{"id":84885,"date":"2020-11-12T13:29:10","date_gmt":"2020-11-12T18:29:10","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=84885"},"modified":"2020-11-12T13:29:12","modified_gmt":"2020-11-12T18:29:12","slug":"las-hijas-perdidas-de-la-india","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/destacadas\/las-hijas-perdidas-de-la-india\/","title":{"rendered":"Las hijas perdidas de la India"},"content":{"rendered":"\n<p>Nadie sabe d\u00f3nde est\u00e1n las ni\u00f1as que faltan en la aldea de Mahima, excepto la propia Mahima. La \u00faltima vez que vio a una de ellas, a la suya, sal\u00eda de su vientre como el aborto de una hija no querida.<\/p>\n\n\n\n<p>De las dem\u00e1s, nadie sabe.<\/p>\n\n\n\n<p>Faltan ni\u00f1as en esta remota aldea del Estado de Rajast\u00e1n, y en el pueblo vecino, y en toda la India, pero nadie las busca. No las conocen. La mayor\u00eda est\u00e1n muertas o no han nacido.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante las \u00faltimas tres d\u00e9cadas, millones de ni\u00f1as se han esfumado sin dejar rastro o han muerto antes de cumplir los seis a\u00f1os bajo la sospecha de haber sido arrancadas del vientre antes de nacer, asesinadas, vendidas, abandonadas, o hechas desaparecer por sus propios padres.<\/p>\n\n\n\n<p>El precio de criarlas ha convertido su vida en algo inviable.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Asesinato selectivo<\/h3>\n\n\n\n<p>Sentada en su despacho, en el exclusivo barrio de Lodhi Estate de Nueva Delhi, una funcionaria de Naciones Unidas dibuja un diagrama con los sectores de la sociedad involucrados en las desapariciones. \u201cSi te fijas, esta l\u00ednea pasa por las familias de esas chicas, el Gobierno, la polic\u00eda, los hospitales, la econom\u00eda. Todos est\u00e1n en esto y a nadie le importa\u201d, dice mientras conecta estos nombres trazando un c\u00edrculo sin salida.<\/p>\n\n\n\n<p>A finales de los a\u00f1os ochenta, unos informes sobre muertes de reci\u00e9n nacidas, con el cuello partido a las pocas horas de nacer, con leche envenenada o asfixiadas con s\u00e1banas empapadas, revelaron que se estaba llevando a cabo\u00a0un asesinato selectivo de ni\u00f1as en la India. En 1991, el censo nacional dispar\u00f3 las alarmas. Los datos oficiales mostraron que hab\u00eda 927 mujeres por cada 1.000 hombres, cuando la media mundial es de 952 por cada 1.000.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el paso de los a\u00f1os, las brutales muertes parecieron desaparecer gracias a programas de vigilancia sobre las embarazadas hasta el parto, o cunas instaladas en los hospitales para que los padres dejaran a las beb\u00e9s sin tener que aportar detalles. \u201cSi su beb\u00e9 es una molestia, d\u00e9jelo aqu\u00ed\u201d, se le\u00eda en algunos centros. Los casos de beb\u00e9s asesinadas disminuyeron, pero la poblaci\u00f3n de mujeres sigui\u00f3 cayendo: la llegada de las ecograf\u00edas a la India\u00a0hab\u00eda dado inicio a un nuevo sistema de selecci\u00f3n de sexo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/WojjewhSZET5W3PRTiK5VfafAZw=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/5BS2T5L6RBHPRAT7HXUNXSZOBA.jpg\" alt=\"Cr\u00edmenes contra mujeres en India por n\u00famero de v\u00edctimas\"\/><figcaption>Cr\u00edmenes contra mujeres en India por n\u00famero de v\u00edctimasMIGUEL MULAS (EFE) \/ EFE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>El censo de 1991 mostr\u00f3 que hab\u00eda 4,2 millones menos de ni\u00f1as que de ni\u00f1os con edades comprendidas entre los 0 y 6 a\u00f1os. La situaci\u00f3n empeor\u00f3 en el censo de 2001, que elev\u00f3 la diferencia a seis millones. En el \u00faltimo, realizado en 2011, el desequilibrio alcanz\u00f3 los 7,1 millones, seg\u00fan se\u00f1ala el Centro de Investigaci\u00f3n Global para la Salud (CGHR)\u00a0en un estudio publicado por\u00a0<em>The Lancet<\/em>. El Ministerio de Interior indio tambi\u00e9n public\u00f3 en junio el registro de nacimiento 2016-2018, el estudio m\u00e1s preciso de radio de sexo en el pa\u00eds hasta que se publique el censo de 2021, y los datos calculados en base a muestras de todo el pa\u00eds no son alentadores: nacen\u00a0897 ni\u00f1as por cada 1.000 varones.<\/p>\n\n\n\n<p>La selecci\u00f3n de ni\u00f1as se ha propagado por casi todo el pa\u00eds. En julio de 2019, los registros de nacimiento en 132 aldeas del distrito de Uttarkashi, a unos 300 kil\u00f3metros al norte de Nueva Delhi, dejaron a la vista la efectividad de la matanza: de los 216 beb\u00e9s nacidos en tres meses, todos eran varones.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Sangre de mi sangre<\/h3>\n\n\n\n<p>Lo que mat\u00f3 a la hija de Mahima fue una mezcla de mifepristone y misprostol, dos medicamentos disponibles en el mercado. Uno es conocido como \u201cla p\u00edldora del d\u00eda despu\u00e9s\u201d y el otro es un tratamiento para las \u00falceras g\u00e1stricas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEra una hembra, y yo quer\u00eda un var\u00f3n\u201d, dice Mahima protegida por la privacidad que le da su choza de barro. Morena y enjuta de carnes, la mujer de 26 a\u00f1os tiene los dedos ensangrentados por los piojos de su hijo que se van quedando pegados entre las manos. No se arrepiente de lo sucedido. En un rinc\u00f3n de la casa de una \u00fanica habitaci\u00f3n, en la que no entra la luz, est\u00e1n sus dos hijas mayores, de ocho y 10 a\u00f1os. La escuchan hablar sin saber que el motivo por el que est\u00e1n vivas es porque nacieron primero.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/A0GmdzW3BWJYe7_uLaL3zJIT0O4=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/GOL4HAIMTFHNDLSEHE5J5MQ7NE.jpg\" alt=\"Proporci\u00f3n de hombres y mujeres al nacer por territorio en India\"\/><figcaption>Proporci\u00f3n de hombres y mujeres al nacer por territorio en IndiaMIGUEL MULAS (EFE) \/ EFE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Mahima est\u00e1 convencida de que el sexo de los beb\u00e9s lo determina un patr\u00f3n con el que fue configurado el aparato reproductivo de cada mujer, y en su caso comprob\u00f3 que \u201clos ni\u00f1os nacen despu\u00e9s de tener dos ni\u00f1as\u201d. Por eso abort\u00f3 el que ser\u00eda su cuarto hijo, convencida de que era una mujer.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el uso del ultrasonido est\u00e1 permitido para examinar la evoluci\u00f3n de los fetos, la Ley de T\u00e9cnicas de Diagn\u00f3stico de Preconcepci\u00f3n y Prenatal de 1994 proh\u00edbe revelar el sexo del feto a las familias o solicitar ese servicio, con penas que van de los tres a los cinco a\u00f1os de c\u00e1rcel en caso de reincidencia. Pero la ley propici\u00f3 un nuevo nicho clandestino: m\u00e9dicos o profesionales con experiencia para utilizar los ultrasonidos comenzaron a cobrar bajo la mesa sumas de hasta 300 d\u00f3lares a cambio de hacer una se\u00f1al, un gesto, o poner una marca diminuta al borde de la receta para revelar el sexo a los padres.<\/p>\n\n\n\n<p>Mahima tuvo que recorrer 10 kil\u00f3metros a pie y subir luego al remolque de un tractor para llegar hasta el hospital p\u00fablico de la ciudad. \u201c\u00bfPor qu\u00e9 quieres hacer esto?\u201d, pregunt\u00f3 el doctor cuando entr\u00f3 a la consulta pidiendo un aborto. \u201cPorque no queremos tener ni\u00f1as\u201d, respondi\u00f3 la mujer, que jura que el m\u00e9dico no la examin\u00f3 para corroborar si su beb\u00e9 era una ni\u00f1a. A cambio de 600 rupias, o unos 8 d\u00f3lares, le dio la receta con la que le entregaron las medicinas para abortar. No obstante, el m\u00e9dico le propuso continuar con el embarazo y entregar la ni\u00f1a al hospital cuando naciera, pero el futuro de su hija era algo que no quer\u00eda dejar en manos de nadie. Las noticias de albergues que prostituyen, venden, o esclavizan a las chicas era una idea que torturaba a Mahima m\u00e1s que la propia muerte. \u201c\u00bfPero c\u00f3mo iba a entregar a mi hija? Me negu\u00e9, les dije que no pod\u00eda abandonarla. Es sangre de mi sangre\u201d, recuerda.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">En el nombre del padre<\/h3>\n\n\n\n<p>Si hubiera que marcar las casas en las que al menos una ni\u00f1a desapareci\u00f3, habr\u00eda que se\u00f1alar tambi\u00e9n la de Amisha, la esposa de un campesino con dos bueyes y media docena de cabras, distinguido por todos en el pueblo por su relativa holgura econ\u00f3mica. A ella se le ve tres veces al d\u00eda fuera de casa, cuando lleva a pastar a las cabras, o cuando sale a recoger agua de la bomba manual instalada en medio del campo. Su cuello estirado se mueve con el impulso con el que ondean los 30 litros que lleva sobre su cabeza.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de cargar los dos \u00faltimos c\u00e1ntaros para fregar los platos de la cena, se habr\u00e1 ganado el derecho a hacer cuanto quiera, que con frecuencia no es m\u00e1s que desenredar el cabello de su hijo. La melena larga y casi dorada de su hijo Ajay es una promesa que hizo a los dioses si su familia era bendecida con un var\u00f3n, un delf\u00edn para el legado de esta familia que pueda alumbrar el camino de la muerte a su padre. En el hinduismo, el hijo var\u00f3n, o el marido en el caso de la muerte de una mujer, son necesarios en el rito de cremaci\u00f3n para alcanzar la redenci\u00f3n.Para Amisha, tener al menos un var\u00f3n era la \u00fanica manera de asegurar el linaje de su marido y la salvaci\u00f3n de su alma<\/p>\n\n\n\n<p>La responsabilidad de Amisha con la descendencia de su familia es mucho mayor que la de Mahima. Al estar casada con el hijo \u00fanico de una familia de granjeros, tener al menos un var\u00f3n era la \u00fanica manera de asegurar el linaje de su marido y la salvaci\u00f3n de su alma. La esposa de este campesino tuvo dos varones, con tres ni\u00f1as intercaladas. Solo las dos primeras nacieron. La \u00faltima se qued\u00f3 entre un trapo viejo que contuvo la sangre del aborto provocado por la misma mezcla de mifepristone y misprostol que consigui\u00f3 Mahima. \u201cS\u00ed, lo hice\u201d, contesta con una media sonrisa cuando le preguntan si se deshizo de ella. Su marido cerr\u00f3 el trato con el doctor para que le diera los medicamentos a cambio de 14 d\u00f3lares por cada mes de embarazo. Estaba embarazada de tres meses.<\/p>\n\n\n\n<p>Si una esposa no es capaz de proporcionar hijos varones \u201ctiene que abandonar la casa\u201d, regresar con sus padres, y as\u00ed el esposo podr\u00e1 casarse de nuevo e intentar continuar la descendencia, explica Amisha para referirse a una norma no escrita a la que llama \u201cla presi\u00f3n del matrimonio\u201d. Mientras que las hijas dejan el hogar para ir a vivir con sus maridos, los varones est\u00e1n destinados a quedarse en casa con su esposa e hijos, cuidar de sus padres y los bienes familiares. Tener solo ni\u00f1as significar\u00eda la extinci\u00f3n de la familia.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">El precio de las hijas<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/11\/11\/album\/1605115534_423623.html\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/rdIKinJt2FcfF1KBOssw-PD7B_A=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/GPJX3EAJQNFVBKYWFI3XI36OAM.JPG\" alt=\"Varias mujeres adultas en Uttar Pradesh, India. Los matrimonios concertados y a la fuerza son una pr\u00e1ctica habitual en este pa\u00eds. Pincha en la imagen para ver la fotogaler\u00eda completa.\"\/><\/a><figcaption>Varias mujeres adultas en Uttar Pradesh, India. Los matrimonios concertados y a la fuerza son una pr\u00e1ctica habitual en este pa\u00eds. Pincha en la imagen para ver la fotogaler\u00eda completa.ASHISH ARORA (EFE)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cCriar a una hija es regar el huerto del vecino\u201d, dicta un popular refr\u00e1n indio que apunta directo al sistema de la dote, el pago que los padres hacen por el matrimonio de sus hijas. Ir\u00f3nicamente, las mujeres son las depositarias del honor familiar, y la dote es una muestra del estatus social que permite a los padres escoger entre los mejores pretendientes y hogares a los que pasar\u00e1n a pertenecer sus hijas. La dote es una de las principales razones por las que las ni\u00f1as son vistas como una carga, como una futura deuda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cYo re\u00fano la mitad, y el resto lo pedimos prestado a nuestros familiares. Cuando otra mujer de la familia se case, tendr\u00e9 que dar dinero para pagar lo que me dieron\u201d, detalla Mahima para explicar un sistema prohibido y penado por ley desde 1961, pero que supone una pr\u00e1ctica corriente.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay un monto estipulado, depender\u00e1 del estatus familiar. En poblados pobres la puja puede empezar en los 1.500 d\u00f3lares en forma de ganado, joyas, propiedades o tierra. El pago incompleto de la dote, y las presiones por m\u00e1s dinero por parte de la familia del novio, abren en ocasiones otra puerta a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>El informe m\u00e1s reciente de la Oficina Nacional de Registros Criminales (<a href=\"https:\/\/ncrb.gov.in\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">NCRB<\/a>), que recoge datos de 2018, revel\u00f3 que 7.277 mujeres fueron asesinadas por asuntos relacionados con la dote, lo que representa el 94 % de los 7.747 asesinatos de mujeres registrados ese a\u00f1o en la India. \u201cClaro que hay que pagar la dote, si no qu\u00e9 hombre va a aceptar casarse con una hija\u201d, razona una anciana que ha quedado sola despu\u00e9s de entregar a su \u00fanica hija.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La culpa, del agua<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/11\/11\/album\/1605115534_423623.html\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/Vd-couZAY_vApHOHXVHSuyW6_II=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/IFOL6GUGUZGXDGJAN3IN3TV7VQ.JPG\" alt=\"Una anciana sonr\u00ede. Uttar Pradesh, India. Pincha en la imagen para ver la fotogaler\u00eda completa.\"\/><\/a><figcaption>Una anciana sonr\u00ede. Uttar Pradesh, India. Pincha en la imagen para ver la fotogaler\u00eda completa.ASHISH ARORA (EFE)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>\u201cLa culpa es del agua\u201d, dice otra anciana de la aldea, que sabe que las ni\u00f1as tienen m\u00e1s probabilidades de morir si la tierra no es f\u00e9rtil. Con la falta de lluvia, las familias quedan a merced de bombas hidr\u00e1ulicas que apenas cubren necesidades elementales, mientras esperan la llegada del monz\u00f3n que una vez al a\u00f1o cubre los campos de verde.<\/p>\n\n\n\n<p>El resto del a\u00f1o, los hombres dejan el pueblo para buscar trabajo en la ciudad o como jornaleros en \u00e1reas con sistema de regad\u00edo. Aldeas como esta quedan habitadas solo por mujeres a las que se les tiene prohibido ir a trabajar por temor a que sean raptadas o que huyan en busca de un futuro mejor. \u201cSi tuvi\u00e9ramos al menos un pozo de agua, las mujeres podr\u00edan trabajar en casa cultivando vegetales, y los padres no tendr\u00edan ning\u00fan problema en tener m\u00e1s hijas\u201d, argumenta Biju, el suegro de Mahima. A Biju le falta una pierna que le amputaron por una gangrena. No trabaja, pero tiene cinco hijos varones que, como dicta la costumbre, cuidar\u00e1n de \u00e9l hasta su muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>A diferencia de lo que sucede en esta aldea, las tierras f\u00e9rtiles permiten una vida lo suficientemente pr\u00f3spera como para tener hijas. Muchos distritos han visto llegar esa prosperidad en la \u00faltima d\u00e9cada gracias a los sistemas de riego financiados por el Gobierno. Pero lo que parec\u00eda una soluci\u00f3n, ha agravado el problema. Los hijos de tierras verdes comenzaron a exigir dotes m\u00e1s altas para aceptar propuestas matrimoniales que vinieran de las zonas \u00e1ridas, haci\u00e9ndolo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil para las mujeres, explica la autora de&nbsp;<em>Haciendo desaparecer a las hijas<\/em>, Gita Aravamudan, que ha seguido durante a\u00f1os las pistas que llevan al feminicidio.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Qui\u00e9n controla el exterminio<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/11\/11\/album\/1605115534_423623.html\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/Y7v-i10h2hA9QDCHPtgUzAT_aDo=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/QK36CBROLJDGFD7E6TXRAAHWNA.JPG\" alt=\"Una ni\u00f1a de Uttar Pradesh, India. Pincha en la imagen para ver la fotogaler\u00eda completa. \"\/><\/a><figcaption>Una ni\u00f1a de Uttar Pradesh, India. Pincha en la imagen para ver la fotogaler\u00eda completa.&nbsp;ASHISH ARORA (EFE)<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En 1984, el investigador Sabu George se dio cuenta de que faltaban ni\u00f1as. Llevaba varios a\u00f1os estudiando en el sur de la India los problemas de nutrici\u00f3n en la infancia y lleg\u00f3 a la conclusi\u00f3n de que las estaban matando con abortos masivos, o justo al nacer, o m\u00e1s tarde, priv\u00e1ndolas de alimento. Desde entonces ha dedicado su vida a destapar este exterminio. Durante los primeros a\u00f1os sigui\u00f3 el embarazo de m\u00e1s de mil mujeres en el Estado de Haryana, la regi\u00f3n con el peor ratio de sexo de toda la India, donde descubri\u00f3 un proceso de selecci\u00f3n que se gestaba en cada vivienda.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cHist\u00f3ricamente la discriminaci\u00f3n de las ni\u00f1as en la India se debi\u00f3 a la negligencia intencional en el parto, o a que las ni\u00f1as recib\u00edan menos leche, menos alimentos de buena calidad, menos cuidados, menos atenci\u00f3n m\u00e9dica. Pero lo que hemos visto en los \u00faltimos 20 a\u00f1os es la eliminaci\u00f3n en la etapa del feto\u201d, explica.<\/p>\n\n\n\n<p>Regresamos con George a Haryana. All\u00ed intenta conversar con las familias de uno de los distritos con mayor escasez de mujeres, donde niegan de manera rotunda la pr\u00e1ctica. George, pragm\u00e1tico, apunta a los m\u00e9dicos y&nbsp;<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2002\/06\/05\/sociedad\/1023228005_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">a las ecograf\u00edas como la causa del problema<\/a>, lo que es a\u00fan m\u00e1s grave, a su juicio, que el hecho de que una ni\u00f1a no sea deseada. Si una madre da a luz sin saber el sexo, \u201cla ni\u00f1a recibe al menos la oportunidad de nacer, y por su capacidad de supervivencia tendr\u00e1 otra oportunidad\u201d. Si la eliminas en la etapa fetal no hay oportunidad ni resistencia, subraya. Esto descubri\u00f3 a algunos m\u00e9dicos que \u201cdeterminar el sexo de una ni\u00f1a y eliminarla era una mina de oro\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El secretario general de la Asociaci\u00f3n de Radiolog\u00eda de la India, Rajeev Singh, aborda el tema sin tapujos y asegura que el pa\u00eds ha dise\u00f1ado un sistema para culpar a la persona equivocada. El problema, asegura, es que \u201ctodos, incluido el Gobierno, dicen que se est\u00e1n ocupando del problema, pero en realidad no quieren y no llegan a la base del problema\u201d. \u201cLa pregunta es: \u00bfqui\u00e9nes son estos m\u00e9dicos detr\u00e1s de la selecci\u00f3n de ni\u00f1as?\u201d, al tiempo que recuerda que al mismo tiempo que se prohibi\u00f3 revelar el sexo en los ultrasonidos, el Gobierno permiti\u00f3 a los ginec\u00f3logos practicar ecograf\u00edas. As\u00ed que \u201ca un ginec\u00f3logo se le da el poder de hacer ultrasonido, y tambi\u00e9n tiene la capacidad legal de practicar abortos. Todo se vuelve muy f\u00e1cil\u201d, lamenta. El Gobierno indio ha declinado la invitaci\u00f3n de Efe para hablar de esta situaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Un pa\u00eds sin mujeres<\/h3>\n\n\n\n<p>En sociedades como la india, la desproporci\u00f3n en el n\u00famero de mujeres plantea un futuro incierto. Tiene consecuencias a largo plazo, \u201cconduce a m\u00e1s violencia sistem\u00e1tica contra ellas\u201d y, entre otros aspectos, a una mayor competencia para encontrar pareja, explica la soci\u00f3loga e investigadora Katharina Poggendorf-Kakar.<\/p>\n\n\n\n<p>La autora de&nbsp;<em>Mujeres en la India<\/em>, que dedica un cap\u00edtulo a \u201clas ni\u00f1as perdidas\u201d, cita como ejemplo su tr\u00e1fico hacia otras regiones para ser vendidas. Seg\u00fan esta investigadora de origen alem\u00e1n, radicada en la India, \u201clas esposas compradas a veces se comparten con otros miembros masculinos de la familia del esposo\u201d, lo que agrava la violencia hacia unas mujeres que est\u00e1n lejos de su hogar y dependen exclusivamente de su \u201cfamilia pol\u00edtica\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>A ello se suma su explotaci\u00f3n como esclavas sexuales. \u201cSe les llama novias esclavas. Los&nbsp;<em>zaminders&nbsp;<\/em>(propietarios de tierras) generalmente las casan con uno de sus trabajadores, pero tambi\u00e9n son explotadas sexualmente por el propietario de la tierra\u201d. As\u00ed, insiste la soci\u00f3loga, aunque la muerte de muchas mujeres comienza en el vientre materno, el riesgo de que las hagan \u201cdesaparecer\u201d les persigue hasta su vejez. Es una \u201cnegligencia sistem\u00e1tica\u201d contra ellas.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Tr\u00e1fico de novias<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/WIu83Twqq_TD-w91Mt2SlxcCOk8=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/ABL6DU4DH5F75DPXEV772MZTXQ.jpg\" alt=\"Secuestros en India con el objetivo de forzar un matrimonio.\"\/><figcaption>Secuestros en India con el objetivo de forzar un matrimonio.MIGUEL MULAS (EFE) \/ EFE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Cuando se publicaron los datos del censo nacional de 2001, Hasina iba de camino a Haryana, un Estado agr\u00edcola al norte de Nueva Delhi con la peor ratio de sexo de todo el pa\u00eds: 861 mujeres por cada 1.000 hombres. Su llegada y la de otras muchas ni\u00f1as fue una consecuencia directa de estos n\u00fameros. Todas viajaron para suplir la falta de mujeres, para convertirse en esposas. Todas eran de Estados pobres como Bihar, Assam o Bengala. Hasina se refiere a ellas como \u201clas hermanas traficadas\u201d. Ante la falta de mujeres, las familias comenzaron a pagar a quien pudiera traer alguna. La necesidad abri\u00f3 un nuevo mercado: el tr\u00e1fico de novias.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan el \u00faltimo informe de la Oficina Nacional de Registros Criminales, al menos 34.923 mujeres fueron secuestradas en 2018\u00a0para ser casadas a la fuerza, m\u00e1s de 95 al d\u00eda. Hasina le cost\u00f3 a su marido 12.000 rupias, unos 170 d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cTe compr\u00e9. Te compr\u00e9 de la misma manera que habr\u00eda comprado un b\u00fafalo\u201d, le grita su marido en cada pelea para recordarle que no es m\u00e1s que una&nbsp;<em>paro<\/em>, una&nbsp;<em>molki<\/em>, lo que se puede traducir libremente del dialecto regional haryanvi como \u201cuna mujer comprada\u201d.&nbsp;<em>Paro<\/em>&nbsp;fue la primera palabra que aprendi\u00f3 del haryanvi.Es bueno comprar una novia si un hombre la necesita. Si no fuera as\u00ed \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda sido de m\u00ed?BASANTI, MUJER BANGLADES\u00cd<\/p>\n\n\n\n<p>Su marido no hab\u00eda sido el primer comprador. Lleg\u00f3 a Nueva Delhi con 12 a\u00f1os de la mano de un \u201cintermediario\u201d, un hombre que la convenci\u00f3 de que la llevar\u00eda a la capital de paseo y que sus padres le hab\u00edan dado permiso. \u201cCuando me di cuenta ya est\u00e1bamos en Delhi\u201d, recuerda la mujer de 32 a\u00f1os. La puerta est\u00e1 abierta y nadie la detiene, pero para ella ya no hay vuelta atr\u00e1s. No se puede rescatar a una&nbsp;<em>paro<\/em>, dice. De hecho, su padre la encontr\u00f3 hace 15 a\u00f1os, pero como ya estaba casada, regresar a su hogar supondr\u00eda un deshonor para la familia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEs bueno comprar una novia si un hombre la necesita. Si no fuera as\u00ed \u00bfqu\u00e9 habr\u00eda sido de m\u00ed?\u201d, explica otra mujer, la banglades\u00ed Basanti, a la que compraron hace m\u00e1s de 20 a\u00f1os para cuidar a un anciano enfermo en Haryana. A ella la secuestr\u00f3 una amiga de la familia que acostumbraba a visitarles para ver la televisi\u00f3n. La vendi\u00f3 por 6.000 rupias, unos 84 d\u00f3lares. Esto le salv\u00f3 la vida, dice. En aquel momento hab\u00eda enviudado y ten\u00eda cinco meses de embarazo, un estado que pod\u00eda haberla condenado a vivir en la miseria.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">La superviviente<\/h3>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2020\/11\/11\/album\/1605115534_423623.html\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/38oZgQmF-q2GI2VSRf6AelS6y54=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/QP5GS2BALZFKDMKYK7C77IIJQU.JPG\" alt=\"Sita se recupera en un hospital de Uttar Pradesh (India). Ella es un beb\u00e9 que sobrevivi\u00f3 tres d\u00edas enterrada viva en una tinaja a un metro de profundidad. Cuando la encontraron pesaba poco m\u00e1s de un kilo.  Pincha en la imagen para ver la fotogaler\u00eda completa. \"\/><\/a><figcaption>Sita se recupera en un hospital de Uttar Pradesh (India). Ella es un beb\u00e9 que sobrevivi\u00f3 tres d\u00edas enterrada viva en una tinaja a un metro de profundidad. Cuando la encontraron pesaba poco m\u00e1s de un kilo. Pincha en la imagen para ver la fotogaler\u00eda completa.&nbsp;INDIRA GUERRERO (EFE) \/ EFE<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>En el principal crematorio de Bareilly, en el Estado norte\u00f1o de Uttar Pradesh, eran las seis de la tarde cuando se escuch\u00f3 un llanto que sal\u00eda de la tierra. A esa hora ya se hab\u00edan ido los trabajadores y Babu Ram, el vigilante, pidi\u00f3 a un vecino de la zona, Aakash Kumar, que cavara una tumba para que un matrimonio pudiera enterrar a su beb\u00e9, nacida muerta. \u201cEstaba cavando cuando la pala toc\u00f3 una vasija de barro y entonces comenzamos a o\u00edr el llanto\u201d, dice el improvisado enterrador, de 17 a\u00f1os, junto a la peque\u00f1a fosa todav\u00eda abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>El joven se asust\u00f3, pens\u00f3 que eran los esp\u00edritus del crematorio que no lograban conseguir el descanso. El matrimonio mir\u00f3 el cad\u00e1ver de su hija en brazos, pero no, el llanto ven\u00eda de la tierra, de una vasija de barro tan peque\u00f1a que cab\u00eda en una bolsa de la compra. \u201cCuando sac\u00f3 la pala y arrastr\u00f3 hacia afuera la bolsa con la vasija, el llanto volvi\u00f3 a empezar y el chico escap\u00f3 corriendo\u201d, recuerda el guarda. \u201cEra una beb\u00e9\u201d, explica el vigilante, que abri\u00f3 la vasija y\u00a0encontr\u00f3 a una ni\u00f1a que apenas superaba los 1.200 gramos.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cr\u00edmenes contra ni\u00f1os pasan con cierta frecuencia, admite un jefe policial que no quiso revelar su nombre. \u201cApenas hace una semana encontramos un beb\u00e9 muerto dentro de un inodoro\u201d. La polic\u00eda ha acudido varias veces al terrapl\u00e9n detr\u00e1s de las pilas de cremaci\u00f3n donde la beb\u00e9 fue encontrada. El lugar es f\u00e1cil de reconocer porque los trozos de la vasija contin\u00faan all\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cMientras no sepamos qui\u00e9n es la madre, ser\u00e1 dif\u00edcil saber por qu\u00e9 alguien hizo esto\u201d, dice uno de los agentes. \u201cYo creo que fue enterrada viva porque es ni\u00f1a\u201d, dice Aakash, que no precisa de una investigaci\u00f3n policial. Tras dos semanas en el hospital, las enfermeras han comenzado a llamarla \u201cbeb\u00e9 Sita\u201d, como la abnegada esposa del dios Rama, una de las principales figuras femeninas dentro del hinduismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Un, dos, tres, cuatro, cinco, repite hasta en cuatro ocasiones el doctor Ravi Khanna para contar las veces que unta y frota el antibacterial con el que esteriliza sus manos antes de levantar el pl\u00e1stico que cubre la incubadora de Sita. \u201cEs una luchadora. Estuvo bajo tierra entre dos d\u00edas y medio y tres d\u00edas\u201d, dice el pediatra. La beb\u00e9 pudo sobrevivir a casi un metro de profundidad porque en la vasija qued\u00f3 acumulado ox\u00edgeno y permaneci\u00f3 en un estado de semihibernaci\u00f3n, \u201ccomo un oso\u201d. El \u201cmilagro\u201d fue que viviera sin agua.<\/p>\n\n\n\n<p>El doctor descarta la selecci\u00f3n de varones y asegura, mientras repasa una veintena de incubadoras, que all\u00ed \u201chay ni\u00f1os de ambos sexos\u201d. \u201cAunque, espera\u201d, dice. \u201cBueno en este momento, s\u00ed, Sita es la \u00fanica ni\u00f1a\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Reportaje escrito con la colaboraci\u00f3n de Ujwala P. y Atul Vohra. Editado por Moncho Torres y Javier Mar\u00edn (EFE). Los nombres de las mujeres entrevistadas y sus lugares de residencia han sido cambiados por razones de seguridad.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong>&nbsp;elpa\u00eds<br><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Nadie sabe d\u00f3nde est\u00e1n las ni\u00f1as que faltan en la aldea de Mahima, excepto la propia Mahima. La \u00faltima vez que vio a una de ellas, a la suya, sal\u00eda de su vientre como el aborto de una hija no querida. De las dem\u00e1s, nadie sabe. 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