{"id":81356,"date":"2020-07-16T10:33:15","date_gmt":"2020-07-16T15:33:15","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=81356"},"modified":"2020-07-16T10:33:18","modified_gmt":"2020-07-16T15:33:18","slug":"los-horrores-ocultos-de-la-dictadura-de-africa","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/internacionales\/los-horrores-ocultos-de-la-dictadura-de-africa\/","title":{"rendered":"Los horrores ocultos de la dictadura de \u00c1frica"},"content":{"rendered":"\n<p>Con solo 29 a\u00f1os de edad, en 1994, el teniente Yahya Jammeh dio un golpe de Estado en Gambia, peque\u00f1o pa\u00eds de \u00c1frica Occidental (dos millones de habitantes), poniendo fin a m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de Gobierno de Dawda Jawara, el l\u00edder que guio la independencia del Reino Unido. Durante m\u00e1s de 20 a\u00f1os y con total impunidad, Jammeh dirigi\u00f3 una implacable maquinaria de terror con asesinatos, violaciones, torturas y cr\u00edmenes dignos del peor tirano. Opositores, periodistas, miembros de su propia familia, soldados a quienes acus\u00f3 de rebeli\u00f3n, emigrantes, homosexuales, mujeres tachadas de brujas, l\u00edderes religiosos y chicas j\u00f3venes fueron sus v\u00edctimas. Hace tres a\u00f1os, Jammeh fue obligado a dejar el poder, pero los gambianos se enfrentan ahora a los escalofriantes detalles de un horror que solo intu\u00edan,\u00a0en un impresionante ejercicio de catarsis colectiva\u00a0a trav\u00e9s de la Comisi\u00f3n de la Verdad, la Reconciliaci\u00f3n y la Reparaci\u00f3n (TRRC, en sus siglas en ingl\u00e9s). <\/p>\n\n\n\n<p>Desde que comenzaron las sesiones en Banjul, la capital gambiana, en octubre de 2018, m\u00e1s de 200 personas han declarado ante la comisi\u00f3n, que ha retomado sus trabajos tras una interrupci\u00f3n de cuatro meses a causa de la crisis del coronavirus. Dos terceras partes de los que han ofrecido su testimonio son v\u00edctimas; el resto, verdugos y expertos.NO QUED\u00d3 UN SOLO CENT\u00cdMETRO DE MI CUERPO SIN RECIBIR GOLPES. APAGABAN SUS CIGARRILLOS SOBRE M\u00cd<\/p>\n\n\n\n<p>El pasado 11 de junio, el soldado de las fuerzas especiales del dictador, conocidas como&nbsp;<em>Junglers,&nbsp;<\/em>Michael Sang Correa, que se encuentra detenido en Estados Unidos, fue acusado por el Departamento de Justicia de este pa\u00eds de participar en torturas contra detenidos. Por primera vez, un miembro de los escuadrones de la muerte de Yahya Jammeh se enfrenta a un proceso judicial. Durante las sesiones de la TRRC, sus antiguos compa\u00f1eros le implicaron tambi\u00e9n en varios asesinatos, entre ellos los de los periodistas Deyda Hydara y Chief Ebrima Manneh. En Suiza, el exministro gambiano Ousman Sonko tambi\u00e9n espera en prisi\u00f3n, acusado de cr\u00edmenes contra la humanidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEstaba desnudo en esa habitaci\u00f3n, como vine al mundo. No qued\u00f3 un solo cent\u00edmetro de mi cuerpo sin recibir golpes. Apagaban sus cigarrillos sobre m\u00ed\u201d. El religioso Baba Leigh, im\u00e1n de la mezquita de Kanifing, barba cana, gesto tranquilo, comienza su relato y la pulcra y blanqu\u00edsima sala que le escucha, presidida por los lemas \u201cLa verdad os har\u00e1 libres\u201d y \u201cNunca m\u00e1s\u201d, contiene la respiraci\u00f3n. Seg\u00fan cuenta el im\u00e1n, uno de sus torturadores, \u201cvestido como un&nbsp;<em>ninja<\/em>, enmascarado\u201d, le pregunt\u00f3 por su condici\u00f3n de religioso y le advirti\u00f3 de qui\u00e9n mandaba all\u00ed en realidad: \u201cAqu\u00ed,&nbsp;<em>Oga<\/em>&nbsp;est\u00e1 antes que Dios\u201d, le dice.&nbsp;<em>Oga<\/em>, el jefe en lengua yoruba. As\u00ed llamaban a Jammeh.<\/p>\n\n\n\n<p>Es mi\u00e9rcoles y en todos los rincones de Gambia miles de personas siguen en directo la sesi\u00f3n de la comisi\u00f3n. Las televisiones y las radios echan humo desde hace horas. Los camareros miran de reojo a la pantalla mientras sirven el desayuno a los turistas, y los taxistas suben el volumen para escuchar a Baba Leigh por encima del ruido del tr\u00e1fico de Banjul. Al d\u00eda siguiente, los peri\u00f3dicos dar\u00e1n buena cuenta de todo cuanto se diga. \u201cLas sesiones de la comisi\u00f3n son la banda sonora de Gambia\u201d, asegura Marion Volkmann, abogada especialista en derechos humanos y en los trabajos de la TRRC.<\/p>\n\n\n\n<p>Un camino de tierra en plena zona tur\u00edstica se bifurca. En el cruce, dos carteles. En uno se ve un dibujo con un cocotero, dos hamacas y una sombrilla en la playa. En el otro, una flecha que indica que a pocos metros se encuentra la sede de la comisi\u00f3n, un edificio impoluto en el que Gambia, rodeada a lo largo de su frontera terrestre por Senegal y con salida al Atl\u00e1ntico, se desgarra; por delante de la sede los extranjeros pasean en chanclas y ba\u00f1ador. En un despacho de ese inmueble, el secretario ejecutivo de la TRRC, Baba Jallow, no est\u00e1 pensando precisamente en ir a la playa.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cLa dictadura de Jammeh fue brutal, de una crueldad tremenda, comparable en sadismo a la de Idi Amin en Uganda. Orden\u00f3 cortar en pedazos a personas, hubo castraciones, violaciones y abusos sexuales reiterados, se electrocut\u00f3 a detenidos en horribles sesiones de tortura. El sufrimiento generado fue enorme\u201d, asegura. \u201cSi las sesiones terminaran hoy mismo ya tendr\u00edamos elementos suficientes como para llevarle ante la Justicia\u201d, a\u00f1ade arqueando una ceja.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">TORTURAS EN LA SEDE DEL ESPIONAJE<\/h3>\n\n\n\n<p>En una gran sala en la planta baja, unas 20 personas siguen la sesi\u00f3n con extrema atenci\u00f3n. El im\u00e1n Baba Leigh prosigue su relato: \u201cEsos hombres vestidos como&nbsp;<em>ninjas<\/em>&nbsp;me pegaban con bastones y cadenas. Pero Dios, en su misericordia, estaba conmigo y hac\u00eda que me desvaneciera, que dejara de sentir dolor. Entonces me despertaban con agua fr\u00eda. As\u00ed durante nueve d\u00edas. Finalmente me llevaron a la trasera del campo militar y me enterraron vivo. Me daban nombres para que les acusara de traici\u00f3n, pero no habl\u00e9\u201d. Sucedi\u00f3 en la sede de la Agencia Nacional de Inteligencia (NIA), el servicio de espionaje y represi\u00f3n de Jammeh, en diciembre de 2012. \u00bfSu crimen? Haber manifestado p\u00fablicamente su rechazo a la ejecuci\u00f3n de nueve condenados a muerte por parte del r\u00e9gimen.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/TtqcQCaTqFF4rBj7LSk7KT736wQ=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/YW5HJJ2CX5HBTP4XKH5LVJP56I.jpg\" alt=\"En 2005, medio centenar de emigrantes que trataba de viajar a Europa, en su mayor\u00eda ghaneses, desembarc\u00f3 en una playa de Gambia. Yahya Jammeh los ejecut\u00f3 con especial crueldad. En la imagen, Sarah Boadu, de 15 a\u00f1os, sostiene una fotograf\u00eda de su padre Richmond, uno de los emigrantes asesinados, en Kumasi (Ghana). \"\/><figcaption>En 2005, medio centenar de emigrantes que trataba de viajar a Europa, en su mayor\u00eda ghaneses, desembarc\u00f3 en una playa de Gambia. Yahya Jammeh los ejecut\u00f3 con especial crueldad. En la imagen, Sarah Boadu, de 15 a\u00f1os, sostiene una fotograf\u00eda de su padre Richmond, uno de los emigrantes asesinados, en Kumasi (Ghana).&nbsp;JASON FLORIO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una ma\u00f1ana acude un paramilitar de Jammeh a declarar c\u00f3mo asesin\u00f3 a sangre fr\u00eda al joven Alhagie Ceesay y arroj\u00f3 los trozos de su cuerpo a un infecto agujero, mientras que d\u00edas m\u00e1s tarde es la madre de la v\u00edctima, Mamie Ceesay, quien relata los meses de b\u00fasqueda de comisar\u00eda en comisar\u00eda, las noches sin dormir, el terror de intuir pero no saber, el mazazo de la verdad finalmente asumida. La catarsis colectiva que supone enfrentarse, mirar a los ojos al torturador y asesino de tu hijo, padre o hermana es de una dimensi\u00f3n colosal. \u201cEs muy sensible, traumatizante, algunos de los perpetradores ocupan a\u00fan puestos en el Gobierno\u201d, comenta Jallow.<\/p>\n\n\n\n<p>Las sesiones de la TRRC arrojan luz sobre la oscuridad del r\u00e9gimen de Jammeh, ponen rostros y nombres y apellidos, un ejercicio tan duro como necesario. Apoyada por Naciones Unidas y con financiaci\u00f3n del Gobierno gambiano, que hoy da sus balbuceantes y fr\u00e1giles primeros pasos democr\u00e1ticos, la comisi\u00f3n rastrea en los detalles de la represi\u00f3n para que se conozca la verdad y se repare el da\u00f1o, pero tambi\u00e9n para que algo as\u00ed no vuelva a suceder jam\u00e1s. \u201cHemos hecho un esfuerzo enorme en sensibilizaci\u00f3n, vamos a los pueblos y hablamos con los ni\u00f1os. Estamos explicando a la gente que ning\u00fan gobernante est\u00e1 puesto por Dios. En Gambia, como en otros pa\u00edses africanos, existe una gran diferencia entre el r\u00e9gimen, con su Constituci\u00f3n, sistema judicial, elecciones, etc\u00e9tera; y la cultura pol\u00edtica, que hace que mucha gente piense que un presidente es una instituci\u00f3n divina\u201d, comenta Jallow.MUCHAS DE LAS V\u00cdCTIMAS ERAN SU GENTE M\u00c1S PR\u00d3XIMA, ESTABA OBSESIONADO CON COMPLOTS<\/p>\n\n\n\n<p>Abdul Aziz apenas empezaba a caminar cuando su padre, el joven militar Bassiru Barrow, fue detenido junto a 10 compa\u00f1eros de armas. Era noviembre de 1994 y Jammeh, que acababa de subir al poder, intentaba acallar las voces cr\u00edticas dentro del Ej\u00e9rcito. No se le volvi\u00f3 a ver con vida. \u201cEn mi infancia, el colegio organizaba excursiones a la granja del presidente, en Kanilai, pero mi madre nunca me dejaba ir. Yo no sab\u00eda por qu\u00e9\u201d, explica Aziz. Al teniente Barrow le rompieron la mand\u00edbula y las rodillas a golpes y luego lo fusilaron, pero su familia desconoc\u00eda su paradero. El 17 de abril de 2019 sus huesos fueron extra\u00eddos de una fosa com\u00fan en el cuartel de Yundum Barracks.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cr\u00edmenes ordenados por Jammeh o cometidos en su nombre son la cara hasta ahora oculta de una personalidad paranoide. \u201cMuchas de las v\u00edctimas eran su gente m\u00e1s pr\u00f3xima, estaba obsesionado con complots. Formar parte de su guardia de&nbsp;<em>corps<\/em>&nbsp;era una profesi\u00f3n de alto riesgo\u201d, asegura Marion Volkmann. No en vano, entre los desaparecidos m\u00e1s famosos del r\u00e9gimen est\u00e1n el que fue su ministro de Finanzas Ousmane Koro Ceessay, el empresario financiador de su propio partido pol\u00edtico Baba Jobe, un militar de quien pensaba que se acostaba con su mujer o incluso su propio hermano, Haruna Jammeh.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">EL REY QUE \u2018CURABA\u2019 EL SIDA<\/h3>\n\n\n\n<p>El dictador no ten\u00eda l\u00edmites. Una vez dijo que iba a gobernar durante \u201cbillones de a\u00f1os\u201d y se autoproclam\u00f3&nbsp;<em>Babili Mansa<\/em>&nbsp;(el rey que desaf\u00eda a los r\u00edos, en lengua mandinga). Sin embargo, su desvar\u00edo podr\u00eda ser una mera an\u00e9cdota de no ser porque tambi\u00e9n le condujo a cr\u00edmenes atroces. Aseguraba que pod\u00eda curar el sida con unos ung\u00fcentos de fabricaci\u00f3n propia y oblig\u00f3 a cientos de seropositivos a dejar los retrovirales y acudir a su palacio a recibir tratamiento. Muchos fallecieron por ello. Tambi\u00e9n llev\u00f3 a cabo verdaderas cazas \u201cde brujas\u201d. Jammeh cre\u00eda en la hechicer\u00eda y ve\u00eda amenazas por todas partes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/R6IU0hlpCPautVl9KlKro36cDlE=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/NDC2TLIFDJGGPGZPC3IUQKB64E.jpg\" alt=\"Edward Singhateh, quien lider\u00f3 junto a Jammeh el golpe de Estado de 1994 que derroc\u00f3 al presidente Dawda Jawara, declara ante la TRRC. Singhateh est\u00e1 supuestamente implicado en numerosas violaciones de los derechos humanos tanto contra civiles como militares. \"\/><figcaption>Edward Singhateh, quien lider\u00f3 junto a Jammeh el golpe de Estado de 1994 que derroc\u00f3 al presidente Dawda Jawara, declara ante la TRRC. Singhateh est\u00e1 supuestamente implicado en numerosas violaciones de los derechos humanos tanto contra civiles como militares.&nbsp;JASON FLORIO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Una de las personas que mejor conoce este punto es la abogada Fatou Baldeh, quien regres\u00f3 a Gambia tras la ca\u00edda del dictador y se ha especializado en la violencia sufrida por las mujeres. \u201cHemos recorrido todas las comunidades del pa\u00eds, incluso las m\u00e1s rec\u00f3nditas. Jammeh nos afect\u00f3 a todos, directa o indirectamente\u201d, asegura. Y comienza a hablar de Sintet, un peque\u00f1o pueblo cerca de la frontera con Senegal. \u201cUn d\u00eda de 2007 llegaron unos soldados a esta comunidad, cogieron a las mujeres, las desnudaron delante de todos y las obligaron a beber una p\u00f3cima, una mezcla de hierbas\u201d, asegura Baldeh. \u201cSi lo vomitabas ten\u00edas que volver a tomar hasta que confesabas ser bruja. Entonces te trasladaban a la residencia de Jammeh en Kanilai y te reten\u00edan all\u00ed hasta que te&nbsp;<em>curabas\u201d,&nbsp;<\/em>explica<em>.<\/em>&nbsp;Solo en este pueblo hubo 57 afectadas.LAS MUJERES NO POD\u00cdAN NEGARSE A ACOSTARSE CON ELLOS SI AS\u00cd SE LO EXIG\u00cdAN<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cSabemos que hay m\u00e1s aldeas donde hizo lo mismo, pero es muy dif\u00edcil que las mujeres hablen de estas cosas en nuestra cultura. Fueron humilladas, abusaron de ellas\u201d, relata Baldeh, quien asegura que la respuesta m\u00e1s habitual cuando les piden testificar es: \u201cMe llevar\u00e9 a la tumba lo que pas\u00f3\u201d.\u00a0Algo parecido ocurre con las violaciones. La unidad militar de \u00e9lite de Jammeh, a cuyos miembros se conoc\u00eda como los\u00a0<em>Junglers<\/em>, ten\u00eda licencia para todo. \u201cLas mujeres no pod\u00edan negarse a acostarse con ellos si as\u00ed se lo exig\u00edan, pero la mayor\u00eda se negar\u00e1 a hablar de ello por el estigma [que arrastrar\u00edan]\u201d, remata.<\/p>\n\n\n\n<p>La gran excepci\u00f3n a esta regla se llama Toufah Jallow. En 2014, con solo 18 a\u00f1os, result\u00f3 ganadora de un concurso nacional de belleza. Dicen que cuando Jammeh le entreg\u00f3 la corona se qued\u00f3 prendado de la joven. Ah\u00ed comenz\u00f3 su infierno. Durante meses le hizo todo tipo de regalos y favores y acab\u00f3 pidi\u00e9ndole que se casara con \u00e9l. La joven rechaz\u00f3 la oferta hasta que en junio de 2015, tras ser invitada al palacio para asistir a una ceremonia religiosa, el dictador la encerr\u00f3 en una habitaci\u00f3n y la viol\u00f3, seg\u00fan cont\u00f3 la propia Toufah Jallow, el pasado 31 de octubre, ante la comisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">LAS \u2018CHICAS DE COMPA\u00d1\u00cdA\u2019 DE JAMMEH<\/h3>\n\n\n\n<p>Otras dos j\u00f3venes, que prefirieron mantener el anonimato acusaron a Jammeh de hechos similares. Sus declaraciones han servido para desvelar la existencia de una red de captaci\u00f3n de chicas que eran puestas al servicio del presidente. Se las conoc\u00eda como las&nbsp;<em>Protocol Girls&nbsp;<\/em>(chicas de compa\u00f1\u00eda) y eran invitadas constantemente al palacio, a viajes al extranjero o a la residencia del dictador en Kanilai, su pueblo natal. Al frente de la red estaba Jimbee, prima del l\u00edder supremo, que usaba todo un arsenal de premios y amenazas para doblegar su voluntad y que accedieran a mantener relaciones sexuales con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Haruna Jammeh, hermano del expresidente, era un hombre sencillo. Cada viernes iba a la escuela a interesarse por la evoluci\u00f3n de su hija Ayeesah y le compraba chucher\u00edas. Un d\u00eda, de repente, desapareci\u00f3. \u201cMi madre no quer\u00eda hablar del tema. Yo le preguntaba y ella me dec\u00eda que estaba de viaje. Pero en la calle se comentaba que Yahya Jammeh le hab\u00eda asesinado. Sab\u00eda que mi padre estaba en contra de algunas cosas que hac\u00eda su hermano, pero yo no quer\u00eda creerlo\u201d, cuenta hoy Ayeesah. Los detalles de esta muerte los revel\u00f3 el pasado 23 de septiembre el&nbsp;<em>jungler&nbsp;<\/em>Omar Jallow, ante la TRRC.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201c\u00bfD\u00f3nde vamos?\u201d, pregunt\u00f3 Haruna Jammeh. \u201cA Kanilai\u201d, le contest\u00f3 Jallow. Se conoc\u00edan, eran amigos. El militar sol\u00eda ir a comer a su casa y en alguna ocasi\u00f3n el hermano del presidente le hab\u00eda sacado de un apuro. Haruna no volvi\u00f3 a hablar en todo el camino. Sentado entre el que cre\u00eda su amigo Omar y otros tres&nbsp;<em>junglers<\/em>, Solo Bojang, Sanna Manjang y Aliu Jeng, quiz\u00e1s intuy\u00f3 su destino y dedic\u00f3 sus \u00faltimos pensamientos a despedirse en silencio de su mujer y sus hijos, a los que no volver\u00eda a ver. Quiz\u00e1s repas\u00f3 los acontecimientos que le llevaron hasta aquel coche, la maldici\u00f3n que cay\u00f3 sobre su familia cuando su hermano Yahya decidi\u00f3 ponerse al frente de su pa\u00eds.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/IrA2VY1WDji7Ig280yY3e3H510Q=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/TJXGT7UCYFEC7N2FEFXXTJ6ONU.jpg\" alt=\"\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>En foto, la ejecuci\u00f3n extrajudicial de 11 soldados acusados de haber organizado un complot fue uno de los primeros cr\u00edmenes cometidos por el r\u00e9gimen de Jammeh, en noviembre de 1994. Los restos \u00f3seos de siete de ellos aparecieron enterrados en una fosa com\u00fan en el campamento militar de Yundum Barracks. En v\u00eddeo, Gambia: el sadismo de una dictadura desconocida.&nbsp;FOTO: JASON FLORIO \/ V\u00cdDEO: REUTERS<\/p>\n\n\n\n<p>Omar Jallow lo cuenta ante la comisi\u00f3n vestido con su uniforme militar y ataviado con una boina verde. Parece tranquilo, seguro de s\u00ed mismo. \u201cAntes de llegar a Kanilai, Solo detuvo el veh\u00edculo en una colina cercana. Sanna Manjang sali\u00f3 con una soga en la mano y nos la dio a Jeng y a m\u00ed para que la at\u00e1ramos al cuello de Haruna y lo tir\u00e1ramos al suelo. Entonces no sab\u00eda que la misi\u00f3n era matarle\u201d, declara Jallow. \u201c\u00bfPensaba que iban a hacer deporte?, le pregunta el interrogador Essa Fall. \u201cNo, cre\u00eda que solo \u00edbamos a asustarlo. Pero tras derribarlo y sujetarlo con la cuerda en el suelo, Sanna Manjang, que estaba sentado encima del coche, salt\u00f3 y le aplast\u00f3 el cuello. Haruna muri\u00f3 en el acto\u201d. Ayeesah Jammeh, la hija del asesinado, se traga la rabia y la indignaci\u00f3n sentada entre el p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>No fue el \u00fanico crimen en el que Jallow particip\u00f3. La noche del 22 de julio de 2005,\u00a056 j\u00f3venes africanos seducidos por el sue\u00f1o de Europa, la mayor\u00eda de ellos ghaneses, desembarcaban en una playa de Gambia. Les hab\u00edan prometido que desde all\u00ed un barco les llevar\u00eda a su destino. En aquellos d\u00edas, Jammeh, obsesionado con su propia seguridad, hab\u00eda escuchado rumores sobre un posible golpe de Estado. Cuando supo de su llegada, su primer pensamiento fue que eran mercenarios. Tras pasar la noche retenidos en el cuartel de la Marina, el dictador orden\u00f3 que Tumbul Tamba, el temido jefe de los\u00a0<em>Junglers<\/em>, se hiciera cargo. Su suerte estaba echada.FUE ALGO ATROZ, INHUMANO. ESTABA CLARO QUE NO ERAN MERCENARIOS, NO TEN\u00cdAN ARMAS<\/p>\n\n\n\n<p>Al d\u00eda siguiente, ocho de ellos fueron ejecutados en el bosque con hachas, machetes y cuchillos. Jammeh hab\u00eda pedido que no usaran armas de fuego para no alertar a la poblaci\u00f3n. \u201cFue algo atroz, inhumano. Estaba claro que no eran mercenarios, no ten\u00edan armas\u201d, asegura la abogada Marion Wolkmann. Los testimonios de los que realizaron la masacre son escalofriantes: cabezas reventadas, sangre por todos lados, cuerpos desmembrados. Una semana m\u00e1s tarde, cuando el Gobierno ghan\u00e9s empez\u00f3 a hacer preguntas a instancias de los familiares, para Jammeh no hab\u00eda marcha atr\u00e1s. Los&nbsp;<em>Junglers<\/em>&nbsp;trasladaron a los dem\u00e1s m\u00e1s all\u00e1 de la frontera con Senegal, les pusieron bolsas de pl\u00e1stico en la cabeza y los asesinaron a tiros. Sus cuerpos fueron arrojados a dos pozos luego sellados con piedras.<\/p>\n\n\n\n<p>El r\u00e9gimen de Jammeh dur\u00f3 22 a\u00f1os. \u00bfC\u00f3mo pudieron pasar tan desapercibidos todos estos cr\u00edmenes? En el interior se sab\u00eda de las desapariciones, de vez en cuando se hallaba alg\u00fan cad\u00e1ver en el bosque y los que regresaban de las c\u00e1rceles contaban atrocidades. \u201cCorr\u00eda el rumor de que eran extranjeros que circulaban por la noche, nadie pod\u00eda imaginar que un gambiano pudiera matar a otro as\u00ed, con esa impunidad. Ten\u00edamos miedo\u201d, asegura Mamie Cissay. En el exterior, se miraba para otro lado. El opositor gambiano nacionalizado estadounidense Amadou Scrateh Janneh fue detenido y trasladado a los locales de la NIA, pero le salv\u00f3 su pasaporte. \u201cQuien no haya vivido una dictadura no podr\u00e1 entender el clima de terror\u201d, asegura.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, en diciembre de 2016 todo cambi\u00f3. Las en\u00e9simas elecciones presidenciales que Jammeh esperaba ganar con holgura con la habitual mezcla de prebendas, miedo y ama\u00f1os no salieron como \u00e9l esperaba. Perdi\u00f3. Por primera vez, la fr\u00e1gil oposici\u00f3n hab\u00eda decidido acudir unida a las urnas y, para sorpresa del mundo, el candidato\u00a0Adama Barrow fue proclamado presidente por la comisi\u00f3n electoral. Jammeh, quien en principio acept\u00f3 los resultados, aleg\u00f3 despu\u00e9s irregularidades y propugn\u00f3 unos nuevos comicios. Pero los pa\u00edses africanos se hab\u00edan hartado de las trapacer\u00edas y excentricidades del dictador y cerraron filas. El d\u00eda que las tropas de la Cedeao (Comunidad Econ\u00f3mica de Estados de \u00c1frica Occidental) atravesaban las fronteras de Gambia, el otrora todopoderoso\u00a0<em>Oga\u00a0<\/em>hac\u00eda las maletas rumbo a un exilio dorado en Guinea Ecuatorial, bajo la protecci\u00f3n del tambi\u00e9n dictador Teodoro Obiang.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">\u00bfJUICIO A JAMMEH?<\/h3>\n\n\n\n<p>\u00bfSer\u00e1 Jammeh juzgado alg\u00fan d\u00eda? Ese es el anhelo de las v\u00edctimas y de las organizaciones de derechos humanos como Human Rights Watch. El abogado Reed Brody, apodado el&nbsp;<em>cazador de dictadores<\/em>, lo tiene en el punto de mira y acude a las cumbres de la Uni\u00f3n Africana para convencer a ministros y jefes de Estado. Sus esperanzas est\u00e1n puestas en que Ghana, de donde proced\u00eda la mayor\u00eda de los emigrantes brutalmente asesinados, emita una orden internacional de arresto y que llegue el momento en que la presi\u00f3n internacional logre doblegar la resistencia de Teodoro Obiang, el dictador de Guinea Ecuatorial.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/4-cCE54KN8UceSekdkp5Va1tsYI=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/34LYKEMBX5DGHFC32AAJ7AWUBY.jpg\" alt=\"Las sesiones de la Comisi\u00f3n de la Verdad, la Reconciliaci\u00f3n y las Reparaciones se retransmiten en directo por televisi\u00f3n y son seguidas cada d\u00eda por decenas de miles de gambianos que escuchan entre el asombro y la indignaci\u00f3n los relatos de v\u00edctimas y verdugos.\"\/><figcaption>Las sesiones de la Comisi\u00f3n de la Verdad, la Reconciliaci\u00f3n y las Reparaciones se retransmiten en directo por televisi\u00f3n y son seguidas cada d\u00eda por decenas de miles de gambianos que escuchan entre el asombro y la indignaci\u00f3n los relatos de v\u00edctimas y verdugos.JASON FLORIO<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En Gambia, por ahora, parece dif\u00edcil. Sigue teniendo un gran apoyo. El pasado 16 de enero miles de seguidores de Jammeh salieron a las calles de Banjul en una multitudinaria manifestaci\u00f3n convocada por su partido pol\u00edtico, la Alianza para la Reorientaci\u00f3n Patri\u00f3tica y la Construcci\u00f3n (APRC), para pedir el regreso del dictador. \u201cEs un ciudadano de este pa\u00eds, no hay ley que se lo impida\u201d, asegura el joven Dodou Jah, portavoz de la APRC, sentado en una cafeter\u00eda del centro comercial The Village. \u201cNada demuestra que \u00e9l ordenara esos cr\u00edmenes o supiera lo que pasaba. Se cometieron en la oscuridad, secretamente. Quienes le incriminan, que aporten pruebas. Todo lo dem\u00e1s es propaganda\u201d, remata con firmeza.VEMOS MUCHO DISCURSO DE RECONCILIACI\u00d3N PERO TIENE QUE HABER JUSTICIA TAMBI\u00c9N<\/p>\n\n\n\n<p>Las v\u00edctimas empiezan a impacientarse. Celebran el trabajo de la comisi\u00f3n, pero piden justicia. La mayor\u00eda de los torturadores y asesinos confesos se encuentran en libertad vigilada y existe el temor de una amnist\u00eda. \u201cVemos mucho discurso de reconciliaci\u00f3n pero tiene que haber justicia tambi\u00e9n. La comisi\u00f3n har\u00e1 sus recomendaciones, pero el Estado debe investigar en paralelo y comenzar a juzgar\u201d, asegura la abogada Marion Volkmann.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con solo 29 a\u00f1os de edad, en 1994, el teniente Yahya Jammeh dio un golpe de Estado en Gambia, peque\u00f1o pa\u00eds de \u00c1frica Occidental (dos millones de habitantes), poniendo fin a m\u00e1s de dos d\u00e9cadas de Gobierno de Dawda Jawara, el l\u00edder que guio la independencia del Reino Unido. Durante m\u00e1s de 20 a\u00f1os y [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":81357,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-81356","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=81356"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81356\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":81358,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/81356\/revisions\/81358"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/media\/81357"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=81356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=81356"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=81356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}