{"id":82340,"date":"2020-08-13T17:44:15","date_gmt":"2020-08-13T22:44:15","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=82340"},"modified":"2020-08-13T17:44:16","modified_gmt":"2020-08-13T22:44:16","slug":"ninas-y-ninos-en-la-economia-de-las-drogas-ilicitas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/internacionales\/ninas-y-ninos-en-la-economia-de-las-drogas-ilicitas\/","title":{"rendered":"Ni\u00f1as y ni\u00f1os en la econom\u00eda de las drogas il\u00edcitas"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Una realidad diversa y poco conocida<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La implicaci\u00f3n de las ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes en la econom\u00eda de las drogas il\u00edcitas es sin duda una de las cuestiones menos exploradas y sobre las que menos datos y documentaci\u00f3n existe en un campo ya de por s\u00ed dif\u00edcil de investigar como es el de las drogas. Las cifras sobre la participaci\u00f3n de las personas m\u00e1s j\u00f3venes (menores de 18 a\u00f1os) en la cadena de producci\u00f3n y comercio, y sobre las caracter\u00edsticas de dicha participaci\u00f3n, son escasas y dispersas. Las evidencias, cuando existen, suelen delimitarse a contextos espec\u00edficos -un pa\u00eds, una regi\u00f3n de un pa\u00eds- y a una fotograf\u00eda de un momento concreto. Esto hace dif\u00edcil establecer tendencias, evoluciones o comparativas entre per\u00edodos y regiones, y mucho menos patrones a nivel global. A su vez, esta falta de datos y an\u00e1lisis hace dif\u00edcil dise\u00f1ar pol\u00edticas p\u00fablicas eficaces destinadas a gestionar estas realidades y, muy especialmente, a incidir sobre las causas que las fomentan, alimentan y exacerban. La misma Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito lo reconoci\u00f3 en el<em>\u00a0Informe Mundial sobre las Drogas de 2018<\/em>, que incluye una secci\u00f3n dedicada a las personas m\u00e1s j\u00f3venes: la implicaci\u00f3n de este colectivo en el cultivo, producci\u00f3n y tr\u00e1fico de drogas il\u00edcitas apenas ha sido investigada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta dificultad se debe, en parte, a que cuando hablamos de ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes implicados en la cadena de la producci\u00f3n y comercio de drogas ilegales\u00a0estamos haciendo referencia a realidades muy diversas en la pr\u00e1ctica. Un ni\u00f1o que engrosa las filas de una pandilla centroamericana, una ni\u00f1a campesina o ind\u00edgena que cultiva coca en la peque\u00f1a parcela de su familia en Colombia, una ni\u00f1a afgana convertida en \u2018novia del opio\u2019, un \u2018ni\u00f1o soldado\u2019 de una facci\u00f3n de la droga en las favelas de R\u00edo de Janeiro, un adolescente que decide vender drogas en un barrio acomodado de Europa, o un ni\u00f1o migrante en tr\u00e1nsito por M\u00e9xico captado por las organizaciones criminales para transportar droga a trav\u00e9s de la frontera con Estados Unidos\u2026 Todos estos son ejemplos de ni\u00f1as y ni\u00f1os que participan de la econom\u00eda de las drogas il\u00edcitas, pero sus condiciones y decisiones poco tienen que ver las unas con las otras. Es por ello que las generalizaciones no resultan de mucha utilidad ni para comprender este fen\u00f3meno ni para dise\u00f1ar pol\u00edticas p\u00fablicas para gestionarlo. Pero disponemos de algunas realidades documentadas que pueden ayudarnos a la reflexi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfCu\u00e1ntas ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes est\u00e1n involucrados en la producci\u00f3n y comercio de drogas?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mayor parte de los gobiernos no han recogido datos sobre este fen\u00f3meno de manera sistem\u00e1tica, por lo que para tener una panor\u00e1mica del mismo es necesario combinar informaci\u00f3n procedente de organismos internacionales, organizaciones de derechos humanos, investigaciones acad\u00e9micas independientes o medios de comunicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Comisi\u00f3n Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) public\u00f3 en 2015\u00a0el informe\u00a0<em>Violencia, ni\u00f1ez y crimen organizado<\/em>, aportando datos y an\u00e1lisis sobre esta realidad en diferentes pa\u00edses del continente americano. Para el caso de M\u00e9xico, el informe se hace eco de los resultados de una consulta infantil y juvenil elaborada en 2012 por el Instituto Federal Electoral mexicano que aporta cifras relevantes sobre el grado de reclutamiento y las caracter\u00edsticas del mismo. El 10% de los adolescentes entre 13 y 15 a\u00f1os reportaron que grupos de delincuentes les hab\u00edan pedido participar de sus actividades. Estas invitaciones se incrementaban con la edad, eran m\u00e1s frecuentes entre los varones que entre las mujeres, as\u00ed como entre quienes no asist\u00edan a la escuela. Asimismo, el reclutamiento presentaba una importante variaci\u00f3n seg\u00fan la zona geogr\u00e1fica: los estados en los que estas invitaciones sucedieron con mayor frecuencia fueron Chihuahua, Baja California, Quintana Roo y Durango. Esta misma consulta, elaborada en 2015,\u00a0report\u00f3\u00a0que el 4% de las y los adolescentes entre 14 y 17 a\u00f1os (19.079 en total) hab\u00edan contestado que \u201cs\u00ed\u201d a la pregunta \u201cme obligan a formar parte de un grupo de delincuentes\u201d. Para la franja de edad entre 10 y 13 a\u00f1os, ese\u00a0porcentaje era del 2,9%\u00a0(26.899 en total). M\u00e9xico es uno de los pa\u00edses sobre los que m\u00e1s se ha documentado la participaci\u00f3n de las ni\u00f1as y ni\u00f1os en las organizaciones criminales que operan en su territorio. En 2011, la Red por los Derechos de la Infancia en M\u00e9xico\u00a0estim\u00f3 que al menos 30.000 ni\u00f1as y ni\u00f1os cooperaban activamente con la delincuencia organizada. Esta cifra parec\u00eda haberse incrementado un 150% en 2018, alcanzando alrededor de 460.000 menores,\u00a0seg\u00fan report\u00f3\u00a0el actual secretario de Seguridad y Protecci\u00f3n Ciudadana del Gobierno de Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, Alfonso Durazo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El informe de la CIDH reconoce que, para el caso de Colombia, no existen datos exactos y confiables sobre la cantidad de ni\u00f1as y ni\u00f1os vinculados con grupos criminales. Pero la propia Comisi\u00f3n recoge algunos estudios que apuntan que alrededor del 50% de las personas que operan en estos grupos son menores de 18 a\u00f1os. Esto suceder\u00eda en 26 de los 32 Departamentos del pa\u00eds, de acuerdo con la Defensor\u00eda del Pueblo colombiana,\u00a0siendo las bandas criminales dedicadas fundamentalmente al narcotr\u00e1fico quienes m\u00e1s personas menores reclutaban en 2015. El escenario colombiano es una realidad compleja en la que las ni\u00f1as y ni\u00f1os\u00a0se ven imbricados en una encrucijada\u00a0de narcotr\u00e1fico, grupos armados que se financian con el comercio de drogas y unas pol\u00edticas de drogas muy represivas, que incluyen fumigaciones de cultivos y erradicaci\u00f3n forzosa, que aboca a miles de familias campesinas al desplazamiento forzado y a la pobreza.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.esglobal.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/drogas-francia.jpg\" alt=\"drogas-francia\" class=\"wp-image-56644\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barrio de Pissevin en Nimes, Francia, tras una redada por tr\u00e1fico de drogas. (PASCAL GUYOT\/AFP via Getty Images)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfQu\u00e9 edad tienen y qu\u00e9 tareas desempe\u00f1an?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfA qu\u00e9 edad comienzan las ni\u00f1as y ni\u00f1os a participar de la econom\u00eda de las drogas il\u00edcitas? \u00bfCu\u00e1les son sus principales funciones dentro de las organizaciones criminales? Los datos var\u00edan seg\u00fan los estudios y el contexto, pero existen ciertas coincidencias. En Brasil,\u00a0desde los 8 a\u00f1os\u00a0se recluta a ni\u00f1os para tareas de vigilancia, aunque es un poco m\u00e1s tarde, entre los 15 y los 17, cuando los adolescentes comienzan\u00a0a tener acceso a armas de fuego.\u00a0En M\u00e9xico, desde los 9 a\u00f1os las organizaciones criminales reclutan ni\u00f1os para tareas de vigilancia, como informantes o para el env\u00edo de drogas il\u00edcitas. Sobre los 12 a\u00f1os se les emplea para cuidar escondites y ya desde los 16 est\u00e1n implicados en tareas m\u00e1s violentas, como el secuestro, la extorsi\u00f3n y el homicidio. Los ni\u00f1os tambi\u00e9n participan en el cultivo de amapola y cannabis, as\u00ed como en diferentes tareas en los laboratorios de drogas sint\u00e9ticas.\u00a0Las ni\u00f1as, por su parte, parecer\u00edan estar m\u00e1s involucradas en el empaquetado y el transporte de drogas. Europa occidental no queda al margen de este fen\u00f3meno. Seg\u00fan ha informado el diario brit\u00e1nico\u00a0<em>The Guardian<\/em>\u00a0en varias ocasiones, en el Reino Unido cada vez es m\u00e1s com\u00fan que las organizaciones dedicadas al tr\u00e1fico de drogas recluten a ni\u00f1os vulnerables para que viajen largas distancias y vendan las sustancias,\u00a0un sistema conocido como \u201ccounty lines\u201d (l\u00edneas del condado). Aunque la edad m\u00e1s com\u00fan de los ni\u00f1os a quienes se intenta involucrar es entre los 14 y los 17 a\u00f1os,\u00a0algunos incluso son menores de 10 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfPor qu\u00e9 engrosan las filas de las organizaciones criminales?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La implicaci\u00f3n de las ni\u00f1as y ni\u00f1os en el narcotr\u00e1fico es un fen\u00f3meno que preocupa a la comunidad internacional desde hace varias d\u00e9cadas. En el Pre\u00e1mbulo de la Convenci\u00f3n de las Naciones Unidas contra el Tr\u00e1fico Il\u00edcito de 1988 los Estados signatarios se mostraron profundamente preocupados por \u201cla utilizaci\u00f3n de ni\u00f1os en muchas partes del mundo como [\u2026]\u00a0<em>instrumentos para la producci\u00f3n, la distribuci\u00f3n y el comercio il\u00edcitos de estupefacientes y sustancias sicotr\u00f3picas\u201d<\/em>. Asimismo, la Convenci\u00f3n sobre los Derechos del Ni\u00f1o adoptada en 1989 incluy\u00f3, en su Art\u00edculo 33, la obligaci\u00f3n para los Estados parte de adoptar \u201ctodas las medidas apropiadas, incluidas medidas legislativas, administrativas, sociales y educacionales, para proteger a los ni\u00f1os contra el uso il\u00edcito [\u2026], y\u00a0para\u00a0<em>impedir que se utilice a ni\u00f1os en la producci\u00f3n y el tr\u00e1fico il\u00edcitos de esas sustancias<\/em>\u201d. Tambi\u00e9n el Convenio 182 de la Organizaci\u00f3n Internacional del Trabajo (OIT)\u00a0sobre las peores formas de trabajo infantil adoptado en 1999\u00a0identifica en su Art\u00edculo 3.(c). \u201cla utilizaci\u00f3n, el reclutamiento o la oferta de ni\u00f1os para\u00a0<em>la realizaci\u00f3n de actividades il\u00edcitas, en particular la producci\u00f3n y el tr\u00e1fico de estupefacientes<\/em>, [\u2026]\u201d como una de las peores formas de trabajo infantil.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/cdn.esglobal.org\/wp-content\/uploads\/2020\/08\/drogasfilipinas.jpg\" alt=\"drogasfilipinas\" class=\"wp-image-56646\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un menor esposado tras ser acusado de vender marihuana en Manila, Filipinas. (NOEL CELIS\/AFP via Getty Images)<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ya a principios de la d\u00e9cada de los 2000 la OIT se hac\u00eda eco de esta problem\u00e1tica y public\u00f3 diversos informes espec\u00edficos sobre este asunto. Para la regi\u00f3n de Asia-Pac\u00edfico, el organismo reportaba que un n\u00famero significativo de ni\u00f1as y ni\u00f1os estaban involucrados en el tr\u00e1fico y producci\u00f3n de drogas il\u00edcitas, en particular en Indonesia, Filipinas y\u00a0Tailandia, y reconoc\u00eda la dificultad de identificar y hacer un seguimiento de estos j\u00f3venes. Tambi\u00e9n en este per\u00edodo se elaboraron informes sobre otros contextos, como para\u00a0el caso de Estonia, para el que se\u00f1alaba el uso de drogas como uno de los factores m\u00e1s relevantes que conduc\u00edan a las ni\u00f1as y ni\u00f1os a implicarse en la cadena de comercio de drogas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy sabemos que esta relaci\u00f3n es mucho m\u00e1s compleja y que, si bien el uso de drogas es un elemento a tener en cuenta, la implicaci\u00f3n de las y los menores en la econom\u00eda de las drogas tiene su causa en factores m\u00e1s estructurales. La pobreza y la falta de perspectivas econ\u00f3micas y sociales, los conflictos armados, los desplazamientos de poblaci\u00f3n, la presencia de organizaciones dedicadas al tr\u00e1fico de drogas en determinados barrios y comunidades, el abandono social o la violencia estructural son algunas de las causas subyacentes que parecen explicar, mejor que el uso de drogas, la implicaci\u00f3n en la cadena del comercio de estas. L\u00f3gicamente, estos factores var\u00edan en funci\u00f3n del contexto y de las caracter\u00edsticas del mercado de drogas en el que se ven involucrados. Tambi\u00e9n tienen un impacto fundamental los esfuerzos de control de drogas de las autoridades: en general, all\u00e1 donde la producci\u00f3n y comercio tienen una presencia significativa, las pol\u00edticas de control tienden a exacerbar estas causas subyacentes, y no al contrario, acarreando graves violaciones de los derechos humanos, incluidos los de las ni\u00f1as y ni\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el estudio sobre el caso de Afganist\u00e1n incluido en\u00a0<em>Children of the Drug War<\/em>, Ata Ahmadzai y Christopher Kuonqui\u00a0argumentan que la erradicaci\u00f3n de cultivos juega un rol din\u00e1mico en el endeudamiento de los campesinos, el eslab\u00f3n m\u00e1s vulnerable del ciclo de producci\u00f3n y comercio de opio. Dicho endeudamiento est\u00e1 en el origen de que el trueque de ni\u00f1as se haya convertido en una pr\u00e1ctica habitual para resolver las denominadas \u2018deudas del opio\u2019. El fen\u00f3meno de las \u2018novias del opio\u2019 es quiz\u00e1 una de las expresiones m\u00e1s desgarradoras de la utilizaci\u00f3n de ni\u00f1as en la cadena de la producci\u00f3n de drogas il\u00edcitas. A grandes rasgos, supone el comercio o trueque infantil para resolver deudas del opio, normalmente casando a las ni\u00f1as (hijas, hermanas) de la familia endeudada con alguien que pueda hacer frente a la deuda, o directamente con un \u2018se\u00f1or de la droga\u2019. Se trata de una pr\u00e1ctica opaca, que normalmente opera en zonas rurales aisladas, y que es muy dif\u00edcil de reportar para las organizaciones de derechos humanos o los medios de comunicaci\u00f3n. El trueque de ni\u00f1as es, adem\u00e1s, seg\u00fan reportan estos investigadores, una pr\u00e1ctica muy mal considerada por la comunidad y tanto las ni\u00f1as como sus familias sufren un gran estigma social.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>\u00bfSe trata de una decisi\u00f3n libre o coaccionada?<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La participaci\u00f3n en actividades ilegales es considerada una opci\u00f3n leg\u00edtima de movilidad social en muchos contextos, en los que los l\u00edderes de las bandas son a su vez l\u00edderes comunitarios que proporcionan seguridad f\u00edsica y econ\u00f3mica, y a veces incluso suplantan al Estado. Adem\u00e1s, es com\u00fan que muchos menores tengan a alg\u00fan familiar, vecino o amigo participando de dichas actividades. Entonces, \u00bfingresan las ni\u00f1as, ni\u00f1os y j\u00f3venes en la cadena de producci\u00f3n y comercio de drogas de manera obligada o voluntaria? Hasta qu\u00e9 punto podemos valorar si este ingreso es libre o responde a coacciones, ya sean directas (mediante violencia y amenazas) o estructurales (motivadas por el contexto de las comunidades en las que viven) es una cuesti\u00f3n cuya respuesta no resulta tan simple como pudiera parecer.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El investigador Luke Dowdney,\u00a0quien ha estudiado a fondo el fen\u00f3meno de los ni\u00f1os que trabajan para las \u2018facciones de la droga\u2019 en las favelas de las grandes ciudades de Brasil, considera que esta voluntariedad es cuestionable, pues se trata de ni\u00f1os procedentes de comunidades pobres y violentas, controladas por estos grupos criminales dedicados al tr\u00e1fico de drogas. No podemos hablar de \u2018reclutamiento voluntario\u2019 sin tener en cuenta el contexto social, cultural, econ\u00f3mico y pol\u00edtico en el que este fen\u00f3meno opera, tampoco sin tomar en cuenta las diversas presiones que estos ni\u00f1os sufren. Dowdney reclama una mayor conciencia sobre la dif\u00edcil situaci\u00f3n de estos ni\u00f1os, y para ello trae a la ecuaci\u00f3n el t\u00e9rmino de \u2018ni\u00f1os soldado\u2019. Este concepto le parece m\u00e1s cercano a la realidad de estos ni\u00f1os que el de \u2018delincuente juvenil\u2019 o criminal, aunque no opere en una situaci\u00f3n de conflicto armado, como es el caso de R\u00edo de Janeiro, escenario de su investigaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Una vez integrados en las estructuras criminales resulta pr\u00e1cticamente imposible para los menores abandonarlas, pues las represalias suelen ser muy altas. Adem\u00e1s, se trata de una dedicaci\u00f3n \u2018laboral\u2019 a tiempo completo, que les impide tener acceso a oportunidades m\u00e1s formales de educaci\u00f3n y m\u00e1s tarde de empleo, y que les convierte en blanco permanente de los grupos criminales rivales y de las fuerzas de seguridad del Estado. El hecho de que, en su mayor parte, se trate de ni\u00f1os pobres procedentes de comunidades vulnerables tambi\u00e9n tiene una consecuencia importante sobre la vida de todas las ni\u00f1as y ni\u00f1os que viven en los contextos en los que estos grupos criminales operan. Independientemente de que estos menores se involucren o no en sus actividades, todos los ni\u00f1os de estas zonas pasan a ser potenciales delincuentes para las fuerzas de seguridad. Esta realidad ha tenido consecuencias dram\u00e1ticas en pa\u00edses como Filipinas, donde las ejecuciones extrajudiciales de personas pobres supuestamente implicadas en el tr\u00e1fico de drogas se han cobrado la vida de 122 ni\u00f1as y ni\u00f1os entre 1 y 17 a\u00f1os, solo entre julio de 2016 y diciembre de 2019. Esta cifra podr\u00eda ser mucho mayor,\u00a0seg\u00fan un reciente estudio\u00a0de la Organizaci\u00f3n Mundial Contra la Tortura, pues el miedo a las represalias hace que la mayor\u00eda de familias no informen o testifiquen ante las autoridades sobre la muerte de sus hijos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estos diferentes escenarios nos recuerdan que no podemos ignorar el rol de las pol\u00edticas de drogas punitivas en el mantenimiento de las condiciones de violencia y de exclusi\u00f3n que llevan a las ni\u00f1as y ni\u00f1os a implicarse en los mercados de drogas. Y que, con toda probabilidad, perpetuar\u00e1n esta situaci\u00f3n para la siguiente generaci\u00f3n. La pol\u00edtica internacional de drogas ha tardado demasiado tiempo en reconocer esta cuesti\u00f3n como prioritaria, y no\u00a0fue hasta la UNGASS 2016 que el asunto adquiri\u00f3 una cierta visibilidad. El argumento de la protecci\u00f3n de la infancia para justificar las sanciones m\u00e1s severas ha sido utilizado incansablemente a la hora de formular las pol\u00edticas de drogas, mientras se dejaba a miles de ni\u00f1as y ni\u00f1os en la m\u00e1s absoluta desprotecci\u00f3n. Es necesario desvelar esta gran contradicci\u00f3n. Y, para ello, urge incrementar nuestro conocimiento sobre estas realidades y formular pol\u00edticas p\u00fablicas acordes a las mismas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuente:<\/strong> esglobal<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una realidad diversa y poco conocida La implicaci\u00f3n de las ni\u00f1as, ni\u00f1os y adolescentes en la econom\u00eda de las drogas il\u00edcitas es sin duda una de las cuestiones menos exploradas y sobre las que menos datos y documentaci\u00f3n existe en un campo ya de por s\u00ed dif\u00edcil de investigar como es el de las drogas. 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