{"id":89569,"date":"2021-04-04T12:18:03","date_gmt":"2021-04-04T17:18:03","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=89569"},"modified":"2021-04-04T12:18:05","modified_gmt":"2021-04-04T17:18:05","slug":"la-extraordinaria-historia-del-falso-monje-tibetano-que-vendio-miles-de-libros-y-movio-a-occidente","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/destacadas\/la-extraordinaria-historia-del-falso-monje-tibetano-que-vendio-miles-de-libros-y-movio-a-occidente\/","title":{"rendered":"La extraordinaria historia del falso monje tibetano que vendi\u00f3 miles de libros y movi\u00f3 a Occidente"},"content":{"rendered":"\n<p>Si algo caracteriz\u00f3 al ascenso de las contraculturas occidentales del \u00faltimo tercio del siglo XX fue la aparici\u00f3n de una nueva visi\u00f3n m\u00edstica de la realidad vinculada al fen\u00f3meno&nbsp;<strong><em>New-Age<\/em><\/strong>&nbsp;y la proclamaci\u00f3n del advenimiento de la<strong>&nbsp;Era de Acuario<\/strong>. Idearios que a\u00fan resuenan en infinidad de demandas socioculturales del presente. Este movimiento trataba de \u201ccurar espiritualmente\u201d a un Occidente \u201cenfermo\u201d, adoptando un estilo de vida basado en principios m\u00edsticos orientalizantes, inspirado en el&nbsp;<em>modus vivendi<\/em>&nbsp;tibetano.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre otras cosas, clamaba por una revisi\u00f3n de la posici\u00f3n del ser humano ante la naturaleza, la b\u00fasqueda interior, el abandono de la degradaci\u00f3n espiritual provocada por el positivismo y el materialismo devenidos de la revoluci\u00f3n industrial y la aceptaci\u00f3n de alguna clase de verdad c\u00f3smica. Pocos libros fueron tan influyentes en este proceso como\u00a0<em><strong>El tercer ojo<\/strong><\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>DEL \u00c9XITO A LA CONTROVERSIA<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Publicado en febrero de 1956, el libro ya naci\u00f3 envuelto en sospechas. Su autor, que se hac\u00eda llamar&nbsp;<strong>Tuesday Lobsang Rampa<em>,<\/em><\/strong>&nbsp;de aspecto occidental, se present\u00f3 en las oficinas ataviado al estilo de los lamas tibetanos. Hab\u00eda sido rechazado por otras editoriales, pero afirm\u00f3 ser un m\u00edstico oriental que trataba de transmitir su&nbsp;<strong>camino de transformaci\u00f3n espiritual<\/strong>, a la par que publicitar en Occidente la causa pol\u00edtica del T\u00edbet.<\/p>\n\n\n\n<p>Entonces ley\u00f3 la mano del editor, Fredric J. Warburg, y le explic\u00f3 que hab\u00eda presentido que su editorial ten\u00eda el karma correcto para publicar la obra. Hablaba un perfecto ingl\u00e9s con acento de Devonshire, pese a que asegur\u00f3 haber aprendido el idioma durante su internamiento en un campo de prisioneros japon\u00e9s, y no supo qu\u00e9 contestar al saludo en tibetano con que Warburg lo recibi\u00f3 en una cita posterior. De hecho, sufri\u00f3 un oportuno desmayo que justific\u00f3 diciendo que hab\u00eda reprimido hipn\u00f3ticamente su conocimiento de las lenguas orientales, durante su estancia en el campo, a fin de no \u201crevelar secretos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El manuscrito estaba bien escrito y ten\u00eda cierto inter\u00e9s. Adem\u00e1s, tocaba una tem\u00e1tica emergente en la cultura de la \u00e9poca, que tendr\u00eda un p\u00fablico potencial \u00e1vido de escapatorias m\u00edsticas. Pod\u00eda ser un buen negocio. Sin embargo, Warburg dudaba. Decidi\u00f3 cubrirse las espaldas y enviar el texto a una veintena de especialistas en cultura tibetana, budismo e hinduismo. El dictamen generalizado fue negativo. El libro conten\u00eda errores de bulto en la comprensi\u00f3n de las doctrinas tibetanas e hinduistas, con alg\u00fan aderezo propiamente occidental y otros contenidos imaginarios, como encuentros con el yeti o estancias en la m\u00edtica ciudad de Shangri-La. El editor propuso a Rampa publicarlo como obra de ficci\u00f3n, pero \u00e9ste se neg\u00f3 en redondo, ratific\u00e1ndose en la veracidad de todo lo escrito.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinembargo.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/libro.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3959087\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Portada de la edici\u00f3n en espa\u00f1ol de El tercer ojo, publicado por la editorial Destino. Foto: Especial<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los consultados fue el antrop\u00f3logo Agehananda Bharati, nombre adoptado por el austriaco Leopold Fischer, profesor de la Universidad de Syracuse, tras abrazar el hinduismo y ser ordenado monje. En un art\u00edculo de 1974 publicado en el Tibet Society Bulletin explic\u00f3 que sospech\u00f3 incluso antes de abrir el envoltorio.&nbsp;<em>El tercer ojo<\/em>&nbsp;ol\u00eda a tonter\u00edas teos\u00f3ficas y antropoteos\u00f3ficas. No obstante, tras aportar a Rampa un anticipo de 800 libras, Warburg decidi\u00f3 editar el manuscrito, aportando un pr\u00f3logo en el que elud\u00eda veladamente cualquier responsabilidad sobre su autenticidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u00e9xito de&nbsp;<em>El tercer ojo<\/em>&nbsp;fue r\u00e1pido y contundente. La obra hab\u00eda llegado a las librer\u00edas en el momento \u00f3ptimo. Vendi\u00f3 300 mil ejemplares en apenas 18 meses. Pero tambi\u00e9n llovieron las cr\u00edticas de los especialistas. As\u00ed, por ejemplo, el diplom\u00e1tico y experto en historia y cultura tibetana Hugh Richardson, que ya hubo rechazado el manuscrito tras ser consultado por la editorial E.P. Dutton, public\u00f3 en el Daily Telegraph una cr\u00edtica extremadamente \u00e1cida de la obra, en la que no dudaba en calificarla de \u201cdesvergonzada\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que la inmensa mayor\u00eda de lo que Rampa narraba en su obra carec\u00eda de cualquier asimilaci\u00f3n con las genuinas creencias vajrayana. Pese a todo, el libro a\u00fan permanece en la mentalidad de muchos lectores como una visi\u00f3n fidedigna del Tibet.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>EL ESC\u00c1NDALO<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El deportista, explorador y tibet\u00f3logo austriaco Heinrich Harrer es hoy mundialmente conocido gracias al cineasta Jean-Jacques Annaud, quien llevara a la gran pantalla en 1997 su relato autobiogr\u00e1fico Siete a\u00f1os en el Tibet (1953). Consultado por Warburg y con motivo de la primera edici\u00f3n alemana de&nbsp;<em>El tercer ojo<\/em>, public\u00f3 una cr\u00edtica tan sarc\u00e1stica del libro que incluso fue amenazado con una demanda por difamaci\u00f3n por parte del editor germano. Opt\u00f3 entonces por hacer algo m\u00e1s y contrat\u00f3 al detective privado Clifford Burgess a fin de que investigara al autor.<\/p>\n\n\n\n<p>El resultado de las pesquisas fue ins\u00f3lito: Rampa era un tal Cyril Henry Hoskin. Hab\u00eda nacido en Plympton (Devon), hijo de un fontanero. Fue un ni\u00f1o enfermizo que no hab\u00eda estado jam\u00e1s en el T\u00edbet y que abandon\u00f3 la ense\u00f1anza secundaria. Viv\u00eda en Londres desde 1940, trabajando como comercial de instrumental quir\u00fargico, y no hablaba ni una sola palabra de tibetano. La rocambolesca historia, publicada por el diario Daily Express en 1958, explicaba que el supuesto lama Hoskin, ya en 1948, hab\u00eda dado un giro exc\u00e9ntrico a su vida, adoptando la identidad de Carl Kuan-Suo.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cSOY RAMPA, PERO NO EXACTAMENTE\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La primera respuesta de Hoskin-Kuan-Suo-Rampa a la acusaci\u00f3n fue comedida, pues no neg\u00f3 la autenticidad del reportaje. En una nota de prensa manifest\u00f3 que era Hoskin y que hab\u00eda escrito el libro como homenaje al verdadero Dr. Kuan, prisionero ilocalizable en un campo de prisioneros en China.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta versi\u00f3n se tornar\u00eda en una rocambolesca nota del autor inserta en la siguiente reimpresi\u00f3n de&nbsp;<em>El tercer ojo<\/em>: all\u00ed Hoskin argument\u00f3 que, en realidad, su cuerpo se hallaba ocupado por el esp\u00edritu del lama Lobsang Rampa. Explic\u00f3 que, cuando viv\u00eda en Surrey, escal\u00f3 a un \u00e1rbol para fotografiar un ave, pero resbal\u00f3 y cay\u00f3. Durante la inconsciencia se le aparecer\u00eda en el plano astral el monje budista, que le pidi\u00f3 ocupar su cuerpo. Y acept\u00f3. As\u00ed fue como accedi\u00f3 a todos los conocimientos y vivencias m\u00edsticas y esot\u00e9ricas biogr\u00e1ficas de Rampa \u2013no de s\u00ed mismo, que se diluy\u00f3 en el proceso\u2013 que expon\u00eda en su libro superventas.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinembargo.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/04\/rampa.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3959088\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tuesday Lobsang Rampa, seud\u00f3nimo literario de Cyril Henry Hoskin (Plympton, Inglaterra, 8 de abril de 1910 \u2013 Calgary, Canad\u00e1, 25 de enero de 1981). Foto: Especial<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto, este relato no solo influy\u00f3 poco en las ventas crecientes \u2013la gente cree lo que quiere creer\u2013, sino que alent\u00f3 una enorme pol\u00e9mica: de un lado, sus partidarios, aceptaron la versi\u00f3n de Hoskin con entera naturalidad. De otro, sus detractores vieron corroborada la teor\u00eda del fraude literario. Una confrontaci\u00f3n que a\u00fan hoy permanece viva, pues los textos de Rampa siguen teniendo lectores, e incluso furibundos defensores, que los consideran como una (discutible)\u00a0\u201cfuente de inspiraci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Resulta muy dif\u00edcil discernir cu\u00e1nto de lo que cuenta Lobsang Rampa en sus controvertidos libros es cierto, y cu\u00e1nto \u2013posiblemente la mayor\u00eda\u2013 es mera invenci\u00f3n. No tanto en relaci\u00f3n con su visi\u00f3n de las doctrinas budistas y tibetanas, que es tan inveros\u00edmil que incluso el decimocuarto Dalai Lama, Tenzin Gyatso, pese a reconocer la importancia de la obra de Hoskin para dar a conocer la causa de su pa\u00eds, hubo de desmarcarse abiertamente de ellas. Sino en torno a su \u201cbiograf\u00eda espiritual\u201d. Posiblemente, su obra pueda caracterizarse como de una oportuna ficci\u00f3n que lleg\u00f3 a las librer\u00edas en un momento \u00f3ptimo y encontr\u00f3 un\u00a0caldo de cultivo proclive.<\/p>\n\n\n\n<p>Baste un dato: Hoskin-Rampa siempre defendi\u00f3 haber estudiado medicina en Chungking (China) y dijo haber aportado a la editorial ciertos documentos al respecto que nunca se han hecho p\u00fablicos y cuya autenticidad jam\u00e1s ha sido verificada. La \u00fanica noticia, que \u00e9l mismo relat\u00f3 en otra pieza supuestamente autobiogr\u00e1fica,&nbsp;<em>Tal como fue<\/em>&nbsp;(1976), es que habr\u00eda tratado de homologar sin \u00e9xito dicho t\u00edtulo en el Reino Unido. Argument\u00f3 el fracaso en la enconada negativa de la administraci\u00f3n brit\u00e1nica, que no habr\u00eda querido reconocer un t\u00edtulo emitido por el gobierno de la China comunista. \u00c9l, dijo, dej\u00f3 de insistir.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, lo cierto es que en su excelente libro\u00a0<em>Prisoners of Shangri-La<\/em>\u00a0(1999), el experto en estudios budistas y tibetanos Donald S. Lopez explica que el texto de Rampa tuvo un efecto parad\u00f3jico: m\u00e1s all\u00e1 del demostrado fraude, que solo da\u00f1\u00f3 a su propia credibilidad, Hoskin despert\u00f3 el inter\u00e9s por la desconocida\u00a0cultura tibetana en Occidente.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> sinembargo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Si algo caracteriz\u00f3 al ascenso de las contraculturas occidentales del \u00faltimo tercio del siglo XX fue la aparici\u00f3n de una nueva visi\u00f3n m\u00edstica de la realidad vinculada al fen\u00f3meno&nbsp;New-Age&nbsp;y la proclamaci\u00f3n del advenimiento de la&nbsp;Era de Acuario. Idearios que a\u00fan resuenan en infinidad de demandas socioculturales del presente. 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