{"id":85297,"date":"2020-11-23T14:23:42","date_gmt":"2020-11-23T19:23:42","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=85297"},"modified":"2020-11-23T14:23:44","modified_gmt":"2020-11-23T19:23:44","slug":"morir-o-jugar-al-futbol-la-infancia-elegida-de-los-ninos-del-centro-de-ciudad-de-mexico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/destacadas\/morir-o-jugar-al-futbol-la-infancia-elegida-de-los-ninos-del-centro-de-ciudad-de-mexico\/","title":{"rendered":"Morir o jugar al f\u00fatbol, la infancia elegida de los ni\u00f1os del centro de Ciudad de M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mataron a balazos a su hermano una noche en la puerta de su vecindad. Su primo de 19 a\u00f1os se agrieta en la c\u00e1rcel del Oriente acusado de pertenecer a una banda de secuestradores. Sus compa\u00f1eros del colegio y amigos del barrio desfilan en motos que despliegan a su paso un olor a marihuana y a perfume de se\u00f1or, con tenis nuevos y ropa de marca. Trabajan para este o aquel, son sus ahijados y se sienten inmortales. Muchos tienen menos de 15 a\u00f1os, los llaman los\u00a0<em>Dieciochos<\/em>, se paran en una esquina con una radio y avisan a sus patrones de los movimientos de la banda contraria o la polic\u00eda. \u201cAbre\u201d, \u201cLimpia\u201d, \u201cCierra\u201d, \u201cTira [polic\u00eda]\u201d, 500 pesos al d\u00eda, unos 25 d\u00f3lares (casi 21 euros). Ni siquiera es el dinero. Es el atractivo del poder que seduce a cientos de adolescentes que pueblan las calles de uno de los barrios m\u00e1s conflictivos\u00a0del centro de la capital mexicana, Tepito, pero tambi\u00e9n de las colonias aleda\u00f1as. En este punto de la ciudad, seguir siendo ni\u00f1o supone un ejercicio de conciencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Han le\u00eddo en Facebook las noticias de las \u00faltimas semanas. Dos j\u00f3venes como ellos, de 12 y 14 a\u00f1os,\u00a0descuartizados en una carretilla a unas cuadras del Z\u00f3calo\u00a0de la capital la madrugada del D\u00eda de Muertos. Los arrastraba, presuntamente, otro ni\u00f1o. Una semana despu\u00e9s, tambi\u00e9n en el centro, el\u00a0cad\u00e1ver de un joven de 14 a\u00f1os retorcido en una maleta. Los sospechosos, otros dos chicos de 15 a\u00f1os. Los focos se han girado hacia ellos, protagonistas estos d\u00edas del horror de la violencia a unas calles de la sede del Gobierno de M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Ciudad de M\u00e9xico\u00a0murieron asesinados 63 adolescentes, de entre 10 y 19 a\u00f1os, el a\u00f1o pasado. Y Unicef ha alertado de que en el pa\u00eds esta macabra cifra asciende a cuatro al d\u00eda. Ese a\u00f1o se convirti\u00f3 en uno de los m\u00e1s violentos para la infancia en la historia del pa\u00eds. Y la organizaci\u00f3n Red por los Derechos de la Infancia en M\u00e9xico (Redim) calcula que entre 35.000 y 40.000 menores de edad pueblan las filas el crimen organizado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La jefa de Gobierno de la capital, Claudia Sheinbaum,\u00a0se\u00f1al\u00f3 desde un principio al narco\u00a0como responsable de reclutar menores para sus luchas intestinas. Sus palabras, presuntos asesinos y presuntos narcomenudistas, resuenan en las cabezas de sus familias y repiten los vecinos, denunciando la simplificaci\u00f3n de la tragedia; a veces olvidando que en este punto de la ciudad un ni\u00f1o tiene a la misma distancia una pelota de f\u00fatbol que un fardo de marihuana para vender. Cuatro adolescentes de Tepito, con el consentimiento de sus familias, relatan por qu\u00e9 ellos eligen seguir jugando.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Oswald Haziel Hern\u00e1ndez, 13 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/QE1bTq6ERzxl6BlLBS4OM8eeAqY=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/YQ6O4SWNQVFZVHLPGUBQVQDPGY.jpg\" alt=\"Oswald Hern\u00e1ndez, al lado de la puerta de una vecindad del barrio de Tepito, en el centro de la capital.\"\/><figcaption>Oswald Hern\u00e1ndez, al lado de la puerta de una vecindad del barrio de Tepito, en el centro de la capital.SEILA MONTES<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Viste una gorra enorme, como de beisbolista, y una camiseta de baloncesto que le llega hasta abajo de la cadera. Es un chico alto y fuerte, con esas maneras de chico de barrio bravo de la capital que se diluyen r\u00e1pidamente ante la presencia de su madre. Nadie que realmente lo conoce dir\u00eda que es un ni\u00f1o t\u00edmido, pero ante una grabadora se encoge y se recuerda a s\u00ed mismo que solo tiene 13 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Yo vi eso en el&nbsp;<em>Feis<\/em>&nbsp;[Facebook], tengo un amigo que les hablaba\u2026 Me imagin\u00e9 ah\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando le preguntan por primera vez, quiere estudiar para ser mec\u00e1nico de aviones, como su hermano mayor. \u201cMi t\u00edo trabaja en el aeropuerto y me podr\u00eda colocar\u201d, cuenta. Pero si se le pregunta por segunda vez, \u00e9l lo que quiere es ser cantante de banda. Escucha los nuevos corridos que encienden a su generaci\u00f3n, los tumbados, una mezcla de hip-hop y norte\u00f1o tradicional, cuyo m\u00e1ximo exponente e \u00eddolo universal de muchos j\u00f3venes mexicanos es Natanael Cano, otro joven precoz de 19 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cCuando mi mam\u00e1 tuvo dificultades econ\u00f3micas, yo s\u00ed pens\u00e9 en meterme a eso. Le dije a ella que yo pod\u00eda ayudar. Pero se puso muy triste y me dijo que no, que yo lo que ten\u00eda que hacer era estudiar y salir de aqu\u00ed, conocer otros lugares, a lo mejor otros pa\u00edses\u2026\u201d. Mientras habla, un grupo de unos 12 agentes de la polic\u00eda local persiguen jadeantes a otro joven que es mucho m\u00e1s r\u00e1pido entre los puestos de ropa y pel\u00edculas pirata. El chico arroja un celular hacia los polic\u00edas y escapa. \u201cA veces se hace as\u00ed, para ganar tiempo. Muchas veces solo quieren quitarte lo que traes, qui\u00e9n sabe si \u00e9l tra\u00eda otra cosa\u201d, comenta un primo suyo ante la escena.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A muchos de los que vigilan desde las esquinas los conocen desde que eran muy peque\u00f1os de jugar al f\u00fatbol en el patio de la vecindad. Con sus nuevos trabajos, ya no se juntan como antes los 20 ni\u00f1os junto a una pelota de f\u00fatbol ante los balcones de sus casas. Algunos fingen ser adultos de golpe. \u201cOtros han tenido hijos\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Dorian Arturo Jim\u00e9nez, 16 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/_CNtWK5d3k7YuNkbuXYAUZt2Tco=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/NZRQ3KXJ4VDQJPXFCUT75ZWA2I.jpg\" alt=\"Dorian Arturo Jim\u00e9nez en la calle Matamoros de Tepito.\"\/><figcaption>Dorian Arturo Jim\u00e9nez en la calle Matamoros de Tepito.SEILA MONTES<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dorian es alto y flaco, viste unos&nbsp;<em>jeans<\/em>&nbsp;grises desgastados que coloca exactamente al borde del coxis para mostrar, cuando levanta los brazos, la goma de unos calzoncillos de dibujos animados. Lleva un pendiente de aro dorado que atraviesa el orificio izquierdo de su nariz puntiaguda y aunque tiene un semblante serio, al caer la noche en este barrio bravo de la ciudad se acerca a una bocina que retumba una base de reguet\u00f3n y le hace mover las caderas y los hombros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un amigo suyo se burla de \u00e9l. Dorian se frena en seco y recuerda que lo est\u00e1n mirando. Hace unos meses que dej\u00f3 la secundaria cuando iba a entrar a la&nbsp;<em>prepa<\/em>&nbsp;(bachiller). \u201cNo me gustaba, reprob\u00e9 todas las materias, lo m\u00edo es trabajar y tener algo de dinero para mis cosas cada semana\u201d, explica. Con su bici de monta\u00f1a se recorre los barrios aleda\u00f1os, como Pe\u00f1a y Pe\u00f1a, La plaza de los chinos, repartiendo mojitos y otros c\u00f3cteles en unas bolsas de pl\u00e1stico que atraviesan con un popote (pajita) sus clientes y le dejan algunas propinas. Gana como unos 250 pesos cada d\u00eda, unos 12 d\u00f3lares (unos 10,4 euros).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En el puesto donde se preparan las bebidas, lo acompa\u00f1a otro amigo de la infancia, Sergio Cort\u00e9s, de 14 a\u00f1os. \u201cM\u00edralo, parece que no rompe un plato, pero\u2026\u201d, apunta Dorian sobre \u00e9l y simula que le propina un pu\u00f1etazo como saludo. Sergio pasa las ma\u00f1anas en el puesto de su amigo porque \u201cno hay otra cosa que hacer\u201d, dice mientras levanta los hombros resignado. Los colegios siguen cerrados y la \u00fanica opci\u00f3n que tienen estos d\u00edas los maestros de escuelas p\u00fablicas como la suya es rezar para que j\u00f3venes como \u00e9l entreguen sus tareas&nbsp;<em>on line,<\/em>&nbsp;la mayor\u00eda de ellos, a trav\u00e9s del celular. \u201cYa la hice\u201d, miente Sergio ante la mirada burlesca de Dorian.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cA veces me dicen que no voy a llegar a nada. Ni los escucho\u201d, sentencia Sergio. No tiene claro qu\u00e9 quiere estudiar, ni siquiera si lo har\u00e1. Cree que lo m\u00e1s f\u00e1cil en el barrio es poner un puesto y continuar el legado familiar de comerciante, de abarrotes, de ferreter\u00eda, de perfumes, de ropa de beb\u00e9, lo que salga m\u00e1s rentable en cada momento. Desde muy peque\u00f1o entendi\u00f3 que vender, para chicos como \u00e9l en Tepito, es mucho m\u00e1s que un trabajo con una compensaci\u00f3n econ\u00f3mica, es un estilo de vida. As\u00ed muchos aprenden antes a vender un chicle a una vecina que a hablar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Dorian tiene que darle a su madre una parte de lo que recauda cada mes para ayudarla con sus gastos. Pero echando cuentas, cree que pronto podr\u00e1 alquilar un cuarto solo. \u201cMe quedo en el barrio, a m\u00ed me gusta mucho vivir aqu\u00ed\u201d. Pues Dorian, como muchos j\u00f3venes de\u00a0este entresijo de calles dispuestas para el comercio legal o ilegal, se siente orgulloso de ser de Tepito. \u201cA veces se piensan que todos somos delincuentes, pero me vale. A veces me gusta que nos vean as\u00ed, nos respetan porque somos del barrio\u201d, se\u00f1ala ri\u00e9ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Emmanuel Espinosa, 17 a\u00f1os<\/strong><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/aGqDwyjU7GJgaf_oDfMsZ1wYZdk=\/1500x0\/cloudfront-eu-central-1.images.arcpublishing.com\/prisa\/A66USY5QGBFZ7LKGTPUAZW3BZ4.jpg\" alt=\"Emmanuel Espinosa, junto a un grafiti en el centro del barrio.\"\/><figcaption>Emmanuel Espinosa, junto a un grafiti en el centro del barrio.SEILA MONTES<\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u2014Me dicen El Matadito, porque estudio y no me meto en problemas. No me importa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Emmanuel se prepara para ser ingeniero automotriz y este a\u00f1o est\u00e1 a punto de convertirse en el \u00fanico de su grupo de amigos que termina el bachiller. \u201cS\u00ed me hacen la burla, a lo mejor yo tuve una vida diferente, tuve suerte, otra educaci\u00f3n\u2026\u201d, explica cerca de su casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Recuerda c\u00f3mo unos hombres \u201cya grandes\u201d ven\u00edan a recoger a su amigo de su casa para llev\u00e1rselo al negocio del narco. \u201cAs\u00ed se dice: que es f\u00e1cil entrar, pero muy dif\u00edcil salir. Cuando mi amigo quiso dejarlo, ten\u00eda demasiadas deudas, hab\u00eda perdido mucha droga y les deb\u00eda mucho dinero\u201d, cuenta Emmanuel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este joven con el flequillo te\u00f1ido de mechas rubias considera que es \u201cdemasiado miedoso\u201d para un trabajo que adem\u00e1s nunca le ha atra\u00eddo. \u201cSiempre he sido muy reservado y me la he pasado en la escuela. Iba por la tarde y llegaba en la noche\u201d, cuenta. Y tiene muy claro que en esta vida nada sale gratis, como le repet\u00eda su madre, que trabaja en un restaurante del sur de la ciudad. \u201cDe qu\u00e9 sirve ganar dinero y estar oculto, no poder gastarlo de forma libre, para m\u00ed es un pensamiento tonto\u201d, resume.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es consciente de que su caso no representa la t\u00f3nica general de muchos j\u00f3venes en el centro de la ciudad, donde ni siquiera es necesario desplazarse del mismo edificio de vecinos para entrar en el narco. \u201cSi quieres tener dinero r\u00e1pido nada m\u00e1s vas al punto [tienda de droga], les dices que te quieres hacer de ellos y es dinero que est\u00e1 ah\u00ed, te apadrinan, te mueven\u2026 Es muy sencillo\u201d, y se\u00f1ala con el dedo la puerta de una vecindad a unos pasos de donde se encuentra. La misma donde un grupo de ni\u00f1os juega al f\u00fatbol en estos d\u00edas de escuela&nbsp;<em>on line.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde el centro del patio, bajo s\u00e1banas y edredones tendidos, los que todav\u00eda siguen siendo ni\u00f1os patean el bal\u00f3n. En las esquinas, unas c\u00e1maras de videovigilancia controlan el acceso a lo que esconde tambi\u00e9n este espacio: pisos de distribuci\u00f3n de droga. Todo en una misma corrala de vecinos. Un laberinto de callejones amurallados que serpentean unas motos r\u00e1pidas, manejadas por miradas amenazantes y manos todav\u00eda peque\u00f1as. Los mataditos frente a los chingones. Un retrato a peque\u00f1a escala de la infancia elegida por los ni\u00f1os del centro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuente:<\/strong>&nbsp;elpa\u00eds\n\n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mataron a balazos a su hermano una noche en la puerta de su vecindad. 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