{"id":89434,"date":"2021-04-01T12:41:27","date_gmt":"2021-04-01T17:41:27","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=89434"},"modified":"2021-04-01T12:41:29","modified_gmt":"2021-04-01T17:41:29","slug":"las-pertenencias-que-los-migrantes-llevan-y-dejan-al-cruzar-la-frontera","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/internacionales\/las-pertenencias-que-los-migrantes-llevan-y-dejan-al-cruzar-la-frontera\/","title":{"rendered":"Las pertenencias que los Migrantes llevan y dejan al cruzar la frontera"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">ROMA, Texas&nbsp;\u2014&nbsp;&nbsp;El zapato enlodado de un ni\u00f1o peque\u00f1o. Una billetera vac\u00eda.<br>Un cepillo para el cabello color rosa. Una l\u00ednea de las Sagradas Escrituras escrita en un papel.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Estas y otras posesiones brotan en el camino de tierra que viaja cuesta arriba desde el R\u00edo Grande. Cubiertas r\u00e1pidamente de polvo, son cosas que llevaron y dejaron caer las madres, los padres y los ni\u00f1os, como el peque\u00f1o cuya ropa interior de Batman -talla 6- yac\u00eda en un claro m\u00e1s all\u00e1 de un matorral.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Certificados de nacimiento; n\u00fameros de tel\u00e9fono garabateados. Objetos preciados transportados durante semanas a lo largo de cientos de millas. Estos tambi\u00e9n quedan dispersos a lo largo del camino de los migrantes; sus pasos silenciosos en la noche despu\u00e9s de haber cruzado el r\u00edo. Pero lo que m\u00e1s brilla son las pulseras de pl\u00e1stico -un arco iris de amarillo, gris, rojo y azul que se extiende entre la maleza-, algunas ce\u00f1idas para adaptarse a los brazos m\u00e1s peque\u00f1os. Muchas est\u00e1n impresas con una sola palabra: entrega. El c\u00f3digo de los contrabandistas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Este mes, los traficantes mexicanos han transportado a muchas familias y ni\u00f1os no acompa\u00f1ados, especialmente de Centroam\u00e9rica, a trav\u00e9s del r\u00edo, en balsas, y por el Valle del R\u00edo Grande, en Texas. Las pulseras son colocadas a los migrantes como prueba de pago; son las claves de los migrantes para un paso seguro, y quienes no las tienen dicen que fueron secuestrados por traficantes y retenidos hasta que familiares o amigos acordaron pagar su tarifa, al menos $6.000 d\u00f3lares.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Las pulseras cuelgan de los arbustos como extra\u00f1os adornos. Algunos de quienes las usaron ser\u00e1n enviados de regreso a M\u00e9xico. Otros morir\u00e1n tratando de encontrar un hogar en una nueva tierra.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los polic\u00edas estatales que patrullan el \u00e1rea con gafas de visi\u00f3n nocturna afirman que un contrabandista arroj\u00f3 recientemente a un ni\u00f1o de dos a\u00f1os al r\u00edo para evitar que los polic\u00edas se apoderaran de una balsa. A principios de este mes, una mujer embarazada comenz\u00f3 su trabajo de parto en la orilla del r\u00edo y perdi\u00f3 a su beb\u00e9. M\u00e1s recientemente, a unas 200 millas r\u00edo arriba de Roma, una ni\u00f1a de nueve a\u00f1os muri\u00f3 mientras cruzaba el r\u00edo con su madre guatemalteca y su hermano menor.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ca-times.brightspotcdn.com\/dims4\/default\/e0a4884\/2147483647\/strip\/true\/crop\/3000x2000+0+0\/resize\/1080x720!\/quality\/90\/?url=https%3A%2F%2Fcalifornia-times-brightspot.s3.amazonaws.com%2F60%2F09%2F0ce2159a49579e0de561e7b17ec2%2Fla-photos-1staff-739141-na-border-crossing-items-left-21-cmc.jpg\" alt=\"Collage of six photos of items like wallets, brushes, bags, diapers, hats, wristbands and money lying in the dirt\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cuando los migrantes se acercan a la costa, los soldados tiran de sus balsas inflables, perforan algunas y las dejan a un lado como trofeos. Los migrantes se despojan de sus posesiones mientras apresuran la marcha por el camino desde el r\u00edo hacia los agentes de Aduanas y Protecci\u00f3n Fronteriza de EE.UU en un estacionamiento en la cima de una colina. Desde all\u00ed, son llevados a un \u00e1rea de espera abarrotada, donde m\u00e1s de 4.200 personas se apretujan en un espacio dise\u00f1ado para 250. Muchos est\u00e1n cruzando este mes por primera vez; no est\u00e1n preocupados por lo que podr\u00edan necesitar si los env\u00edan de regreso a M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Martha Ram\u00edrez Amaya lleg\u00f3 al norte desde Honduras, despu\u00e9s de perder su hogar en el hurac\u00e1n Eta. Los contrabandistas la obligan a ella y a su hijo de cinco a\u00f1os, Elvin, a salir de la balsa. Ella se cae en los baj\u00edos, empapando su abrigo negro y sus jeans. Cuando llega a la costa, Ram\u00edrez, de 20 a\u00f1os, tantea el medall\u00f3n de oro que lleva alrededor del cuello para protegerse. Est\u00e1 en su lugar. Entonces se apresura hacia las linternas de la Patrulla Fronteriza en la colina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ram\u00edrez y otros siguen el rastro que se divide y serpentea a trav\u00e9s de la maleza, y sus posesiones a menudo caen sobre tierras propiedad de la familia de Jorge Barrera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Barrera, quien pesca en la orilla del r\u00edo al anochecer, ha llamado a la Patrulla Fronteriza para quejarse de las bolsas de Cheetos, los envases de leche en polvo para beb\u00e9s y otra basura que encuentra. Pero \u00e9sta sigue acumul\u00e1ndose mientras los migrantes se abren camino a pesar de la pandemia, las amenazas de los traficantes y las coronas de arbustos espinosos, afilados como agujas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los migrantes comienzan a deshacerse de todo menos sus posesiones m\u00e1s preciadas una vez que llegan a la orilla. Jonatan Cruz, de 31 a\u00f1os, y su familia guatemalteca dejan sus permisos de residencia mexicanos vencidos. Otros abandonan sudaderas, zapatos de ni\u00f1o talla 23, b\u00e1lsamo labial de fresa Avon, pa\u00f1ales desechables, mascarillas, pantalones caqui de Garanimals (talla 2T), un bolso rojo de \u2018Hello Kitty\u2019 y una mochila con la bandera de Texas. Cuando sus chamarras mojadas se enganchan en los \u00e1rboles, se las quitan y las dejan suspendidas en la oscuridad; quedan all\u00ed como fantasmas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Avanzan a trompicones, sin linternas, hacia el roble y la salvia. Solo conservan lo que m\u00e1s necesitan: una identificaci\u00f3n v\u00e1lida y trozos de papel con los n\u00fameros de tel\u00e9fono de amigos y familiares en EE.UU. Los menores que viajan solos llevan los n\u00fameros de contacto en el bolsillo, si no los escriben sus padres en el pecho antes de salir de casa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Bessy Yamileth G\u00f3mez Flores lleva un cuaderno garabateado, con una cita de Mateo 21:22: \u201cSi crees, recibir\u00e1s todo lo que pidas en oraci\u00f3n\u201d. Otra mujer abandona un bolso de cuero rosa relleno con un fajo de billetes hondure\u00f1os marchitos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otros llevan sus esperanzas. La salvadore\u00f1a F\u00e1tima Pineda V\u00e1squez, de 16 a\u00f1os, quiere ser arquitecta. Viaj\u00f3 con su sobrino de 12 a\u00f1os, que quiere ser cirujano. Ambos planean reunirse con la madre del ni\u00f1o, la hermana mayor de F\u00e1tima, en Missouri.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos traen pruebas de las amenazas y la violencia de la que huyen en Centroam\u00e9rica, y esperan presentarlas para solicitar asilo. Tambi\u00e9n llevan certificados de nacimiento centroamericanos, preciados para los padres migrantes que temen ser separados de sus hijos por las autoridades estadounidenses, y para los j\u00f3venes que viajan sin adultos. Aquellos que pueden demostrar que son menores de 18 a\u00f1os son entregados a amigos y familiares en EE.UU y pueden presentar su solicitud de inmigraci\u00f3n. Los que no puedan demostrar la edad, se enfrentan a una posible expulsi\u00f3n a M\u00e9xico.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>\u201cVoy a ayudarle hasta el d\u00eda de mi muerte\u201d<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">LILIANA DE JES\u00daS GALDAMEZ MORALES, MADRE DE ERICK DAVID LANDAVERDE GALDAMEZ DE 15 A\u00d1OS.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A medida que los migrantes emprenden su camino cuesta arriba, se pierde el papeleo vital, incluidos dos certificados de nacimiento metidos dentro de una bolsa de pa\u00f1ales negra, que fue desechada a lo largo del camino. Pertenecen a la migrante hondure\u00f1a Maryi Jennifer Amaya Mej\u00eda, de 22 a\u00f1os, y a su hija de dos, Jenice Paola. En la parte superior de uno de los papeles, alguien escribi\u00f3 un n\u00famero de tel\u00e9fono de Connecticut.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La madre de Amaya, Lidia Mej\u00eda, responde a la llamada. Cruz\u00f3 a Estados Unidos hace seis a\u00f1os, despu\u00e9s de que mataran a sus dos hijos. Cuando los hombres que los asesinaron volvieron a amenazar a la familia este a\u00f1o, dice, envi\u00f3 a buscar a su hija y nieta. Amaya y Jenice llegaron a Waterbury, Connecticut, hace una semana, relata.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ca-times.brightspotcdn.com\/dims4\/default\/9c758c9\/2147483647\/strip\/true\/crop\/6042x4028+0+0\/resize\/1080x720!\/quality\/90\/?url=https%3A%2F%2Fcalifornia-times-brightspot.s3.amazonaws.com%2F11%2Fce%2Fd6767128424399cb969f3a8801b3%2Fla-photos-1staff-739141-na-border-crossing-items-left-20-cmc.jpg\" alt=\"A group of migrants, some crying, stand together at night\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Ella le pasa el tel\u00e9fono a Amaya, quien asegura estar feliz de haber cruzado el r\u00edo a salvo. Se olvid\u00f3 de recuperar sus documentos cuando dej\u00f3 la bolsa de pa\u00f1ales, agrega. Mientras su peque\u00f1a balbucea de fondo, Amaya pide que se le env\u00eden los certificados a su nueva direcci\u00f3n, garabateada en las copias antes de salir de Honduras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otro trozo de papel arrugado a la deriva en la maleza cerca del r\u00edo dice \u201cPapi\u201d y \u201cMari\u201d garabateados con bol\u00edgrafo junto a n\u00fameros de tel\u00e9fono del norte de Virginia. El primero no funciona, pero Mari Vicente responde al segundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vicente, de 30 a\u00f1os, ama de casa de Guatemala que vive en Estados Unidos y tiene estatus legal, dice que no est\u00e1 segura de qui\u00e9n llevar\u00eda su n\u00famero al otro lado de la frontera. \u201cNo puedo decirlo porque no tengo familia aqu\u00ed\u201d, afirm\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vicente tiene una amiga en Guatemala, una mujer de 24 a\u00f1os con un hijo de siete, que habl\u00f3 sobre migrar a Estados Unidos recientemente, despu\u00e9s de ser amenazada por pandillas. Pero ella est\u00e1 segura de que su amiga sigue en ese pa\u00eds. \u201cSabe que los padres con ni\u00f1os pueden venir\u201d, dice Vicente. \u201cAs\u00ed que, quiz\u00e1 viene por una oportunidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al pie de un \u00e1rbol de mezquite cerca del r\u00edo, envuelto en una peque\u00f1a bolsa de pl\u00e1stico, se encuentra una copia cuidadosamente doblada del certificado de nacimiento salvadore\u00f1o de Erick David Landaverde Galdamez, de 15 a\u00f1os. En el interior, alguien coloc\u00f3 un peque\u00f1o rect\u00e1ngulo de papel con n\u00fameros de tel\u00e9fono y direcciones de correo electr\u00f3nico escritos a mano, incluido el n\u00famero de su madre en Ohio.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ca-times.brightspotcdn.com\/dims4\/default\/7c72186\/2147483647\/strip\/true\/crop\/6720x4480+0+0\/resize\/1080x720!\/quality\/90\/?url=https%3A%2F%2Fcalifornia-times-brightspot.s3.amazonaws.com%2Fdd%2F14%2F6bcf47124d8bba4d1b1df0af0a38%2Fla-photos-1staff-739141-na-border-crossing-items-left-02-cmc.jpg\" alt=\"A child's jacket and pants in dry brush next to a riverbank\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los agentes de la Patrulla Fronteriza llamaron al n\u00famero a altas horas de la noche, el fin de semana pasado, para preguntar: \u201c\u00bfEres la madre de Erick?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Liliana de Jes\u00fas Galdamez Morales, quien cruz\u00f3 la frontera sin autorizaci\u00f3n hace a\u00f1os, responde que s\u00ed.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los agentes le dicen que su hijo est\u00e1 bajo custodia, preguntan por su direcci\u00f3n y piden que espere otra llamada. No precisan cu\u00e1ndo ocurrir\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La Patrulla Fronteriza no suele permitir que los menores llamen por tel\u00e9fono. Los agentes confiscan sus cinturones y cordones de zapatos y les emiten identificaciones de pulsera. Pero la ley exige que la agencia los transfiera dentro de las 72 horas a los refugios federales. Una vez all\u00ed, se supone que los menores migrantes pueden llamar a sus padres. Pero Erick -quien responde a su segundo nombre, David- no ha llamado a\u00fan.<br><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ca-times.brightspotcdn.com\/dims4\/default\/e7e0de8\/2147483647\/strip\/true\/crop\/6720x4480+0+0\/resize\/1080x720!\/quality\/90\/?url=https%3A%2F%2Fcalifornia-times-brightspot.s3.amazonaws.com%2F3e%2F84%2F96af3d704c8fb7c653b55e15698a%2Fla-photos-1staff-739141-na-border-crossing-items-left-01-cmc.jpg\" alt=\"Three deflated black plastic rafts lie in the dirt.\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El mi\u00e9rcoles, Galdamez llama a una l\u00ednea directa federal. Una mujer le dice que David est\u00e1 en un refugio federal. Debe esperar a que un trabajador social del gobierno se contacte con ella, este fin de semana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Unos d\u00edas antes de cruzar el r\u00edo, hace m\u00e1s de una semana, David le envi\u00f3 a su madre un mensaje en Facebook dici\u00e9ndole que no se preocupara. Pero Galdamez, de 39 a\u00f1os, tiene dolores de cabeza desde que su hijo mayor recibi\u00f3 amenazas de una pandilla en El Salvador y huy\u00f3, el 4 de marzo pasado. Es un chico t\u00edmido, dice ella; es bueno en matem\u00e1ticas y un joven hogare\u00f1o que viv\u00eda con su abuela y su hermana de ocho a\u00f1os en Nueva Concepci\u00f3n. Ayuda en la casa despu\u00e9s de la escuela y espera estudiar administraci\u00f3n de empresas o, tal vez, ser m\u00e9dico, agrega su madre.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Galdamez parti\u00f3 a Estados Unidos junto con su esposo cuando David ten\u00eda dos a\u00f1os. Aqu\u00ed construyeron una nueva vida, con tres hijos m\u00e1s peque\u00f1os. Ella es ama de casa; su marido pinta casas. Una noche de esta semana, despu\u00e9s de que \u00e9l regresara a casa del trabajo, ella lo recibi\u00f3 llorando en su habitaci\u00f3n, desesperada por ver a su hijo. As\u00ed, pagaron $4.000 para contrabandear a David hacia el norte. Tienen una habitaci\u00f3n lista para \u00e9l, y ella le ha hecho pupusas. \u201cLo voy a ayudar hasta el d\u00eda de mi muerte\u201d, asegura por tel\u00e9fono desde su casa en Columbus, donde aguarda la llamada de la trabajadora social sobre cu\u00e1ndo y c\u00f3mo podr\u00eda reclamar a su hijo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ca-times.brightspotcdn.com\/dims4\/default\/cc1307b\/2147483647\/strip\/true\/crop\/4032x3024+0+0\/resize\/1080x810!\/quality\/90\/?url=https%3A%2F%2Fcalifornia-times-brightspot.s3.amazonaws.com%2Fa4%2F48%2Fba3fbdb041318abdf213de5762b1%2Fla-photos-1staff-739141-na-border-crossing-items-left-15-cmc.jpg\" alt=\"Backpacks, purses and a belt lying in the dirt\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Galdamez pide que se le env\u00ede por correo la copia polvorienta del certificado de nacimiento de su hijo. Ella espera que le ayude a permanecer legalmente en Estados Unidos. \u201c\u00c9l tiene sus pruebas\u201d, agrega. \u201cNo estoy aqu\u00ed legalmente, pero nunca he hecho nada contra este pa\u00eds\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de salir de la orilla del r\u00edo, los migrantes reciben bolsas de pl\u00e1stico con la etiqueta \u201cSeguridad Nacional\u201d y etiquetas gubernamentales de \u201ccontrol de equipaje\u201d para sus pertenencias. El viento nocturno arrebata algunas y las esparce entre los arbustos, incluida una que pertenece a Jacsi Carranza Novoa de Honduras, de nueve a\u00f1os, cuya etiqueta dice que lleg\u00f3 sola.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Algunas de las bolsas de objetos personales acompa\u00f1an a j\u00f3venes como Jacsi hasta los refugios federales. Otras son devueltas a las familias migrantes y entregadas a una iglesia local donde reciben alimentos y ropas donadas, as\u00ed como tarjetas de oraci\u00f3n que dicen: \u201cNo veo el camino por delante de m\u00ed. No puedo saber con certeza d\u00f3nde terminar\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No todas llegan a la iglesia. Las bolsas pertenecientes a migrantes expulsados a M\u00e9xico quedan a la deriva en los puentes fronterizos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ca-times.brightspotcdn.com\/dims4\/default\/171f44f\/2147483647\/strip\/true\/crop\/6436x4290+0+0\/resize\/1080x720!\/quality\/90\/?url=https%3A%2F%2Fcalifornia-times-brightspot.s3.amazonaws.com%2Fbd%2Ffa%2F425f443243a988a81d753d799080%2Fla-photos-1staff-739141-na-border-crossing-items-left-11-cmc.jpg\" alt=\"A Border Patrol agent bends over to take a plastic bag of personal items from a migrant woman sitting on the ground\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Al pie del puente en Reynosa, M\u00e9xico, las familias migrantes, muchas de las cuales todav\u00eda llevan pulseras emitidas por la Patrulla Fronteriza, abren sus maletas solo para descubrir que han perdido m\u00e1s que una oportunidad de una nueva vida. \u201cNo tenemos tel\u00e9fonos ni nada para comunicarnos con la gente. \u00bfQu\u00e9 podemos hacer?\u201d, afirma Norma N\u00e1jera P\u00e9rez, de 23 a\u00f1os, tendi\u00e9ndole las manos vac\u00edas a su hija, Sandy Ortega N\u00e1jera. La ni\u00f1a de siete a\u00f1os lleva una pulsera que dice \u201cPropiedad: ninguna\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cDejamos todo en el r\u00edo\u201d, relata C\u00e9sar Garc\u00eda, de 50 a\u00f1os, un operador de maquinaria guatemalteco que cruz\u00f3 el R\u00edo Grande con sus tres hijos, de ocho, diez y 12 a\u00f1os, con la esperanza de reunirse con su esposa en Los \u00c1ngeles.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ca-times.brightspotcdn.com\/dims4\/default\/5528920\/2147483647\/strip\/true\/crop\/6310x4207+0+0\/resize\/1080x720!\/quality\/90\/?url=https%3A%2F%2Fcalifornia-times-brightspot.s3.amazonaws.com%2Ffe%2F18%2Fd7a368a445578532e8d1cfe2a317%2Fla-photos-1staff-739141-na-border-crossing-items-left-25-cmc.jpg\" alt=\"A group of people in inflatable rafts landing on a riverbank\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Reynosa es un centro de c\u00e1rteles donde los migrantes centroamericanos son presa f\u00e1cil. Quienes permanecen cerca del puente corren el riesgo de ser asaltados, secuestrados y extorsionados. Pero tambi\u00e9n lo son aquellos que intentan irse en taxi. Son pocos los que pueden pagar la tarifa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201c\u00bfD\u00f3nde se supone que iremos sin dinero?\u201d, pregunta N\u00e1jera. \u201cTengo miedo de pasar la noche aqu\u00ed\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u201cMuchos no tienen hogares a los que regresar\u201d, agrega Yan Alfaro, un guatemalteco de 17 a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Decenas de migrantes acampan juntos en un parque cercano. Extienden sus pocas pertenencias por el suelo de cemento de una glorieta y reflexionan sobre qu\u00e9 hacer a continuaci\u00f3n. A\u00f1oran los celulares mexicanos, los bocadillos y los pesos que arrojaron apresuradamente en el polvo de la ribera opuesta, en esa tierra que no los acepta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuente: <\/strong>marcrixnoticias<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>ROMA, Texas&nbsp;\u2014&nbsp;&nbsp;El zapato enlodado de un ni\u00f1o peque\u00f1o. Una billetera vac\u00eda.Un cepillo para el cabello color rosa. Una l\u00ednea de las Sagradas Escrituras escrita en un papel. Estas y otras posesiones brotan en el camino de tierra que viaja cuesta arriba desde el R\u00edo Grande. Cubiertas r\u00e1pidamente de polvo, son cosas que llevaron y dejaron [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2,"featured_media":89435,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[],"class_list":["post-89434","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-internacionales"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89434","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=89434"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89434\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":89436,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/89434\/revisions\/89436"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/media\/89435"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=89434"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=89434"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=89434"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}