{"id":92112,"date":"2021-06-27T21:30:12","date_gmt":"2021-06-28T02:30:12","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=92112"},"modified":"2021-06-27T21:31:56","modified_gmt":"2021-06-28T02:31:56","slug":"antes-de-que-les-toque-la-luna-miles-de-ninas-y-adolescentes-son-vendidas-a-sus-maridos-en-mexico","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/destacadas\/antes-de-que-les-toque-la-luna-miles-de-ninas-y-adolescentes-son-vendidas-a-sus-maridos-en-mexico\/","title":{"rendered":"Antes de que les toque la luna: miles de ni\u00f1as y adolescentes son vendidas a sus maridos en M\u00e9xico"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A la puerta de la casa hay una muchacha muy joven que amamanta a su beb\u00e9 tapadito con una cobija mientras el hijo mayor se entretiene con cualquier cosa a su lado. Baja la mirada al paso de esas extra\u00f1as visitas en un d\u00eda cualquiera de la monta\u00f1a guerrerense. Qui\u00e9nes ser\u00e1n y qu\u00e9 querr\u00e1n. Otras j\u00f3venes con beb\u00e9s a cuestas muestran la misma timidez, la voz apenas les sale del cuerpo y acaso con un leve gesto dejan un saludo. Y siguen su camino, apurando el paso, como un roedor sorprendido fuera de la madriguera. As\u00ed son miles de adolescentes en estos pueblos mexicanos encaramados en lo m\u00e1s alto de la monta\u00f1a, donde apenas llega nadie. Han sido vendidas siendo muy ni\u00f1as a sus maridos, siguiendo una costumbre ancestral que los siglos no han conseguido eliminar. Bien al contrario: desde hace unas d\u00e9cadas, el dinero que llega de la migraci\u00f3n a Estados Unidos las ha convertido en una mercanc\u00eda que puede alcanzar los 200.000 pesos (9.500 d\u00f3lares). O m\u00e1s. Toda una fortuna que convierte las viviendas de barro en casas de cemento y da para una boda con m\u00fasicos y carne de res bien regada con cerveza. Las muchachas ser\u00e1n ya presa de un matrimonio cruel en el que cualquier queja se ahoga con la misma frase: \u201cYo te pagu\u00e9\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Antes de que les toque la luna, es decir, su primera menstruaci\u00f3n, las miradas de los hombres ya se han posado sobre ellas. Un d\u00eda, al salir de la escuela, espera en la casa el futuro suegro, que ha ido a solicitar su mano y a regatear el precio que pidan. La boda no va a tardar. A veces se entrega el pliego petitorio encabezado por el \u201cderecho de leche\u201d, es decir, un dinero que compense el embarazo, el parto y la crianza de la novia. Eso puede suponer 10.000 pesos, pero en vista de las sumas que se pagan ahora, casi resultar\u00eda ofensivo. Quiz\u00e1 80.000, 100.000, 200.000 pesos de salida. Las condiciones dir\u00e1n si se puede hacer una rebaja. No hay que olvidar la fiesta. En el papel figurar\u00e1n las cervezas, los refrescos, los kilos de chile, el ma\u00edz, el pan dulce, los guajolotes (pavos) para los padrinos de la casadera, que vendr\u00e1n adornados con un collar de flores. Y la orquestina. El casamiento no ser\u00e1 de post\u00edn si no hay una banda, ahora se estila mucho.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En M\u00e9xico est\u00e1n prohibidos los matrimonios a edades tan tempranas, pero las leyes no consiguen alterar las tradiciones. Si el sacerdote se niega a oficiar la boda, se tender\u00e1 un petate en el suelo, all\u00ed se arrodillar\u00e1n, probar\u00e1n un poco de sal y recibir\u00e1n consejos y bendiciones. El padre ha entregado a \u201csu princesa, a su \u00e1ngel\u201d. \u201cTe llevas un tesoro, la flor de este jard\u00edn\u201d. As\u00ed le dicen a la familia del novio. Las han cuidado casi encerradas en casa, acompa\u00f1adas para salir. \u201cLas entregan v\u00edrgenes y puras, moldeables, sin malas pr\u00e1cticas, cuando todav\u00eda obedecen y pueden influir en ellas, orientarlas, ense\u00f1arles las tareas del hogar y del campo, la maternidad y la vida conyugal\u201d, dice Abel Barrera, director del Centro de Derechos Humanos de la Monta\u00f1a Tlachinollan, ubicado en Tlapa, la capital de esa regi\u00f3n de Guerrero, que agrupa 19 municipios y unas 600 comunidades. Alrededor de 400.000 habitantes.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchos de estos pueblos se rigen por los llamados Usos y Costumbres, consagrados en la Constituci\u00f3n, que algunos renombran con sorna Abusos y Costumbres. Un consejo de hombres, los Principales, domina la justicia, las elecciones, los tratos y la vida diaria.\u00a0La mirada sobre la igualdad\u00a0entre hombres y mujeres es muy corta.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es a\u00fan noche cerrada cuando el todoterreno trepa por una carretera invadida en algunos tramos por enormes pedruscos que han rodado ladera abajo por culpa de las lluvias. Los deslaves dejan el camino intransitable. Las luces de las aldeas salpican toda la serran\u00eda y el amanecer va descubriendo pintorescos pueblos pintados de colorines, como un dibujo infantil. El paisaje, entre mares de niebla baja, es de un verde rabioso. Los guajolotes y las gallinas se cruzan en el trayecto con su s\u00e9quito de polluelos. Cantan los gallos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la lumbre se asan ya las tortillas de ma\u00edz que las mujeres han amasado. Cuecen los frijoles y est\u00e1n listas las salsas picantes que sacar\u00e1n las l\u00e1grimas a quienes no est\u00e1n acostumbrados al chile. Es tiempo de sembrar el ma\u00edz y la amapola del fentanilo. Despu\u00e9s, llegar\u00e1 la cosecha. As\u00ed ser\u00e1 este a\u00f1o y el siguiente. El paisaje de postal no deja ver las heridas que han dejado las balas en algunos de estos pueblos, donde algunas cunetas tambi\u00e9n est\u00e1n sembradas, pero de cad\u00e1veres. Muchos quisieron probar otra suerte arriesgando su vida de forma distinta: en la frontera con Estados Unidos. Desde los a\u00f1os ochenta, hombres y mujeres comenzaron una migraci\u00f3n que no ha parado y ahora hay aldeas donde apenas quedan viejos y ni\u00f1os que esperan a sus padres.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Del gringo ha llegado lo mejor y lo peor. Los recursos para ir construyendo casas que no se derrumben con las lluvias y el \u00e1nimo para que completen la secundaria y quiz\u00e1 la universidad aquellos hermanos que se quedaron. Pero tambi\u00e9n la soberbia del que se fue sin nada y vuelve envalentonado con el fajo lleno de billetes. Ahora es el que manda y si alguien lo duda retumbar\u00e1n los tiros al aire. Que suene la m\u00fasica. Que corra el mezcal. En algunas comunidades, los hombres pagan por dos y tres mujeres en concubinato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen, que no da su nombre verdadero porque la presi\u00f3n social sigue siendo muy fuerte, lo vio venir muy pronto y se fue del pueblo al acabar la primaria. Desde bien chica le plant\u00f3 cara a su padre, un \u201cmachista\u201d que amenazaba con venderla por 300.000 pesos y un coche. \u201cTengo primos que se han casado con 12 y 13 a\u00f1os.\u00a0Ni\u00f1os flaquitos que van en triciclo mientras su mujer est\u00e1 en casa. Mi t\u00eda vendi\u00f3 a mi prima por 130.000 pesos con 12 a\u00f1os a un hombre que regres\u00f3 de Estados Unidos y la pidi\u00f3. Ya tiene tres hijos. Ella quiere bautizarlos y casarse, pero la suegra le dice que no hay dinero: \u2018Si tu madre no se hubiera pasado pidiendo, ahora tendr\u00edas tu boda\u201d. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La madre de Carmen fue raptada de ni\u00f1a por su novio (el padre de Carmen) \u2014es otra de las costumbres para impulsar el casamiento\u2014 un d\u00eda cuando llevaba chile a casa de su abuela. A la vuelta de la esquina, el hombre la agarr\u00f3 y se la llev\u00f3 a rastras. \u201cTen\u00eda 11 a\u00f1os, la hermana fue a avisar a mi abuelito, pero no hicieron nada. La dejaron cubierta con una cobija en un jacal de ma\u00edz. Siempre le pregunto: \u00bfPor qu\u00e9 no te escapaste, mam\u00e1, c\u00f3mo fuiste tan tonta?\u201d. Y la madre se sonr\u00ede y le responde: \u201cAy, hija, s\u00ed, qu\u00e9 raz\u00f3n tienes, era por miedo\u201d, cuenta la muchacha. La familia pidi\u00f3 por ella 20.000 pesos para formalizar un matrimonio devorado por la violencia del marido. \u201cMi pap\u00e1 golpeaba a mi madre delante de todos. Mi hermano ped\u00eda a gritos que la dejara, que no la golpeara\u2026\u201d. Las l\u00e1grimas ruedan por la cara hermosa de esta mujer, que ahora tiene 30 a\u00f1os. \u201cEra tan necio, si mir\u00e1bamos por mi madre los golpes nos los regresaba a nosotros. Mi mam\u00e1 siempre dec\u00eda: \u2018No me puedo ir, mi pap\u00e1 vendi\u00f3 mi vida, si me muero o me llega a matar\u2026 tiene mi vida comprada\u2019. Nada de eso ha cambiado\u201d, asegura Carmen. <\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La violencia de g\u00e9nero\u00a0sacude con fuerza esta zona de Guerrero, pero no es la \u00fanica donde la venta de las mujeres las convierte en esclavas vapuleadas d\u00eda y noche, por sus maridos o por sus suegros, con quienes se quedan como sirvientas si el casado vuelve a Estados Unidos. Ocurre en zonas de Oaxaca, Tabasco, Michoac\u00e1n y otros Estados. Al despacho de la abogada Neil Arias, del centro Tlachinollan de Derechos Humanos, llegan muchas chicas en la veintena, con dos o tres hijos, que han decidido poner fin a la violencia que sufren desde la boda. \u201cEllas no dan su consentimiento, as\u00ed que la violencia comienza ah\u00ed. Tampoco les preguntan si quieren tener hijos, se les impone. El hombre siempre repite la misma frase: yo te pagu\u00e9. Las tratan como un objeto y son violentadas por a\u00f1os. Si se quieren ir, \u00e9l se queda con los ni\u00f1os, hasta con beb\u00e9s de meses\u201d, cuenta la abogada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Se acercan a la organizaci\u00f3n Tlachinollan para que les ayuden a recuperar a sus hijos, porque no aguantan m\u00e1s ese matrimonio infernal; otras veces es para que su familia pol\u00edtica le d\u00e9 el dinero que se han ganado en el campo y que administra el marido o el suegro. Porque, a la postre, con su trabajo esclavo, acaban pagando el desembolso que hicieron por ellas, explica Neil Arias, cuyas gestiones se chocan a menudo con una justicia corrupta. \u201cEn el Ministerio P\u00fablico secundan la petici\u00f3n del marido: si se quieren ir tienen que devolver lo pagado. Y amenazan con catalogar el caso como trata de personas, pero lo que quieren todos es repartirse ese dinero\u201d, afirma la abogada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfAcaso no es trata de personas comprar una esclava dom\u00e9stica? Arias ya se ha encontrado con esta pregunta en muchas ocasiones y sabe que el proceso no llegar\u00e1 a buen puerto con esa calificaci\u00f3n. \u201cNo es trata, porque no son estrictamente objeto de explotaci\u00f3n sexual o servidumbre con \u00e1nimo de lucro. Hay que tener en cuenta para qu\u00e9 se usa el dinero del acuerdo y estamos hablando de comunidades muy pobres donde esos recursos a veces son para construir una casita o pagar un m\u00e9dico. S\u00ed, es esclavitud. S\u00ed, es violencia. Pero no podemos criminalizar a las poblaciones ind\u00edgenas\u201d, afirma. Lo que no est\u00e1 dispuesta a tolerar es la violencia. \u201cEso es lo que hay que detener\u201d \u00bfY si no se da violencia? \u201cSiempre se da. \u00c9l siempre manda y se impone. Y la violencia es la de siempre, no se ha incrementado porque ahora se pague m\u00e1s por ellas\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Muchas mujeres y hombres repiten esa cantinela: si se van gratis, har\u00e1n con ellas lo que quieran y si pagan, tambi\u00e9n, porque las consideran de su propiedad. Pero\u00a0en tierras de tanta escasez, el dinero se abre camino y muy pocos padres se resisten a pedir una buena lana por sus hijas. Total, piensan, si luego les pegan y se quieren volver, las acogemos de nuevo. Algo que en el pasado era imposible, quedaban repudiadas si abandonaban el matrimonio. \u201cAlgunos, cuando tienen hijas, hasta esperan gustosos el dinero que sacar\u00e1n por ellas\u201d, dice en su casa Consuelo Sierra Solana, regidora de Participaci\u00f3n de la Mujer de Metlat\u00f3noc, uno de los pueblos donde la venta de ni\u00f1as est\u00e1 m\u00e1s arraigada. \u201cHemos ido a impartir talleres a algunas comunidades, con la gente de la Secretar\u00eda de la Mujer, pero cuando salen estos temas se molestan mucho. Hasta hemos salido con miedo de esos pueblos. Si ellas fracasan [es decir, si se quedan embarazadas], piden dinero al hombre. Y luego vuelven a pedir por la boda. Hasta dos veces. Empiezan con 200.000, y van bajando hasta que cierran el trato. Luego, ellas bailar\u00e1n al son de sus zapatos\u201d, afirma, sentada en su terraza, donde una sobrina friega la loza y una gallina se esponja en un rinc\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La concejala conoce las leyes, pero tambi\u00e9n que el terreno que pisan no es firme. \u201cSi una chica se queda embarazada con 14 a\u00f1os, pues no nos podemos meter. Sabemos lo que es delito, pero no podemos hacer nada,\u00a0se nos echa encima la familia\u201d.\u00a0Sabe de lo que habla. Las armas no son de juguete en estas tierras y\u00a0las balas ponen y quitan alcaldes.\u00a0De modo que los embarazos infantil y adolescente se suceden sin remedio. \u201cLa concepci\u00f3n est\u00e1 latente desde que tiene su primera regla, de 12 a\u00f1os en adelante. Por verg\u00fcenza, no dicen que fueron violentadas. Ellas lo asumen, la inevitable venta se transmite de mujer a mujer\u201d afirma un m\u00e9dico de Cochoapa el Grande, Aulio Gelio, un veracruzano que lleva 28 a\u00f1os en esta comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En los soportales de esta localidad, al lado del Ayuntamiento, una mujer vende pel\u00edculas, pero ya no tiene de bodas. \u201cLas dejaron de hacer cuando mataron a Fulanito en un casamiento y se agarraron a madrazos con el que grababa\u201d, dice, como el que cuenta lo que ha desayunado esa ma\u00f1ana. Pero se vendieron muchas. Hasta Estados Unidos llegaban aquellas pel\u00edculas del festejo tan bien costeado del que pod\u00edan presumir. Porque, finalmente, todo el pueblo colabora con lo poco que tenga al pago de la novia, de forma altruista o formalizando un pr\u00e9stamo comunitario que se devolver\u00e1 con intereses. Despu\u00e9s, comen, beben y bailan juntos. Son celebraciones colectivas que se grababan y vend\u00edan bien. Un fot\u00f3grafo profesional de Tlapa cuenta que tiene una cinta en la que se ve que a la novia la est\u00e1n empujando para entrar en la iglesia porque se resiste a casarse.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lejos de decaer con el peso del tiempo, la venta de ni\u00f1as \u201cha adquirido una dimensi\u00f3n m\u00e1s grave. Desde que Tlapa se convirti\u00f3 en Tlapa York y los migrantes hacen una buena feria, estos rituales han cambiado los presentes en especias por dinero\u201d, afirma Abel Barrera, de Tlachinollan. De poco sirve ya ir engordando un cerdo o criando guajolotes cuando nace un var\u00f3n. Se va a necesitar mucho m\u00e1s que eso. Ahora, adem\u00e1s de la venta descarada de una persona, se echa la casa por la ventana en el festejo. Los migrantes llegan envalentonados, siguen con la costumbre, pero no respetan a los viejos sabios que impon\u00edan las normas. Manda el dinero. Ellos son los empoderados.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con andares trabajosos sube sus 75 a\u00f1os cuesta arriba Jos\u00e9 Reyes Mendoza. Invita a pasar a su cocina. En un rinc\u00f3n, la lumbre ha ennegrecido el tejadillo de tablas y uralita, que brilla como de azabache. Su mujer atiende los pucheros en silencio, pero saluda amable, con la timidez de quien no habla la lengua de los extranjeros. Por las paredes de madera y chapa entra el calor cuando arrecia el sol y el fr\u00edo inclemente de la monta\u00f1a. Algunas cajas de madera hacen las veces de muebles. Hay cachivaches por todas partes, unas pocas sillas que cojean en el piso de tierra prensada y la \u00fanica concesi\u00f3n actual, una televisi\u00f3n envuelta en pl\u00e1stico que se apaga para la entrevista. Ladran los perros.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Jos\u00e9 es embajador, o viejo, como les llaman a los hombres de autoridad moral en estos pueblos ind\u00edgenas, los que miran por el respeto de las normas ancestrales que pasaron de padres a hijos. Siempre en masculino. Son ellos los que van a pedir a las muchachas a las que ya les toc\u00f3 la luna y median en los tratos entre las familias. Respeto es una palabra que sale a relucir varias veces en la conversaci\u00f3n, traducida del tuun savi al espa\u00f1ol por un sobrino que estudi\u00f3 y se fue a la ciudad. La \u00faltima pedida que hizo don Jos\u00e9 fue hace unos seis a\u00f1os. \u201c10.000 pesos, no vi la necesidad de pedir descuentos, eso es por el derecho de leche\u201d, afirma, con la gravedad de los Principales. \u201cTambi\u00e9n se hicieron algunos presentes para los padrinos, unos guajolotes\u201d. Y los consabidos refrescos, cervezas, chile, etc\u00e9tera. Recuerda que anta\u00f1o la cosa se resolv\u00eda con aguardiente y mezcal. \u201cEra por respeto\u201d. Esas sumas de dinero que piden ahora no le hacen ninguna gracia, pero si lo manifiesta, traduce el sobrino, lo corren del pueblo. \u201cTenemos que trabajar poco a poco\u201d, afirma. Tambi\u00e9n con el maltrato a las mujeres. Cuando se denuncian situaciones de violencia, se cita al marido y se le pregunta por qu\u00e9 peg\u00f3 a la mujer. \u201c\u00bfEs que no quiso cocinar, es que no fue a la milpa (al maizal), es que no obedeci\u00f3?\u201d Si el hombre no da razones, puede pasar en el calabozo tres d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Don Jos\u00e9 tambi\u00e9n asegura que el maltrato no depende del dinero, que siempre estuvo ah\u00ed. Dice que no est\u00e1 a favor de que se pague por las mujeres, que nada en la Biblia afirma que haya que venderlas. \u201cEso nace de nuestro pensamiento. No son animales ni propiedades. Algunas familias ya no lo hacen. Si quieren dar un chivo o pollos, eso ya es decisi\u00f3n de los padres, por respeto\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En este pueblo, que se llama\u00a0Vicente Guerrero en honor al h\u00e9roe de la Independencia\u00a0mexicana de origen negro e ind\u00edgena, hay, en efecto, familias que se niegan a perpetuar esa pr\u00e1ctica. Domitila Mendoza y su marido han optado por cortar con ese gesto que ella tuvo que sufrir. La vendieron por 10.000 pesos. Sus hijas no pasar\u00e1n por eso. \u201cNo est\u00e1 bien vender a las hijas, son mi alma, son mi sangre\u201d. Tiene dos hijos en Estados Unidos y la adolescente en casa, Ana\u00ed, que hace una breve aparici\u00f3n en la cocina para decir poco. Ella no piensa en matrimonio por ahora. La madre asiente satisfecha.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Domitila ha acudido a cursos de capacitaci\u00f3n, como su amiga Marina Vega Pinz\u00f3n, que tambi\u00e9n llega a la casa para ser entrevistada. Esos cursos, impartidos por la organizaci\u00f3n Yo quiero yo puedo, tratan de ir moldeando otras mentalidades que acaben con estas pr\u00e1cticas por las buenas. Pero los recursos son pocos y si no se hace un seguimiento, los pocos progresos se vienen abajo, igual que las monta\u00f1as sobre las carreteras cuando llueve. Otra vez a quitar las piedras del camino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esta organizaci\u00f3n consigui\u00f3 que algunas comunidades firmaran un acuerdo para abolir la venta de mujeres, pero al a\u00f1o siguiente ganaba otro comisario el poder y no se hac\u00eda cargo de lo comprometido. \u201cEn un pueblo conseguimos un acuerdo para 200 a\u00f1os\u201d, afirma Benito Mendoza Mart\u00ednez, uno de los promotores de Yo quiero yo puedo. Normalmente, son las mujeres quienes acuden a estos talleres, pero, una vez en casa, no son capaces de hacer entrar en raz\u00f3n a sus maridos, quienes fueron convocados a algunos cursos por esa raz\u00f3n\u201d, afirma Mendoza. Marina Vega Pinz\u00f3n no quiso que vendieran a su hija, pero el marido, que lleva 20 a\u00f1os en Estados Unidos, quiz\u00e1 con una nueva familia, le oblig\u00f3 a hacerlo. \u201cMi palabra no se respet\u00f3\u201d, afirma sentada a la lumbre. Con la segunda quiso hacer lo mismo, pero ya la mujer se impuso. Total, \u00e9l no puede hacerle nada desde tan lejos. Tiene 56 a\u00f1os. Ya no lo espera.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A veces, es la voluntad firme de algunas peque\u00f1as hero\u00ednas la que abre camino a las siguientes. Carmen, la muchacha que enfrent\u00f3 a su padre para continuar los estudios, cont\u00f3 siempre con el apoyo de una maestra en la localidad de Lomazoyatl, que le dio clases de 1\u00ba a 6\u00ba de primaria. De ella recibi\u00f3 \u00e1nimos siempre, pero el padre, machista y violento,\u00a0solo quer\u00eda formaci\u00f3n para sus hermanos.\u00a0\u201cLa mujer tiene que estar en casa\u201d, le dec\u00eda. Y Carmen le retaba: \u201cEllos no sacar\u00e1n nada, yo s\u00ed voy a llegar a ser alguien\u201d. Y abandon\u00f3 el pueblo con 12 a\u00f1os, y sigui\u00f3 la secundaria y entr\u00f3 en la Universidad Pedag\u00f3gica Nacional. Y luego tuvo un trabajo. Y dos ni\u00f1as con un novio de la facultad. Cuando se qued\u00f3 embarazada, a la mitad de los estudios, el padre le dej\u00f3 de hablar tres a\u00f1os. Ahora, los nietos le han pacificado. \u201cMi hermano mayor, que est\u00e1 en Estados Unidos, ha sido en realidad mi padre\u201d, dice Carmen. Su madre tambi\u00e9n le apremiaba: \u201cSigue estudiando, \u00bfqu\u00e9 quieres, levantarte a las cinco de la ma\u00f1ana para amasar, como yo?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">A Carmen la acogi\u00f3 una t\u00eda para que siguiera sus estudios, pero es muy otra la suerte que corren algunas como ella, cuando deciden salir de sus madrigueras e internarse sin apoyos en la ciudad. Les espera la prostituci\u00f3n, los abusos y quiz\u00e1, de nuevo, el trabajo esclavo. En Tlapa hay m\u00e1s de 30 prost\u00edbulos, a decir de la organizaci\u00f3n Tlachinollan. Y est\u00e1n a la vista, en el centro.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Carmen deja un mensaje esperanzador: \u201cVali\u00f3 la pena\u201d. Su historia, como las de algunas otras que consiguen salir adelante en una ciudad amenazadora, son las luces que salpican una serran\u00eda todav\u00eda muy a oscuras.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>A la puerta de la casa hay una muchacha muy joven que amamanta a su beb\u00e9 tapadito con una cobija mientras el hijo mayor se entretiene con cualquier cosa a su lado. Baja la mirada al paso de esas extra\u00f1as visitas en un d\u00eda cualquiera de la monta\u00f1a guerrerense. Qui\u00e9nes ser\u00e1n y qu\u00e9 querr\u00e1n. 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