{"id":82730,"date":"2020-08-27T13:21:43","date_gmt":"2020-08-27T18:21:43","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=82730"},"modified":"2020-08-27T13:21:46","modified_gmt":"2020-08-27T18:21:46","slug":"prohibir-las-patatas-fritas-una-decision-identitaria-en-las-montanas-del-sur-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/qtp\/prohibir-las-patatas-fritas-una-decision-identitaria-en-las-montanas-del-sur-de-mexico\/","title":{"rendered":"Prohibir las patatas fritas: una decisi\u00f3n identitaria en las monta\u00f1as del sur de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hace tres a\u00f1os, el pueblo de Yal\u00e1lag prohibi\u00f3 la venta de patatas fritas industriales en las tiendas. Tambi\u00e9n vet\u00f3 las sopas Maruchan, los Chetos, los Doritos\u2026 El regidor de salud entonces, Vidal Aquino, explica que la raz\u00f3n principal fue la basura. \u201cQuedaba mucha basura en las calles, mucho pl\u00e1stico\u201d, recuerda. Sin saberlo, esta comunidad zapoteca de la sierra de Oaxaca le abr\u00eda el camino al Congreso del Estado.\u00a0Hace dos semanas, los legisladores aprobaron una ley que proh\u00edbe finalmente la venta de comida chatarra a los ni\u00f1os. Es una ley pionera, pero en Yal\u00e1lag ha pasado casi inadvertida. Aqu\u00ed los vecinos llevan a\u00f1os discutiendo sobre alimentaci\u00f3n, reciclaje y medio ambiente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vidal Aquino es un hombre tranquilo. Apenas levanta la voz, salvo cuando habla de las marcas de comida procesada. \u201c\u00a1Es que son una mentada de madre esas empresas!\u201d, exclama. En 2017, cuando fungi\u00f3 de regidor de salud, intent\u00f3 acabar tambi\u00e9n con los refrescos y otros productos chatarra: galletas, pan industrial, dulces. \u201cPero no se pudo\u201d, cuenta. Emiliano Aquino, su hermano, murmura que un a\u00f1o es muy poco tiempo para hacer tantos cambios. Pero no hay opci\u00f3n. En Yal\u00e1lag, los cargos p\u00fablicos son por un a\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Como ocurre en muchos pueblos en Oaxaca, los vecinos de Yal\u00e1lag se organizan en asamblea. No hay elecciones al uso occidental, cada tres, cuatro o cinco a\u00f1os. Tampoco hay partidos pol\u00edticos. Cada mes de octubre, los integrantes de la asamblea \u2014algo m\u00e1s de 600 de los 2.500 habitantes del pueblo\u2014 se re\u00fanen y eligen a sus autoridades para el a\u00f1o siguiente. Los regidores, el presidente municipal y el s\u00edndico, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/drCH4iHLJ1h5H1Yf2Pi9qihANms=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/A6YVJYAN5BBAXHQZUODHCNLXTU.jpeg\" alt=\"Vidal Aquino, en su taller de huaraches en Yal\u00e1lag. \"\/><figcaption>Vidal Aquino, en su taller de huaraches en Yal\u00e1lag.&nbsp;NAYELI CRUZ<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vidal empez\u00f3 fuerte su a\u00f1o. Tom\u00f3 posesi\u00f3n el 1 de enero y el d\u00eda 20 present\u00f3 su iniciativa en la asamblea contra las papas fritas industriales y otras botanas. La gente vot\u00f3 que s\u00ed. Aunque sus motivos apuntaban m\u00e1s a la basura y el reciclaje, con el tiempo se dio cuenta de que los mismos productos eran da\u00f1inos. Aprendi\u00f3 leyendo noticias en Internet. \u201cLa gente no sabe lo que est\u00e1 comiendo\u201d, reflexiona.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Emiliano y Vidal a\u00fan recuerdan la cara del repartidor de Pepsico, principal distribuidor de botanas procesadas en M\u00e9xico, el primer d\u00eda que lleg\u00f3 al pueblo despu\u00e9s de la asamblea de 2017. \u201cSe le dijo que no pod\u00eda entrar\u201d, cuenta Vidal. Luego ellos quisieron llegar a un acuerdo\u201d, a\u00f1ade, \u201cpero no, no\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Yal\u00e1lag, los encargados de Salud tambi\u00e9n se encargan del servicio de recogida de basuras y Vidal innov\u00f3 lo que pudo. \u201cAl carro de la basura le pusimos una reja para separar. Logramos rescatar 100 kilos de pl\u00e1stico nylon, adem\u00e1s de pet y tetrabrick\u201d, cuenta. Luego se lo llev\u00f3 a la ciudad de Oaxaca para reciclar. En ese a\u00f1o, 2017, Vidal y su equipo hicieron la primera composta comunitaria de la historia de Yal\u00e1lag. \u201cOblig\u00e1bamos a la gente a que separara hasta las c\u00e1scaras de los huevos\u201d, explica divertido, permiti\u00e9ndose una de las primeras risas de la tarde.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Huaraches y pleitos<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El sol se esconde entre el verde exuberante de la sierra oaxaque\u00f1a. Por las ventanas del taller de los hermanos Aquino se cuelan los \u00faltimos rayos de sol. El taller est\u00e1 en la parte alta de la casa, en una de las laderas de las que cuelga el pueblo. Emiliano y Vidal fabrican huaraches. Son la cuarta generaci\u00f3n de la empresa familiar. O la quinta, no se ponen de acuerdo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La charla fluye junto a la mesa de los artesanos, entre cuchillos, pedazos de caucho y un olor de carne endurecida y qu\u00edmicos disueltos. Emiliano dice que los regidores de Salud que sucedieron a su hermano no han avanzado en sus postulados. \u201cEs que aqu\u00ed la gente es as\u00ed\u201d, cuenta, aunque no desarrolla su idea. Luego Vidal recuerda que en su a\u00f1o de regidor compr\u00f3 500 vasos de pl\u00e1stico duro. \u201cLa gente pod\u00eda venir y pedirlos prestados para sus fiestas\u201d, a\u00f1ade orgulloso, \u201cpero no hac\u00edan mucho caso\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vidal sale del taller y al momento vuelve con unos cuernos de toro tallados, ahuecados, que le sirven de vasos. Luego saca una botella y llena los cuernos de mezcal \u201cartesanal\u201d. Brinda y cuenta que cuando sale a alguna fiesta, siempre carga su propio cuerno. No quiere vasos desechables. Al segundo mezcal, Emiliano empieza a hablar de los pleitos. A Yal\u00e1lag lo conocen por los pleitos, dice. Sin ser extra\u00f1as \u2014\u00bfqu\u00e9 pueblo no tiene problemas?\u2014 las palabras de Emiliano resultan desconcertantes en una conversaci\u00f3n sobre patatas fritas y comida chatarra.\u00a0\u00bfQu\u00e9 tienen que ver los pleitos de la comunidad con el pl\u00e1stico y la nutrici\u00f3n?\u00a0Emiliano no alcanza a dar una explicaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/h1rHoXwFHGOH7UmZbZWqrpVKM3s=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/WVJHD7HXXRCIJEAJQOY7WBSJQI.jpeg\" alt=\"Vista de la sierra norte de Oaxaca, desde Yal\u00e1lag. \"\/><figcaption>Vista de la sierra norte de Oaxaca, desde Yal\u00e1lag.&nbsp;NAYELI CRUZ<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Yal\u00e1lag ha vivido crisis de todo tipo en los \u00faltimos 50 a\u00f1os. Primero fue la del caf\u00e9, en la d\u00e9cada de 1970. Durante a\u00f1os, el pueblo fue un centro comercial importante en la sierra, sobre todo gracias al grano, no tanto por el cultivo como por la compraventa. Al mismo tiempo, el huarache se convirti\u00f3 en una peque\u00f1a industria local. Pero luego lleg\u00f3 la crisis del caf\u00e9 y m\u00e1s tarde la industrializaci\u00f3n que, lejos de ser una ventaja, dificult\u00f3 la vida a los artesanos de la sandalia. Y ya al final, casi en el cambio de siglo, lleg\u00f3 la crisis pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde finales de la d\u00e9cada de 1990, Yal\u00e1lag vive un conflicto de intensidad variable, en el que dos grupos de vecinos pelean por impulsar su idea de progreso. A veces el conflicto ha escalado y ha llegado a ser violento. La mayor parte del tiempo la disputa aparece sin embargo como una oposici\u00f3n emocional, que tiene menos que ver con el objeto de discusi\u00f3n que con sus impulsores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La antrop\u00f3loga Ana Alonso explica que lo que pas\u00f3 en el pueblo \u201cfue producto de la apertura de Yal\u00e1lag al mundo\u201d. Originaria de la comunidad, Alonso a\u00f1ade que \u201cuno de los grupos apuesta por la vida comunal y el sistema de organizaci\u00f3n interno, y el otro grupo ve en esto una manera de no desarrollarse y no le parece\u201d. Alonso concluye: \u201cHay mucho resentimiento y los grupos se oponen por sentimiento. Y\u2026 claro, pasa con las Sabritas \u2014las patatas fritas\u2014 y pasa con todo. Se rompi\u00f3 el tejido y ahora es luchar por luchar, porque es el contrario\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">La pandemia y la diabetes<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pandemia ha actualizado el conflicto en Yal\u00e1lag. La excusa ha sido casualmente la comida chatarra. En marzo, cuando el virus empezaba a expandirse en M\u00e9xico, las autoridades locales decidieron cerrar el pueblo. Durante m\u00e1s dos meses nadie, ni transportistas, ni comerciantes, ni viajeros, ni parientes pudieron entrar ni salir de Yal\u00e1lag, salvo excepciones. En la pr\u00e1ctica, el veto a las papas fritas fue ampliado a los refrescos azucarados y a un mont\u00f3n de productos m\u00e1s. A Vidal le gust\u00f3 aquello. \u201cConsumimos la pura verdura que se da aqu\u00ed\u201d, cuenta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A muchos otros no les gust\u00f3 y vieron en la prohibici\u00f3n una treta del grupo en el poder para imponerse. Algunos optaron por contrabandear refrescos y pastelitos y otros exigieron un cambio en la asamblea. Los inconformes exigieron que Yal\u00e1lag volviera a abrirse, que los refrescos regresaran a los refrigeradores de las tiendas, que el tr\u00e1nsito fuera libre de nuevo. Pero la asamblea vot\u00f3 que no. Aun as\u00ed, las medidas se han relajado y los anaqueles vuelven a estar llenos. Para evitar problemas, la autoridad en turno hace la vista gorda.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para Cuauht\u00e9moc Aquino, el carnicero el pueblo, la pandemia ha sido una oportunidad para mejorar la alimentaci\u00f3n de la comunidad. Aunque porten el mismo apellido, Cuauht\u00e9moc no es familia directa de Vidal y Emiliano, pero comparten apostolado. \u201cEn estos meses no pod\u00edamos salir y comimos lo que hab\u00eda, calabaza, quelites, frijol\u201d, cuenta. \u201cAhora mucha gente se pregunta si no es esto lo mejor, la verdura de aqu\u00ed. La pandemia nos ha hecho pensar en la autosuficiencia\u201d, argumenta.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/GjlR-k5EBgEZrNE_uEC8UwjJrhI=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/2M75P2RMEFDCTHJBYHVCCC7GEI.jpeg\" alt=\"Cuauht\u00e9moc Aquino, en la terraza de su casa, que usa como carnicer\u00eda. \"\/><figcaption>Cuauht\u00e9moc Aquino, en la terraza de su casa, que usa como carnicer\u00eda.&nbsp;NAYELI CRUZ<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2014\/11\/07\/actualidad\/1415322857_445821.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">La crisis de la covid-19 ha hecho que muchos en Yal\u00e1lag se den cuenta de otros problemas que hasta ahora parec\u00edan inevitables. Es el caso de la diabetes<\/a>. El carnicero Cuauht\u00e9moc explica que \u201cen pocos a\u00f1os aumentaron mucho los casos de diabetes e hipertensi\u00f3n\u201d en la comunidad. Sin que haya un n\u00famero claro de pacientes, el hecho es que de un tiempo a esta parte los casos se cuentan por decenas. A estas alturas, los vecinos son conscientes de que la diabetes es un factor de riesgo frente al virus. Y de que la comida chatarra no ayuda precisamente a evitar la enfermedad del az\u00facar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El camino parece claro, el problema son los pleitos. En las asambleas de junio y julio, los debates sobre mantener o no el aislamiento en Yal\u00e1lag derivaron en nuevos choques entre los grupos, acusaciones contra el presidente municipal e incluso la destituci\u00f3n de la secretaria, el \u00fanico cargo remunerado entre la n\u00f3mina de funcionarios municipales. El ambiente es algo tenso en la comunidad y cualquier tema ahora se convierte en arma arrojadiza entre los grupos. Incluso discusiones en apariencia tan inocentes como la de la comida chatarra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Para la antrop\u00f3loga Lourdes Guti\u00e9rrez, \u201clo que importa es que los grupos lleguen a un acuerdo sobre el futuro del pueblo. Eso es lo que est\u00e1 en juego en esta larga crisis, el significado de ser yalalteco hoy en d\u00eda, en este momento hist\u00f3rico\u201d, explica. La acad\u00e9mica ha pasado 20 a\u00f1os yendo a Yal\u00e1lag desde Estados Unidos, analizando la manera en que la migraci\u00f3n de vecinos de la comunidad ha moldeado el conflicto. No en vano, hay m\u00e1s yalaltecas en Estados Unidos que en Oaxaca. \u201cEst\u00e1 en juego la importancia que le dan al idioma. La noci\u00f3n de progreso y lo que significa atraso. Lo que define qu\u00e9 es ser parte del pueblo\u201d, concluye.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El final del conflicto se antoja lejano, aunque pasa quiz\u00e1 por llegar a acuerdos en temas menores. En estos meses de pandemia, los dos grupos han acordado que si las tiendas de Yal\u00e1lag van a vender refrescos, al menos que sean enlatados, no en pl\u00e1stico. La prohibici\u00f3n de las patatas fritas que propuso Vidal Aquino hace tres a\u00f1os ha encontrado finalmente su reflejo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tres a\u00f1os, el pueblo de Yal\u00e1lag prohibi\u00f3 la venta de patatas fritas industriales en las tiendas. Tambi\u00e9n vet\u00f3 las sopas Maruchan, los Chetos, los Doritos\u2026 El regidor de salud entonces, Vidal Aquino, explica que la raz\u00f3n principal fue la basura. \u201cQuedaba mucha basura en las calles, mucho pl\u00e1stico\u201d, recuerda. 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