{"id":90884,"date":"2021-05-17T11:46:20","date_gmt":"2021-05-17T16:46:20","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=90884"},"modified":"2021-05-17T11:46:22","modified_gmt":"2021-05-17T16:46:22","slug":"amlo-y-la-4t-entre-la-polarizacion-y-nuevas-politicas","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/politica\/amlo-y-la-4t-entre-la-polarizacion-y-nuevas-politicas\/","title":{"rendered":"AMLO y la 4T, entre la polarizaci\u00f3n y nuevas pol\u00edticas"},"content":{"rendered":"\n<p>La llegada de&nbsp;<strong>Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador<\/strong>&nbsp;a la&nbsp;<strong>Presidencia de M\u00e9xico<\/strong>&nbsp;y su movimiento llamado la \u201c<strong>Cuarta Transformaci\u00f3n<\/strong>\u201d ha tra\u00eddo una serie de cambios, para algunos considerados como necesarios y para otros como una amenaza, que se hacen m\u00e1s visibles a casi tres a\u00f1os de su administraci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero, \u00bfc\u00f3mo han sido estos a\u00f1os de un Gobierno de izquierda en el poder?, \u00bfha generado polarizaci\u00f3n como acusan algunos? Los entretelones entorno al Presidente L\u00f3pez Obrador y su movimiento los desvela&nbsp;<strong>Hern\u00e1n G\u00f3mez Bruera<\/strong>&nbsp;en su m\u00e1s reciente libro&nbsp;<em>AMLO y la 4T. Una radiograf\u00eda para esc\u00e9pticos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El lector podr\u00e1 encontrar el retrato de un L\u00f3pez Obrador lleno de claroscuros, complejo y pragm\u00e1tico, y de un movimiento sustentado en una variedad de agrupaciones sociales y alianzas pol\u00edticas.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto transita por la trayectoria pol\u00edtica del Presidente, los puntos m\u00e1s altos de su gesti\u00f3n en Palacio Nacional (como el combate frontal a la corrupci\u00f3n y a los grupos de inter\u00e9s, los programas sociales o las pol\u00edticas laborales) y aborda su relaci\u00f3n de di\u00e1logo y enfrentamiento con los representantes del poder econ\u00f3mico, los medios de comunicaci\u00f3n, los organismos aut\u00f3nomos y las organizaciones de la sociedad civil.<\/p>\n\n\n\n<p>A continuaci\u00f3n,&nbsp;<strong>SinEmbargo<\/strong>&nbsp;presenta en exclusiva para sus lectores un fragmento del libro&nbsp;<em>AMLO y la 4T. Una radiograf\u00eda para esc\u00e9pticos&nbsp;<\/em>(Oceano, 2021), de Hern\u00e1n G\u00f3mez Bruera, por una cortes\u00eda otorgada bajo el permiso de Oceano.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinembargo.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/photo_2021-05-14_16-34-38.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3975792\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>AMLO y la 4T. Una radiograf\u00eda para esc\u00e9pticos&nbsp;(Oceano, 2021).<\/p>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\">***<\/h1>\n\n\n\n<p><strong>LA L\u00d3GILA DE LA POLARIZACI\u00d3N<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Los detractores de L\u00f3pez Obrador lo han criticado desde siempre por \u201cpolarizar\u201d a la sociedad a trav\u00e9s de su discurso. \u201cTodos los d\u00edas, el Presidente de M\u00e9xico elige un enemigo y lo embiste\u201d, escribi\u00f3 Denisse Dresser. \u201cHasta hace unos a\u00f1os, los adjetivos&nbsp;<em>chairo<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>fif\u00ed<\/em>&nbsp;no estaban en nuestro vocabulario\u201d, se quejaba amargamente otra columnista en&nbsp;<em>El Universal<\/em>&nbsp;que sentenciaba: \u201cEsta in\u00fatil segmentaci\u00f3n, esos sectarios grupos de mexicanos son creaciones de la clase gobernante\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De forma an\u00e1loga el periodista Joaqu\u00edn L\u00f3pez-D\u00f3riga se\u00f1alaba: \u201cNadie polariza m\u00e1s que el presidente de la Rep\u00fablica\u201d. Pablo Hiriart ha ido incluso m\u00e1s all\u00e1: \u201cLa polarizaci\u00f3n galopa en M\u00e9xico con el impulso que cada ma\u00f1ana le imprime el presidente de la Rep\u00fablica, para forjar lo que ser\u00e1 lo peor de su legado: un pa\u00eds donde sus habitantes odian al que piensa diferente\u201d. Hasta el poeta y activista Javier Sicilia ha criticado eso que denomina el \u201cmon\u00f3tono y cansado lenguaje polarizador\u201d del Presidente.<\/p>\n\n\n\n<p>Si algo llama la atenci\u00f3n es que, antes que tratar de encontrar las causas de esa polarizaci\u00f3n en una realidad social injusta y desigual, estas voces ponen el \u00e9nfasis en la existencia de una suerte de agente empe\u00f1ado en polarizar . Para estos y otros coment\u00f3cratas escapa el hecho de que \u201cpara polarizar se necesitan dos\u201d, como recordaba Jorge Zepeda Patterson: que polarizan tanto las descalificaciones del Presidente y su visi\u00f3n del mundo en blanco y negro como la conducta de quienes tanto lo desprecian y permanentemente buscan antagonizar con \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfO acaso no son formas de polarizaci\u00f3n todos los adjetivos que coment\u00f3cratas y pol\u00edticos pejef\u00f3bicos le han endilgado a L\u00f3pez Obrador y a sus seguidores a lo largo de su vida pol\u00edtica? Que el lector juzgue: \u201cjodidos, prietos sin varo\u201d (Pedro Torreblanca, 2014), \u201cbola de renegados\u201d (Vicente Fox, 2006), \u201chuestes de carne de ca\u00f1\u00f3n\u201d (David Romero Ceyde, 2006), \u201cs\u00fabditos de un orate\u201d (Diego Fern\u00e1ndez de Cevallos, 2018), \u201cfeligres\u00eda irracional\u201d (Isabel Turrent, 2018), \u201cperrada\u201d (Vicente Fox, 2018), \u201cmedida de miseria humana\u201d (Enrique Krauze, 2008), \u201cpejechairos\u201d (Felipe Calder\u00f3n, 2018), \u201clegi\u00f3n de idiotas\u201d (Ricardo Alem\u00e1n, 2018), \u201cbola de huevones\u201d (Margarita Salda\u00f1a, 2006), \u201c<em>chairos<\/em>\u00a0huevones\u201d (David P\u00e1ramo, 2018), \u201cviolentos, macheteros amarillos\u201d (Roberto Madrazo, 2006), \u201cresentidos sociales, pobres y sin estudios\u201d (Carmen Salinas, 2018), \u201cprietos que no aprietan\u201d (Enrique Ochoa Reza, 2018), \u201cpejezombies\u201d (Jaime Rodr\u00edguez, el Bronco, 2018), \u201czool\u00f3gico\u201d (Macario Schettino, 2018), \u201cnazis violentos\u201d (Francisco Calder\u00f3n, 2008), \u201cmasa ignorante\u201d (V\u00edctor Trujillo, Brozo, 2019). Si AMLO fuera el protagonista de la novela polarizante, expresiones como \u00e9stas han desempe\u00f1ado el papel antag\u00f3nico que alimenta esa polarizaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia de los populismos de izquierda en Am\u00e9rica Latina muestra c\u00f3mo la polarizaci\u00f3n no ha venido s\u00f3lo de sus dirigentes, sino en gran medida del tipo de oposici\u00f3n que han enfrentado. Al final, como recuerda Casullo, todos los populismos sudamericanos de izquierda tuvieron serias amenazas a su gobernabilidad: manifestaciones y paros de los sectores agropecuarios prolongados; sublevaciones policiales o regionales de ciertas provincias o golpes de Estado como los que ocurrieron en Venezuela en 2002 y en Bolivia en 2019. Crisis de gobernabilidad se vivieron tambi\u00e9n en Brasil, con la destituci\u00f3n de Dilma Rousseff y la detenci\u00f3n infundada contra Lula da Silva. En el caso de la Venezuela de Ch\u00e1vez, Chantal Mouffe recordaba en una entrevista c\u00f3mo las \u00e9lites siempre lo trataron como un intruso y nunca aceptaron su legitimidad. \u201cCuando tienes un opositor que te trata como enemigo, \u00bfc\u00f3mo lo puedes tratar como adversario?\u201d, se pregunta la autora. Por eso al denunciar la polarizaci\u00f3n no debemos olvidar que mucho depende del lugar desde el cual miramos al oponente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las voces que en M\u00e9xico acusan al Presidente de polarizar olvidan, como escribe Zepeda Patterson, que la descalificaci\u00f3n en contra de AMLO fue ejercida tiempo antes de que llegara a la primera magistratura, cuando era un opositor enfrentado a un sistema mucho m\u00e1s poderoso que \u00e9l mismo, el cual busc\u00f3 cerrarle las puertas a una participaci\u00f3n equitativa y legal a trav\u00e9s de las instituciones democr\u00e1ticas. Basta con hacer un poco de memoria: incluso antes de 2006 se instrument\u00f3 una aut\u00e9ntica operaci\u00f3n de Estado para evitar que la izquierda representada por L\u00f3pez Obrador ejerciera a plenitud sus derechos pol\u00edticos mediante un escandaloso desafuero a trav\u00e9s del cual, con la complicidad del Congreso, la Procuradur\u00eda General de la Rep\u00fablica y algunos jueces, se puso en marcha un plan para excluir al entonces candidato perredista de los comicios, \u201cviolando as\u00ed todo compromiso \u00e9tico con la idea de un pa\u00eds de pleno derecho\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfAcaso semejante actitud podr\u00eda ser recibida de forma amistosa? \u00bfY qu\u00e9 decir de lo que ocurri\u00f3 m\u00e1s adelante, cuando quienes hoy est\u00e1n en la oposici\u00f3n calificaron como \u201cun peligro para M\u00e9xico\u201d a quien entonces tan s\u00f3lo era un adversario pol\u00edtico con el mismo derecho que cualquier otro de competir en una elecci\u00f3n? Como escribi\u00f3 entonces Adolfo S\u00e1nchez Rebolledo, esta forma por dem\u00e1s polarizante de referirse constantemente a L\u00f3pez Obrador durante la elecci\u00f3n introdujo un \u201cdardo envenenado en la vida p\u00fablica que distorsion\u00f3 la visi\u00f3n del enfrentamiento pol\u00edtico entre izquierda y derecha, como si en verdad se tratara de una guerra donde s\u00f3lo esta \u00faltima pod\u00eda ganar con legitimidad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/i0.wp.com\/sinembargo.mx\/wp-content\/uploads\/2021\/05\/cuartoscuro_814475_digital.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3975798\"\/><\/figure>\n\n\n\n<p>El Presidente Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador en una de sus conferencias matutinas. Foto: Cuartoscuro.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cr\u00edticos de AMLO olvidan tambi\u00e9n que eso que llaman \u201cpolarizaci\u00f3n\u201d se alimenta muchas veces de un resentimiento leg\u00edtimo: de un orden social, econ\u00f3mico y pol\u00edtico injusto que excluye a m\u00e1s de la mitad de la poblaci\u00f3n. Que este pa\u00eds ha estado profundamente dividido incluso antes de llamarse M\u00e9xico, desde que el bar\u00f3n Alexander von Humboldt se\u00f1al\u00f3 al visitar la Nueva Espa\u00f1a que \u201cM\u00e9xico es el pa\u00eds de la desigualdad\u201d y que \u201cen ninguna parte la hay m\u00e1s espantosa en la distribuci\u00f3n de fortuna, civilizaci\u00f3n, cultivo de la tierra y poblaci\u00f3n\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuestionado en una entrevista sobre la polarizaci\u00f3n en el pa\u00eds, L\u00f3pez Obrador respondi\u00f3: \u201cExiste polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, ha existido toda la vida, es hip\u00f3crita pensar que no. Es m\u00e1s transparente decir que s\u00ed, que tenemos posturas distintas; es v\u00e1lido en todas partes\u201d. Comparto esta visi\u00f3n porque, finalmente, una democracia necesita ofertas pol\u00edticas diferenciadas y que se expresen con claridad. En el fondo, el miedo a la polarizaci\u00f3n tiene que ver con la preferencia por eso que Chantal Mouffe denomina \u201cel consenso en el centro\u201d, uno en el cual la centroderecha y la centroizquierda promueven una pol\u00edtica tecnocr\u00e1tica que apenas se diferencia en aspectos menores, sin que exista una confrontaci\u00f3n sustantiva. Bajo esa visi\u00f3n, se impone una suerte de centrismo radical donde las diferencias entre izquierda y derecha se reducen cada vez m\u00e1s.&nbsp;La polarizaci\u00f3n, en ese sentido, no act\u00faa en detrimento de la democracia, como algunos creen.<\/p>\n\n\n\n<p>El populismo no es la \u00fanica estrategia pol\u00edtica que apela a la polarizaci\u00f3n. Tanto el fascismo como el comunismo implicaron altas dosis de antagonismo: lo que representantes del primero llamaban \u201cla raza\u201d y los segundos \u201cla clase\u201d fue utilizado para demarcar la disputa pol\u00edtica. Es innegable, sin embargo, que los populismos ciertamente apelan a este tipo de recurso como parte de una v\u00eda para dividir a la sociedad en dos campos antag\u00f3nicos. En efecto, en la medida en que representa una estrategia particular de construcci\u00f3n de identidades pol\u00edticas, la efectividad se mide por su capacidad de partir a la sociedad en bandos opuestos. Esa polarizaci\u00f3n es generalmente promovida por un outsider del sistema pol\u00edtico y est\u00e1 marcada por la personalizaci\u00f3n, es decir, por la emergencia de un liderazgo que cuestiona no solamente a los partidos existentes sino tambi\u00e9n a otras instituciones del gobierno representativo, como el Poder Judicial o los medios.<\/p>\n\n\n\n<p>Salvo para quienes tienen algo que perder o ven sus intereses econ\u00f3micos directamente amenazados, la polarizaci\u00f3n no debiera asustar, sobre todo cuando se trata de politizar nuestras desigualdades. A diferencia de lo que ocurr\u00eda hace tan s\u00f3lo unas d\u00e9cadas, hoy el tema es abordado por acad\u00e9micos, organismos internacionales y pol\u00edticos de distinto signo. Sin embargo, no es lo mismo hablar desde una fr\u00eda y c\u00f3moda distancia que hacer del tema parte del debate social y pol\u00edtico. Se equivoc\u00f3, al respecto, uno de los cr\u00edticos de la \u201cpolarizaci\u00f3n\u201d obradorista al escribir: \u201cLa desigualdad no se combate evidenci\u00e1ndola, sino con el esfuerzo conjunto de todas las \u00e1reas del gobierno y de la sociedad. Se repara con re-estructuras econ\u00f3micas [sic] que logren una sociedad m\u00e1s justa. La desigualdad la debemos combatir todos unidos\u201d. Y se equivoca porque la desigualdad nunca se va a superar a trav\u00e9s del \u201cesfuerzo unido\u201d de todos: simple y sencillamente, en la ecuaci\u00f3n hay unos que tienen mucho que perder.<\/p>\n\n\n\n<p>Han sobrado ejemplos de ello desde que AMLO asumi\u00f3 el gobierno. Basta con revisar, por ejemplo, la irritaci\u00f3n que caus\u00f3 en ciertos sectores el que las vacunas no est\u00e9n a la venta en el mercado o que durante el primer d\u00eda en que iniciaba la vacunaci\u00f3n a adultos mayores algunos tuvieran que hacer filas cuando hay que vacunar a toda la poblaci\u00f3n. O la cantidad de veces que, frente a decisiones de esta administraci\u00f3n, las respuestas de un sector pasan siempre por descalificaciones como las de \u201cnacos\u201d, \u201cignorantes\u201d y otras que cit\u00e9 m\u00e1s arriba.<\/p>\n\n\n\n<p>Lorenzo Meyer se\u00f1ala que, hist\u00f3ricamente, han sido los momentos de polarizaci\u00f3n los que han permitido modificar la distribuci\u00f3n del ingreso en nuestro pa\u00eds. En las \u00e9pocas de ausencia de polarizaci\u00f3n pol\u00edtica, como fueron las de la pax porfiriana y la pax priista, se ahondaron las diferencias socioecon\u00f3micas. Esa tranquilidad que algunos hoy echan de menos descansaba en un orden social que fomentaba el mantenimiento de la marginaci\u00f3n y la explotaci\u00f3n de las grandes mayor\u00edas. De ah\u00ed que la polarizaci\u00f3n sea tan necesaria para politizar las desigualdades, esto es, debatirlas sin subterfugios, ponerles nombre y apellido; generar una movilizaci\u00f3n social y pol\u00edtica para contrarrestarlas. Implica llevar la discusi\u00f3n m\u00e1s all\u00e1 de la esfera de ciertos c\u00edrculos cerrados para convertirla en un tema de todos y obliga a cuestionar las razones de que algunos grupos tengan m\u00e1s ventajas que otros. Que los de arriba puedan razonar sobre las implicaciones concretas de vivir en una sociedad donde, en vez de premiar el talento, la productividad o el esfuerzo, se enaltecen los v\u00ednculos familiares, los compadrazgos, el origen social o el tono de piel. Implica tambi\u00e9n que los de abajo se hagan m\u00e1s conscientes de que su condici\u00f3n no es un hecho natural o inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p>Carlos Bravo Regidor ha planteado que no es posible asemejar la polarizaci\u00f3n con la politizaci\u00f3n. Para \u00e9l, uno y otro t\u00e9rminos no son equiparables porque \u201cpolarizar es extremar las discrepancias, partir a una poblaci\u00f3n entre dos grupos distantes y excluyentes\u201d, mientras que \u201cpolitizar es crear conciencia sobre el car\u00e1cter pol\u00edtico de un asunto, visibilizarlo como problema p\u00fablico, impugnarlo como relaci\u00f3n de poder\u201d. El autor se\u00f1ala que, mientras que la polarizaci\u00f3n nos obliga a escoger entre dos opciones incompatibles en una dicotom\u00eda amigo\/enemigo, la politizaci\u00f3n convoca \u201cescuchar otras voces, a ponderar perspectivas desconocidas o distintas, canalizando el conflicto por una senda m\u00e1s constructiva: la de admitir la legitimidad de las diferencias y la necesidad del di\u00e1logo\u201d. En su l\u00f3gica, \u201cpolarizar es dividir; politizar es discutir\u201d. A su juicio, lo que ha sucedido con la 4T es que la polarizaci\u00f3n llevada a su l\u00edmite tiene un efecto \u201cdespolitizador\u201d en la medida en que desaparece la pluralidad, nos obliga a tomar partido y \u201ccancela la conversaci\u00f3n\u201d. Al analista le preocupa, en ese sentido, que \u201cla pol\u00e9mica parece cada vez m\u00e1s reducida a una guerra de posiciones, o mejor dicho de poses, a su favor o en su contra\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ciertamente, la polarizaci\u00f3n simplifica el debate pol\u00edtico, anula los matices e impide que ciertas voces que buscan ubicarse en posiciones centristas adquieran resonancia. Sin embargo, el analista recurre a una terminolog\u00eda a modo, al atribuir al concepto \u201cpolitizaci\u00f3n\u201d una definici\u00f3n propia del deber ser \u2014la que a \u00e9l le gustar\u00eda quiz\u00e1 desde una perspectiva liberal\u2014, donde se presenta una gran diversidad de posturas, voces plurales que se escuchan respetuosamente en un espacio p\u00fablico racional y muy kosher, como si todas ellas tuvieran el mismo peso pol\u00edtico, la misma fuerza y representatividad social. Lo que es m\u00e1s, el autor parece dispuesto a aceptar la politizaci\u00f3n siempre que sea en sus t\u00e9rminos y deje fuera cualquier expresi\u00f3n que desestabilice su entendimiento sobre los l\u00edmites del&nbsp;<em>statu quo.<\/em>&nbsp;Antes que ser conceptos antag\u00f3nicos, la polarizaci\u00f3n es la forma que adquiere la politizaci\u00f3n en una l\u00f3gica populista, cuya naturaleza, parafraseando a Ernesto Laclau, tiene que ver con la agregaci\u00f3n de una serie de agravios y demandas dispersas. La polarizaci\u00f3n, en ese sentido, es su reducci\u00f3n a una l\u00f3gica de adversarios donde se sit\u00faan en veredas opuestas las \u00e9lites y el pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>El discurso en contra de eso que llaman \u201cpolarizaci\u00f3n\u201d en el fondo encierra un rechazo y una fobia a discutir un orden social que favorece los intereses de las \u00e9lites o las oligarqu\u00edas y en el que, m\u00e1s all\u00e1 de lo que algunos quisieran, siempre hay un vencedor y un vencido. En el llamado a \u201cno dividir\u201d que formulan hoy varias plumas conservadoras yace un profundo temor a que se revele pol\u00edticamente todo aquello que nos divide material y socialmente; una intenci\u00f3n por mantener todo eso fuera de la discusi\u00f3n p\u00fablica; un evidente miedo a que los grupos sociales desfavorecidos se asuman como un sujeto colectivo, que se empoderen. Y que al hacerlo pongan en riesgo no s\u00f3lo sus condiciones materiales de privilegio, sino, sobre todo, su papel como gu\u00edas de la opini\u00f3n de \u201clas mayor\u00edas\u201d y de la clase gobernante.<\/p>\n\n\n\n<p>La comentocracia mayoritaria que maquila estos discursos insiste en que hay un l\u00edder, un movimiento y un grupo de intelectuales afines que buscan \u201cdividir a los mexicanos\u201d. Se enga\u00f1an porque esa divisi\u00f3n y esa polarizaci\u00f3n frente a la cual se dicen tan preocupados han estado por a\u00f1os entre nosotros. Est\u00e1n directamente asociadas a nuestra desigualdad, ese \u201ctatuaje hist\u00f3rico que nos marca\u201d, como bien escribi\u00f3 Tom\u00e1s Eloy Mart\u00ednez.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque el conservadurismo se indigne de que se divida a los mexicanos entre \u201cpueblo\u201d y \u201cse\u00f1oritingos\u201d \u2014y por m\u00e1s que la se\u00f1ora Dresser se enfade porque no la consideremos parte de la categor\u00eda \u201cpueblo\u201d\u2014, hacerlo tiene una utilidad discursiva desde una l\u00f3gica populista: sirve para generar identificaciones pol\u00edticas, para delimitar los campos de una disputa de un conflicto inevitable si se trata de cambiar una realidad tan desigual como la nuestra. Esa divisi\u00f3n adquiere cabal sentido cuando reparamos en la propia l\u00f3gica divisiva entre conservadores y&nbsp;<em>fif\u00eds<\/em>, que se revela claramente en su tendencia a la segregaci\u00f3n \u2014social, residencial y educativa\u2014, al adoptar un modo de vida que busca apartarse de las mayor\u00edas y que incluso se manifiesta en la terminolog\u00eda que adoptan en su lenguaje p\u00fablico y privado, a trav\u00e9s de t\u00e9rminos coloquiales como \u201cgente como uno\u201d o \u201czona vip\u201d. Todo ello sugiere que lo que les molesta en realidad no es que se divida a la sociedad \u2014en el fondo eso no les parece mal porque lo han buscado siempre\u2014, sino que en esa divisi\u00f3n ellos no lleven las de ganar.<\/p>\n\n\n\n<p>Numerosas voces le reclaman a un presidente que los llama \u201cfif\u00eds\u201d. No deja de extra\u00f1ar que el empleo de esa terminolog\u00eda los lleve a conformar una cruzada de unidad nacional antipolarizaci\u00f3n, cuando por a\u00f1os les hemos escuchado hablar en contra de los \u201cnacos\u201d, los \u201c\u00f1eros\u201d, la \u201cchacha\u201d o el \u201cgod\u00edn\u201d. En el colmo del absurdo, algunos se dicen sujetos de \u201cdiscriminaci\u00f3n\u201d, un t\u00e9rmino cuyo significado evidentemente no entienden, tal vez por desconocer que hace muchos a\u00f1os qued\u00f3 zanjado el debate sobre la \u201cdiscriminaci\u00f3n al rev\u00e9s\u201d; que si el integrante de un grupo en desventaja niega un derecho a alguien que pertenece a un grupo hist\u00f3ricamente aventaja- do no est\u00e1 ejerciendo discriminaci\u00f3n. Ser\u00e1 otra cosa, quiz\u00e1s un sentimiento de frustraci\u00f3n y resentimiento justificable y entendible, y mientras no est\u00e9 acompa\u00f1ada de una violaci\u00f3n efectiva de un derecho \u2014como s\u00ed lo est\u00e1 la discriminaci\u00f3n\u2014, podr\u00e1 causar una molestia, pero nada m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza antisistema que tom\u00f3 el gobierno por la v\u00eda electoral en 2018, recuerda Lorenzo Meyer, se ha propuesto cambiar la orientaci\u00f3n del poder enarbolando un\u00a0<em>leitmotiv<\/em>: \u201cPrimero los pobres\u201d. Intenta formar una estabilidad pol\u00edtica que ya no encubra las complejas contradicciones de la sociedad mexicana del presente, sino que las disminuya. \u201cTama\u00f1a operaci\u00f3n no puede tener lugar sin herir a intereses creados, sin despertar el desconten- to e irritaci\u00f3n de los acostumbrados a que los escalones bajos de la sociedad acepten como natural soportar el peso de los superiores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En una entrevista que hice en 2005 al escritor argentino Rafael Bielsa, quien fuera canciller durante el primer gobierno de N\u00e9stor Kirchner, le pregunt\u00e9 acerca de las cr\u00edticas que recurrentemente hac\u00edan al expresidente de esa naci\u00f3n por abrir numerosos frentes de conflicto, y por qu\u00e9 permanentemente se generaba toda suerte de \u00e9stos. Su respuesta bien puede extrapolarse al M\u00e9xico de 2021:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>No siempre debemos darle a la idea del conflicto una connotaci\u00f3n negativa. La pol\u00edtica de transformaci\u00f3n requiere de un cierto grado de conflicto. Es dif\u00edcil no ser conflictivo cuando se trata de dejar atr\u00e1s lo que estamos tratando de dejar atr\u00e1s. Debemos aprender a convivir con la l\u00f3gica del conflicto, sin que ello nos genere demasiado desasosiego. En definitiva, un conflicto sabia- mente manejado es indispensable para hacer posible una realidad distinta. Si la pol\u00edtica siempre es confortable se vuelve conservadora. Es evidente que si queremos cambiar las cosas de manera estructural no podemos evitar dosis de conflicto. Tenemos que dejar atr\u00e1s ese miedo patol\u00f3gico al conflicto y aprender a pensar que el conflicto tiene una l\u00f3gica. \u00bfC\u00f3mo salir de la boca del volc\u00e1n que durante a\u00f1os nos magnetiz\u00f3 para que hici\u00e9ramos lo que no deb\u00edamos, si no es con una fuerza de sentido inverso que nos permita hacer lo que es debido? A ese proceso los adoradores de las formas lo llaman \u201cexceso de conflictividad\u201d, y los asusta que haya \u201cdemasiados frentes abiertos\u201d. No hay lugar para la cosm\u00e9tica aqu\u00ed, ni tenemos tiempo. Es hora de poner fin a esa democracia taciturna. El conflicto sirve. No podemos negar temblorosamente su existencia bajo el paraguas de un forzado consenso. No debemos satanizarlo por mero ritual de confort, sino entenderlo para mejor administrarlo. Tenemos que hacernos a la idea de que el conflicto estar\u00e1 entre nosotros por mucho tiempo y hay que hacer algo con \u00e9l. Yo me pregunto, \u00bfy si el conflicto fuera la energ\u00eda que necesita nuestra sociedad para dinamizar los cambios?, \u00bfy si lo us\u00e1ramos dial\u00e9ctica y provechosamente? \u00bfY si nos llevara hacia el futuro elegido en vez de hacia el pasado tan temido? Tenemos conflictos porque estamos cursando una bisagra de la historia.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Los que hoy tanto temen el conflicto y la polarizaci\u00f3n son los mismos que ayer celebraban y endiosaban un supuesto consenso entre posiciones centristas al que hoy debemos muchos de nuestros problemas. El lenguaje de la transici\u00f3n glorific\u00f3 tanto esa palabra que acab\u00f3 por imponer el silencio a millones de mexicanos. El ejemplo m\u00e1s acabado de esa l\u00f3gica tan poco conducente a la pluralidad democr\u00e1tica fue el Pacto por M\u00e9xico, una alianza entre las c\u00fapulas partidistas que termin\u00f3 por pervertir la palabra consenso para ocultar detr\u00e1s de ella acuerdos nefastos: desde aquellos que facilitaron los llamados \u201cmoches\u201d en el Legislativo hasta la imposici\u00f3n de ministros en la Suprema Corte y otros funcionarios en una l\u00f3gica de cuotas y de cuates en la que se negociaron beneficios personales a favor de ciertos pol\u00edticos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los l\u00edmites de nuestra grieta<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La importancia de administrar el conflicto y aceptar el car\u00e1cter inevitable de la polarizaci\u00f3n es innegable. Sin embargo, esto no implica que el conflicto no deba tener l\u00edmites. Vale la pena, entonces, preguntarnos cu\u00e1les deben ser. Del tema habl\u00f3 Alberto Fern\u00e1ndez durante su campa\u00f1a a la presidencia de Argentina en 2020, al referirse a esa \u201cgrieta\u201d que se hizo visible durante el gobierno de Cristina Kirchner y se ensanch\u00f3 a\u00fan m\u00e1s durante el macrismo, a instancias de la propia derecha. El t\u00e9rmino captura la distancia que separa a millones de argentinos y que ha establecido una divisi\u00f3n ideol\u00f3gica muy profunda. Vocablo importado de la geolog\u00eda, grieta da la idea de un temblor y una ruptura irremediable y definitiva en una suerte de enfrentamiento perpetuo e insuperable.<\/p>\n\n\n\n<p>Fue el periodista Jorge Lanata \u2014parad\u00f3jicamente un periodista antikirchnerista caracterizado por su discurso polarizante\u2014 quien en agosto de 2013 acu\u00f1\u00f3 el t\u00e9rmino de esta manera:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p>Hay como una divisi\u00f3n irreconciliable en la Argentina, a esa divisi\u00f3n yo la llamo la grieta y es lo peor que nos pasa. Y va a trascender al actual gobierno, que se ir\u00e1. La grieta igual va a permanecer, porque ya no es pol\u00edtica, es cultural en sentido extenso, tiene que ver con c\u00f3mo vemos el mundo. Ha separado amigos, hermanos, parejas, compa\u00f1eros de laburo. Esta historia de que quien est\u00e1 en contra es un traidor a la patria [\u2026] Creo que todos somos la patria, creo que todos somos el pa\u00eds, creo que nadie tiene el copyright de la patria, la Argentina no es una marca registrada de nadie, de ning\u00fan partido, de ning\u00fan movimiento, de ning\u00fan gobierno, sea el que sea, y nadie tiene el copyright de la verdad. Y ojal\u00e1 alguna vez podamos superar esta grieta, porque dos medias Argentinas no suman una Argentina; dos medias Argentinas son dos medias Argentinas, no suman una Argentina entera.<\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p>Desde 2006 en M\u00e9xico hemos vivido algo similar a una grieta entre obradoristas y antiobradoristas, que se ha ampliado a partir de la elecci\u00f3n de 2018 y que contin\u00faa ensanch\u00e1ndose. En alguna medida la grieta pol\u00edtica es in- evitable porque surge a su vez de una profunda divisi\u00f3n social y econ\u00f3mica. Ciertamente la polarizaci\u00f3n causante de esa grieta es \u00fatil en la medida en que politiza las desigualdades, les pone nombre y apellido, y visibiliza en el debate p\u00fablico el drama silencioso que se vive en la sociedad. De la grieta que vivimos no hay un solo responsable. Como ya he se\u00f1alado, se equivocan quienes afirman que s\u00f3lo AMLO polariza. Lo mismo lo hacen \u00e9l, sus segui- dores y sus simpatizantes que sus opositores en la comentocracia y la pol\u00edtica partidista.<\/p>\n\n\n\n<p>Con todo, la grieta no puede crecer hasta el infinito. El Presidente y la clase pol\u00edtica, todos en general (en cuanto esta polarizaci\u00f3n nos involucra cada vez m\u00e1s), tenemos que aprender a distinguir entre los conflictos inevitables y necesarios, de los innecesarios e inexplicables. Debemos ser capa- ces de preguntarnos: \u00bfhasta cu\u00e1ndo y hasta d\u00f3nde? Y es que la grieta puede hacerse visible en determinados momentos, pero llega un punto en que debemos comenzar a suturar. La grieta mexicana est\u00e1 causando que dejemos de hablar con quien no piensa como nosotros. Ha generado rupturas familiares, ha convertido a viejos amigos en adversarios o \u2014m\u00e1s triste a\u00fan\u2014 en enemigos. No podemos vivir peleados entre nosotros para siempre. Recientemente, tambi\u00e9n ha dividido a la propia izquierda: entre quienes creen que el obradorismo es una oportunidad hist\u00f3rica y quienes lo ven como un lastre. Las rupturas incluso se viven dentro de los propios bandos enfrentados, don- de aquel que promueve la cr\u00edtica interna o no se ubica en un extremo de radicalidad es inmediatamente visto como pusil\u00e1nime o traidor por quienes se reivindican como ideol\u00f3gicamente puros.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema de esta situaci\u00f3n es que ahoga los matices e impide una discusi\u00f3n pol\u00edtica racional. En un escenario como el que hoy tenemos quienes participan en el debate p\u00fablico tienden a adoptar posturas extremas y utilizar un lenguaje impostado como estrategia para no desdibujarse en el debate p\u00fablico. Pareciera que polarizar genera rating. Al final, la grieta que estamos viviendo nos afecta a todos porque impide hallar puntos de encuentro, impulsar agendas comunes, adoptar pol\u00edticas susceptibles de avanzar a trav\u00e9s del convencimiento y la persuasi\u00f3n (y, como tales, capaces de perdurar) e incluso sumarse a una cr\u00edtica constructiva que en ciertos asuntos es indispensable para lograr cambios positivos. M\u00e1s a\u00fan, elimina ex ante la posibilidad de dar continuidad a pol\u00edticas, instituciones y horizontes ben\u00e9ficos, al convertir toda arena en pol\u00edtica y toda acci\u00f3n en revancha.<\/p>\n\n\n\n<p>No se trata de relativizar las posturas pol\u00edticas de cada uno o situar- se en la inexistente Corea del Centro. La disputa pol\u00edtica est\u00e1 y estar\u00e1 situada, inevitablemente, en dos principales bandos, nos guste o no. Unos y otros, sin embargo, tienen que encontrar la manera de dialogar, deliberar y pensar juntos. La grieta debe tener l\u00edmites para no llevarse al pa\u00eds en medio. Alberto Fern\u00e1ndez lo entendi\u00f3 as\u00ed en la \u00faltima campa\u00f1a electoral, cuando en una entrevista se\u00f1al\u00f3: \u201cYo estoy ac\u00e1 para cerrar la grieta y voy a hablar con to- dos los que tenga que hablar para lograrlo. Estoy terminando con los s\u00edmbolos de la grieta, despu\u00e9s de eso est\u00e1 el nosotros como sociedad y la necesidad de respetarnos\u201d.19 En \u00faltima instancia, polarizar hasta el infinito puede tener sus consecuencias. Una de ellas \u2014la m\u00e1s seria de todas\u2014 es la posibilidad de que el p\u00e9ndulo eventualmente oscile de la izquierda hacia la extrema derecha, encontrando una postura a\u00fan m\u00e1s polarizante que la propia, como ocurri\u00f3 en Brasil con el triunfo de Bolsonaro o en Estados Unidos con el de Donald Trump.<\/p>\n\n\n\n<p>En suma, si bien la polarizaci\u00f3n es \u00fatil en determinadas coyunturas o ante ciertas situaciones, igual que hay momentos para amar y momentos para haber amado, tambi\u00e9n los hay para polarizar y para haber polarizado. Vivir en un pleito eterno convertido en condici\u00f3n normal y natural, en pr\u00e1ctica de todos los d\u00edas, nos conduce a una situaci\u00f3n de Pedro y el Lobo: hace que cuando debamos dar una pelea para algo que realmente importe y valga la pena nuestras energ\u00edas se hayan consumido en nimiedades y no tengamos la credibilidad suficiente para utilizar el conflicto de manera productiva. Al mismo tiempo, hacer de cada tema, por peque\u00f1o o grande que sea, una batalla campal, simplemente para mantener la l\u00f3gica divisiva, es caer en una trampa terrible. Semejante l\u00f3gica puede llevarnos a defender cuestiones aberrantes s\u00f3lo porque quien las plantea est\u00e1 de \u201cnuestro lado\u201d u obviar las necesarias y rechazar las positivas \u00fanicamente porque quien las dice se sit\u00faa en la vereda opuesta. Necesitamos recuperar un terreno com\u00fan en torno a una serie de agendas y valores fundamentales que no sean parte y v\u00edctima de la grieta y que no nos permitamos ensuciar. No es dif\u00edcil encontrar ejemplos: los derechos humanos, la dignidad humana o la salud de todos los mexicanos son algunos de ellos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente: <\/strong>sinembargo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La llegada de&nbsp;Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador&nbsp;a la&nbsp;Presidencia de M\u00e9xico&nbsp;y su movimiento llamado la \u201cCuarta Transformaci\u00f3n\u201d ha tra\u00eddo una serie de cambios, para algunos considerados como necesarios y para otros como una amenaza, que se hacen m\u00e1s visibles a casi tres a\u00f1os de su administraci\u00f3n. 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