{"id":81528,"date":"2020-07-20T12:43:53","date_gmt":"2020-07-20T17:43:53","guid":{"rendered":"http:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/?p=81528"},"modified":"2020-07-20T12:43:55","modified_gmt":"2020-07-20T17:43:55","slug":"la-aristocracia-del-alma","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elcuartopoder.com.mx\/nw\/opinion\/la-aristocracia-del-alma\/","title":{"rendered":"La aristocracia del alma"},"content":{"rendered":"\n<p>Una de las peculiaridades de nuestro pa\u00eds fue la estratificaci\u00f3n de la sociedad por sus l\u00edneas de nacimiento y la forma en que se mezcl\u00f3. Se conoci\u00f3 en la Colonia como las Castas. Los cruces \u00e9tnicos tejieron una urdimbre tan compleja que hasta hoy es muy dif\u00edcil de descifrar. Son ligas sangu\u00edneas que irremediablemente permearon a toda nuestra poblaci\u00f3n. Contrario a la pureza que caracteriza a una raza, en esta mezcla ha dominado siempre la indefinici\u00f3n. Nuestra poblaci\u00f3n es diversa, m\u00faltiple y muy dif\u00edcil de catalogar. No podemos hablar de razas porque somos el resultado de un palimpsesto que nos desdibuj\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Por parte de mi padre, mi l\u00ednea proviene de un irland\u00e9s que se cas\u00f3 con una mestiza de Guerrero; por parte de mi madre hay sangre zapoteca, francesa, espa\u00f1ola y qui\u00e9n sabe qu\u00e9 otras mezclas. Crec\u00ed muy cerca de mi familia oaxaque\u00f1a por lo que me siento muy orgullosa de mi sangre ind\u00edgena. Por mis caracter\u00edsticas f\u00edsicas, cuando lo digo, la gente se burla: \u00a1Aj\u00e1, eres bien tehuana!, me dicen. Y s\u00ed, por lejano que sea mi aspecto al de una tehuana (que tambi\u00e9n est\u00e1 mezclada), mi coraz\u00f3n y alma est\u00e1n en esa tierra, en sus costumbres, tradiciones y gastronom\u00eda atesoradas por mi familia m\u00e1s all\u00e1 de los cambios y las innovaciones. A esa tierra de contrastes y de una realidad injusta, consumida por la bola de hijos de puta que la saquearon inexorablemente, a ese terru\u00f1o me ense\u00f1aron a amarlo desde que nac\u00ed. En Oaxaca como en todo M\u00e9xico, tambi\u00e9n hab\u00eda clases sociales. A las rubias les dec\u00edan biches, \u00bfy a Benito Ju\u00e1rez? pues a \u00e9l le dec\u00edan prieto o indio patarrajado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ser \u201cg\u00fcerita\u201d y de ojos \u201cclaros\u201d, sin ning\u00fan otro m\u00e9rito, me ha colocado en una postura ventajosa delante de una mujer con rasgos ind\u00edgenas. Esto, lejos de enorgullecerme me ha provocado una enorme escisi\u00f3n. Es una especie de grieta interior, un no ser ni corresponder a ning\u00fan sitio por naturaleza; es decir, es la idea de que algo te quitaron y algo te pusieron que no te deja pertenecer del todo al medio en el que te desenvuelves.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces he pensado que lo mismo ocurre en nuestro pa\u00eds. Me explico. A pesar de que llamemos racistas a quienes tratan peyorativamente a los de piel m\u00e1s oscura, en realidad nuestro conflicto es de clases. Para ser m\u00e1s espec\u00edfica, este conflicto se origin\u00f3 en las castas: muy arriba los criollos, luego los mestizos, despu\u00e9s los castizos. M\u00e1s abajo mulatos, zambos, zambos prietos, moriscos, albinos; casi al final de la cadena, los saltapatr\u00e1s, cholos, chinos, cambujos, lobos, campamulatos, los tente en el aire, los no te entiendo, y hasta el fondo, es decir, debajo de todos, el tornatr\u00e1s. Solo los criollos, por un lado, y las muy aisladas etnias originales, por otro, podr\u00edan asumirse como razas puras, e incluso eso es un decir.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, porque todos somos hijos de la mezcla, no tenemos un conflicto racial, aunque seamos racistas. Es cierto que el tono de piel lleva de inmediato a los adjetivos discriminadores: \u201cprieto\u201d, \u201cnegro\u201d, \u201cmoreno\u201d; pero m\u00e1s all\u00e1 de esos se\u00f1alamientos, en M\u00e9xico somos clasistas. Se tiene clase o no se tiene clase, dec\u00edan en las \u00e9pocas de mi abuela, eso viene desde la Colonia. Pero como me ocurri\u00f3 a m\u00ed, a gran parte de los mexicanos se nos fue haciendo m\u00e1s grande la fractura interior, esa que permit\u00eda a cada uno definirse y sentirse orgulloso de su origen. Es como una columna chueca o rota que resulta muy dif\u00edcil enderezar.<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de la lucha por la independencia, que en parte pretend\u00eda liberar a las castas, la sociedad se fue adaptando a los cambios y al progreso. A principios del siglo XX hubo una ola de afrancesamiento. Porfirio D\u00edaz se \u201ctalque\u00f3\u201d el rostro para dejar de ser oaxaque\u00f1o y tener \u201cclase\u201d; literalmente, trajo Europa a M\u00e9xico. Impostamos hasta la arquitectura. El h\u00edbrido es por dem\u00e1s interesante: El Palacio de Bellas Artes con una arquitectura conocida como \u201cNuevo Arte Decorativo Moderno\u201d, o lo que es lo mismo, una reminiscencia del&nbsp;<em>Art Noveau<\/em>, \u201ctan europeo\u201d con decoraciones de nopales y un tel\u00f3n de Tiffany con un Doctor Atl. Las colonias Roma, Santa Mar\u00eda la Rivera, Ju\u00e1rez se edificaron con un gusto a lo&nbsp;<em>arrondissement parisien<\/em>. Pero las diferencias crecieron de la mano del avance. La nueva aristocracia se construy\u00f3 acumulando apellidos dobles para lucirse. As\u00ed se convirti\u00f3 en un esca\u00f1o social accesible a muy pocos.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos quedaron fuera de este c\u00edrculo, o para ser m\u00e1s precisa, abajo. Pero la agudeza y humor del mexicano van ligados a la frustraci\u00f3n y al resentimiento provocado por el clasismo. Gracias al poder de artistas de la talla de Ernesto Chango Garc\u00eda Cabral o posteriormente de Abel Quezada, entre otros, la caricatura gener\u00f3 otra manera de vernos. Un M\u00e9xico pintoresco, cargado de iron\u00eda, con sus clich\u00e9s, arquetipos, oficios, diferencias; con la vida en la calle y con las escenas de la alta sociedad. El Chango dibuj\u00f3 con un estilo inigualable a los personajes de las distintas clases sociales: deportistas, actores, pol\u00edticos, artistas, campesinos, braceros, malvivientes, vagos, ni\u00f1as bien, trabajadoras dom\u00e9sticas y sexuales, todos est\u00e1bamos retratados en su universo con los apelativos m\u00e1s curiosos que abrevaban de la misma gente: teporocho, pachuco, cholo, fufurufa, ch\u00f3mpiras.<\/p>\n\n\n\n<p>En cada uno de esos sujetos hab\u00eda la necesidad de marcar un car\u00e1cter, una psicolog\u00eda; era un gesto de iron\u00eda que clamaba por pertenecer y, sobretodo, por ser tratado con dignidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el desarrollo vertiginoso y la entrada al TLC en los a\u00f1os ochenta, los mexicanos aspiramos a ser gringos, en vez de europeos. Hablar ingl\u00e9s se puso de moda y hoy, quien no es un angloparlante perfecto, es considerado analfabeta e ignorante. Los t\u00e9rminos y expresiones deben ser en ingl\u00e9s si no, no eres&nbsp;<em>cool<\/em>. Lo m\u00e1s triste, la entrada de art\u00edculos suntuosos a nuestro pa\u00eds, las elegantes marcas a precios imposibles de imaginar, se volvieron un asunto de estatus. La exhibici\u00f3n de los caprichos de la moda, retacados de mal gusto, con los nombres de los dise\u00f1adores impresos termin\u00f3 por considerarse de clase. Y lo peor, la capacidad para adquirirlos es un referente directo a la cuenta de banco. Antes, exhibir una marca era de muy mal gusto; ahora se ha vuelto un requisito para pertenecer.<\/p>\n\n\n\n<p>No importa que las tarjetas de cr\u00e9dito est\u00e9n saturadas o vivir endeudado, la marca se necesita para ser parte de eso que hoy admiramos, el \u00e9xito econ\u00f3mico. Ahora llamamos clase a lo que antes solo hubi\u00e9ramos concebido en un narco. Alguien con mucho dinero, de piel oscura es respetado no por el derecho a serlo, si no porque luce un cintur\u00f3n de hebilla de marca conocida. \u00bfLo respetamos o nos dejamos impresionar y halagamos su capacidad adquisitiva? Curiosamente, la clase alta adopt\u00f3 el nuevo estilo.<\/p>\n\n\n\n<p>Faltaba el mundo del arte. Antes, las personas sent\u00edan orgullo por las obras atesoradas por sus ancestros. Cada objeto en la casa era como un cap\u00edtulo de la historia familiar. Val\u00eda lo mismo una artesan\u00eda, que una tasita de porcelana, o una pintura de autor desconocido. Las cosas ten\u00edan un valor que hablaba de nuestros valores. Los tiempos cambian y hoy se trata de adquirir al artista de moda que haga juego con el sof\u00e1. Cada obra de arte de la colecci\u00f3n debe funcionar en nuestro entorno de \u201c\u00e9xito\u201d y est\u00e1 pensada para volvernos parte de su proceso. Hasta lo feo, lo terrible, la injusticia social representada por un artista tiene la intenci\u00f3n de decorar las paredes de la mansi\u00f3n de un coleccionista. El arte se ha vuelto un \u201cmust\u201d impuesto por una clase emergente en los a\u00f1os ochenta: los distintos intermediarios del mercado (subg\u00e9nero de los antiguos comerciantes) que con una frialdad absoluta sueltan cifras millonarias que son aceptadas sin chistar.<\/p>\n\n\n\n<p>En M\u00e9xico la diferencia no es racial. Es social, es clasista y es econ\u00f3mica. En nuestros d\u00edas la escisi\u00f3n es radical, se han destapado los odios encubiertos y a eso llamamos polarizaci\u00f3n. Decir arrabalero a un pueblo, criticar al presidente por sus zapatos o la guayabera, burlarse de su hijo por sus rasgos f\u00edsicos, es una postura&nbsp;<em>cool<\/em>&nbsp;desalmada y que revela nuestra frivolidad y falta de sensibilidad a la otredad. A L\u00f3pez Obrador se le acusa de polarizar al pa\u00eds y eso es cierto, pero tambi\u00e9n debemos reconocer que es su respuesta a muchos a\u00f1os de vivir el desprecio de un maltrato por clasismo dirigido en contra suya y a los que \u00e9l representa. Con el presidente se puso de moda ser chairo o fif\u00ed. En realidad, estos apelativos o sus equivalentes existen desde siempre; la gente que se dio por ofendida es la misma que suele expresarse en contra de cualquier minor\u00eda o clase social m\u00e1s all\u00e1 de su entorno convencional. Queda claro que, si en M\u00e9xico hubiera razas, desde luego que ser\u00edamos racistas y estar\u00edamos viviendo separatismos tan graves como los de cualquier pa\u00eds en el que las etnias pelean unas con otras sin posibilidad de reconciliaci\u00f3n. Nuestro rechazo a todo lo diferente tiene una dimensi\u00f3n alarmante.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy yo me siento cerca, muy cerca de los chairos porque soy chaira de coraz\u00f3n, por la sangre que llevo en mis venas que me hace pensar en todos los que sufren la indiferencia, el rezago, la injusticia y el maltrato. Pero tambi\u00e9n tengo el honor de contar con amigos fif\u00eds cuya calidad interior, sentido del pr\u00f3jimo, conciencia me hacen admirarlos. S\u00e9 que, sin importar su color de piel o nivel econ\u00f3mico, nunca antepondr\u00edan intereses mezquinos por encima del bien de los otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Los seres humanos somos diferentes, \u00a1viva la diferencia! Lo que es lamentable es que esa diferencia resida en el dinero. Mi abuela dec\u00eda que con clase se nace y que no es algo que se pueda comprar. La verdadera aristocracia es la que surge de la dignidad, el decoro y el respeto a los otros, la aristocracia del alma.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Fuente:<\/strong> sinembargo<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una de las peculiaridades de nuestro pa\u00eds fue la estratificaci\u00f3n de la sociedad por sus l\u00edneas de nacimiento y la forma en que se mezcl\u00f3. Se conoci\u00f3 en la Colonia como las Castas. Los cruces \u00e9tnicos tejieron una urdimbre tan compleja que hasta hoy es muy dif\u00edcil de descifrar. 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