{"id":83389,"date":"2020-09-19T16:42:33","date_gmt":"2020-09-19T21:42:33","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=83389"},"modified":"2020-09-19T16:42:36","modified_gmt":"2020-09-19T21:42:36","slug":"la-nina-su-familia-y-el-pederasta","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/varios\/la-nina-su-familia-y-el-pederasta\/","title":{"rendered":"La ni\u00f1a, su familia y el pederasta"},"content":{"rendered":"\n<p>Los cuentos infantiles son una fuente de sabidur\u00eda. Si no, \u00bfpor qu\u00e9 pasar\u00edan de una \u00e9poca a otra? Cenicienta intentar\u00e1 marcharse del baile antes de la medianoche; Caperucita Roja desconfiar\u00e1 del lobo y de su voz cautivadora; la Bella Durmiente evitar\u00e1 acercar el dedo a ese huso que la atrae de forma irresistible; Blancanieves se mantendr\u00e1 alejada de los cazadores y en ning\u00fan caso morder\u00e1 la manzana, tan roja y apetitosa, que el destino le tiende&#8230; <\/p>\n\n\n\n<p>Advertencias que cualquier joven har\u00eda bien en seguir al pie de la letra.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los primeros libros que tuve fue una antolog\u00eda de cuentos de los hermanos Grimm. Lo le\u00ed hasta la saciedad, al punto de que las costuras se deshilachaban bajo la gruesa cubierta de cart\u00f3n, y las p\u00e1ginas acabaron desprendi\u00e9ndose una a una. Perderlo me provoc\u00f3 un dolor inconsolable. Aun- que aquellos maravillosos cuentos me hablaban de leyendas eternas, los libros no eran m\u00e1s que objetos mortales, destinados a perecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes incluso de saber leer y escribir, me fabricaba libros con todo lo que ca\u00eda en mis manos: peri\u00f3dicos, revistas, cart\u00f3n, cinta adhesiva y cordel. Lo m\u00e1s s\u00f3lidos posible. Primero el objeto. El inter\u00e9s por el contenido llegar\u00eda despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy los observo con desconfianza. Entre ellos y yo se ha alzado una pared de vidrio. S\u00e9 que pueden ser venenosos. S\u00e9 que lo que encierran en s\u00ed puede ser t\u00f3xico.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevo muchos a\u00f1os dando vueltas en mi jaula, albergando sue\u00f1os de asesinato y venganza. Hasta el d\u00eda en que la soluci\u00f3n se presenta ante mis ojos como una evidencia: atrapar al cazador en su propia trampa, encerrarlo en un libro.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1. La ni\u00f1a<\/h3>\n\n\n\n<p><em>Nuestra sabidur\u00eda empieza donde termina la del autor. Nos gustar\u00eda que nos diera respuestas, cuando lo \u00fanico que puede hacer es darnos deseos. (Marcel Proust, &#8216;Sobre la lectura&#8217;)<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estoy en los albores de mi vida, virgen de toda experiencia, me llamo V., y a mis cinco a\u00f1os espero el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Los padres son una muralla para sus hijas. El m\u00edo solo es una corriente de aire. M\u00e1s que una presencia f\u00edsica, recuerdo el aroma a vetiver que impregna el cuarto de ba\u00f1o por la ma\u00f1ana; objetos masculinos aqu\u00ed y all\u00e1; una corbata; un reloj de pulsera; una camisa; un mechero Dupont; una manera de sujetar el cigarrillo, entre el \u00edndice y el coraz\u00f3n, bastante lejos del filtro; una forma de hablar siempre ir\u00f3nica, tanto que nunca s\u00e9 si bromea o no. Se marcha temprano y vuelve tarde. Es un hombre ocupado. Y tambi\u00e9n muy elegante. Sus actividades profesionales cambian demasiado deprisa para que llegue a entender en qu\u00e9 consisten. En la escuela, cuando me preguntan por su profesi\u00f3n, soy incapaz de contestar, aunque obviamente, dado que el mundo exterior lo atrae m\u00e1s que la vida dom\u00e9stica, es una persona importante. Al menos es lo que imagino. Sus trajes siempre est\u00e1n impecables.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi madre me concibi\u00f3 a la temprana edad de veinte a\u00f1os. Es guapa, con el pelo de un rubio escandinavo, la cara dulce, los ojos azul claro, una figura esbelta con curvas femeninas y una bonita voz. Mi adoraci\u00f3n por ella no tiene l\u00edmites. Es mi sol y mi alegr\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis padres hacen buena pareja, mi abuela suele repetirlo aludiendo a sus f\u00edsicos de cine. Deber\u00edamos ser felices, pero los recuerdos de nuestra vida en com\u00fan, en el piso en el que vivo brevemente la ilusi\u00f3n de una familia unida, son una aut\u00e9ntica pesadilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Por las noches, escondida debajo de las mantas, oigo a mi padre gritar y llamar a mi madre \u00abguarra\u00bb o \u00abputa\u00bb sin entender el motivo. A la menor ocasi\u00f3n, por un detalle, una mirada o una simple palabra \u00abfuera de lugar\u00bb, le da un ataque de celos. En cuesti\u00f3n de segundos las paredes empiezan a temblar, los platos vuelan y oigo portazos. Es un man\u00edaco obsesivo que no tolera que movamos un objeto sin su consentimiento. Un d\u00eda casi estrangula a mi madre porque ha derramado un vaso de vino en un mantel blanco que acaba de regalarle. La frecuencia de estas escenas no tarda en acelerarse. Es una m\u00e1quina desencadenada y ya nadie puede detenerla. Ahora mis padres se pasan horas lanz\u00e1ndose a la cara los peores insultos. Hasta muy tarde, cuando mi madre viene a refugiarse a mi habitaci\u00f3n y solloza en silencio, acurrucada contra m\u00ed en mi peque\u00f1a cama infantil, y luego se dirige sola a la cama de matrimonio. Al d\u00eda siguiente vuelvo a ver a mi padre durmiendo en el sof\u00e1 del sal\u00f3n. Mi madre ha agotado todos sus cartuchos contra esa rabia incontenible y esos caprichos de ni\u00f1o mimado. Para la locura de este hombre, del que dicen que tiene car\u00e1cter, no hay remedio. Su matrimonio es una guerra sin fin, una carnicer\u00eda cuyo origen todo el mundo ha olvidado. El conflicto se resolver\u00e1 pronto unilateralmente. Es solo cuesti\u00f3n de semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, esos dos deben de haberse querido alguna vez. Su sexualidad, al fondo de un pasillo interminable, oculta por la puerta de un dormitorio, me parece un punto ciego en el que acecha un monstruo, omnipresente (los ataques de celos de mi padre lo demuestran a diario) pero absolutamen- te incomprensible (no recuerdo el m\u00e1s m\u00ednimo abrazo, el m\u00e1s m\u00ednimo beso o el m\u00e1s \u00ednfimo gesto de ternura entre mis padres).<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ya en este momento busco por encima de todo, sin saberlo, es descifrar el misterio que logra reunir a dos personas detr\u00e1s de la puerta cerrada de un dormitorio, lo que sucede entre ellos. Como en los cuentos infantiles, en los que lo maravilloso irrumpe de repente en lo real, en mi imaginaci\u00f3n la sexualidad es un proceso m\u00e1gico del que nacen milagrosamente los beb\u00e9s y que puede surgir de forma inesperada en la vida diaria, en formas a menudo indescifrables. El contacto, tanto provocado como accidental, con esa fuerza enigm\u00e1tica suscita muy pronto en la ni\u00f1a que soy una curiosidad persistente, y aterrorizada.<\/p>\n\n\n\n<p>En varias ocasiones me presento en la habitaci\u00f3n de mis padres, en plena noche, y me quedo en el marco de la puerta llorando o quej\u00e1ndome de que me duele la barriga o la cabeza, probablemente con el objetivo inconsciente de interrumpir su retozo y pillarlos con la s\u00e1bana hasta la barbilla y con expresi\u00f3n idiota, extra\u00f1amente culpable. De la imagen anterior, la de sus cuerpos entrelazados, no me ha quedado rastro. Como si se me hubiera borrado de la memoria.<\/p>\n\n\n\n<p>La directora de la escuela llama un d\u00eda a mis padres. Mi padre no va a verla. Es mi madre la que escucha, preocupada, el relato de mi vida diurna.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2014Su hija se cae de sue\u00f1o. Parece que no duerme por las noches. He tenido que pedir que le montaran un camastro al fondo de la clase. \u00bfQu\u00e9 sucede? Me ha hablado de discusiones muy violentas entre su padre y usted por las noches. Adem\u00e1s, una bedel me coment\u00f3 que V. sol\u00eda meterse en el ba\u00f1o de los ni\u00f1os a la hora del recreo. Le pregunt\u00e9 a V. qu\u00e9 estaba haciendo. Me contest\u00f3 con toda naturalidad: \u00abEs para ayudar a David a hacer pip\u00ed de pie. Le sujeto el pito\u00bb. Acaban de circuncidar a David y deb\u00eda de tener dificultades para\u2026 apuntar. No se preocupe, a los cinco a\u00f1os este tipo de juegos son muy normales. Solo quer\u00eda que estuviera informada.<\/p>\n\n\n\n<p>Un d\u00eda, mi madre toma una decisi\u00f3n irrevocable. Aprovechando mi estancia en un campamento de verano, que planific\u00f3 en secreto para llevar a cabo nuestra mudanza, deja a mi padre para siempre. Es el verano antes de empezar la primaria. Por las noches, una monitora, sentada en el borde de mi cama, me lee las cartas en las que mi madre me describe nuestro nuevo piso, mi nueva habitaci\u00f3n, mi nueva escuela y mi nuevo barrio; en definitiva, la nueva disposici\u00f3n de la que ser\u00e1 nuestra nueva vida cuando yo llegue a Par\u00eds. Desde lo m\u00e1s profundo del campo al que me ha mandado, entre los gritos de ni\u00f1os que se han asilvestrado en ausencia de sus padres, todo eso me parece muy abstracto. A la monitora se le humedecen muchas veces los ojos y se le quiebra la voz mientras me lee en voz alta esas cartas de mi madre falsamente alegres. Tras ese ritual nocturno, de vez en cuando sufro sonambulismo y me encuentran bajando la escalera de espaldas en direcci\u00f3n a la puerta de salida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los cuentos infantiles son una fuente de sabidur\u00eda. 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