tras renunciar a sus dignidades eclesi\u00e1sticas, Alberto se dirigi\u00f3 desde Bruselas a Italia, donde se encontr\u00f3 con su prima Margarita en su ruta hacia Espa\u00f1a.\u00a0Las \u00f3rdenes portadas por el Archiduque\u00a0pasaban por acompa\u00f1ar a la futura Reina de Espa\u00f1a y a su madre, Mar\u00eda Ana de Baviera, hasta Ferrara y luego a la pen\u00ednsula.<\/p>\n\n\n\n<p>En Ferrara,\u00a0<strong>el Papa Clemente VIII<\/strong>\u00a0recibi\u00f3 a los tres con gloriosas fiestas que, salt\u00e1ndose el luto por la muerte de Felipe II un par de meses antes, precedieron a las bodas dobles. Primero tuvo lugar la de Felipe III, representado por el propio Alberto, y Margarita; y despu\u00e9s la de Alberto con Isabel, representada por el embajador espa\u00f1ol ante la Santa Sede,\u00a0el Duque de Sessa. A Alberto le tocaba hacer de novio por dos veces en un d\u00eda, lo cual era algo molesto pero no ten\u00eda punto de comparaci\u00f3n con el papel\u00f3n de Sessa, al que le toc\u00f3 ocupar la posici\u00f3n de Isabel Clara Eugenia. Como regalo de boda, el Papa le entreg\u00f3 a Margarita una carroza parcialmente dorada con seis maravillosos caballos, entre otras varias barrabasadas de oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos parejas ratificaron sus bodas en Valencia ya con todos los c\u00f3nyuges presentes. Tras\u00a0la ceremonia en Valencia, viajaron a Italia y de all\u00ed a Flandes, donde la guerra civil se encontraba estabilizada. El periplo de los reci\u00e9n casados hasta Bruselas estuvo ba\u00f1ado de muchas an\u00e9cdotas. \u00abY como soy ta que poco a poco creo lo he de ser\u00bb, brome\u00f3 en sus notas Isabel, sobre la costumbre de los campesinos suizos de entregarla botas de vino como obsequio. Lo cierto es que la hija de Felipe II no hab\u00eda salido nunca del pa\u00eds, a pesar de sobrepasar ya los treinta, y qued\u00f3 extasiada con los paisajes europeos y con su nuevo hogar.<\/p>\n\n\n\n<p>Escribi\u00f3&nbsp;<strong>al Duque de Lerma<\/strong>, a prop\u00f3sito de su llegada a Flandes: \u00abEsta tierra es lind\u00edsima si no estuviera tan destruida, que es la mayor l\u00e1stima del mundo\u00bb<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La vida en Flandes<\/h3>\n\n\n\n<p>De su estancia en Flandes lo m\u00e1s recordado en Espa\u00f1a es su promesa, normalmente atribuida a&nbsp;<strong>Isabel La Cat\u00f3lica<\/strong>, de que no pensaba cambiarse de camisa hasta pacificar los Pa\u00edses Bajos. Obviamente este juramento, realizado en el contexto del sitio de Ostende (B\u00e9lgica) que dur\u00f3 m\u00e1s de tres a\u00f1os, de 1601 a 1604, era de car\u00e1cter simb\u00f3lico y no da una idea de los retos a los que se enfrent\u00f3 la Infanta en un pa\u00eds que le resultaba completamente desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>Si bien nunca lograron concebir a un heredero, Isabel y su primo trabajaron con \u00e9xito durante a\u00f1os para reconstruir el pa\u00eds y restablecer la paz, siendo en este periodo cuando se empezaron a definir con claridad\u00a0<strong>las fronteras entre B\u00e9lgica y Holanda<\/strong>. Bajo su gobierno se recuper\u00f3 la pujanza econ\u00f3mica en este territorio plagado de urbes, se reform\u00f3 por completo la administraci\u00f3n y se dot\u00f3 a Bruselas de su propia y esplendorosa corte. Los Archiduques promocionaron la lengua y la cultura espa\u00f1olas, especialmente\u00a0la escuela de Salamanca\u00a0y la literatura espa\u00f1ola, desde la m\u00edstica hasta\u00a0<strong>El Quijote.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Entre su actividad como mecenas, la Infanta espa\u00f1ola aliment\u00f3 una impresionante colecci\u00f3n privada de arte que, a trav\u00e9s de regalos a sus parientes de la Pen\u00ednsula, permiti\u00f3 que hoy cuadros de Pedro&nbsp;<strong>Brueghel el Joven<\/strong>,&nbsp;<strong>Jan Brueghel de Velours<\/strong>,&nbsp;<strong>Dionisio van Alsloot<\/strong>, Pedro Pablo Rubens, que se traslad\u00f3 a Madrid con misiones diplom\u00e1ticas, o Anton van Dick decoren los museos nacionales.<em>Los Archiduques concluyeron, sin contar con Madrid, un alto el fuego con los holandeses, en marzo de 1607, que se fue prorrogando a lo largo de varios meses<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Isabel Clara Eugenia, cuyo conocimiento del arte de la guerra y de los asedios caus\u00f3 la admiraci\u00f3n del embajador de\u00a0<strong>Luis XIII de Francia<\/strong>\u00a0en Bruselas, percibi\u00f3 pronto que carec\u00eda de los medios para mantener la guerra en los t\u00e9rminos que su padre manten\u00eda abiertos desde hace d\u00e9cadas. Lo costoso en vidas y oro de conquistar Ostende, en 1604, oblig\u00f3 a los Archiduques a buscar una soluci\u00f3n no militar al conflicto con las Provincias Unidas, que ya no eran un territorio rebelde sino un aut\u00e9ntico estado independiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Los Archiduques concluyeron, sin contar con Madrid,&nbsp;<strong>un alto el fuego con los holandeses<\/strong>, en marzo de 1607, que se fue prorrogando a lo largo de varios meses. El texto reconoc\u00eda la soberan\u00eda de Holanda como estado independiente mientras durara el alto el fuego. Ya ten\u00edan una raz\u00f3n para que les durara la paz. Espa\u00f1a tard\u00f3 todav\u00eda dos a\u00f1os m\u00e1s en seguir el ejemplo de los archiduques pues aceptar la soberan\u00eda de&nbsp;<strong>las Provincias Unidas<\/strong>&nbsp;era un trago demasiado grande.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/static1.abc.es\/media\/historia\/2020\/06\/02\/isabel-alberto-kOKD--510x349@abc.jpg\" alt=\"La pareja era una incasable coleccionista de arte\"\/><figcaption>La pareja era una incasable coleccionista de arte<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Gracias al conocimiento de los asuntos pol\u00edticos adquirido de su padre,\u00a0<strong>Isabel Clara Eugenia trabaj\u00f3 mano a mano con su marido<\/strong>\u00a0no solo para la prosperidad de sus territorios, sino para mantener la autonom\u00eda respecto a Madrid, que ahora anhelaba recuperar esta posici\u00f3n estrat\u00e9gica. Desde el entorno de Felipe III se envi\u00f3 una oferta en 1603 al Archiduque Alberto para que abandona\u00a0el gobierno de los Pa\u00edses Bajos\u00a0a cambio del Franco Condado, algo que el hijo de Maximiliano II rechaz\u00f3 por ser \u00abcontra su reputaci\u00f3n\u00bb, y hasta se desliz\u00f3 la posibilidad de que Isabel Clara Eugenia pudiera ocupar el trono de Inglaterra a la muerte de la Reina Isabel I si se hac\u00edan antes a un lado en Flandes&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>El verdadero fracaso del matrimonio fue su falta de descendencia. La soberana de&nbsp;<strong>los Pa\u00edses Bajos<\/strong>&nbsp;realiz\u00f3 novenas y procesiones pidiendo que Dios le concediera un hijo, e incluso visit\u00f3 la Iglesia de&nbsp;<strong>Nuestra Se\u00f1ora de Laeken<\/strong>, cuya leyenda afirmaba que la Santa Virgen se\u00f1al\u00f3 con un cord\u00f3n el lugar donde quiso que se erigiera la iglesia y ahora \u00e9ste curaba a aquellas mujeres con problemas para tener hijos. A ella ninguno de estos remedios le funcion\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Con\u00a0<strong>la muerte del Archiduque Alberto<\/strong>, en 1631, qued\u00f3 sellado que los Pa\u00edses Bajos iban a volver a manos del Rey de Espa\u00f1a. Isabel falleci\u00f3 dos a\u00f1os despu\u00e9s sabiendo que las decisiones de su sobrino Felipe IV, al que ni siquiera conoc\u00eda, conducir\u00edan al pa\u00eds a una nueva guerra. Isabel Clara Eugenia, que sin su marido vivo ejerci\u00f3 no como soberana sino gobernadora del pa\u00eds, tom\u00f3 los h\u00e1bitos de terciaria franciscana e impuso un aire m\u00e1s austero a\u00a0<strong>la Corte de Bruselas<\/strong>. Una peque\u00f1a sombra en un reinado lleno de luz que contribuy\u00f3 a devolver, a la manera espa\u00f1ola, la alegr\u00eda y el dinamismo a una tierra azotada por la guerra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> ABC<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00abDios, que siempre me ha dado tantos reinos, me ha negado un hijo capaz de regirlos\u00bb, afirm\u00f3 en una ocasi\u00f3n\u00a0Felipe II, consciente de que era poco probable que su \u00faltimo hijo, a la postre su heredero, le sobreviviera muchos a\u00f1os. Claro que el Rey se refer\u00eda solo a\u00a0los varones de su estirpe\u00a0y no a las [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":79993,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11],"tags":[],"class_list":["post-79992","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-espectaculos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79992","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=79992"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79992\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":79994,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/79992\/revisions\/79994"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/media\/79993"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=79992"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=79992"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=79992"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}