{"id":91159,"date":"2021-05-26T10:04:08","date_gmt":"2021-05-26T15:04:08","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=91159"},"modified":"2021-05-26T10:04:10","modified_gmt":"2021-05-26T15:04:10","slug":"existe-la-idea-de-que-antes-el-pri-controlaba-todo-y-no-existia-la-violencia-pero-esto-no-es-verdad","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/destacadas\/existe-la-idea-de-que-antes-el-pri-controlaba-todo-y-no-existia-la-violencia-pero-esto-no-es-verdad\/","title":{"rendered":"Existe la idea de que antes, el PRI controlaba todo y no exist\u00eda la violencia, pero esto no es verdad"},"content":{"rendered":"\n<p>En las primeras p\u00e1ginas de&nbsp;<em>The Dope, The Real History of Mexican Drug Trade<\/em>&nbsp;(Norton, 2021), Benjamin Smith ensaya: \u201cLo que se describe como un conflicto por el tr\u00e1fico de drogas es a menudo un conflicto por el control de las redes de protecci\u00f3n de ese tr\u00e1fico\u201d. Es la primera de una serie de frases contundentes, que permean la obra, 400 p\u00e1ginas sobre el narcotr\u00e1fico en Am\u00e9rica del Norte, con especial atenci\u00f3n a M\u00e9xico. Todas van en la misma direcci\u00f3n, la idea de que el trasiego de drogas no es en s\u00ed violento. P\u00e1ginas adelante escribe: \u201cLa violencia no est\u00e1 tanto en el ADN del tr\u00e1fico de drogas como en el ADN de prohibir el tr\u00e1fico\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>La sentencia anterior resulta provocadora, porque sugiere que al final la culpa de tanto muerto y tanto adicto y tanto mito recae en los estados, concretamente en el Estado mexicano. \u00bfNo es un poco exagerado? \u201cAntes del a\u00f1o 2000 apenas hubo violencia entre los que estaban involucrados en el tr\u00e1fico, excepto cuando se met\u00eda el Estado. Cuando el Estado trataba de meter a las redes de protecci\u00f3n en la c\u00e1rcel o cuando trataba de crear un nuevo sistema de protecci\u00f3n o cuando trataba de extorsionarlo, ah\u00ed s\u00ed. No voy a negar que no hay violencia en el negocio de drogas, claro que la hay\u201d, defiende en entrevista el historiador.<\/p>\n\n\n\n<p>A 15 a\u00f1os de\u00a0la ofensiva militar contra el crimen organizado, M\u00e9xico cuenta los muertos por decenas de miles. Inmerso en una\u00a0vor\u00e1gine de violencia interminable, el pa\u00eds apenas se detiene a pensar lo que ocurre. La idea m\u00e1s extendida es que la violencia es culpa del tr\u00e1fico de drogas, pero los cad\u00e1veres recuerdan que esa narrativa es falsa. O al menos incompleta. \u201cT\u00fa piensa que los agentes estatales fueron la mafia de M\u00e9xico\u201d, dice Smith, en referencia a la mafia original, la siciliana, la que cobraba por uso del territorio. \u201cEn la primera mitad del siglo XX y hasta la d\u00e9cada de 1970, los gobiernos estatales organizaron las redes de protecci\u00f3n. Luego, hasta la d\u00e9cada de 1990, se encarg\u00f3 la Polic\u00eda Judicial Federal (PJF). Y desde entonces, los propios grupos de narcotraficantes han tomado el control de su propia protecci\u00f3n\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p>M\u00e9xico sufre las consecuencias de esta \u00faltima etapa y atraviesa una nueva, peor si cabe, por la mezcla de intereses. Grupos fuertemente armados, amparados en mayor o menor medida por autoridades de todos los niveles de Gobierno, vinculados a grupos de poder, caciques, empresarios o redes pol\u00edticas, interpretan la protecci\u00f3n de negocios il\u00edcitos como una oportunidad para exprimir las econom\u00edas. As\u00ed, el trasiego internacional de drogas es solo un envoltorio de\u00a0la extorsi\u00f3n y la rapi\u00f1a. \u201cMuchos de los documentos que he usado para este libro est\u00e1n escritos por polic\u00edas, agentes, pol\u00edticos, que quieren imponer este mito de los narcos terribles, criminales y los polic\u00edas como buenos y honorables\u201d, argumenta el autor. \u201cYo he platicado con muchos agentes de EE UU que ahora son c\u00ednicos como yo y no creen en la guerra contra las drogas. Creen que es una farsa\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Al\u00e9rgico a postulados absolutos, el acad\u00e9mico plantea que las peleas siempre han existido, m\u00e1s all\u00e1 del\u00a0tr\u00e1fico de drogas. \u201cExiste la idea de que antes, el PRI controlaba todo y no exist\u00eda la violencia, pero esto no es verdad. El PRI estaba dividido y hubo mucha violencia entre los grupos, la PJF, la Direcci\u00f3n Federal de Seguridad, otros cuerpos de polic\u00eda, el Ej\u00e9rcito, para controlar las redes de protecci\u00f3n de los traficantes\u201d, argumenta. \u201cEn\u00a0la d\u00e9cada de 1990, los grupos criminales tomaron control de estos sistemas de protecci\u00f3n. Y no tenemos demasiada informaci\u00f3n, pero es probable que entonces aumentara la violencia, los asesinatos, etc\u00e9tera. Porque tomaron control y empezaron a cobrar no solo a los traficantes, tambi\u00e9n a todos los criminales y los no criminales\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Un cuento de hadas<\/h2>\n\n\n\n<p>Smith lleg\u00f3 a M\u00e9xico hace 20 a\u00f1os. Trabaj\u00f3 de reportero, vivi\u00f3 un a\u00f1o en Oaxaca, ense\u00f1\u00f3 ingl\u00e9s. \u201cPero no me fue muy bien\u201d, explica, as\u00ed que se volvi\u00f3 a su natal Cambridge. Consigui\u00f3 una beca para estudiar historia de Inglaterra del siglo XVI, pero se aburri\u00f3. Renunci\u00f3 e inici\u00f3 sus estudios de doctorado, ya centrado en M\u00e9xico, su historia moderna y el narcotr\u00e1fico. Fue entonces cuando conoci\u00f3 a su esposa, mexicana. All\u00e1 se casaron. Ahora viven en una peque\u00f1a ciudad del centro del pa\u00eds y salpican su vida con viajes a M\u00e9xico, visitas familiares, excusa perfecta para seguir investigando. \u201cEs como un cuento de hadas, pero con drogas\u201d, r\u00ede el acad\u00e9mico.<\/p>\n\n\n\n<p>Uno de los t\u00e9rminos clave de&nbsp;<em>The Dope<\/em>&nbsp;es el que Smith usa para referirse a los sistemas de protecci\u00f3n, las&nbsp;<em>drug protection racket<\/em>. \u201cLos que gestionan un sistema de protecci\u00f3n, una red extorsiva, tienden al monopolio\u201d, defiende al acad\u00e9mico. \u201cPor su naturaleza, estos sistemas tienden al monopolio\u201d, insiste. \u201cLa cosa es que el mercado de drogas no es monop\u00f3lico. Si t\u00fa llegas a Chicago con un kilo de hero\u00edna no van a preguntarte si es de El Chapo, te lo van a comprar. Y por eso los sistemas de protecci\u00f3n pelean entre s\u00ed: por el control\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p>Adem\u00e1s del ensayo y las ideas sobre la violencia, el libro est\u00e1 poblado de personajes alucinantes, como el gobernador de Baja California Esteban Cant\u00fa, benefactor de la vieja guardia priista que us\u00f3 el dinero del tr\u00e1fico para desarrollar el Estado. \u201cUna cosa interesante es esto de decir que lo que hac\u00edan ellos era corrupci\u00f3n\u201d, dice ir\u00f3nico el historiador. \u201cCant\u00fa era un corrupto, \u00bfno? Pero era m\u00e1s como Robin Hood. \u00c9l quiso aprovechar el negocio del opio para mejorar Baja California. No voy a decir que en la actualidad es lo mismo, pero creo que algunos lo hicieron. Hasta la d\u00e9cada de 1960 hay evidencias de esto\u201d, a\u00f1ade.<\/p>\n\n\n\n<p>Smith plantea que las pol\u00edticas punitivas contra el narcotr\u00e1fico han sido -est\u00e1n siendo- un completo fracaso. Con mayor o menor empuje, la guerra contra las drogas, la m\u00e1s longeva de la historia, dura ya m\u00e1s de 100 a\u00f1os. Y nunca hubo tantos adictos en el mundo como ahora. Ni probablemente tantos mercados de droga. La historia de la prohibici\u00f3n es larga. En 1914, Estados Unidos aprob\u00f3 la ley Harrison, que regulaba por primera vez el uso de morfina, hero\u00edna y coca\u00edna en el pa\u00eds. Con el tiempo aprob\u00f3 nuevas leyes en la materia y decidi\u00f3 expandir su esencia, imponerla, que el mundo entero asumiera que las drogas deb\u00edan quedar fuera de la ley. Y no solo eso. Quiz\u00e1 de manera desordenada, el gigante norteamericano export\u00f3 la idea demoniaca, maniquea, del tr\u00e1fico de drogas, en la que polic\u00edas, agentes y militaras eran siempre buenos y los traficantes, enviados de belceb\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la narrativa del narco, un pu\u00f1ado de argumentos asentados como salmos en el imaginario popular mundial. Y en esa narrativa del narco, M\u00e9xico es la guarida del diablo. \u201cEs un mito que ya aparece en novelas de los a\u00f1os 20 y 30. Yo la primera vez que supe de M\u00e9xico fue cuando vi\u00a0<em>Easy Rider<\/em>, donde unos muchachos cruzan la frontera con bicicletas cargadas de coca\u00edna. Pero sobre todo en los \u00faltimos 20 a\u00f1os, si hablas con cualquier americano de M\u00e9xico dicen, \u2018ah no, los carteles son muy violentos\u201d, zanja.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En las primeras p\u00e1ginas de&nbsp;The Dope, The Real History of Mexican Drug Trade&nbsp;(Norton, 2021), Benjamin Smith ensaya: \u201cLo que se describe como un conflicto por el tr\u00e1fico de drogas es a menudo un conflicto por el control de las redes de protecci\u00f3n de ese tr\u00e1fico\u201d. 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