{"id":83825,"date":"2020-10-06T14:17:00","date_gmt":"2020-10-06T19:17:00","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=83825"},"modified":"2020-10-06T14:17:03","modified_gmt":"2020-10-06T19:17:03","slug":"el-regreso-de-stalingrado-la-novela-que-el-regimen-sovietico-censuro","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/entretenimiento\/espectaculos\/el-regreso-de-stalingrado-la-novela-que-el-regimen-sovietico-censuro\/","title":{"rendered":"El regreso de \u2018Stalingrado\u2019, la novela que el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico censur\u00f3"},"content":{"rendered":"\n<p>Stalingrado, la gran obra del escritor y periodista Vasili Grossman, suma un cap\u00edtulo m\u00e1s a su particular trayectoria editorial. Tras haber sufrido la censura del r\u00e9gimen stalinista y el escarnio medi\u00e1tico de la prensa oficialista a principios de los a\u00f1os cincuenta, la novela tuvo que esperar a la muerte de Stalin para una nueva publicaci\u00f3n. Ninguna de las versiones que se publicaron desde entonces correspond\u00eda al manuscrito original que Grossman hab\u00eda redactado con el objetivo de narrar la batalla de Stalingrado durante la II Guerra Mundial.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras desenterrar el libro en 2011, Galaxia Gutenberg edita de nuevo una de las dos novelas que conforman su trabajo sobre uno de los episodios m\u00e1s cruentos de la guerra que, adem\u00e1s, le hab\u00eda afectado personalment:\u00a0como corresponsal en la contienda\u00a0pero tambi\u00e9n en lo personal, por el fallecimiento de su hijastro, miembro del Ej\u00e9rcito Rojo. Esta nueva edici\u00f3n se sustenta en el trabajo que Robert Chandler, traductor al ingl\u00e9s de Grossman, culmin\u00f3 en 2018. El lector podr\u00e1 identificar los fragmentos nunca publicados en color gris, frente al habitual negro de los textos de los libros.\u00a0<em>Babelia<\/em>\u00a0adelanta uno de esos cap\u00edtulos in\u00e9ditos.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p>Zina M\u00e9lnikova, amiga de Vera, viv\u00eda en el mismo edificio donde hab\u00edan alojado a Mostovsk\u00f3i. Era uno de los mejores inmuebles de la ciudad.<\/p>\n\n\n\n<p>La familia de Vera estaba descontenta por su amistad con Zina, pero a aqu\u00e9lla no le importaba lo que pudieran opinar sobre su amiga. A Vera le gustaba que Zina no desde\u00f1ara ning\u00fan trabajo, fregara suelos, lavara ropa y fuera capaz de alimentarse durante semanas s\u00f3lo con pan y t\u00e9 con tal de ahorrar lo suficiente para comprarse unos guantes de piel de cabrito o un par de medias de rejilla.<\/p>\n\n\n\n<p>Era ahorrativa y generosa a un tiempo. Era capaz de regalar su broche favorito a una amiga u organizar una fiesta con un fastuoso convite, aunque eso la obligara despu\u00e9s a alimentarse \u00fanicamente de patatas aderezadas con aceite vegetal durante un par de semanas.<\/p>\n\n\n\n<p>A Vera le gustaba que Zina no la tratara como a una muchacha que no entend\u00eda nada de la vida, sino que compartiera con ella los problemas de su vida conyugal y le pidiera consejo.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque Vera, por su manera de ser, se sent\u00eda ajena a todo lo que constitu\u00eda la vida de Zina, su naturaleza pura y transparente no le imped\u00eda mostrar inter\u00e9s por las pasiones de su amiga. Zina s\u00f3lo era tres a\u00f1os mayor que Vera, pero en comparaci\u00f3n con ella, parec\u00eda saberlo todo. Llevaba dos a\u00f1os casada y hab\u00eda estado varias veces en Mosc\u00fa, adem\u00e1s de haber vivido en Asia Central y en Rostov. Su marido trabajaba como apoderado de abastecimiento, raz\u00f3n por la que viajaba mucho por toda la regi\u00f3n y a menudo se desplazaba a K\u00faibishev, convocado por el Comisariado del Pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vera subi\u00f3 corriendo a la tercera planta y llam\u00f3 a la puerta.<\/p>\n\n\n\n<p>Zina le abri\u00f3 y, al verla, exclam\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1V\u00e9rochka, pareces preocupada! \u00bfQu\u00e9 te ha pasado?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfPuedo quedarme a dormir en tu casa?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Por supuesto, menuda pregunta, claro que s\u00ed. Mi marido est\u00e1 otra vez en K\u00faibishev. \u00bfTienes hambre?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>Zina invit\u00f3 a Vera a que se sentara en el sof\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Vera miraba a Zina mientras pon\u00eda la mesa, movi\u00e9ndose con presteza por el cuarto. Cada vez que pasaba por delante del armario de luna, se echaba una mirada breve en el espejo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No dejo de engordar \u2013coment\u00f3 Zina\u2013, desde que comenz\u00f3 la guerra todo el mundo ha adelgazado excepto esta desgraciada, imag\u00ednate.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Z\u00ednochka\u2026 \u2013dijo Vera en voz baja y rompi\u00f3 a llorar.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/cultura\/imagenes\/2020\/10\/02\/babelia\/1601647524_597896_1601652301_sumario_normal.jpg\" alt=\"El regreso de \u2018Stalingrado\u2019, la novela que el r\u00e9gimen sovi\u00e9tico censur\u00f3\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfQu\u00e9 te pasa? \u2013pregunt\u00f3 Zina, asustada.<\/p>\n\n\n\n<p>Vera dej\u00f3 de llorar y le explic\u00f3 aquello que no pod\u00eda ni quer\u00eda explicar a su familia.<\/p>\n\n\n\n<p>La noche del d\u00eda anterior el jefe del hospital hab\u00eda entregado a Vera la lista de los pacientes a los que se les dar\u00eda el alta. Vera llev\u00f3 la lista a la oficina para que hicieran los tr\u00e1mites correspondientes: a todos los que recib\u00edan el alta se los trasladaba en barco a Sar\u00e1tov desde donde, tras un reconocimiento, se les enviaba de regreso a sus respectivas unidades. Cuando por la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, al terminar su turno de guardia, Vera vio otra vez aquella lista, en la que constaban doce apellidos, se fij\u00f3 en que hab\u00edan a\u00f1adido a mano el apellido de V\u00edktorov. Ni siquiera tuvo tiempo de hablar con \u00e9l a solas. Corri\u00f3 a su habitaci\u00f3n para verlo, pero V\u00edktorov ya bajaba por las escaleras junto con los dem\u00e1s; en la calle les esperaba un autob\u00fas del hospital.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No est\u00e1 bien que \u00e9l sea el decimotercero en la lista \u2013observ\u00f3 Zina.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No es el decimotercero. Su apellido va antes que el del primero.<\/p>\n\n\n\n<p>Zina se sent\u00f3 en el sof\u00e1 al lado de Vera y empez\u00f3 a frotar los dedos de su amiga con las manos, como si \u00e9sta los tuviera helados. Luego dijo en el tono de un m\u00e9dico experimentado que hubiera decidido revelar la verdad a su paciente:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013S\u00e9 por experiencia lo duro que es eso, y no esperes que la cosa vaya a mejorar.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Me atormenta pensar que nunca m\u00e1s volver\u00e9 a verle! Mam\u00e1 me dijo hace unos d\u00edas: \u00abTe felicito, me he enterado de que tu amigo es un chico vulgar y poco culto\u00bb. \u00a1Imag\u00ednate! A ella le hubiera gustado que fuera un superdotado\u2026 Y yo odio a esos genios y coroneles tan guapos tanto como desprecio a las mujeres que se casan con ellos por inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013El amor no atiende a razones y nada deber\u00eda tener en cuenta\u2013opin\u00f3 Zina.<\/p>\n\n\n\n<p>Vera dijo entre l\u00e1grimas:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Ay, Z\u00ednochka, \u00bfy si no vuelvo a verle?<\/p>\n\n\n\n<p>Zina se qued\u00f3 pensando un rato y luego a\u00f1adi\u00f3 sin ton ni son:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013A quien no logro entender es a Yevguenia Nikol\u00e1yevna. \u00bfPor qu\u00e9 se viste como se viste? \u00a1Con su figura, su cara y ese maravilloso pelo podr\u00eda tener un aspecto impresionante!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Creo que se va a casar con un coronel \u2013coment\u00f3 Vera con una mueca.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, Zina no comprendi\u00f3 lo que su amiga hab\u00eda querido decir con aquello y, olvidando sus propias palabras acerca de lo irrazonable del amor, observ\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No me extra\u00f1a. El coronel le proporcionar\u00e1 un certificado que le permita esperar en la cola para conseguir leche para el beb\u00e9 mientras viva en alg\u00fan lugar como Cheli\u00e1binsk, por ejemplo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Bueno, \u00bfy qu\u00e9? \u2013replic\u00f3 Vera\u2013, no me importar\u00eda hacer cola para conseguir leche para mi beb\u00e9.<\/p>\n\n\n\n<p>Sinti\u00f3 el deseo irreprimible de ser madre, de tener un hijo de V\u00edktorov y de cuidarlo, cual una llamita en medio de la oscuridad de la noche, a pesar de las privaciones y las necesidades. El beb\u00e9 tendr\u00eda los ojos de su padre, su lenta sonrisa y el mismo cuello fino. Jam\u00e1s le hab\u00edan pasado por la cabeza semejantes ideas, de modo que aquel pensamiento puro, amargo y dulce a la vez, la avergonzaba y la alegraba. \u00bfAcaso hab\u00eda alguna ley que prohibiera a una muchacha amar y ser feliz? \u00a1No la hab\u00eda! No se arrepent\u00eda de nada, jam\u00e1s se arrepentir\u00eda. Hab\u00eda hecho lo que ten\u00eda que hacer. Zina, como si hubiera le\u00eddo sus pensamientos, le pregunt\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00bfEst\u00e1s embarazada?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No me lo preguntes \u2013se precipit\u00f3 a responder Vera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No te preocupes, soy mayor que t\u00fa y era s\u00f3lo un comentario&#8230; no es ninguna broma. \u00c9l es piloto, pueden abatirle en cualquier momento. \u00a1Ser\u00eda terrible que te quedaras sola con un beb\u00e9!<\/p>\n\n\n\n<p>Vera se cubri\u00f3 los o\u00eddos con las manos y dijo negando con la cabeza:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Tonter\u00edas! \u00a1No quiero o\u00edr nada!<\/p>\n\n\n\n<p>Estuvieron conversando hasta la medianoche. Luego Zina puso s\u00e1banas en el sof\u00e1 y dijo a Vera:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013Acu\u00e9state, necesitas descansar.<\/p>\n\n\n\n<p>Zina apag\u00f3 la luz.<\/p>\n\n\n\n<p>Por la ma\u00f1ana del d\u00eda siguiente, al llegar al hospital, Vera se asom\u00f3 a la habitaci\u00f3n de V\u00edktorov. En su antigua cama hab\u00eda un hombre moreno de ojos negros y cara consumida, por lo visto, armenio. Vera sinti\u00f3 una congoja insoportable, sali\u00f3 aprisa al pasillo y se acerc\u00f3 a la ventana junto a la que sol\u00eda encontrarse con V\u00edktorov antes de que le dieran el alta. El agua escamosa del Volga resplandec\u00eda, deslumbrante, a la luz del sol&#8230; \u00abA esta hora, es probable que el barco ya haya pasado Kamishin&#8230;\u00bb, pens\u00f3 Vera. El cielo estaba sereno y azul, el r\u00edo flu\u00eda indolente, las nubecitas brillantes parec\u00edan tan blancas, ligeras y ajenas al mundo&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p>De repente, al acordarse de Zhenia y de N\u00f3vikov, decidi\u00f3 que \u00e9stos llevaban una vida igual de mesurada, tranquila e impasible, ajenos a su confusi\u00f3n y pesadumbre. Aquel sentimiento de irritaci\u00f3n contra Zhenia y N\u00f3vikov no abandon\u00f3 a Vera hasta la noche. Incluso se alegr\u00f3 cuando, al regresar del hospital, sorprendi\u00f3 a Zhenia y al coronel en casa. Estaban sentados a la mesa; al parecer N\u00f3vikov acababa de llegar, pues a\u00fan sosten\u00eda su gorra de plato en la mano.<\/p>\n\n\n\n<p>Vera mir\u00f3 de hito en hito el rostro animado de Yevguenia Nikol\u00e1yevna. Quer\u00eda hacerle saber que exist\u00eda un amor que despreciaba la raz\u00f3n y el inter\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>Vera empez\u00f3 a relatarles una historia de antes de la guerra que Zina le hab\u00eda explicado la noche anterior. Trataba de una joven ingeniera que se hab\u00eda enamorado de un actor de una compa\u00f1\u00eda ambulante y hab\u00eda abandonado a su marido para huir con \u00e9l. Y lo hizo a pesar de que se estaba preparando para defender la tesis y de tener que superar much\u00edsimos obst\u00e1culos, pues el marido estaba desesperado y en el trabajo se resist\u00edan a dejarla marchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Tras escuchar aquella historia, Yevguenia Nikol\u00e1yevna se ech\u00f3 a re\u00edr y observ\u00f3:<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Qu\u00e9 vulgaridad!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1No es vulgaridad sino un amor verdadero! \u2013replic\u00f3 Vera, encolerizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Zhenia, visiblemente enfadada, dio un golpe con la cucharilla contra el borde de un vaso; el cristal tintine\u00f3, transmitiendo su emoci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013\u00a1Un romance de opereta! Se trata de un devaneo sin importancia, y t\u00fa lo llamas amor. \u00a1Qu\u00e9 disparate!<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras lo dec\u00eda, los ojos de Vera la miraban hoscos e insistentes. Ten\u00eda la boca abierta, como una ni\u00f1a peque\u00f1a, sorprendida por las palabras de Zhenia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No me sermonees, t\u00eda. T\u00fa no entiendes nada de eso \u2013dijo Vera.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2013No digas tonter\u00edas \u2013le insisti\u00f3 Zhenia con frialdad.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Stalingrado, la gran obra del escritor y periodista Vasili Grossman, suma un cap\u00edtulo m\u00e1s a su particular trayectoria editorial. Tras haber sufrido la censura del r\u00e9gimen stalinista y el escarnio medi\u00e1tico de la prensa oficialista a principios de los a\u00f1os cincuenta, la novela tuvo que esperar a la muerte de Stalin para una nueva publicaci\u00f3n. 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