{"id":74061,"date":"2019-11-07T09:27:43","date_gmt":"2019-11-07T14:27:43","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=74061"},"modified":"2019-11-07T09:28:34","modified_gmt":"2019-11-07T14:28:34","slug":"el-viaje-al-horror-de-la-familia-lebaron","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/nacionales\/el-viaje-al-horror-de-la-familia-lebaron\/","title":{"rendered":"El viaje al horror de la familia LeBar\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<p>La mesa del desayuno en casa de Rhonita LeBar\u00f3n de Miller es una tormenta de gritos y lamentos. \u201c\u00a1No lleg\u00f3 nadie en ocho horas! \u00a1No se quem\u00f3 la camioneta, la quemaron! \u00a1La beb\u00e9 estuvo siete horas sola, en el carro de Christina!\u201d. Y as\u00ed un detalle y otro y otro. El pap\u00e1 de Rhonita, el se\u00f1or Adri\u00e1n LeBar\u00f3n, un hombre robusto, de voz contundente y manos macizas como sarmientos, insiste: \u201c\u00a1Nadie en ocho horas!\u201d Sobre la mesa hay una foto de Rhonita, de 30 a\u00f1os, con su hija Crystal, de 10. Las dos murieron asesinadas este lunes. Un grupo armado las tirote\u00f3 en una pista de tierra en el norte de M\u00e9xico y luego, de alguna forma, su veh\u00edculo qued\u00f3 envuelto en llamas. La familia est\u00e1 convencida de que los agresores, despu\u00e9s de disparar, les prendieron fuego. A ellas dos, al hijo mayor de Rhonita, Howard, de 12, y a los dos beb\u00e9s, Titus y Tiana, de apenas siete meses de edad. Sus cad\u00e1veres quedaron carbonizados. \u201cHab\u00eda una bolita ah\u00ed, ni la cabeza estaba completa\u201d, dice el se\u00f1or LeBar\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"683\" src=\"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1573063851_970260_1573068874_sumario_normal_recorte1-1024x683.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-74063\" srcset=\"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1573063851_970260_1573068874_sumario_normal_recorte1-1024x683.jpg 1024w, https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1573063851_970260_1573068874_sumario_normal_recorte1-300x200.jpg 300w, https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1573063851_970260_1573068874_sumario_normal_recorte1-768x512.jpg 768w, https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1573063851_970260_1573068874_sumario_normal_recorte1-696x464.jpg 696w, https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1573063851_970260_1573068874_sumario_normal_recorte1.jpg 1960w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><figcaption> <br>Adri\u00e1n LeBar\u00f3n, padre de Rhonita, este mi\u00e9rcoles en la habitaci\u00f3n de sus nietos. <\/figcaption><\/figure>\n\n\n\n<p>Sobre la mesa corretean latigazos de rabia. M\u00e1s que tristeza, rabia. Y ganas de hablar, de contarlo todo, de que todo se sepa. Lo de Rhonita y sus ni\u00f1os, lo de Christina Langford de Johnson y Dawna Ray de Langford, las otras dos mujeres que murieron igualmente asesinadas. Lo de los dos hijos de Dawna tiroteados hasta la muerte, la huida de los dem\u00e1s chicos por la sierra. El cuerpo de Christina, sin vida, en mitad de la pista de tierra. La hija de Christina, Faith, un beb\u00e9 de pecho que esper\u00f3 all\u00ed, sola, en el coche, con su madre muerta tirada en el piso a tres metros de ella, durante horas, en este pliegue maldito de la sierra.<\/p>\n\n\n\n<p>No son solo los asesinatos, es la forma. Son las sospechas de c\u00f3mo lo hicieron. Y la necesidad de repetirlo en voz muy alta. El desayuno en casa de Rhonita LeBar\u00f3n es recordar algo que no se asume. Que parece que a\u00fan no acaba de ocurrir.<\/p>\n\n\n\n<p>El lunes por la ma\u00f1ana, despu\u00e9s de las llamadas alarmantes de Kenneth Miller, su consuegro Adri\u00e1n se subi\u00f3 a la camioneta en la colonia LeBar\u00f3n, en Galeana, Chihuahua, y agarr\u00f3 el camino a La Mora, en Sonora. \u201cSon comunidades hermanas\u201d, explica el hombre, \u201cnosotros vivimos all\u00ed, mi hija naci\u00f3 all\u00ed\u201d. La colonia LeBar\u00f3n es la matriz de esta gran familia de mormones. Durante d\u00e9cadas han vivido indistintamente a un lado y a otro de la frontera. En Galeana viven aproximadamente 4.000. Aqu\u00ed, en La Mora, unos 500. El apellido LeBar\u00f3n es el primero, el m\u00e1s conocido. Pero tambi\u00e9n hay Miller, Widmar, Jonhson o Tucker. Rhonita LeBar\u00f3n se cas\u00f3 por ejemplo con Howard Miller. La mam\u00e1 de Rhonita, una de las esposas de Adri\u00e1n, se llama Shalom Tucker.<\/p>\n\n\n\n<p>Douglas Johnson, un hombret\u00f3n con barba de palmo, se apoya en el banco de la cocina, a dos metros de la mesa del desayuno. Es cu\u00f1ado de Christina y primo hermano de Dawna. Johnson, de 40 a\u00f1os, cruz\u00f3 toda la sierra el lunes por la noche para traer a Howard al rancho La Mora. Howard Miller, el esposo de Rhonita, al que ella no pudo recoger en Phoenix debido al asalto. Despu\u00e9s, los agentes fronterizos de M\u00e9xico no los quer\u00edan dejar pasar. \u00abPero \u00bfc\u00f3mo van a volverse ahora?\u00bb, les dec\u00edan. Johnson recuerda que fue uno de los viajes m\u00e1s solitarios que ha hecho en su vida. Ni un veh\u00edculo. \u201cPasamos por un pueblo a comprar un caf\u00e9 y chucher\u00edas, y la gente nos dec\u00eda que no pod\u00edan creer que fu\u00e9ramos por ah\u00ed. Nos dec\u00edan: \u2018\u00bfQu\u00e9 est\u00e1n haciendo cruzando por aqu\u00ed?\u00bb. Howard no habl\u00f3 en todo el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Johnson respira con fuerza, tomando aliento, inflando las palabras a duras penas. A cada giro del relato se detiene, como si fueran curvas de la pista de tierra que les trajo de la frontera. \u201cLlegamos aqu\u00ed como a las diez de la ma\u00f1ana el martes. Llev\u00e9 a Howard derechito a casa de Kenneth, su pap\u00e1. Enseguida fuimos al camino. Ah\u00ed, Howard casi se desmay\u00f3. \u00c9l no quer\u00eda ver. Yo s\u00ed. Yo s\u00e9 que les echaron gasolina. Y Howard Junior s\u00e9 que estaba tratando de salir, quem\u00e1ndose. No s\u00e9 qu\u00e9 fuerza tenga ese ni\u00f1o con sus 12 a\u00f1os, pero \u00e9l trataba de salir, quem\u00e1ndose. Dej\u00f3 la puerta abierta\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Este lunes, Adri\u00e1n, Shalom, Fernando y Mario, sus hijos, Marcos, su sobrino, y otros familiares hicieron el camino desde Galeana. Polic\u00edas federales les acompa\u00f1aban. En el trayecto se les unieron tres camionetas militares. En Pancho Villa pararon y recogieron a David Langford, esposo de Dawna, la mujer que viajaba con siete de sus hijos. A eso de las siete de la tarde, la familia y un enorme contingente de polic\u00edas y militares llegaron por fin a las camionetas asaltadas de Dawna y Christina. \u201cNosotros no esper\u00e1bamos llegar a la escena del crimen\u201d, dice Mario LeBar\u00f3n, uno de los hijos de Adri\u00e1n. Llegar, dice, antes que nadie, que las mismas autoridades. \u201cNo pod\u00edamos creer que no hubiera llegado nadie\u201d, a\u00f1ade su hermano, Fernando.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero as\u00ed ocurri\u00f3. Ya era de noche cuando vieron las camionetas de Dawna y Christina. La de Rhonita estaba 20 kil\u00f3metros adelante, ya cerca de la comunidad de La Mora. Christina estaba tirada en el suelo, en medio del camino. Marco sali\u00f3 corriendo del auto y lleg\u00f3 al carro de Christina. En el asiento del copiloto, en la sillita, estaba Faith. No lloraba, no dec\u00eda nada. Llevaba horas ah\u00ed, sola. Viva. Marco se la pas\u00f3 a Shalom. Ella no la solt\u00f3. La tuvo en brazos cinco horas hasta que todos llegaron al rancho La Mora.<\/p>\n\n\n\n<p>Adri\u00e1n cuenta que llegaron finalmente a casa a medianoche. \u201cNosotros quer\u00edamos velar a los muertos all\u00ed, pero nos dio cosita\u201d, explica. Adri\u00e1n dice que apenas durmi\u00f3 dos horas. Nadie durmi\u00f3 mucho m\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> elpa\u00eds<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La mesa del desayuno en casa de Rhonita LeBar\u00f3n de Miller es una tormenta de gritos y lamentos. \u201c\u00a1No lleg\u00f3 nadie en ocho horas! \u00a1No se quem\u00f3 la camioneta, la quemaron! \u00a1La beb\u00e9 estuvo siete horas sola, en el carro de Christina!\u201d. Y as\u00ed un detalle y otro y otro. 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