{"id":132566,"date":"2024-09-18T09:58:28","date_gmt":"2024-09-18T14:58:28","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=132566"},"modified":"2024-09-18T09:58:32","modified_gmt":"2024-09-18T14:58:32","slug":"ocho-lecciones-basicas-para-ser-feliz-la-felicidad-esta-en-tu-cabeza-activala","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/varios\/ocho-lecciones-basicas-para-ser-feliz-la-felicidad-esta-en-tu-cabeza-activala\/","title":{"rendered":"Ocho lecciones b\u00e1sicas para ser feliz: la felicidad est\u00e1 en tu cabeza \u00a1Act\u00edvala!"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Le apetece un helado de alitas de murci\u00e9lago? \u00bfNo? \u00bfPor qu\u00e9, si no lo ha probado? La respuesta es que no necesita probarlo. Hay una regi\u00f3n de su cerebro \u2013el c\u00f3rtex prefrontal\u2013 que puede imaginarse que se echa una cucharada a la boca y sacar una conclusi\u00f3n: \u00a1puaj! \u00a1Qu\u00e9 asco!<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Igual que los pilotos practican con simuladores de vuelo para evitar errores, el c\u00f3rtex nos sirve para simular experiencias. Es muy \u00fatil para sobrevivir, pero es un desastre a la hora de predecir si algo nos va a hacer felices o no. Por ejemplo, nos advierte de que no va a ser buena idea acercarnos a ese cocodrilo que parece dormido o coger con la mano ese trozo de carb\u00f3n al rojo vivo. Y acierta casi siempre; si no lo hiciera, ya nos habr\u00edamos extinguido. Pero tambi\u00e9n nos dice que si nos compramos una casa m\u00e1s grande, un coche m\u00e1s potente, perdemos unos kilos y enamoramos a una pareja m\u00e1s guapa seremos m\u00e1s dichosos. Y falla casi siempre.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Su cerebro le enga\u00f1a. No se f\u00ede<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El cerebro humano tuvo que triplicar su peso para incorporar esa &#8216;<em>app<\/em>&#8216; predictiva al l\u00f3bulo frontal. Tard\u00f3 dos millones de a\u00f1os. Es una especie de Siri, un asistente personal que solo el&nbsp;<em>Homo sapiens<\/em>&nbsp;\u2013ning\u00fan otro animal\u2013 lleva de f\u00e1brica. No obstante, esa facultad de hacer conjeturas basadas en ensayos te\u00f3ricos sin necesidad de experimentos reales tiene una pega: solo es fiable en lo que ata\u00f1e a nuestra seguridad; pero nos hemos acomodado a usarla tanto y en tantas circunstancias para las que no estaba dise\u00f1ada que falla m\u00e1s que una escopeta de feria. La mente nos engatusa todo el tiempo. No es que nos enga\u00f1e a prop\u00f3sito. Sencillamente, hace sus c\u00e1lculos y se lanza a la piscina.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Con esta premisa arranca PSYC157 \u2013La Psicolog\u00eda y la Buena Vida\u2013, el curso con m\u00e1s alumnos en la historia de la Universidad de Yale, impartido por la profesora Laurie Santos, y cuyo objetivo es ense\u00f1ar a los estudiantes a ser (un poquito m\u00e1s) felices. Unos 1200 matriculados por cuatrimestre. Tal es el \u00e9xito que Santos ha adaptado las ense\u00f1anzas al p\u00fablico en general y las ha subido a Internet. Se puede estudiar la versi\u00f3n on-line en la plataforma Coursera; gratis o pagando unos 40 euros, que dan derecho a obtener un diploma si se completan las diez semanas de lecciones. Hay m\u00e1s de 91.000 estudiantes inscritos de 168 pa\u00edses.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La primera sorprendida fue la propia Laurie Santos. Una sorpresa te\u00f1ida de preocupaci\u00f3n. Los alumnos se inscriben en su curso porque no son felices, a pesar de pertenecer a la crema de las universidades. Una encuesta estudiantil revela que el 52 por ciento se siente a veces desesperado, y el 39 sufre episodios de depresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Los deberes para hacer en casa<\/h3>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El \u00faltimo informe mundial sobre la felicidad por pa\u00edses \u2013lidera Finlandia; Estados Unidos est\u00e1 en el puesto 18; y Espa\u00f1a, en el 36- desvela que la paradoja de Easterlin se cumple: la felicidad no aumenta en proporci\u00f3n al dinero que se gane. En efecto, la renta per c\u00e1pita estadounidense se ha duplicado desde 1972, pero el bienestar subjetivo ha disminuido ligeramente. \u00abDise\u00f1\u00e9 este curso por tres razones: una es que la sociedad en general no es tan feliz como deber\u00eda; una prueba es que se recetan cuatro veces m\u00e1s antidepresivos que hace veinte a\u00f1os. Otra es que los estudiantes necesitan herramientas para manejar su insatisfacci\u00f3n, incluso aqu\u00ed en Yale, donde son unos privilegiados. Y la tercera es personal \u2013confiesa Santos\u2013, yo tampoco soy todo lo feliz que podr\u00eda llegar a ser. De hecho, estoy por debajo de la media\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El objetivo: cambiar h\u00e1bitos de comportamento<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfQu\u00e9 hace a este curso diferente? \u00abMe centro sobre todo en el comportamiento. Promuevo un cambio de h\u00e1bitos\u00bb, explica Santos, doctora en Psicolog\u00eda y Biolog\u00eda y, dicho sea de paso, tambi\u00e9n investigadora de la conducta canina. As\u00ed que no solo se trata de aprobar, aunque algunos alumnos reconocen que est\u00e1n all\u00ed por los cr\u00e9ditos y se agobiaron cuando la profesora les propuso la primera pr\u00e1ctica, temiendo que les bajase la nota. Santos tuvo que aclararles que la idea no era esa. La felicidad hay que practicarla, asegura. Y se puede aprender a ser feliz como el que aprende a tocar el viol\u00edn. \u00abLa ciencia nos ha mostrado que ser feliz requiere un esfuerzo intencional. No es f\u00e1cil. Hay que dedicarle tiempo\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El temario: ocho lecciones b\u00e1sicas<\/h2>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">&nbsp;Lecci\u00f3n 1: el autoenga\u00f1o<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/lecciones-para-ser-feliz-por-yale-4-1.jpg\" alt=\"texto alternativo\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nuestra mente es una maestra de la manipulaci\u00f3n. Enga\u00f1amos al pr\u00f3jimo, pero tambi\u00e9n a nosotros mismos. Los psic\u00f3logos los llaman &#8216;prejuicios cognitivos&#8217;. Nos convencemos de que seremos felices si conseguimos esto o aquello y luego nos llevamos un chasco. \u00bfPor qu\u00e9? Porque nuestras prioridades est\u00e1n equivocadas. Haga una prueba. Escriba una lista de cosas que usted cree que le har\u00e1n m\u00e1s feliz. Pueden ser importantes, como mudarse de ciudad, o modestas, como comerse un gofre. \u00bfHa terminado? Ech\u00e9mosle un vistazo. Mal, mal, mal, mal. Casi todo lo que usted piensa que le va a hacer feliz no lo har\u00e1, porque casi todo lo que ha puesto son cambios circunstanciales: m\u00e1s dinero, un trabajo mejor, un a\u00f1o sab\u00e1tico&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lecci\u00f3n 2: la regla del cuarenta por ciento<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/lecciones-para-ser-feliz-por-yale-3-1.jpg\" alt=\"texto alternativo\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Creemos que las circunstancias de la vida desempe\u00f1an un papel decisivo en nuestra felicidad, pero los investigadores discrepan. Esto solo es verdad si nuestras necesidades b\u00e1sicas no est\u00e1n cubiertas. Por supuesto, si eres un refugiado o sufres maltrato, tus circunstancias tienen un papel decisivo. Por regla general, solo influyen un diez por ciento. Los estudios con gemelos id\u00e9nticos que fueron separados en la infancia concluyen que alcanzan niveles de felicidad semejantes, por muy distintos que sean el estatus social de la familia de acogida o la ciudad a la que vayan. Otro cincuenta por ciento de nuestra felicidad se debe a factores gen\u00e9ticos. Hay genes &#8216;sandungueros&#8217; que nos hacen m\u00e1s proclives a disfrutar de la vida, como la variante rs324420, capaz de incrementar la sensaci\u00f3n de placer y de reducir la percepci\u00f3n del dolor. Pero no podemos controlar ni la suerte ni el ADN. La buena noticia: nos queda un cuarenta por ciento sobre el que s\u00ed tenemos control. Y est\u00e1 compuesto de h\u00e1bitos, pensamientos, actitudes y acciones. La felicidad se puede trabajar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lecci\u00f3n 3: el termostato emocional<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/lecciones-para-ser-feliz-por-yale-1.jpg\" alt=\"texto alternativo\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Imagine que le toca la loter\u00eda. \u00bfSer\u00e1 usted m\u00e1s feliz? Pues no. Se producir\u00e1 un pico, pero a las tres semanas empezar\u00e1 a volver al nivel anterior y al a\u00f1o no se aprecia diferencia estad\u00edstica entre la persona a la que le toca el gordo y el resto de los mortales. Los psic\u00f3logos lo llaman &#8216;punto de ajuste de la felicidad&#8217;. Ahora se sabe que el punto, en realidad, es una horquilla. Nuestra felicidad se mueve dentro de unos par\u00e1metros. Permanece estable a lo largo de la vida, como un termostato ajustado a ciertas temperaturas, pero podemos situarnos en las zonas m\u00e1s altas a poco que sepamos programar el termostato.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lecci\u00f3n 4: la adaptaci\u00f3n hedonista<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/lecciones-para-ser-feliz-por-yale-7-1.jpg\" alt=\"texto alternativo\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfPor qu\u00e9 volvemos a nuestro nivel anterior de felicidad, aunque nos pasen cosas buenas, como lograr un contrato indefinido o una pareja que nos quiera? Porque nos acostumbramos a lo bueno. Este fen\u00f3meno se conoce como &#8216;adaptaci\u00f3n hedonista&#8217; y ya san Agust\u00edn escribi\u00f3 que \u00abel deseo no tiene descanso\u00bb. Dicho en plata, cuando conseguimos algo, queremos m\u00e1s. Por eso caemos en bucles. \u00abLas cosas maravillosas \u2013explica Dan Gilbert, psic\u00f3logo de la Universidad de Harvard\u2013 son especialmente maravillosas la primera vez\u00bb. Con la repetici\u00f3n pierden encanto, y al final incluso nos aburren, porque nuestra mente se adapta y reajusta sus expectativas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lecci\u00f3n 5: el sistema &#8216;psicoinmune&#8217;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/lecciones-para-ser-feliz-por-yale-5-1.jpg\" alt=\"texto alternativo\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfY qu\u00e9 pasa cuando nos llevamos un palo? Tambi\u00e9n nos adaptamos. Somos muy malos prediciendo nuestras reacciones ante los sucesos ventajosos, pero tambi\u00e9n ante los adversos. Por ejemplo, se ha estudiado a personas que sufrieron un accidente y quedaron parapl\u00e9jicas. Su nivel de felicidad con el tiempo suele volver al que ten\u00edan antes de ir en silla de ruedas. El esfuerzo diario, el hecho de ir progresando y la b\u00fasqueda de un sentido a la vida propician que sus niveles se normalicen. \u00bfPor qu\u00e9 pasa esto? Por la resiliencia. De la misma manera que el sistema inmune nos defiende de las infecciones, un sistema &#8216;psicoinmune&#8217; nos protege de las circunstancias. Se trata, por tanto, de reforzar nuestras defensas psicol\u00f3gicas con ejercicios, h\u00e1bitos, cambios de perspectiva&#8230;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lecci\u00f3n 6: el tope salarial de la felicidad<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/lecciones-para-ser-feliz-por-yale-8-1.jpg\" alt=\"texto alternativo\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El dinero no compra la felicidad, pero endulza la vida, hasta que deja de endulzarla&#8230; Es evidente que, para un mileurista, ganar el doble aumentar\u00e1 su felicidad o, por lo menos, su tranquilidad. Pero llega un momento en que ganar m\u00e1s no influye en nuestro nivel de satisfacci\u00f3n. Lo descubri\u00f3 el economista y premio Nobel Daniel Kahneman. \u00bfY cu\u00e1l es esa cifra? Para los estadounidenses, 75.000 d\u00f3lares al a\u00f1o. Al cambio, unos 65.000 euros. Si piensa que encabezar la lista Forbes hizo feliz a Jeff Bezos,se equivoca. Puede que le alegrase el d\u00eda, pero no le alegrar\u00e1 la vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lecci\u00f3n 7: el s\u00edndrome de la medalla de plata<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/lecciones-para-ser-feliz-por-yale-6-1.jpg\" alt=\"texto alternativo\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Otra de las jugarretas que nos hace el cerebro, y que nos hace desgraciados, 0 es que valora en t\u00e9rminos relativos. El nivel de felicidad del ganador de la medalla de bronce en unos Juegos Ol\u00edmpicos es superior al que ha ganado la de plata, seg\u00fan comprob\u00f3 Victoria Medvec, de la Universidad Cornell (Nueva York). \u00bfPor qu\u00e9? Porque ha subido al podio. Y se alegra. Pero el que qued\u00f3 segundo no puede evitar pensar que se qued\u00f3 a un paso del oro. Y se siente un fracasado. En la vida cotidiana, nuestra mente se compara con personas que han tenido \u00e9xito o son m\u00e1s guapas y o ganan m\u00e1s. Mala pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Lecci\u00f3n 8: la f\u00e1brica de sonrisas<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-image\"><figure class=\"alignright\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.abc.es\/xlsemanal\/wp-content\/uploads\/sites\/5\/2024\/08\/lecciones-para-ser-feliz-por-yale-2-1.jpg\" alt=\"texto alternativo\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La mejor noticia es que la felicidad, a largo plazo, se puede manufacturar. Y la f\u00e1brica est\u00e1 en nuestro cerebro. La sintetizamos nosotros. \u00bfC\u00f3mo? Cuando no logramos lo que dese\u00e1bamos, pero nos adaptamos a lo que en realidad obtuvimos. Hay que ponerse manos a la obra. Y empe\u00f1arse. Por eso, el curso de Yale es pr\u00e1ctico. Por ejemplo, a los estudiantes se les asigna como deberes que duerman siete horas al menos tres veces por semana. Que hagan deporte, que mediten diez minutos al d\u00eda, que cuiden las relaciones sociales&#8230; M\u00e1s de uno dir\u00e1 que para eso no hace falta ir a Yale. \u00a1Pero no por eso deje de hacerlo!<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Le apetece un helado de alitas de murci\u00e9lago? \u00bfNo? \u00bfPor qu\u00e9, si no lo ha probado? La respuesta es que no necesita probarlo. Hay una regi\u00f3n de su cerebro \u2013el c\u00f3rtex prefrontal\u2013 que puede imaginarse que se echa una cucharada a la boca y sacar una conclusi\u00f3n: \u00a1puaj! \u00a1Qu\u00e9 asco! 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